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La verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices, en los serviles y menos aún en los idiotas. |
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Entrevista a Mariano Bueno, experto en geobiología. |
Mariano Bueno es el pionero de la geobiología en España,
autor desde hace 25 años de clásicos como Vivir en casa sana, El gran libro de
la casa sana o El huerto familiar ecológico y fundador de la Asociación de
Estudios Geobiológicos GEA (www.gea-es.org).
Divulga el concepto de higiene energética: “Pegarte un móvil al cráneo o dormir
junto a una radiación electromagnética es tan antihigiénico como comer con las
manos sucias”. Mueve uno de sus detectores y me señala por dónde pasa un tendido
eléctrico, y con otro mide la elevada radiación de gas radón emitida por el
granito de la barra del bar… Yo salgo a comprarme un manos libres ambulante para
mi móvil...
Tengo 50 años. Nací y vivo en Benicarló. Soy experto en geobiología, cultivo
ecológico y biohabitabilidad. Vivo en pareja y tengo un hijo de 11 años.
¿Política? El bienestar de la gente. ¿Dios? Somos parte de la luz universal:
cada día me siento más espiritual
¿Qué hace un experto en geobiología?
Estudio la influencia de las radiaciones terrestres sobre los
tejidos vivos, sobre la salud humana.
¿A qué radiaciones terrestres se refiere?
A las procedentes de venas subterráneas de agua, fallas
geológicas, grietas, subsuelos graníticos, campos geomagnéticos… Y las
artificiales: tuberías, tendidos eléctricos…
¿Todo eso influye en mi organismo?
¡Por supuesto! Y más intensamente en niños y personas
hipersensibles.
¿De qué clase de influencia se trata?
De ionizaciones, alteraciones del bioelectromagnetismo natural de
nuestras células.
¿Bioelectromagnetismo?
Las células intercambian cargas eléctricas. El flujo de
electrones hace que tu cuerpo tenga magnetismo. Igual que el planeta Tierra, que
es un gran electroimán. Con sus dos polos, norte y sur. El magnetismo terrestre
nos influye, sobre todo en las horas del sueño. Atentos: dormir con el cuerpo
alineado con el magnetismo terrestre favorece el descanso. Cabeza orientada
hacia el norte, pies hacia el sur: es la orientación más relajante, ¡descansarás
mejor!
¿Y si duermo en otras orientaciones?
Dormir con la cabeza hacia el este favorece un despertar
revitalizado.
¿Y con la cabeza hacia el sur?
Despertarás tenso, nervioso.
¿Y hacia el oeste?
Debilita, desvitaliza, deprime. Lo saludable: situar la cabecera
entre el norte y el este.
¿Tiene argumentos científicos?
Las células son como pequeñas brújulas y se repolarizan y
reparan: facilitar el proceso refuerza tu salud. ¡Tu dormitorio es la verdadera
cámara de tu salud! No la perturbes.
¿Y qué es lo más perturbador?
Luces (la oscuridad activa la melatonina, hormona activadora de
la reparación celular) temperatura alta, ruidos… y campos electromagnéticos
(naturales o artificiales): inhiben la producción de melatonina.
¿Qué campos son naturales?
Las corrientes de agua subterránea: las moléculas del agua en
movimiento, en fricción con el subsuelo, generan un campo electromagnético.
Dormir sobre ese punto geopatógeno perturba tu regeneración celular.
¿Hasta qué extremo?
Hasta enfermar. ¡Cualquier radiación electromagnética intensa
inhibe la glándula pineal y deja de segregar melatonina! Y eso ocho horas por
noche, noche tras noche, impide a las células repararse debidamente: padecerás
dolores de cabeza, dolencias articulares, disfunciones orgánicas, depresión del
sistema inmunitario… A largo plazo, eso puede derivar en patologías
neurodegenerativas, leucemias, tumores…
¡Dígame qué puntos son geopatógenos!
Esos en que se superpone una falla terrestre, una vena de agua y una línea
Hartmann (corrientes electromagnéticas que recorren toda la superficie
terrestre, en retícula).
¿Cómo detectar esos puntos?
Los zahoríes lo hacían con varas de avellano o péndulos. Hoy
tenemos detectores electrónicos que captan los flujos de radiación. Y hay
poderosas perturbaciones que son muy obvias, las artificiales: ¡evítalas!
¿Cuáles?
Torres de alta tensión, transformadores, cables eléctricos,
electrodomésticos conectados a la red eléctrica, radiaciones de alta frecuencia,
de telefonía móvil, inalámbricas… ¡Evita eso en tus noches o enfermarás!
Tengo un despertador eléctrico.
Cámbialo por uno de pilas, o aléjalo de tu cuerpo. Los cables
eléctricos, lo más lejos posible de tu cabeza.
Tengo una tele a los pies de la cama.
Si es de pantalla plana, irradia poco. En cambio, un televisor de
tubo catódico emite radiación ¡hasta cuatro metros! Sobre todo hacia atrás, y
atravesando muros. Una vez detecté que el malestar de una persona provenía del
trasero del televisor de su vecino…
¿Y qué hago con mi teléfono móvil?
¡Fuera del dormitorio, por supuesto! Sus microondas agitan tus
células. Hoy sabemos que hablar con el móvil pegado al cráneo durante más de
diez años… ¡duplica las posibilidades de desarrollar un tumor cerebral!
Pues yo llevo así algo más de diez años. Y, por
trabajo, ¡necesito seguir usándolo!
Bien: aleja el móvil de tu cabeza. A más distancia, menos la
irradiarás. Es fácil: ¡usa unos auriculares manos libres ambulantes!
En cuanto salga de aquí. ¿Qué otras perturbaciones
me aconseja evitar?
Nuestros hogares son nidos de contaminación electromagnética y
química. Deja que entre luz solar y aire, usa mobiliario de madera, usa pinturas
ecológicas y destierra ambientadores, suavizantes, lejías y detergentes
sintéticos. Si lavas la ropa con bicarbonato ¡te quedará lo bastante bien! Y
vigila tus productos de limpieza: que sean de química dulce, no tóxica.
Lo que no haré es vivir a la luz de velas.
No, pero libera tu zona de descanso de contaminación
electromagnética. Y al llegar a casa, camina descalzo: durante el día caminamos
sobre suela aislante y trabajamos en edificios aislados enfermos, así que nos
conviene descargarnos.
Deme un último consejo revitalizante.
En un frasco haz germinar semillas de alfalfa y consume ese
germinado: es muy digestivo y concentra nutrientes que regeneran tus tejidos y
protegen tu salud.
Fuente: Lo Que Ignoras.