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La verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices, en los serviles y menos aún en los idiotas. |
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Monte Chingolo. |
El 23 de diciembre de 1975 el Ejército Revolucionario del
Pueblo, ERP, llevó a cabo un ataque al Batallón Depósito de Arsenales 601
"Domingo Viejobueno", importante unidad logística del Ejército Argentino,
ubicada en las proximidades de la localidad bonaerense de Monte Chingolo.
Con anterioridad a este suceso, el ERP había llevado a cabo otros hechos tales
como la toma de Acheral en Tucumán, y el ataque al Arsenal de Villa María,
Córdoba, acciones que llevaron a sus miembros a la euforia inicial a la desazón
posterior. Y decimos esto, porque a los éxitos iniciales de cada caso, siguieron
la persecución de las fuerzas legales, las bajas sufridas y por último, la
recuperación por parte del Ejército de todo el armamento que habían logrado
robar.
Si a esta situación, le sumamos el fallido y desastroso intento de ataque al
Regimiento 17 de Infantería Aerotransportado de Catamarca por parte de la
Compañía de Monte "Ramón Rosa Jiménez", como así también la importante pérdida
de armamento en Manchalá, podremos comprender que la razón para lanzarse a una
operación de la envergadura que iba a tener el ataque al Batallón "Domingo
Viejobueno", fue la necesidad imperiosa de obtener armamento.
Planeamiento.
Su principal objetivo era obtener veinte (20) toneladas de material bélico de
esa unidad logística para poder mejorar rápidamente el equipamiento y desarrollo
de sus estructuras armadas (Ver libro "Monte Chingolo" "La mayor batalla de la
guerrilla argentina" del ex PRT-ERP: Gustavo Plis-Sterenberg. - hoy reconocido
director de orquestas sinfónicas- Ed. Planeta 2003; Pag. 82 ).
Los delincuentes terroristas desarrollaron una planificación detallada,
concibiendo la conformación de un titulado Batallón "José de San Martín" que
tendría su bautismo de fuego en esta acción. El mismo se conformaría con las
llamadas Compañías "Héroes de Trelew", "Juan de Olivera" y "José Luis
Castrogiovanni". Luego se incorporarían también, combatientes de Córdoba y
miembros de la Compañía de Monte "Ramón Rosa Jiménez".
La planificación fue llevada a cabo por el "Comandante" Juan Eliseo Ledesma (NG:
"Pedro"), quien se desempeñaba como "Jefe del Estado Mayor del ERP" y que, con
anterioridad, había participado en el preparación y dirección de ataques a otras
unidades del Ejército. Merece mencionarse que este terrorista, fue detenido por
el Ejército juntamente con otros 11 integrantes del ERP, quince días antes de la
fecha programada por Santucho para el ataque, siendo reemplazado por Benito
Urteaga (NG: "Mariano").
Este episodio generó discusiones en la cúpula de la organización terrorista
acerca de la posibilidad que la operación fuera denunciada por los detenidos. No
obstante, el convencimiento del nombrado Santucho de que Ledesma no los
delataría, hizo que el plan desarrollado se mantuviera. Lo que no imaginaban
era que hacía un tiempo, Inteligencia de Ejército había infiltrado un hombre que
se estaba desempeñando en el área logística del ERP y que hábilmente conducido,
iba tomando conocimiento de varias partes del plan - que aunque incompletas-
servirían para detectarlo y tomar contramedidas.
Por su parte, Montoneros tiempo atrás había entregado al ERP información
desfavorable sobre actividades sospechosas de un militante del ERP, Jesús
Ranier, que antes había militado en las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas) pero,
como no fue comprobada, no se tomaron las adecuadas medidas de
contrainteligencia, error que les costó el fracaso del ataque y una enorme
cantidad de muertos y heridos.
La operación estaba concebida como un "ataque principal" a la unidad del
Ejército, junto con "numerosas acciones secundarias de interceptación"
(emboscadas) en las vías de acceso al lugar, con la intención de evitar o
demorar los refuerzos previsibles de las fuerzas legales que convergerían para
la defensa del cuartel atacado. También se previeron acciones menores de
distracción y aferramiento en barrios o localidades próximas. Los efectivos
aprestados y utilizados en esta acción de guerra fueron, según las propias
manifestaciones del autor en el libro referido, de 300 ( trescientos) hombres y
mujeres combatientes y las armas empleadas: de puño, fusiles automáticos,
ametralladoras pesadas y morteros, incluyendo granadas de mano.
Ejecución del ataque.
El día 23 de diciembre a las 18.50 horas, los efectivos del ERP irrumpieron en
el Batallón de Arsenales con un camión que embistió el portón de entrada
(atropellando a un soldado) seguido por nueve automóviles y camionetas,
atacando de inmediato la guardia del cuartel y comenzando un enfrentamiento
armado. La defensa fue dirigida por el jefe de la unidad atacada, coronel Abud
(uno de los grupos tenía como misión su secuestro), quien estaba alertado al
igual que el resto de los defensores. Simultáneamente, otros delincuentes
terroristas, atacaron desde diferentes lugares a los distintos objetivos
previstos dentro las instalaciones.
En realidad los sorprendidos fueron los atacantes que no esperaban una respuesta
tan rápida, contundente y totalmente organizada con armas automáticas desde
varios puntos fuertes previstos dentro de la unidad. A las 20.00 horas las
columnas de refuerzo de las unidades militares y fuerzas policiales estaban
llegando y combatiendo con los grupos de retardo emboscados por el enemigo
terrorista, al mismo tiempo que helicópteros y pequeñas aeronaves de la VII
Brigada Aérea de Morón y del Comando de Aviación de Ejército, artillados y con
reflectores, sobrevolaban el cuartel y zonas aledañas participando del combate.
A las 20.45 horas, un helicóptero con tropas aterrizó cerca de la guardia,
mientras que un grupo terrorista instalado en un cruce de caminos era atacado
por el Regimiento 3 de Infantería y la policía rodeaba el cuartel. En esos
momentos el ERP, ante el fracaso de su objetivo y la gran cantidad de bajas que
se producían, ordenó el repliegue, que se fue ejecutando al amparo de la
oscuridad, desordenadamente y por distintos lugares del perímetro de la unidad
atacada.
A las 23.00 horas todavía había terroristas en distintos
lugares fugando hacia el exterior. Varias horas después, el Comandante de la Xma
Brigada de Infantería, presente en el lugar, ordenaba el rastrillaje del
interior del cuartel y de los barrios aledaños en búsqueda de los terroristas
escondidos y para ir reuniendo los muertos y evacuando los heridos que todavía
estuvieran en el lugar.
Las bajas de ERP fueron 62 muertos y unos 25 heridos que fueron evacuados por
sus compañeros según expresa el autor del libro ya mencionado, agregando 3
detenidos en los ataques de contención.
Las bajas de las fuerzas armadas y de seguridad fueron 2 oficiales, 1
suboficial y 3 soldados del Ejército, muertos. Además hubo 17 heridos de
Ejército, 8 de la Policía Federal y 9 de la Policía de la Provincia de Buenos
Aires. También habría habido víctimas civiles, cuyo número no se pudo comprobar.
El ERP en una parte del comunicado difundido a posteriori, decía:
"Esta batalla librada por las fuerzas revolucionarias se enmarca en un proceso
general de guerra prolongada, de varios años de accionar urbano y rural de las
fuerzas guerrilleras. La guerra revolucionaria se ha generalizado en la
Argentina"
Es necesario destacar que el fracaso de este ataque, que constituyó el mayor
enfrentamiento en una sola operación entre terroristas y las fuerzas armadas, se
debió a la acción de la Inteligencia de Ejército que, entre otras acciones,
había logrado infiltrar en el ERP a Jesús Ramés Ranier, apodado "el Oso" que
había militado en las "Fuerzas Armadas Peronistas" (FAP) y quien, con su
camioneta, oficiaba de chofer y auxiliar del responsable de logística del
"Estado Mayor Central del ERP", Elías Abdón ("Capitán Martín") y por ello fue
logrando valiosa información que, procesada y completada por la unidad de
inteligencia que lo conducía, permitió prever este importante ataque.
Después de la operación "el Oso" fue descubierto por los terroristas, detenido
por ellos el 28 de diciembre, torturado, condenado a muerte el 13 de enero por
un juicio revolucionario (libro "La Voluntad" de Anguita y Caparrós) y muerto
con dos inyecciones de veneno por quien se desempeñaba como médico de la
"Compañía de Monte"( "Cap. Manolo").
Este éxito militar de las Fuerzas Armadas de la República fue el verdadero
detonante de la rápida declinación posterior del PRT-ERP que finalizó siete
meses después, el 19 de julio de 1976, con la muerte de Santucho.
Además de los grandes titulares de diarios y revistas de la época, debido a la
trascendencia de esta operación militar por el número de efectivos enfrentados,
el objetivo previsto y los muertos en el combate, queremos destacar su
tratamiento en el Senado de la Nación en la sesión del 29 de diciembre de ese
año (1975), transcribiendo parte de la página 3640 del diario de sesiones, donde
el Senador Perette de la Unión Cívica Radical expresó, además del pesar por las
muertes ocurridas y el reconocimiento a las fuerzas armadas y de seguridad por
los ataques que venían sufriendo por parte del terrorismo, lo siguiente:".. los
hechos producidos en Monte Chingolo son de una extraordinaria gravedad y
demuestran hasta que grado la guerrilla pretende atacar las bases esenciales de
la paz interna de la República."
Fuente: Aunar