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La verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices, en los serviles y menos aún en los idiotas. |
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Los santos paganos, con más altares en la ciudad. Por Silvina Premat. |
María Fernández y su novio Roger Short, de 23 y 24 años,
confían sus anhelos al Gauchito Gil. Al caer la tarde van a la avenida
Corrientes y Concepción Arenal, en Chacarita. Allí hay un "altar" al gaucho
correntino, con las infaltables banderas rojas alrededor de un viejo árbol, dos
pequeñas ermitas con imágenes y ofrendas, y unos bancos, donde LA NACIÓN dialogó
con los jóvenes.
Habían llegado en coche. En silencio habían rezado y encendido una vela cada
uno. Enfrente, otros fieles habían encendido velas y dejado botellas de agua a
la Difunta Correa.
Chacarita, Palermo Soho y Once son algunas zonas que ofrecen rincones donde se
veneran a "santos" canonizados por la gente y no necesariamente por la Iglesia.
Entre ellos están los cantantes Gilda y Rodrigo, los sanadores Pancho Sierra y
la Madre María, y personajes legendarios, como San La Muerte y la Telesita.
También se encuentran personas valoradas por la Iglesia, como el mapuche
Ceferino Namuncurá, que será beatificado el domingo en Río Negro, o el cura
Brochero, cuya obra aún perdura en Córdoba.
Libros y cuadros
La devoción por estas figuras ya no es exclusiva de los más humildes y excluidos
de la sociedad. Tampoco está restringida a las fronteras de los lugares donde se
originaron. Ahora se ocupan de ellas las editoriales comerciales, los medios de
comunicación y los artistas plásticos. Además, ganan terreno en las santerías y
fiestas religiosas.
Desde hace pocos días, las librerías tienen en venta el libro Cuerpos
resplandecientes (Sudamericana), en el que María Rosa Lojo propone un
acercamiento desde la imaginación literaria a diez de estos santos populares.
Sus historias son, para esa escritora e investigadora del Conicet, "una faceta
de la construcción del imaginario nacional" y están estrechamente vinculadas con
la historia y la identidad del pueblo. Al buscar información sobre ellas, Lojo
comprobó que "la dimensión religiosa convive con el pensamiento científico, es
parte esencial de nuestra relación afectiva con el mundo y nutre de sentido a
nuestra vida".
Otro de los ámbitos que se dejó permear por los santos populares es el
artístico. Cuadros e instalaciones sobre estas figuras integran las muestras de
arteBa desde hace cinco años.
Entre ellos, el artista Daniel Barreto llegó a los santos populares, movido por
la curiosidad ante las ofrendas que dejan los fieles en los "altarcitos" (vino,
cigarrillos, golosinas) y por el estilo kitsch de esas expresiones religiosas.
Ahora es, a su manera, un devoto.
"Mis ofrendas son mis cuadros", explicó Barreto a LA NACIÓN y contó que con su
colega Juan Batalla y el fotógrafo argentino Guillermo Srodek Hart, residente en
EE.UU., prepara un libro sobre el Gauchito Gil. Batalla y Barreto ya tienen
publicados dos textos con fotografías y obras sobre San La Muerte y territorios
sagrados.
Sergio Gravier es otro de los artistas seducidos por el Gauchito. Hace unos años
hizo una instalación en Palermo Soho, en la que representó un "altar". Fue tan
fiel, que los devotos del barrio le creyeron y en poco tiempo ya nadie se
acordaba de que había nacido con fines artísticos y no religiosos. Esa
"paradita" del Gauchito, con objetos agregados por la gente, se mantiene al
borde de las vías, en Honduras al 5300, frente a la cual más de un transeúnte se
persigna.
Símbolos de fuerza
Según el diccionario folklórico de Félix Coluccio son más de 60 los personajes
de origen argentino a los que se les atribuyen poderes desde el más allá.
Para el sociólogo y antropólogo Alejandro Frigerio, especializado en religiones,
la legitimación de esos santos paganos es impulsada por la cobertura de los
grandes medios de las fiestas patronales y por una mayor libertad religiosa
desde el retorno de la democracia. Las figuras que más se han difundido en la
última década son, para el intelectual, las que representan fuerza y protección,
como el Gauchito Gil y San La Muerte, y algunos santos católicos, como San
Expedito o San Jorge, y usos populares de advocaciones a la Virgen, como la
Desatanudos.
"Este es un fenómeno mundial: hay una desregulación de los símbolos religiosos
que dejan de pertenecer a las instituciones que los generan", dijo el
investigador, y explicó que ahora "participan cada vez más de estas devociones
gente de clase media".
Sectores medios como al que pertenece Roger, que empezó a creer en el Gauchito
provocado por la fe de su novia. "Tuve muchas dudas porque en la parroquia me
enseñaron que no hay que adorar a falsas imágenes", contó Roger. Y tiene razón.
El Catecismo de la Iglesia dice que "el honor tributado a las imágenes es una
veneración respetuosa y no una adoración, que sólo corresponde a Dios".
El padre Contardo Miglioranza, escritor de numerosas historias de santos
"oficiales", explicó que "la Iglesia como tal no entra en las devociones
populares"; destacó que los santos "oficiales" llegaron a tales por "intentar de
imitar a Jesús" y los canonizados por la gente pueden ser "intercesores válidos,
porque todo cristiano muerto en gracia puede interceder por los demás", pero no
"modelo de virtudes".
Personajes
Difunta Correa. Se llamaba María Antonia Deolinda Correa. La devoción surgió en San Juan.
Gauchito Gil. Su nombre era Antonio Mamerto Gil Núñez. Vivió en Corrientes y fue acusado de desertor (1847-1874).
Gilda. La cantante bailantera se llamaba Miriam Alejandra Bianchi y murió en un accidente en 1996.
San La Muerte. Considerado protector de los que llevan vidas violentas, se trata de un culto originario del Litoral.
Fuente: LA NACIÓN.