La verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices, en los serviles y menos aún en los idiotas.

La familia unita.

Por Christian Sanz.

Finalmente la Justicia fijó como fecha para el juicio oral por el crimen de María Marta García Belsunce el día 20 de febrero de 2007. Allí se juzgará al principal sospechoso del crimen: el viudo Carlos Carrascosa. Según cuenta diario Clarín en el día de la fecha, uno de los principales misterios del caso "es el móvil del crimen. Aunque en un primer momento se especuló con un homicidio por razones pasionales, finalmente (el fiscal, Diego) Molina Pico se inclinó por un móvil económico.

De acuerdo a su planteo, María Marta García Belsunce fue asesinada para que no revelara detalles de operaciones financieras que relacionarían a su marido con el negocio del lavado de dinero proveniente del principal cartel de drogas mexicano".

El planteo que hoy en día el fiscal ha puesto sobre el tapete ha sido anticipado hace más de tres años por este periódico. Para ser más exactos, el 24 de mayo de 2003 quien firma este artículo dio los motivos por los cuales había que investigar la "línea del lavado" para poder llegar a la verdad del crimen de la mujer.

Recordemos que hasta no hace demasiado se ha seguido la línea de los guardias de seguridad asesinos y hasta se dijo que la víctima era lesbiana y tenía amantes. En tal sentido, se echó a rodar la versión de que el asesino había sido el jardinero, cuando el personal de maestranza no tiene permitido el acceso durante los fines de semana.  

Lo más grave es que se haya hablado del -tristemente célebre accidente por "resbalarse en el baño", dictamen con el que finalmente enterraron a María Marta. No tenía uno, sino cinco balazos calibre 32 en la cabeza. Es por eso que, inevitablemente, las sospechas más fuertes se ciernen sobre su círculo más íntimo.  


El agujerito sin fin

A la hora de buscar la verdad en este tema, se hace inevitable evaluar la enorme cantidad de contradicciones y desinteligencias que salpican a la "familia". Veamos:

Para empezar, las muestras de la zona del cráneo de García Belsunce por la que ingresaron las balas llegaron sin precintar al laboratorio. Los peritos hallaron en ellas el compuesto Ciano, base del pegamento "La Gotita". Cuando el fiscal preguntó si podía tratarse de este último producto se le respondió que sí, lo cual fue motivo de enojo de la familia, que asegura que ese elemento podía tener otro origen. Lo cierto es que nunca se profundizó ese estudio por vías independientes. 

Por otro lado, Molina Pico cree muy íntimamente que se impidió a la policía llegar a la escena del crimen a punto tal que -según él- se habría pagado una coima a los ocupantes del patrullero que arribó a Carmel. 

Existe el antecedente del llamado de Horacio García Belsunce al celular del jefe antisecuestros Angel Casafús para que le "sacara a la policía de encima". Recordemos que cuando Casafús declaró -como testigo- admitió sólo dos llamadas del hermano de María Marta, omitiendo las restantes cinco o seis comunicaciones a su celular. 

Y mientras algunos de los medios más importantes del país aún siguen conjeturando con hipótesis imposibles y lógicas imbéciles, los diarios foráneos se atreven a hablar del tema con más claridad que las corporaciones vernáculas.  

Tenemos como ejemplo, un artículo aparecido en el diario La República de Uruguay en enero de 2003 -a pocos meses de haberse encontrado el cuerpo inerte de María Marta- quien tituló mejor que ningún otro medio la realidad de la cosa: "El crimen de una socia de los Röhm mantiene expectante a los argentinos". Nada de eufemismos en el artículo en cuestión, que relata lo que nadie quiere profundizar respecto a esta muerte. Pero... ¿Qué es lo que no se quiere ahondar?


La verdad desnuda

Hasta 1990, el matrimonio de Carlos Carrascosa y María Marta García Belsunce deseaban pasar de tener una vida de clase media alta a ser realmente ricos. Su deseo pudo ser cumplido gracias a un gran amigo de Carlos Menem, el lavador de dinero Carlos Rhom.  

Carrascosa era un simple corredor de bolsa cuando el dueño del Banco General de Negocios (BGN) le propuso hacer una especia de sociedad. Su banco no podía operar en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires por no estar habilitado y Rhom le propuso a Carrascosa hacer ese trabajo. 

Fue entonces cuando crearon la Compañía General de Inversiones Bursátiles, una sociedad que se caracterizó, precisamente, por realizar fuertes inversiones en la bolsa. 

A partir de ese momento María Marta, esposa de Carrascosa, pasó a desempeñarse como directora y accionista (2). Todo fue bien. Incrementaron sus ganancias al impulso de la política cambiaria de un peso igual un dólar. 

Incluso el negocio permitió que nuevos integrantes de la familia participaran, como los hermanos de Carrascosa y María Marta respectivamente. Este último, Horacio García Belsunce, tenía certificados de títulos del BGN por 300 mil dólares, al tiempo que el matrimonio poseía plazos fijos por igual monto.

Pero con la caída del menemismo vino también la debacle de los Röhm, al punto que Carlos sigue preso y José prófugo. El BGN terminó siendo uno de los pilares del blanqueo de dinero, triangulación de dinero negro y fuga de capitales.  

Al conocerse estos datos, los investigadores solicitaron a la jueza María Romilda Servini de Cubría -que sustancia el caso BGN- que les enviara información, surgiendo nuevos elementos tales como que, además de la sociedad compartida en el "lavadero", María Marta y Carlos Röhm eran socios en otras empresas colaterales (3). 

Pero las relaciones se tensaron y los banqueros comenzaron a presionar a Carrascosa para que se desprendiera de sus acciones en las compañías. El ex corredor de bolsa se resistía y en parte esto se debía a la posición de su esposa.  

Entre los hechos que más suspicacia generan, hay uno que llama poderosamente la atención. Horacio García Belsunce, hermano de María Marta, a través del programa de TV que tenía en un canal de cable aseguró que "María Marta no tenía vinculaciones comerciales, y yo tampoco, títulos o bonos, como se dice por ahí". Estas afirmaciones, como es público, finalmente se demostraron falaces. 

Dos notas dirigidas al hermano Horacio -del año 1996 y 1997- y halladas por pesquisas contables de la Procuración bonaerense, demuestran que este último era tenedor de certificados de custodia de títulos por 347 mil dólares.  


Finalmente

A más de dos años de la muerte de María Marta, lo único que ha hecho su familia es dar la cara, no para pedir que se esclarezca tan desgraciado crimen, sino para jurar y perjurar que Carlos Carrascosa es inocente de haberlo cometido.

Es evidente que el temor es el motor que impulsa a esta gente a defender lo indefendible. Habrá que ver qué clase de monstruo se esconde detrás de esta historia y por qué el periodismo no intenta develarlo como debería hacerlo.

No escuché a ningún periodista aún preguntando/preguntándose de qué vive Carrascosa... No escuché a ningún periodista preguntando/preguntándose por qué no existe reclamo público por parte de la familia para que se esclarezca el crimen de María Marta. No escuché a ningún periodista preguntando a Horacio García Belsunce por qué mintió respecto a los títulos por más de 300.000 dólares que tiene en su poder.

No vi, finalmente, ninguna investigación profunda por parte de los medios para llegar a la verdad. Y es triste, porque así como el periodismo muchas veces ayuda a develar causas imposibles de esclarecer, en muchos casos ayuda a desinformar a la opinión pública. Este, lamentablemente, es uno de esos casos...

Notas:

(1) Ver http://www.periodicotribuna.com.ar/Articulo.asp?Articulo=78

(2) Dos peritos contables de la Policía Judicial de la Procuración General Bonaerense se llevaron del despacho de la jueza María Romilda Servini de Cubría documentación en la que se prueba que María Marta fue directora de una sociedad con los hermanos Rhom.

(3) No es esa la única empresa en la que la familia estaba vinculada. Dentro de los libros de la Compañía General de Mandatos, a cargo del también procesado Carlos Pando, y a quien se usaba para girar los fondos desde el Banco General de Negocios que iban a cuentas en el exterior, se descubrió la existencia de la firma Carlos Carrascosa y Compañía, en la que Carrascosa y María Marta firman varios documentos. 

Las ligazones posibles con negocios ilegales no terminan: esa compañía -la del mismísimo Carrascosa- tenía como dirección Cangallo 667. Ese inmueble fue allanado por Servini en octubre del 2001 debido a que de las escuchas ordenadas se desprendía que allí se cambiaban cheques ilegalmente.

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