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La verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices, en los serviles y menos aún en los idiotas. |
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Tierra Hueca: Madre de todas las
conspiraciones. (Parte III) Por Débora Goldstern |
EL EXTRAÑO PERIPLO DEL ALMIRANTE RICHARD E.
BYRD
Después del fracaso nazi en su intento por comprobar la realidad de su
existencia, la teoría de la Tierra Hueca entró en un cono de sombras. En
un mundo que transitaba la Era Atómica, y se despertaba a duras penas de
los horrores de la Segunda Guerra, la mención de la Tierra Hueca no
parecía ofrecer más que vagas tesis sin sustento, siendo considerado un
capítulo cerrado, y cuyo tópico se adecuaba mejor al terreno de la
Ciencia Ficción.
Pero en menos de dos años, la infame teoría volvió al ruedo, y lo hizo por la puerta grande, de la mano de un afamado Almirante nativo de EE. UU, que continuando con la tradición instaurada por Symmes casi un siglo antes, fue el promotor "involuntario" de su regreso.
Antes de introducir al lector en el caso Byrd, debemos señalar que es a partir de aquí cuando la palabra conspiración asociada a la Tierra Hueca tiene lugar. En nuestra investigación de los hechos a exponer, encontramos desconcertantes pistas que apuntan en una sola dirección: la de manipular el asunto hasta lograr instalar en el público la falsa idea de un colosal ocultamiento gubernamental, que según dicen, se extendería hasta nuestros días.
Una nueva mirada revela, que la tal mentada conspiración es producto de la complicidad de autores desencantados y proclives al sensacionalismo, entremezclados con oscuros personajes de afiliación nazi, donde para éstos un IV Reich aún es posible.
Quizás si el protagonista de esta historia no contara con credenciales tan importantes, el asunto se hubiera catalogado como "simple rumor" y de lo más descabellado, pero como el hombre vinculado a los sucesos de la Antártida no era un hombre cualquiera, aquello que comenzó como "rumor" abandonó la categoría de chisme, para transformarse con los años en "una cuestión de estado".
Richard Evelyn Byrd, "nació en Winchester, Virginia, el 25 de octubre de 1888. Hijo de una familia de sólida raigambre sureña (era hijo del fundador de Richmond), Byrd estudió en la Universidad de Virginia para ingresar luego a la Academia Naval de los Estados Unidos, de la que egresó como guardiamarina a la edad de 24.
Aprendió a volar durante la Primera Guerra Mundial y se convirtió en un pionero de la aviación naval mundial. Su principal preocupación fue diseñar métodos para asegurar el vuelo sobre aguas abiertas, y numerosos prototipos de instrumental, muchos de los cuales se siguen utilizando hoy día".
"En 1925 se le confió el comando del equipo de vuelo de la famosa expedición ártica de MacMillian". Un año después "Byrd y Floyd Bennet informaron haber alcanzado el Polo Norte en su famoso vuelo transpolar (1) desde Spitzbergen". A su regreso a Estados Unidos, luego de esta importante hazaña, Byrd recibió elogios, pero también críticas "le recriminaron, en particular, el regreso a la base antes de haber sobrevolado efectivamente el polo geográfico". Evidencias posteriores darían por tierra con las afirmaciones iniciales de Byrd, ya que en realidad fue el noruego Roald Amundsen el primer explorador en llegar a destino.
"En 1927 atravesó el Océano Atlántico, desde Nueva York y hasta llegar a La Mancha, a continuación del vuelo efectuado por Charles Lindbergh, unos días antes". Para "1928 organizó su primera expedición antártica, instalando su base en la Bahía de las Ballenas y que llamó Little América".
Luego de recibir el título de Contralmirante en 1933 retornó a la Antártida estableciéndose durante "muchos meses en una estación meteorológica ubicada en la plataforma de Ross. Decidió quedarse allí para evitar la llamada fiebre de los campamentos, queriendo estudiar las aureolas boreales y una serie de fenómenos meteorológicos. Todo este período, transcurrido en la noche antártica a temperaturas que alcanzaron a menudo los 80º C bajo cero, lo describe en el libro "Alone".
Luego de esta experiencia en las soledades polares, la reputación de Byrd aumentó, y le fueron confiadas misiones cada vez más complejas, una de las cuales fue la Operación High Jump (1946-1947), de vital importancia para los intereses norteamericanos en la región.
Se enviaron "4.700 hombres, embarcaciones y 15 aviones situados en el portaviones "Philippine Sea". "El despliegue de tropas comenzó en el Mar de Ross —al sur de Nueva Zelandia— y llegó hasta el Polo Sur dividido en tres grupos". "El grupo principal de reconocimiento aéreo magnético y fotográfico operó desde una pista continental construida para lanzar aviones DC3, adaptados para vuelos de largo alcance de relevamiento aerofotográfico" (2).
Para comprender la Operación High Jump necesitamos profundizar en las motivaciones políticas de los Estados Unidos, finalizada la Segunda Guerra Mundial.
Los norteamericanos "carecían de títulos históricos al territorio antártico y no habían presentado reclamaciones oficiales, absteniéndose de reconocer las reclamaciones, que habían hecho los otros países fueran éstas basadas en el descubrimiento, derechos coloniales o contigüidad geográfica.
Este país enfatizaba —inicialmente— la necesidad de tener ocupación efectiva del territorio aludido, sin siquiera poder cumplir con esos requisitos ellos mismos". Se concentraron "en conocer más acertadamente los recursos y riquezas que encerraba el continente y fortalecer sus aspiraciones frente a las de otros países europeos y latinoamericanos. En cuanto a su relación con los países antárticos latinoamericanos, ella se basaba en los planteamientos de la Guerra Fría y la necesidad de defender el continente frente a la amenaza comunista." (3)
Teniendo en cuenta este punto ya no resulta creíble pensar "que el propósito principal de la expedición es el adiestramiento de los hombres en temperaturas glaciares y determinar lo que pueden lograr los barcos, aeroplanos y equipos, incluyendo el efecto del disparo de las armas de fuego", como declararon los miembros de High Jump ante los medios de comunicación. No existen dudas de que el verdadero objetivo fue geopolítico, ni más ni menos.
Por eso no resulta extraño que el Almirante Byrd dijera a un diario (4) sudamericano: "no intento asustar a nadie, pero la amarga realidad es que, de ocurrir una nueva guerra, los Estados Unidos serán atacados por aviones que volarán sobre uno a ambos polos". Una observación en concordancia con la época.
Finalizada la Operación High Jump, se sucederían otras expediciones hacia la Antártida, aunque sin alcanzar la magnitud de esta última.
La carrera militar de Byrd continuó brillando. Una de sus últimas intervenciones públicas fue en 1955 cuando comandó la Operación Big Freeze, que "estableció tres bases permanentes que aún existen y están habitadas: la Base Bahía de las Ballenas, la Base Mc Murdo Sound y la Base Amundsen-Scott en el Polo Sur.
El Almirante Byrd "murió el 12 de marzo de 1957 a la edad de 68 años, y recibió durante su vida 22 condecoraciones, menciones y citaciones en despachos navales. Nueve de las condecoraciones fueron al coraje, y dos de ellas por salvar las vidas de otros. También se le dedicaron en vida tres desfiles en su honor.
Entre las medallas recibidas por Byrd se encuentran la Medalla de Honor de la Marina, la Cruz de Servicio Distinguido (dos veces), la Medalla del Congreso al Rescate de Vidas, la Cruz de Vuelo Distinguido, la Legión al Mérito (dos veces) y la Gran Cruz Naval de los Estados Unidos".
Bien. El lector que sigue el hilo de esta historia, más allá de las curiosidades redactadas se estará preguntando: ¿Cuál es la relación de la Antártida con la Tierra Hueca? Y segunda inquietud: ¿Dónde encaja Byrd en este punto? Pónganse cómodos y verán.
Todo comienza un año después del fallecimiento de Byrd. Un tal Francis Amadeo Giannini que se presenta como filósofo y científico, residente en Cambridge (Massachusetts), da a conocer un trabajo de su autoría, (1959) "Mundos más allá de los Polos: Continuidad Física del Universo".
Según Giannini, "los extremos norte y sur de la Tierra, desde el punto de vista físico, no representan límites. La Tierra no puede ser circunnavegada en el sentido estricto del término. La afirmación es válida aunque ciertos vuelos catalogados como vuelta al mundo hayan contribuido a difundir la errónea idea según la cual la Tierra puede ser circunnavegada al norte y al sur."
Para Giannini, los Polos continuarían en otras tierras y el planeta mismo formaría parte de un Universo Paralelo a su vez enlazado con otro, una eterna continuidad sin fin.
La creencia de Giannini se remonta a 1916, cuando siendo joven se perdió en un bosque de Nueva Inglaterra donde tuvo una visión. Guiado por una percepción extrasensorial, él descubrió que la Tierra no era redonda y que en realidad los Polos no existían como tales, sólo son meras ilusiones, diría. En sus comienzos no creía en la existencia de la Tierra Hueca, pero la "revelación" lo convenció.
¿Alguna semejanza con Cyrus Teed?
Aunque recién pudo presentar su trabajo en 1959, Giannini no era un completo desconocido, ya que desde 1928 venía dando conferencias en Universidades de Estados Unidos, aunque sin obtener mucho eco acerca de sus ideas. Para que "Más Allá de los Polos" viera la luz debió disponer de fondos propios para la edición, ya que nadie se mostraba interesado en publicar su manuscrito.
Podríamos pensar que estamos ante uno de los tantos libros hasta aquí reseñados, pero la particularidad de la obra de Giannini y que traza una diferenciación clara en cuanto a estudios anteriores, es que por primera vez presenta pruebas, "pruebas" que como el lector habrá adivinado, provienen del desaparecido Almirante Richard Evelyn Byrd.
Giannini fundamenta su hipótesis en dos viajes enigmáticos realizados
por Byrd, a las regiones polares. Asevera que durante esas travesías se
hizo uno de los mayores descubrimientos mundiales, que fue silenciado
por los Estados Unidos.
Como primera fecha se toma el 19 de febrero de 1947. (5)
Según narra el escritor, Byrd se adentró 1.700 millas (2.737 Km) más
allá del Polo Norte (6), donde se topó con un territorio despejado de
nieve, "compuesto por montañas, bosques, vegetación lujuriante, lagos y
ríos. Refirió, además, haber vislumbrado, en medio de un boscaje, un
animal semejante a uno de los mamuts hibernados por el Mar Glacial
Ártico".
Para dar mayor verosimilitud a su historia, Giannini menciona un supuesto radiomensaje que le trasmitiera a Byrd a través de la Oficina de Investigaciones de la marina estadounidense en New York, en el cual le desea "éxito para su empresa". Agrega que "al mismo tiempo, el Almirante Byrd anunciaba por medio de la prensa: 'Querría ver la tierra más allá del Polo. Esa tierra es el centro de la Gran Incógnita'".
Durante esa misma época, un mes antes del "vuelo en cuestión, el autor, con la certeza de que Byrd habría efectivamente llegado más allá de ese punto imaginario que es el Polo Norte, habría vendido a una agencia internacional de prensa una serie de artículos sobre dicho asunto". (7)
Nueve años más tarde, el 13 de enero de 1956, Byrd volvió a efectuar un viaje de "2.700 millas (4.347 Km), partiendo de la base de Mc Murdo, 400 millas (644 Km) al oeste del Polo Sur", donde penetró 2.300 millas (3.703 Km) en una tierra que se extiende más allá del Polo", según manifestara luego. Habría dicho: "Nuestra expedición ha encontrado un gran territorio nuevo". (8)
Como si fuera poco, Giannini cita además de Byrd a otro descubridor, el capitán George Hubert Wilkins (1888-1958), un explorador polar y aviador australiano, quien el 12 de diciembre de 1929 habría avistado "esas tierras desconocidas", durante su estancia en el Polo Sur. (9)
Si se esperaba que Más Allá de los Polos causara algún revuelo, eso no aconteció, el libro pareció condenado de entrada y nadie le prestó mayor atención; pero cuando ya se esperaba un certificado de defunción, sucedió el milagro, la providencia apareció y se encarnó en la figura de Ray Palmer.
Nativo de Wisconsin, Ray Palmer (1910-1977), fue desde su juventud un fanático confeso de la literatura de Ciencia Ficción. Durante su infancia sufrió un accidente que derivó en una operación de su médula espinal, dando como resultado una disminución en su estatura. Debido a esta particularidad, con el tiempo se lo reconocería como el gnomo de las "pulp fiction". Su dedicación al género lo llevaría a dirigir una de las publicaciones más populares de la década del 30': "Amazing Stories", que bajo su tutela alcanzaría un gran éxito. Para comprender el interés de Palmer en la obra de Giannini hay que referirse a Richard Sharpe Shaver.
Cuenta la leyenda que un día comenzaron a llegar a la redacción de "Amazing Stories" extrañas cartas escritas por Shaver quien decía que "a través de su herramienta de soldadura, había escuchado durante años las voces de los Deros, extraños seres obsesionados con el sexo y la tortura, que no lo dejaban en paz.
Estas conversaciones habían llevado a Shaver a cometer actos desesperados que le habían valido pasar temporadas en hospitales psiquiátricos como en prisión. Y precisamente cuando él estaba en la cárcel, cierto día, una mujer se materializó ante Shaver y gracias a una tecnología desconocida, lo llevó a conocer un mundo secreto en el interior de la Tierra y también recibió explicación de los orígenes de esa raza.
De acuerdo con Shaver, La Tierra estuvo habitada, en algún tiempo, por dos razas parecidas a los Dioses, los Titanes y Atlantes, quienes construyeron unas civilizaciones monumentales. Un cambio en la radiación del sol obligó a los superseres a refugiarse debajo de la tierra, a fin de protegerse de los rayos del sol.
No obstante, incluso esta solución resultó sólo temporal y los Titanes y Atlantes tuvieron que abandonar La Tierra, dejando el planeta en manos de la inferior raza humana. Algunos de los seres humanos hallaron camino a las cavernas subterráneas de las superrazas y empezaron a jugar con la maravillosa maquinaria dejada por éstas.
Los resultados fueron desastrosos, pues la radiación emanada por las máquinas afectó a esas personas en algo que Shaver llamó "Detremital Robots" o "Deros". Los malvados Deros llegaron a controlar la maquinaria y la utilizaron para provocar accidentes, desapariciones y toda clase de cosas desagradables en la superficie de la Tierra.
Casi todo mal podía atribuirse a las acciones de los Deros. Ahora los Deros no eran más que idiotas sádicos que poseían la avanzadísima tecnología de los Titanes, la cual usaban para aumentar sus placeres carnales durante las orgías que celebraban constantemente ya que eran adictos a ellas. También, se decía que los Deros utilizaban esa tecnología para torturar los humanos que raptaban de la superficie y a los Teros (Robots Integrativos) descendientes buenos de los antiguos Titanes, muy inferior en número que sus degenerados hermanos".
Valga decir que los relatos de Shaver causaron gran conmoción, y sedujeron a miles de lectores en todo el país que agotaron las tiradas de "Amazing Stories". La mezcla de civilizaciones desaparecidas aderezadas con connotaciones sexuales, resultó un cóctel explosivo que Palmer utilizó en su provecho, consiguiendo aumentar la circulación del magazine.
Por lo bajo se dijo que si bien la idea era de Shaver, las historia en sí fue pulida por el propio Palmer. Aunque las ventas se dispararon, la historia de Shaver fue destrozada por los críticos, y se convirtió con el tiempo en una pesada carga para los fundadores de "Amazing Stories", que no soportaron la pérdida de prestigio, dando por finalizada su relación con Palmer.
Ni lerdo ni perezoso, el "gnomo del pulp", inició otro proyecto que bautizó "Fate", centrado en los fenómenos paranormales. La revista tuvo su bautismo de fuego cuando en la primavera de 1948, un tal Kenneth Arnold (10), "publicó en el primer número de "Fate" su artículo "I did See the Flying Saucer".
Una vez que la narración de Arnold se conoció, la publicación se agotó de inmediato. Las repercusiones fueron enormes, y Ray Palmer se transformó en el primer promotor de temática ovni a nivel mundial, y en uno de sus más fervientes defensores. Con los ovnis bajo el brazo, Palmer decidió hacer otra jugada, ideando una nueva revista "Flying Saucers from Other World" (1957) (N. del E.: "Platillos Voladores de Otro Mundo"), donde el libro de Giannini encontraría finalmente cobijo.
Palmer no tardó en comprender que la tesis de la Tierra Hueca presentaba un enorme atractivo que bien explotado ayudaría a ganar nuevos subscriptores. Sin embargo consideró que para que la historia se difundiera con mayor celeridad, necesitaba incorporar un nuevo elemento, por lo cual incluyó en el combo "Tierra Hueca—Byrd", a los ovnis, su más reciente descubrimiento.
Armado del manuscrito de Giannini, Palmer dio comienzo a su cruzada. El primer artículo consagrado al tema se publicó en diciembre de 1959 ("Los platillos voladores proceden de la Tierra. Un desafío al secreto").
¿Conocemos realmente la Tierra? ¿No existe alguna zona de ella que pueda ser considerada como origen de los platos voladores? En mi opinión hay dos. Las zonas más importantes son en el Ártico y el Antártico. Los dos vuelos del almirante Byrd prueban que la conformación de nuestro globo tiene, en las proximidades de las regiones polares, algo "extraño".
"Los platos voladores podrían proceder de esas tierras desconocidas situadas más allá de los polos. En opinión de los redactores de nuestra revista, la existencia de esos territorios no puede ser negada por nadie si se consideran los hechos relativos a las dos expediciones a que nos hemos referido".
"El extraordinario libro escrito por Giannini nos ofrece la única posibilidad de demostrar que definitivamente la Tierra tiene, tanto en el Polo Norte como en el Polo Sur, una extraña conformación. No está necesariamente hueca de un extremo a otro, pero se presenta como uno de sus pasteles llamados "bombas" cuando se los ha freído más de la cuenta, de modo que presenta una profunda depresión en cada extremidad, como un gigantesco neumático montado.
Ningún ser humano ha volado jamás directamente sobre el Polo Norte y ha continuado en línea recta. El director de esta revista piensa que ello debe ser llevado a cabo, e inmediatamente. Para eso tenemos aviones. Además, está convencido de que una expedición aérea de ese tipo no se concluiría en una de las regiones que circundan el Polo, exactamente en el punto opuesto al de la partida.
La navegación no debe, empero, ser efectuada utilizando la brújula o las triangulaciones sobre los mapas existentes, sino empleando solamente la brújula giroscópica, que permite mantener una dirección fija, sin desviaciones de rumbo desde el momento de la partida hasta el momento del aterrizaje. Y no sólo de una brújula giroscópica de plano horizontal, sino también de una de plano vertical (que servirá una vez que se haya entrado en la abertura polar). Se trata de un punto de partida, indudablemente positivo". (11)
"Los resultados de años de investigación que les presentamos en este número nos permiten enunciar la posibilidad de que los platos voladores no pertenezcan a nuestro planeta ni proceden, tampoco, del espacio atmosférico o interplanetario. Una enorme cantidad de pruebas nos demuestra la existencia de un lugar desconocido y de gran extensión que (podemos afirmarlo con certeza) no ha sido aún explorado".
"Según los redactores de Flying Saucers, de ahora en adelante quien pretenda discutir el origen polar de los platos voladores deberá hacerlo con pruebas y hechos concretos. Todo mentís deberá ser acompañado de pruebas válidas. Flying Saucers estima que se pueden suministrar tales pruebas. Nuestra revista sugiere a todos los grupos interesados en los platos voladores estudiar el problema desde el punto de vista según el cual la Tierra es hueca, reunir todos los elementos disponibles en los últimos doscientos años que apoyen este modo de ver e investigar atentamente todos los elementos que pongan en duda dicha teoría".
"La cuestión de los platos voladores se ha convertido en la más importante de la historia actual. Los graves interrogantes que hemos planteado en este artículo exigen una respuesta clara. El almirante Byrd arribó a un nuevo y misterioso territorio, "el centro de la Gran Incógnita", y cumplió, al mismo tiempo, el más grande descubrimiento de todos los tiempos. Lo sabemos por sus propias palabras, palabras de hombre cuya rectitud fue siempre intachable y cuya mente era una de las más brillantes de los tiempos modernos. Quien pretenda calificarlo de embustero que dé un paso adelante: ¡pero pruebe cuanto diga! ¡Los platos voladores proceden de la Tierra!
La segunda estocada de Palmer, se produjo dos años después, en marzo de 1962. Un nuevo artículo ilustró las páginas de Flying Saucers. ("El Polo Norte: Ulteriores testimonios sobre las misteriosas tierras polares – Doscientos años de exploraciones han llevado a los rusos a una nueva concepción del Polo que supera todos los conocimientos geográficos hasta ahora aceptados. Se cuenta con pruebas indiscutibles").
"La exploración y la investigación han puesto en claro que una gran extensión de superficie terrestre, y consiguientemente una vasta zona desconocida podrían ser incluidas, en los años, en el ámbito de los conocimientos del hombre. Es una afirmación realmente apabullante. Reflexionemos acerca de su verdadero significado. Sostiene que no solo la exploración sino también la "investigación" han demostrado que una gran extensión de superficie terrestre y, consiguientemente, una vasta zona desconocida, podrían ser incluidas, en los próximos años, en el ámbito de los conocimientos del hombre.
En pocas palabras: más allá de las zonas que podemos comprender y conocer mediante la exploración hay un vasto ámbito ignoto que podremos incluir en el conocimiento humano por medio de la investigación". "En otras afirmaciones, los rusos destacan las "perspectivas de desarrollo" del casquete polar. Tal casquete, si nos atenemos a las concepciones dominantes, no es más que un océano de hielo.
¿Qué perspectivas de desarrollo? ¿Cubitos de hielo para nuestros drinks? No por cierto. Debe haber posibilidades más lisonjeras, las posibilidades que oculta un enorme territorio desconocido, todavía por descubrir y desarrollar de punta a punta". "Incumbe a los opositores de la teoría de la existencia de una "tierra misteriosa en el Polo" demostrar que la misma es falsa; incumbe a ellos demostrar la veracidad de sus tesis: pero tales tesis han recibido golpes definitivos de parte de los científicos y exploradores de las dos máximas potencias mundiales".
Palmer asumió el asunto de la Tierra Hueca como una cuestión personal, y recibió la tesis de Giannini con los brazos abiertos. Un almirante condecorado y famoso, anexado con fantásticos aparatos voladores de una civilización desconocida residente en los Polos, era la historia soñada que hacía delirar a los lectores. Pero aunque Palmer logró interesar a una nueva audiencia con un viejo tema, los interrogantes aumentaban si se tomaban las afirmaciones de Giannini al pie de la letra, detectándose ciertas incongruencias en cuanto a fechas, que el hacedor de Flying Saucers decidió soslayar.
Como ejemplo tomemos la época del primer viaje de Byrd hacia esas tierras desconocidas en el Polo Norte. Según escribe Giannini este periplo se realizó en febrero de 1947, pero hay dos inconvenientes para aceptar esta postura. En primer lugar en la fecha citada, Byrd se encontraba en plena operación High Jump, que finalizó en abril de ese año. Y en segundo lugar ¿cómo hizo para pasar de la Antártida al Ártico?
Matemáticamente es imposible que Byrd se haya trasladado en cuestión de horas de un polo a otro. Claro que si el Almirante descubrió un corredor dimensional oculto que le facilitó el trayecto, la cosa cambia, pero si se descarta este principio, el relato de Giannini sigue sin convencer.
Ninguno de estos cuestionamientos desalentó a Palmer, quien por años continuó con su cruzada. Una década después, a principios de los '70, sobrevino la recompensa. Sucedió que la "Administración del Servicio de Ciencia del Medio Ambiente (ESSA), perteneciente al Departamento de Comercio de los Estados Unidos, proporcionó a la prensa unas fotografías del Polo Norte tomadas por el satélite ESSA-7, el 23 de noviembre de 1968.
Una de las fotografías mostraba al Polo Norte cubierto por la acostumbrada capa de nubes; la otra, que mostraba la misma zona sin nubes, revelaba un inmenso agujero donde hubiera debido estar el Polo Norte". Había estallado la controversia. Rápido de reflejos, Palmer publicó las polémicas tomas en Flying Saucers y anunció que las imágenes correspondían a la Tierra Hueca. En números sucesivos se dedicó a reflotar el mito, captando nuevamente la atención pública.
Como era su costumbre, Palmer ignoró las explicaciones oficiales (12)
sobre las fotografías, y se dedicó a los ataques gubernamentales.
Existía una conspiración y se ocultaba a los ciudadanos la verdad. El
enigma que llegó para quedarse continuó perpetuando la fantasía de una
tierra hueca y habitada. Ahí estaban las fotos, los dichos de Giannini,
y el convencimiento de Palmer. Pero si los escépticos dudaban, un
misterioso diario daría por tierra con las dudas existentes, diario que
haría acallar las críticas porque en él estaba la firma de Richard E.
Byrd.
Como si se tratase de una reliquia invalorable, el relato fue
preservado en la sombra por fieles seguidores, que luego de una
meditación profunda decidieron darlo a conocer. La magia de Internet
obró en forma de milagro, y la enigmática narrativa de uno de esos
vuelos secretos se expandió por el mundo. Por fin la prueba definitiva.
¡Larga vida a las oquedades polares!
Vayamos a los Diarios perdidos de Byrd.
"Debo escribir este diario a escondidas y en absoluto secreto. Se
refiere a mi vuelo Ártico del 19 de febrero del año 1947. Vendrá un
tiempo en el que la racionalidad de los hombres deberá disolverse en la
nada y entonces se deberá aceptar la inevitable Verdad. Yo no tengo la
libertad de divulgar la documentación que sigue, quizás nunca verá la
luz, pero debo, de cualquier forma, hacer mi deber y relatarla aquí con
la esperanza de que un día todos puedan leerla, en un mundo en el que el
egoísmo y la avidez de ciertos hombres ya no podrán suprimir la Verdad".
..."Extensiones de hielo y nieve bajo nosotros, vistas coloraciones
amarillentas con dibujos lineales. Alterada la ruta para un mejor examen
de estas configuraciones coloreadas, también vistas coloraciones
violáceas y rosadas". "Tanto la brújula magnética como la aguja
giroscópica comienzan a girar y a oscilar, no nos es posible mantener
nuestra ruta con los instrumentos. Señalamos la dirección con la brújula
solar, todo parece aún en orden. Los controles parecen lentos en la
respuesta y en el funcionamiento, pero no hay indicación de
congelamiento".
..."29 minutos de vuelo transcurridos desde el primer avistamiento de
los montes, no se trata de una alucinación. Es una pequeña cadena de
montañas que nunca habíamos visto antes".
..."Además de las montañas hay algo que parece ser un valle con un
pequeño río o riachuelo que discurre hacía la parte central. ¡No debería
haber ningún valle verde aquí abajo! ¡Hay algo decididamente extraño y
anormal aquí! ¡Deberíamos sobrevolar sólo hielo y nieve! A la izquierda
hay grandes bosques en las laderas de los montes. Nuestros instrumentos
de navegación todavía giran como enloquecidos".
..."Altero la altitud a 1.400 pies (434 m) y efectúo un giro completo a
izquierda para examinar mejor el valle que está debajo. Es verde con
musgo y hierba muy tupida. La luz aquí parece diferente. No soy capaz de
ver el Sol. Damos otro giro a la izquierda y avistamos algo que parece
ser algún tipo de gran animal. ¡Se parece a un elefante! ¡¡¡NO!!!.
¡Parece ser un mamut! ¡Es increíble! ¡Sin embargo es así!
Descendemos a cota 1.000 pies (310 m) y uso un prismático para examinar
mejor al animal. Está confirmado, se trata de un animal semejante al
mamut".
…"Encontramos otras colinas verdes. El indicador de la temperatura
exterior marca 24º centígrados. Ahora seguimos sobre nuestra ruta. Los
instrumentos de abordo, ahora, parecen normales. Quedo perplejo ante sus
reacciones. Intento contactar el campo base. La radio no funciona".
…"El paisaje circundante parece nivelado y normal. Delante de nosotros
avistamos aquello que parece ser ¡¡¡una ciudad!!! ¡Es imposible! El
avión parece ligero y extrañamente flotante. ¡Los controles se niegan a
responder! ¡Dios mío! A nuestra derecha y a nuestra izquierda hay
aparatos de extraño tipo. Se aproximan y algo irradia de ellos. Ahora
están bastante cerca para ver sus insignias. Es un símbolo extraño.
¿Dónde estamos? ¿Qué ha sucedido? Otra vez tiro decididamente de los
mandos. ¡¡No responden!!Estamos atrapados firmemente por una especie de
invisible cepo de acero".
..."¡Nuestra radio grazna y llega una voz que habla en inglés con acento
que parece decididamente nórdico o alemán! El mensaje es:
"Bienvenido a nuestro territorio, Almirante.
Os haremos aterrizar exactamente dentro de siete minutos. Relajaros,
Almirante, estáis en buenas manos". Me doy cuenta de que los motores de
nuestro avión están apagados. El aparato está bajo un extraño control y
ahora vira solo".
..."Recibimos otro mensaje de radio. Estamos iniciando la maniobra de
aterrizaje y en breve el avión vibra ligeramente comenzando a descender
como sostenido por un enorme, invisible, ascensor".
..."Algunos hombres se están aproximando, a pie, al avión. Son altos y
tienen el pelo rubio. A lo lejos hay una gran ciudad destellante,
vibrante con los colores del arco iris. No sé lo que sucederá ahora,
pero no veo trazas de armas sobre los que se aproximan. Ahora oigo una
voz que me ordena, llamándome por mi nombre, de abrir la puerta.
Ejecuto".
Después de estos apuntes, sacados del "diario de abordo", el Almirante
anota lo que sucede:
..."De este punto en adelante escribo los acontecimientos que siguen,
volviéndolos a llamar a la memoria. Esto asienta la imaginación y
parecería una locura si no hubiese acaecido verdaderamente.
El técnico y yo fuimos sacados del avión y acogidos cordialmente. Luego
fuimos embarcados sobre un pequeño medio de transporte semejante a una
plataforma pero sin ruedas. Nos condujo hacia la ciudad destellante con
extrema celeridad. Mientras nos aproximábamos, la ciudad parecía hecha
de cristal. Alcanzamos en poco tiempo un gran edificio, de un estilo que
nunca antes había visto. ¡Parecía haber salido de los diseños de Frank
Lloyd Wright, o quizás más precisamente de una escena de Buck Rogers!
Nos ofrecieron un tipo de bebida caliente de algo que nunca había
saboreado. Era deliciosa. Después de unos 10 minutos, dos de nuestros
sorprendentes anfitriones vinieron a nuestro alojamiento, invitándome a
seguirlos. No tenía otra elección que obedecer. Dejé a mi técnico-radio
y caminamos un poco hasta entrar en aquello que parecía ser un ascensor.
Descendimos durante unos instantes, el ascensor se paró y la puerta se
deslizó hacia arriba silenciosamente. Proseguimos luego por un largo
corredor iluminado por una luz rosa que parecía emanar de las mismas
paredes.
Uno de los seres hizo señal de pararnos ante una gran puerta. Encima de
esta había una inscripción que yo no estaba en grado de leer. La gran
puerta se deslizó sin ruido y fui invitado a entrar. Uno de los
anfitriones dijo: "No tenga miedo,
Almirante, vais a tener un coloquio con el Maestro." Entré y mis ojos se
adecuaron lentamente a la maravillosa coloración que parecía llenar
completamente la estancia.
Entonces comencé a ver aquello que me rodeaba. Aquello que se mostró a
mis ojos era la vista más sorprendente de toda mi vida. En efecto, era
demasiado magnifica para poder ser descrita. Era deliciosa. No creo que
existan términos humanos capaces de describirla, en cada detalle, con
justicia. Mis pensamientos fueron interrumpidos dulcemente por una voz
cálida y melodiosa: "Le doy la bienvenida a nuestro territorio,
Almirante".
Vi un hombre de facciones delicadas y con las señales de la edad sobre
su rostro. Estaba sentado en una mesa grande. Me invitó a sentarme en
una de las sillas. Después de sentarme, unió la punta de sus dedos y
sonrió. Habló de nuevo dulcemente y dijo cuanto sigue:
"Lo hemos dejado entrar aquí porque usted es
de carácter noble y bien conocido en el mundo de superficie, Almirante."
¡Mundo de superficie! ¡Casi quedé sin aliento!
"Sí", recalcó el Maestro con una sonrisa. "Usted se encuentra en el
territorio de los Arianos, el Mundo sumergido de la Tierra. No
retardaremos mucho su misión y seréis acompañados de vuelta sobre la
superficie y además sin peligro. Pero ahora, Almirante, le diré el
motivo de su convocación aquí. Nuestro interés comenzó exactamente
inmediatamente después de la explosión de la primera bomba atómica por
parte de vuestra raza sobre Hiroshima y Nagashaki, en Japón. Fue en
aquel momento inquietante cuando expedimos sobre vuestro mundo de
superficie nuestros medios voladores.
Los Flugelrads, para investigar sobre aquello que vuestra raza había
hecho. Esta es, obviamente, historia pasada, Almirante, pero permítame
seguir. Vea, nosotros nunca, antes de ahora, habíamos interferido en las
guerras y en la barbarie de vuestra raza, pero ahora debemos hacerlo en
cuanto vosotros habéis aprendido a manipular un tipo de energía, la
atómica, que no es, de hecho, para el hombre. Nuestros emisarios ya han
entregado mensajes a las potencias de vuestro mundo y sin embargo estas
no los atienden.
Ahora usted ha sido elegido para ser testigo de que nuestro mundo
existe. Vea, nuestra cultura y nuestra ciencia están miles de años por
delante de las vuestras, Almirante". Lo interrumpí: "¡Pero todo esto qué
tiene que ver conmigo, Señor!". Los ojos del Maestro parecían penetrar
de forma profunda en mi mente y después de haberme estudiado un momento,
contestó: "Vuestra raza ha alcanzado el punto de no retorno, porque hay
algunos, entre vosotros, que destruirían todo vuestro mundo antes que
renunciar al poder, así como lo conocen…".
Asentí y el Maestro continuó: "Desde 1945 en adelante, hemos intentado
entrar en contacto con vuestra raza pero nuestros esfuerzos han sido
acogidos con hostilidad: se hizo fuego contra nuestros Flugelrads. Sí,
hasta fueron seguidos con maldad y animosidad por vuestros aviones de
combate. Así ahora, hijo mío, le digo que hay una gran tempestad en el
horizonte, para vuestro mundo, una furia negra que no se extinguirá
durante varios años.
No habrá defensa con vuestras armas, no habrá seguridad en vuestra
ciencia. Asolará hasta que cada flor de vuestra cultura haya sido
pisoteada y todas las cosas humanas sean dispersadas en el caos. La
reciente guerra ha sido solamente un preludio a cuanto todavía debe
advenir a vuestra raza.
Nosotros, aquí, podemos verlo más claramente a cada hora... ¿Cree que me
equivoco?" "No —contesté—
ya ha sucedido una vez en el pasado; llegaron los años oscuros y duraron
500 años". "¡Sí, hijo mío —replicó el
Maestro— los años oscuros que llegarán ahora
para vuestra raza, cubrirán la Tierra con un paño mortuorio, pero creo
que alguno, entre vosotros, sobrevivirá a la tempestad, más que esto no
sé!
Nosotros vemos en un futuro lejano emerger de nuevo, de las ruinas de
vuestra raza, un mundo nuevo en busca de sus legendarios tesoros
perdidos y estos estarán aquí, hijo mío, al seguro en nuestro poder.
Cuando llegue el momento apareceremos para ayudar a vivir vuestra
cultura y vuestra raza.
Quizás, para entonces, habréis aprendido la futilidad de la guerra y de
su lucha... y después de aquel momento una parte de vuestra cultura y
ciencia os serán restituidas para que vuestra raza pueda recomenzar.
Usted, hijo mío, debe volver al Mundo de Superficie con este mensaje…".
Con estas palabras decisivas, nuestro encuentro parecía llegar a
término. Por un momento me pareció vivir un sueño... y, sin embargo
sabía que aquella era la realidad y por alguna extraña razón me incliné
levemente, no sé si por respeto o humildad. De improviso me di cuenta de
que los dos fantásticos anfitriones, que me habían conducido aquí,
estaban de nuevo a mi lado. "Por aquí, Almirante", me indicó uno de
Ellos.
Me giré una vez más antes de salir y miré al Maestro. Una dulce sonrisa
estaba impresa en su anciano y delicado rostro. "Adiós, hijo mío", me
dijo e hizo un gesto suave con su grácil mano, un gesto de paz y nuestro
encuentro llegó definitivamente a su fin. Salimos rápidamente de la
estancia del Maestro por la gran puerta y entramos otra vez en el
ascensor. La puerta descendió silenciosamente y nos movimos
inmediatamente hacía lo alto.
Uno de mis anfitriones habló de nuevo: "Ahora debemos apresurarnos,
Almirante, en cuanto el Maestro no desea retardar más vuestro programa
previsto y debéis volver a vuestra raza con su mensaje". No dije nada,
todo esto era casi inconcebible y, una vez más mis pensamientos se
interrumpieron apenas nos paramos. Entré en la estancia y estuve de
nuevo con mi técnico-radio. Tenía una expresión ansiosa sobre su rostro.
Acercándome dije: "Todo esta bien, Howie, todo esta bien".
Los dos seres nos señalaron el medio en espera, salimos y pronto
alcanzamos nuestro avión. Los motores estaban al mínimo y nos embarcamos
inmediatamente. La atmósfera, ahora, estaba cargada de un cierto aire de
urgencia. Cuando la puerta estuvo cerrada, el avión fue inmediatamente
transportado a lo alto por aquella fuerza invisible hasta que alcanzamos
los 2.700 pies (837 m). Dos de los medios aéreos estaban a nuestros
flancos, a una cierta distancia, haciéndonos planear a lo largo de la
vía del retorno. Debo remarcar que el indicador de velocidad no indicaba
nada, sin embargo nos estábamos moviendo muy rápidamente.
...Recibimos un mensaje radio: "Ahora os dejamos, Almirante, vuestros
controles están libres. ¡¡¡Wiedersehen!!! Miramos por un instante los
Flugelrads, hasta que desaparecieron en el cielo azul pálido. El avión
pareció, de improviso, capturado por una corriente ascensional. Tomamos
inmediatamente el control. No hablamos durante un rato, cada uno de
nosotros estaba inmerso en sus propios pensamientos.
...Sobrevolamos nuevamente extensiones de hielo y nieve, a unos 27
minutos del campo base. Enviamos un mensaje radio, nos contestan.
Tenemos condiciones normales... normales. Del campo base expresan alivio
por haber establecido nuevamente el contacto.
...Aterrizamos suavemente en el campo base. Tengo una misión que
cumplir.
...11 de marzo de 1947. He tenido, apenas, un encuentro de Estado Mayor
en el Pentágono. He relatado enteramente mi descubrimiento y el mensaje
del Maestro. Todo ha sido debidamente registrado. El Presidente ha sido
puesto al corriente. Me retienen algunas horas (exactamente 6 horas y 39
minutos). Soy cuidadosamente interrogado por las Top Security Forces y
por un equipo médico. ¡¡¡Es un tormento!!! Me ponen bajo estrecho
control de los medios de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de
América. Me recuerdan que soy un militar y que, por consiguiente, debo
obedecer las órdenes.
...Última anotación: 30 de diciembre de 1956. Estos últimos años,
transcurridos desde el 1947 hasta hoy, no han sido buenos... He aquí,
pues, mi última anotación en este singular diario. Concluyendo, debo
afirmar que, debidamente, he mantenido secreto este argumento, como se
me ordenó, durante todos estos años. He hecho esto contra todo principio
mío de integridad moral. Ahora siento aproximarse la gran noche y este
secreto no morirá conmigo, sino, como toda verdad, triunfará.
Esta es la única esperanza para el género humano. ¡He visto la verdad y
ésta ha revigorizado mi espíritu donándome la libertad! He hecho mi
deber con relación al monstruoso complejo industrial militar. Ahora la
larga noche comienza a aproximarse, pero habrá un epílogo. Como la larga
noche del Antártico termina, así el sol brillante de la verdad surgirá
de nuevo y aquellos que pertenecen a las tinieblas perecerán a su luz...
Porque yo he visto "Aquella Tierra más allá del Polo, aquel Centro del
Gran Desconocido".
Que un militar de carrera como Richard Byrd se atreviera a dejar este
supuesto testimonio recogido en forma de diario, es toda una declaración
de principios y un alerta ante el proceder de su propio gobierno en
cuanto al manejo de información comprometedora. Pero como vamos a
demostrar a continuación, el supuesto relato no es más que un medio
utilizado para instalar en el público una idea siniestra, donde el
nombre de Byrd es mencionado como garantía de credibilidad. Los pasajes
resaltados son la clave para desentrañar el engaño, que ya contabiliza
casi dos décadas. Pongamos al descubierto a los maestros titiriteros,
los verdaderos artífices de la operación bautizada: DIARIO SECRETO DEL
ALMIRANTE BYRD.
Al grano.
Primera observación: ..."¡Nuestra radio grazna y llega una voz que
habla en inglés con acento que parece decididamente nórdico o alemán".
Segunda Observación: ..."Algunos hombres se están aproximando, a pie, al
avión. Son altos y tienen el pelo rubio. A lo lejos hay una gran ciudad
destellante, vibrante con los colores del arco iris".
Tercera Observación: "Almirante, Ud. se encuentra en el territorio de
los Arianos, el Mundo sumergido de la Tierra".
Cuarta Observación: "Desde 1945 en adelante, hemos intentado entrar en
contacto con vuestra raza pero nuestros esfuerzos han sido acogidos con
hostilidad: se hizo fuego contra nuestros Flugelrads. Sí, hasta fueron
seguidos con maldad y animosidad por vuestros aviones de combate".
Quinta Observación: "Ahora os dejamos, Almirante, vuestros controles
están libres. ¡¡¡Wiedersehen!!! Miramos por un instante los Flugelrads,
hasta que desaparecieron en el cielo azul pálido".
Hasta aquí tenemos:
Pensemos: arios, rubios, acento alemán. ¿Se les ocurre alguna
asociación? ¿O necesitan más pistas? Porque si el lector aún no se
convence, tenemos más datos para aportar, como por ejemplo la verdadera
procedencia del misterioso diario. Sí como leyeron, la verdadera
procedencia, en la que nada tiene que ver el Almirante Byrd. No siempre
todos los caminos conducen a Roma, algunos se desvían, como en este
caso, hacia la Alemania de Hitler, que en su época engendró el Tercer
Reich.
Para comenzar a desandar el camino debemos referirnos a ISCE
(Internacional Society for a Complete Earth) de origen estadounidense,
que se proclama dedicada al estudio del "mundo interior" o sea, la
Tierra Hueca. Los inicios del ISCE se remontan a 1977. La fundación de
la organización se le atribuye a un Capitán alemán, apodado Ritter von
X, que durante la Segunda Guerra prestó servicio como oficial naval para
el Tercer Reich.
En 1943 se lo asignó al grupo de flotillas de UBoat, que durante dos
años luchó contra los aliados hasta decretar su rendición en 1945. Pero
al Currículum de Ritter se agrega un dato curioso, ya que el "misterioso
Capitán" alega haber participado ese mismo año, en un viaje a la
Antártida, junto a Maximilian Hartman, hombre escogido por el mismísimo
Führer, para esconder algunos tesoros de importancia, entre los cuales
estaría una de las reliquias más importantes de la tradición cristiana,
la Lanza Santa o de Longinos. Como es nuestra costumbre, antes de
proseguir reflexionemos sobre los dichos de Ritter.
Hasta ahora sabemos que fue un oficial de la marina alemana durante la
Segunda Guerra Mundial. Comandó un submarino y además estuvo involucrado
en el ocultamiento de la Lanza Santa en territorio antártico. Como si
fuera poco, Ritter declara que en 1979 organizó una nueva expedición a
la Antártida, auspiciada por capitales anónimos, cuyo objetivo principal
fue recuperar la Lanza ocultada en 1945.
La operación habría culminado con éxito, siendo la lanza una vez
encontrada, trasladada a Europa. Menciona también a la Orden Santa de
los Caballeros y la Lanza Sagrada, conformada después de la operación y
actuales custodios del tesoro. La increíble historia no cayó en saco
roto, sino que el material de Ritter fue tomado como fuente por Howard
A. Buechner para redactar tres libros sobre el tema: "El Regreso de la
Santa Lanza", "Adolfo Hitler y los Secretos de la Santa Lanza" y "Las
Cenizas de Hitler". Según contara Buechner, un retirado coronel de la
armada estadounidense, fue el propio Ritter quien lo puso al tanto de
los sucesos de la Lanza, que se presentó con el seudónimo de Wilhelm
Bernhart.
Semejantes antecedentes colocan a Ritter como una de las figuras
centrales del affaire Byrd, y es seguramente su pluma la que se puede
detectar en el supuesto diario, aunque pensamos que el Capitán, del cual
se ignora su verdadera identidad, no es el único responsable en la
redacción del material. Ritter, es parte de un colectivo que sigue
directivas muy precisas, una de las cuales es recuperar el espíritu
nazi, manteniéndolo vivo para la posteridad. En cuanto a la difusión del
diario, Ritter entregó el material, que no sabemos cómo llegó a su
poder, a Daniel Weiss, quien lo sucedió en la dirección del ISCE. Este
suceso tuvo lugar en 1984.
Si pensaban que esta historia estaba concluida, no contaban con la
presencia de un personaje peculiar. Un nuevo aspirante al trono de los
poseedores del diario secreto; ¿o se creían que Ritter era el único
iluminado? Agenden en su libreta a Harley Byrd, para más datos, nieto
del famoso Almirante.
El bueno de Harley salió al ruedo a mediados de los '90. Comenzó a
prestar su testimonio a quien quisiera escucharlo, alegando estar en
posesión del diario secreto de su difunto abuelo, que le fue entregado
el mismo día de su fallecimiento. Si la memoria no falla, hablamos de
1957. O sea que Mr. Harley esperó casi cuarenta años para darlos a
conocer.
Aunque el material presentado no difiere del de Ritter, tiene algunos
detalles extra que le agregan más color a los escritos. Según Harley, su
"abuelo" vio en la supuesta ciudad "Arco Iris" no sólo a los seres
altos, y rubios, con acento alemán, (Aryans), quienes hicieron "pintar
las svásticas en sus discos de vuelos", sino que además observó a otras
criaturas extrañas morando en la ciudad, como sasquatch, y grises
grandes y pequeños ¿extraterrestres? Uno de los acompañantes del
Almirante tomó notas de la experiencia y curiosamente se refieren a él
como de origen alemán.
Podemos imaginar la repercusión de semejante versión. Resistimos
efectuar un análisis profundo. Si algún lector osado se atreve, después
me avisa.
Podríamos darnos por satisfechos con lo aquí expuesto, pero creemos que
podemos brindar un poco más. Una última relectura del diario agrega un
nuevo motivo de duda, e invita al descarte definitivo del material. El
crédito de este descubrimiento se lo adjudica Dennis Crenshaw, otro
norteamericano apasionado por la Tierra Hueca y que tiene una página en
Internet. A diferencia de sus colegas, Dennis tiene una visión más
abierta, y algo crítica del asunto. En su excelente artículo "El diario
secreto del Almirante Byrd ¿realidad o ficción?", Dennis pone las cosas
en claro.
En un párrafo del susodicho diario se habla que Byrd es recibido por un
anciano sabio dentro de Ciudad Arco Iris, que le entrega un mensaje oral
para ser elevado al Mundo de la Superficie. El venerable Maestro le
profetiza que si los hombres no abandonan la carrera armamentista, se
sucederá una catástrofe que sepultará la civilización actual.
Nosotros, aquí, podemos verlo más claramente a cada hora... ¿Cree que me
equivoco?" "No —contesté—
ya ha sucedido una vez en el pasado; llegaron los años oscuros y duraron
500 años". "¡Sí, hijo mío —replicó el
Maestro— los años oscuros que llegarán ahora
para vuestra raza, cubrirán la Tierra con un paño mortuorio, pero creo
que alguno, entre vosotros, sobrevivirá a la tempestad, más que esto no
sé!. Nosotros vemos en un futuro lejano emerger de nuevo, de las ruinas
de vuestra raza, un mundo nuevo en busca de sus legendarios tesoros
perdidos y estos estarán aquí, hijo mío, al seguro en nuestro poder.
Cuando llegue el momento apareceremos para ayudar a vivir vuestra
cultura y vuestra raza.
El amigo Crenshaw tiene un pálpito y cree reconocer la fuente original
para tan inspirada narración. Pide a un colega que le alcance una vieja
cinta realizada en 1937, Horizontes Perdidos, film clásico basado en el
libro homónimo de James Milton.
"Horizontes Perdidos", es una bella alegoría sobre Shangri-La, remota
comunidad oculta en las montañas del Himalaya, donde sus habitantes no
envejecen y viven en perpetua armonía. Volviendo a Dennis, una vez que
la película llegó a sus manos se puso a revisar las escenas, hasta
encontrar el pasaje justo que enlaza con el encuentro de Byrd. La
similitud surge en el momento que el protagonista, tiene una audiencia
con el Dalai Lama dentro de Shangri-La.
Desgraciadamente esta autora no cuenta con el material fílmico para
verificar la sospecha de Crenshaw, pero sí tiene el libro de Hilton, un
viejo ejemplar de la editorial española Plaza & Janés, el cual
recurrimos a consultar. En las páginas 219-220 se revela la cruel
verdad.
Maestro: "La tormenta …, esta tormenta de que usted habla. Será tal como
el mundo no habrá visto jamás. No habrá salvación por la armas, ni
socorro por las autoridades, ni cobijo en el silencio".
Conway: "No, creo que es posible que tenga Ud. razón". "Ya ha sucedido
un choque semejante y la época de la oscuridad duró quinientos años".
Maestro: "Y la edad oscura que surgirá ahora cubrirá con sus tinieblas
toda la Tierra". "Creo que usted sobrevivirá a la tormenta … Y luego,
durante la época de la desolación, continuará viviendo, haciéndose más
viejo, más sabio y más paciente. Conservará la fragancia de nuestra
historia y añadirá a ella los frutos de su cerebro. Acogerá
benévolamente a los extraños y les enseñará las reglas de la edad y de
la sabiduría … Y uno de esos extranjeros le sucederá a usted cuando sea
excesivamente viejo. Más allá de eso mi visión se debilita, más me
parece ver muy lejos a un nuevo mundo alzándose en las ruinas humeantes,
elevándose llenos de esperanza en el futuro y buscando entre los
escombros sus perdidos y legendarios tesoros … Y vosotros hijos míos,
continuaréis aquí".
Como apostilla agreguemos que James Hilton escribió "Horizontes
Perdidos" en 1937, diez años antes del supuesto vuelo de Richard E. Byrd.
RAYMOND BERNARD: El Gurú de la Tierra Hueca
El nombre de Raymond Bernard es sinónimo de Tierra Hueca. De todas las
obras hasta aquí reseñadas, ninguna alcanzó tanto suceso y supuso una
gran influencia, como el libro que este autor publicara a mediados de
los 60' bajo el título de "La Tierra hueca: ¿Es éste el mayor
descubrimiento geográfico de la historia?". Podemos decir que Bernard
realizó la mejor compilación, además de establecer una visión más
esotérica y mística que sus anteriores divulgadores.
Todos aquellos que se inician en la teoría de la Tierra Hueca,
utilizan su trabajo como referencia de cabecera, y sus capítulos son
citados como si de la Biblia se tratara. A diferencia de sus
predecesoras, la obra de Bernard resulta difícil de ignorar, y hasta sus
más encarnizados enemigos deben aventurarse en su lectura, si se desea
entender el porqué de su fascinación actual. En nuestro caso no sólo
vamos a adentrarnos en los pormenores de esta obra, sino que
intentaremos buscar referencias sobre su autor, empresa que adelantamos
como difícil. Comencemos con lo segundo. Y sí, somos algo masoquistas.
Una de las primeras cosas que destacan de "Tierra Hueca: el mayor
descubrimiento geográfico en la historia", es precisamente el nombre de
su autor, Raymond Bernard. Pero, ¿qué lo que hace tan especial?
Supondríamos que al buscar datos sobre este escritor encontraríamos
valiosa información de tan singular narrador, pero nuestra fe es puesta
a prueba al advertir la inexistencia de una hoja de vida, fechas, y
anteriores trabajos acerca del perfil de Raymond Bernard.
Ninguna de las ediciones que esta autora pudo consultar de tan famoso libro, reseñan una sola línea sobre la identidad de Bernard. ¿No es extraño que después de varias reimpresiones sigamos sin conocer al hombre tras el libro? Tampoco contamos con fotografías. Desde ya suponemos que Raymond Bernard es un seudónimo, pero ¿de quién?
La primera conexión apunta a la Antigua y Mística Orden Rosacruz (AMORC).
Brevemente diremos los rosacruces son un movimiento que se dice nació en
los templos sacerdotales egipcios, y se consideran a sí mismos como
descendientes de los desaparecidos atlantes, establecidos en las riberas
del Nilo, luego de un violento cataclismo. Perpetuarían los ritos y
tradiciones de esa cultura olvidada y aún no reconocida.
Raymond Bernard (1913-2006) comenzó como su carrera en la orden, bajo la
tutela del famoso Imperator Ralph C. Lewis. En 1959 es nombrado Gran
Maestre para la Orden Rosacruz Francesa, cargo que conservó hasta 1977.
Ese mismo año expande su liderazgo hacia Europa y Resto del Mundo. Cesa
sus actividades para la Orden en 1986.
Bernard legó un extenso catálogo de obras escritas, destacándose como
un exquisito narrador, cualidad que se refleja en dos de sus trabajos
más recordados, El Imperio Invisible (alegoría sobre Agartha) y Las
Mansiones Rosacruces. Su candidatura como el autor tras "La Tierra
hueca..." estaría más que fundamentada. La orientación ideológica, el
pensamiento místico que lo acompaña, y el nombre Orden Rosacruz, son
elementos suficientes para establecer una correspondencia, pero el
problema surge cuando al revisar en la Bibliografía de Bernard se
intenta encontrar el título en cuestión. No hay indicios de Tierra
Hueca, ninguna mención. Algún amante de las conspiraciones podría
sugerir que Bernard no quiso arriesgar su reputación, y prefirió no
revelar su participación en el tema.
Pero utilizando algo de lógica podríamos preguntar, por qué un refinado
Gran Maestro de una de las Órdenes más famosas del Mundo se involucraría
en un trabajo que desde el vamos se aleja del espíritu rosacruz. Que se
sepa, la Ovnilogía nunca fue un tópico dominante en sus enseñanzas,
salvo que Bernard se haya permitido un desliz, pero para ser sinceros lo
dudamos.
Debe saber el lector, que fueron enviados varios emails a las sedes
Rosacruces tanto de Argentina como en el exterior, con el objetivo de
satisfacer nuestra duda, no recibiendo jamás respuesta alguna a nuestra
inquietud. No estamos seguros de si debemos interpretar el desaire como
"afirmación" o "negación". Pero después de un largo coloquio con la
almohada tenemos el presentimiento de que el Gran Maestre no es el
hombre en cuestión. Y la pregunta del millón es: ¿quién? A no desesperar
que en la manga escondemos un segundo candidato.
Para tratar de resolver el enigma acudimos a los escritos de Dennis
Crenshaw, a quien ya conocimos, quien presenta el testimonio del que
fuera secretario del misterioso Bernard, Guy C. Harwood, y a Walter
Kafton Minkel, que realizó una extensa investigación sobre el caso,
publicando sus conclusiones en un trabajo que diera a conocer en 1989: "Subterranean
Worlds: 100000 Years of Dragons, Dwarfs, the Dead, Lost Races and Ufos
from Inside the Earth". También consultamos el libro de Alan Baker:
"Invisible Eagle: The History of Nazi Ocultism" (2000). Estos tres
autores consideran que tras la fachada de Raymond Bernard se esconde la
personalidad del Dr. Walter Siegmeister.
Según los datos recogidos, Siegmeister nació en New York, EE. UU.
(1901). La familia de Walter eran inmigrantes judíos de origen ruso. Su
padre se desempeñaba como cirujano, y eso tal vez explique la
fascinación que desde temprana edad sintió por la "reproducción sexual
del hombre, y el aparato reproductivo de la mujer".
Walter se convirtió más tarde en un aplicado estudiante de la Universidad de Columbia, donde se especializó en Eugenesia, Bioquímica y Endocrinología, obteniendo una beca de grado, luego un Master y después un Doctorado en estas disciplinas. Durante su estadía en Alemania se interesó por las virtudes de la lecitina, utilizada en los alimentos como emulgente de las grasas.
La lecitina era considerada como un suplemento nutricional y se la
tenía como un excelente regenerador celular. De regreso a Estados Unidos
decidió comercializar la sustancia presentándola en forma de jarabe
líquido para consumo. De inmediato surgió la controversia. Una entidad
gubernamental, la Administración de Comida y Droga (FDA), acusó a
Siegmeister de fraude, y levantó una demanda en su contra por venta
ilegal de lecitina, que decían no tenían ninguna propiedad terapéutica.
A pesar de estos obstáculos Siegmeister fue absuelto por la justicia, lo
cual no impidió que siguiera bajo sospecha oficial por sus actividades.
Después del entuerto legal, Siegmeister decidió tomar una nueva
identidad, que desde entonces pasó a ser conocida como la de Raymond
Bernard. Como la persecución no cesaba, el recién bautizado Bernard
abandonó los Estados Unidos y viajó hacia Centroamérica, estableciendo
cuartel en Puerto Rico.
Por ese entonces las creencias de Siegmeister pasaban por un obsesivo
interés en el rejuvenecimiento del cuerpo, equilibrándolo con una dieta
sana. En un curioso ensayo, "Menstruación. Su Causa y Cura", sostenía
que ese proceso fisiológico femenino podía desaparecer si se reducía la
frecuencia de relaciones sexuales, proponía una vez al año, e ingiriendo
comidas naturales a base de vegetales.
Espiritualmente se sentía atraído por los Esenios, secta religiosa del
siglo I (a.C.), que retirados a orillas del Mar Muerto (Israel),
practicaban el naturismo y el celibato. Rechazaba en cambio su
ascendencia judía, y tampoco compartía el catolicismo.
En Puerto Rico se relacionó con una vidente, apodada Payita. Esta mujer
tuvo una gran importancia en su vida e influyó en sus posteriores
estudios. Según Payita, una entidad que se denominó la Diosa (Gran
Madre), se le aparecía en sus visiones. Al parecer La Diosa creo una
raza de supermujeres en Urano, que se reproducían por partogénesis, sin
necesidad de contacto masculino.
El problema se presentó cuando nació una "hembra defectuosa", que resultó ser un hombre, posteriormente conocido como Lucifer. Su progenie de corrupción se expandió por todo el sistema solar, hasta alcanzar la Tierra. Allí fue establecida una raza de casi 4 metros de alto (Terras-uranitas), que se establecieron en la Atlántida.
Después de un violento cataclismo se refugiaron en la Tierra Hueca.
Los sobrevivientes serían los actuales homo sapiens que degeneraron por
las radiaciones. Payita también predijo que en 1965 se produciría una
hecatombre nuclear. Serían salvos aquellos que rechazaran el apego al
dinero, no tuvieran sexo y sólo ingirieran vegetales. Ayudados por los
Terras del interior, serían llevados a Marte en sus discos espaciales.
¡Se prohíbe cualquier comentario, que esto aún no termina!
Estas revelaciones trascendentales llevaron a Bernard a marcharse al
Ecuador, (13) ingresando en el país en 1941. Allí tomó contacto con un
viejo amigo, John Wierlo con el que decidió iniciar una comuna
experimental. La idea era formar una nueva raza, que apartada de la
sociedad se erigiría como modelo a seguir. Junto con cuarenta
seguidores, se establecieron en la selva ecuatoriana.
En las cartas que Siegmeister escribiera a su secretario Guy C. Harwood
se revelan los objetivos perseguidos por la colonia.
"¡Una nueva raza nace! Una nueva esperanza para la Humanidad amanece en
un mundo oscurecido por los horrores de la guerra, y por la reversión de
una gran parte de la Humanidad civilizada en una nueva forma de
barbarismo mecanizado. Cuando una vieja raza degenera y se dirige
rápidamente a la destrucción, la mano benéfica de la Naturaleza viene a
la ayuda de la Humanidad creando una nueva mutación de la especie humana
en forma de pioneros de una nueva y mejor raza.
Lo mismo ocurrió en épocas históricas pasadas, cuando civilizaciones
más viejas se tambalearon, y sus razas degeneraron mientras nuevos
pioneros surgieron para crear un futuro mejor en su medio, para acomodar
en la existencia una nueva raza". "La civilización es verdaderamente
como un barco en hundimiento; y al menos que una minoría sea llevada en
un bote salvavidas, desarrollando gradualmente una nueva raza, no habrá
esperanza para la Humanidad.
Necesitamos hoy una nueva Arca y un nuevo Noé, para salvar a los dignos
de ahogarse con los demás, y de ellos encontrar una nueva raza. Nosotros
nos damos cuenta de que es imposible poner a toda la Humanidad presente
en un Arca, para la mayoría como ésos, el día de Noé será sordo a tal
apelación. Ello viven el hoy, y no pueden mirar más allá del mañana.
Pero hay ciertos individuos aquí y allá, que escucharán y responderán a
tal llamada, ellos serán salvados de la destrucción emigrando a una
Nueva Tierra donde establecerán las colonias que serán Cunas de una
Nueva Raza. Es a tales pioneros que este mensaje es dirigido".
"Cada persona que se une a nuestro movimiento debe considerarse a sí
mismo, creador potencial de una Nueva Raza, y debe prepararse para la
paternidad eventual de nuevos niños de la Raza. Además debe consagrar su
vida a traer Super-niños al mundo. Esta debe ser nuestra religión y
nosotros debemos estar dispuestos a sacrificarnos para su realización".
"No es que tratamos de salvar a la Humanidad presente trayendo un
sinnúmero de personas fuera de nuestra civilización para establecer
colonias, sino que nuestra meta es acercarlos a una nueva idea religiosa
eugenésica de crear un nuevo Mesías para salvar a la Humanidad de la
degradación y reversión al barbarismo".
"La ubicación exacta de nuestra colonia será mantenida en secreto. Esto
es por muchas razones. Primeramente no deseamos que meros buscadores de
curiosidades violen nuestra intimidad. Nosotros no deseamos personas que
malinterpreten nuestras enseñanzas, o que no tengan serias intenciones
para aplicarlas. Admitimos que hay personas buenas que no desean hacer
los sacrificios necesarios para alcanzar la meta en la que estamos
trabajando".
Dentro de la comuna no se utilizaba el dinero, muchos optaban por el
celibato y la dieta era estricta. Como fiel soldado de su ideología,
Siegmeister renunció al aseo personal, y la mayoría del tiempo
organizaba expediciones en busca de una entrada alternativa a la Tierra
Hueca. Según algunos rumores de la época, el excéntrico doctor
frecuentaba maestros tibetanos residentes en la región y hasta se lo
hizo protagonista de sucesos milagrosos, como por ejemplo la habilidad
de caminar sobre el agua. Más tarde Wierlo negaría esta "supuesta
habilidad", aduciendo un fraude orquestado por el propio Siegmeister.
Entrada la década de los '50, Siegmeister abandona los placeres de la
jungla para retornar a los Estados Unidos, donde se dedica a escribir
sobre temas naturistas. Aún receloso por los antiguos problemas con la
justicia de su país, opta por un nuevo alias para darse a conocer, el de
Dr. Uriel Adriana.
Esta vez decide vender el material por correspondencia. En 1955 fallece su madre, heredando un importante dinero. Ya sin preocupaciones materiales, Siegmeister, alias Bernard-Uriel, elige viajar a Brasil para continuar con su búsqueda espiritual, lugar que lo inspiraría a escribir su trabajo más famoso. Sin embargo antes de lanzarse a la redacción de "La Tierra hueca...", publica una antesala del tema bajo el sugestivo nombre de "Escape de la Destrucción: cómo sobrevivir en la Era Atómica" (1956).
Allí, alerta sobre el uso de la energía nuclear y las terribles
consecuencias de producirse un abuso en la utilización, que mal empleada
provocaría radioactividad en la atmósfera, envenenamiento de los
alimentos y contaminación del agua. Propone como única posibilidad de
supervivencia, refugiarse en el interior de la Tierra Hueca además que
los extraterrestres intervendrán en la catástrofe atómica, trasladando
algunos elegidos en sus platos voladores hacia Marte, para continuar con
la raza humana.
Tal vez inspirado por los nuevos aires sudamericanos el doctor
Siegmeister se transformó en un escritor voraz. De aquella época,
mediados de 1956, datan: "Danger we all face: The Radioactive Peril", "DeadScrolls
and the Life of the Ancient Essene", "Apollonius The Nazarene: Mystery
Man of the Bible", títulos de carácter apocalíptico, y donde da rienda
suelta a viejas obsesiones espirituales. Luego de esta diversidad de
temas decide dedicar todos sus esfuerzos al asunto de la Tierra Hueca.
El despegue se produce en 1957. Según él mismo relata, mientras curioseaba las estanterías de una librería en San Pablo, fijó su atención en un libro intitulado: "From the Subterraneam World to the Sky: Flying Saucer" ("Del mundo subterráneo hacia el cielo: los platos voladores"). El autor de este texto era O. C. Huguenin. Según la tesis por él propuesta, los OVNIs no son naves espaciales procedentes de otros planetas, sino que son de origen terrenal y pertenecen a una raza que vive en el interior de la Tierra. Huguenin, de quien nada sabemos, estaba en relación con altos mandatarios de la Sociedad Teosófica de Brasil, quienes fueron los promotores en su país de esta corriente.
Sus principales aliados eran el Comandante Paulo Justino Strauss y el
profesor Enrique José de Souza. Strauss era un "oficial de la marina de
guerra brasileña y miembro, del comité directivo de la Sociedad
Teosófica". Este militar estaba convencido de que "el origen de los
OVNIS es terrenal y que los mismos no proceden de ninguna de las
naciones conocidas".
En sus conferencias exclamaba que "debemos tomar en consideración la
teoría más reciente y más interesante que nos ha sido ofrecida para
explicar el origen de los platos voladores: la existencia de un gran
Mundo Subterráneo, con numerosas ciudades en las que viven millones de
habitantes.
En sus conferencias exclamaba que “debemos tomar en consideración la teoría más reciente y más interesante que nos ha sido ofrecida para explicar el origen de los platos voladores: la existencia de un gran Mundo Subterráneo, con numerosas ciudades en las que viven millones de habitantes.
Esta otra humanidad debe haber alcanzado un elevadísimo grado de civilización, una organización económica y social, un desarrollo cultural y espiritual con relación a los cuales la humanidad que vive en la superficie de la Tierra puede ser considerada una raza de bárbaros.
Han de ser muchos los que se sorprendan ante la existencia de tal Mundo Subterráneo. A algunos les parecerá absurdo e imposible porque si existiera verdaderamente —argüirán— hace ya mucho tiempo que habría sido descubierto”. "Muchos Otros críticos señalan que la existencia de un mundo habitado dentro de la Tierra resultaría imposible debido a la creencia de que la temperatura aumenta en razón directa de la profundidad, y por ende que el centro de la Tierra es una masa de fuego.
Sin embargo, este aumento de temperatura no significa que el
centro de la tierra sea de fuego, ya que puede ser una extensión limitada y
surgir de las cavidades subterráneas, como los volcanes y arroyos calientes,
situados en determinados niveles. Debajo de éstos, la temperatura vuelve a bajar
a medida que se desciende más. La hipótesis de que la temperatura aumenta con el
descenso en la corteza terrestre sostiene que esto ocurre hasta una profundidad
de ochenta kilómetros (en la capa superficial de la tierra)”.
Huguenin quien prácticamente basó toda sus hipótesis en los postulados de
Strauss, decía que "el mundo subterráneo no se limita a cavernas, sino que es
más o menos extenso y está situado en un hueco dentro de la Tierra, lo
suficientemente grande para contener ciudades y campos, donde viven seres
humanos y animales de estructura física parecida a los de la superficie. Entre
los habitantes, hay determinadas personas que vinieron de la superficie,
descendieron y nunca retornaron, como el Coronel Fawcett y su hijo Jack”.
¡Textual!
Tratando de descifrar el misterio del mundo subterráneo, Huguenin se pregunta
cómo habrán surgido estas maravillosas ciudades subterráneas y la civilización
avanzada. Responde que los constructores y la mayoría de los habitantes del
mundo subterráneo son miembros de una raza antediluviana, proveniente de los
continentes prehistóricos, sumergidos: Lemuria y Atlántida, que se refugiaron
allí de la inundación que destruyó sus tierras de origen.
Sostiene que los habitantes de la Atlántida, mucho más avanzado que nosotros en desarrollo científico, volaron en aeronaves con el uso de una forma de energía directamente obtenida de la atmósfera, conocidas como “vimanas”, idénticas a lo que conocemos como platillos voladores.
Antes de la catástrofe que destruyó Atlántida, sus habitantes hallaron refugio en el mundo subterráneo, en el interior hueco de la Tierra. Llegaron hasta allí con sus “vimanas”, o platillos voladores, por medio de las aberturas polares. Desde entonces, esos platillos voladores han estado en la atmósfera interior de la Tierra y han sido utilizados como medio de transporte de un punto a otro del cóncavo mundo inferior.
En aquel mundo dentro de la corteza terrestre, una línea
aérea recta es la distancia más corta entre dos puntos, sin importar a qué
distancia estén. Después de la explosión atómica de Hiroshima, estas aeronaves
salieron a la superficie por primera vez. Se las denominó "platillos voladores".
Tanto Huguenin como Strauss tenían, como se dijo, activa vinculación con la
Sociedad Teosófica, de la cuales eran miembros regulares. Liderando la poderosa
sociedad que en el siglo XIX fundara la esotérica rusa Helena Petrovna Blavatsky,
se encontraba Henrique José de Souza.
Nacido en San Salvador, Bahía, estado del norte de Brasil (1913-1965), De Souza
era hijo de una acomodada familia dedicada a la exportación y actividades
teatrales. Debido a la muerte de su padre, abandonó sus sueños de convertirse en
médico, para pasar a asumir el control de los negocios heredados. Desde muy
joven se interesó en el mundo espiritual, siendo su primer acercamiento la
escuela de Samyama, donde se estudiaba filosofía oriental.
En 1924 funda Dhâranâ Sociedad Mental Espiritualista, que en 1928 transforma en Sociedad Teosófica Brasileña, y que más tarde mutó a Sociedad Brasileña de Eubiose. Su escuela templo se establecería en Barra de las Grazas en el estado de Mato Grosso, en la ladera sur de la famosa Sierra del Roncador.
De Souza creía que Brasil era una especie de tierra prometida, donde surgiría una nueva raza más avanzada. Eubiosis era una nueva concepción y estado mental, que abogaba por el “pleno funcionamiento de los siete centros, vórtices o uniones del cuerpo humano como más perfecta unión de la energía”.
Esta probable evolución se desarrollaría en tres regiones de Brasil: Sierra Mantiqueira, Isla de Itaparaca y en la Sierra del Roncador. En esos lugares “se hallarían embocaduras o accesos (pasajes interdimensionales) hacia el espacio localizado en el ulterior del planeta” o sea un verdadero mundo subterráneo.
Souza profetizaba la llegada de un nuevo Avatar, que conduciría esta transición, que denominó Maitreya. Durante su vida de Souza mantuvo correspondencia con Mario Roso de Luna, teósofo español, de gran renombre, y del que tradujo varias obras. De todos los libros que escribió destaca, “El verdadero camino de la iniciación” (1940), donde narra que el patriarca Noe, después del diluvio se refugió en Agartha.
En 1955 una publicación de la época, “O Cruzeiro”, se hizo eco de un rumor que decía que Souza fue visitado por una aeronave de procedencia desconocida, tripulada por seres de alta estatura, que lo condujeron a una incursión intraterrena. Esta información fue divulgada por Joâo Martin(14) de la citada revista.
Ese mismo año, O Cruzeiro, en sintonía con estos temas, hizo
público un reportaje al comandante Paulo Strauss, donde por primera vez
enunciaba su teoría sobre la existencia de un mundo subterráneo.
Siegmeister absorbió todos estos conceptos, que luego impregnarían su mítico
libro. La lectura de Huguenin lo llevó a conocer a De Souza, con quien trabó
amistad. En 1960 da a conocer "Agartha: el mundo subterráneo", cuya continuación
sería "Platos Voladores desde el interior de la Tierra" (presentando los
estudios de Gardner, Marshall y Olaf Jansen), culminando la saga con "La Tierra
hueca..." (1964) donde fusionaría todos estos relatos en uno solo.
En esta trilogía, Bernard entregaría sus hipótesis, en base a
los trabajos ya comentados de Huguenin, Strauss, y De Souza. También sería clave
el libro de Ferdinand Ossedowsky ("Bestias, Hombres y Dioses") uno de los
primeros escritores europeos que se interesó por el misterio de las tradiciones
asiáticas acerca del mundo subterráneo, y que fue de gran influencia en su
tiempo. Otro nombre que se cuela en su obra es Carl Huni, naturalista
estadounidense con quien Siegmeister aseguró mantener correspondencia.
Según Huni:
“La entrada a las cavernas está vigilada por los indígenas Murcego, una raza de
tez morena, tamaño pequeño y extraordinaria fuerza física. Su sentido del olfato
está más que desarrollado que el de los mejores sabuesos. Aunque aprueben a una
persona y le permitan entrar a las cavernas, me temo que esa persona estaría
perdida para el mundo conocido, porque guardan el secreto con mucho cuidado, y
tal vez no le permitan salir.
Los indígenas murcego viven en cavernas y salen a la noche a las junglas que los rodean, pero no tienen contacto con los habitantes subterráneos. Estos habitan una ciudad subterránea donde forman una comunidad de población considerable que se autoabastece. Se cree que los habitantes de la Atlántida construyeron las ciudades subterráneas. Una cosa es segura: no le llegarán residuos radioactivos.
Nadie sabe si aquellos que viven en las antiguas ciudades
subterráneas de la Atlántida son los mismos habitantes u otros que se
establecieron allí luego de que los constructores originales se fueron. El
nombre de las montañas donde existen estas ciudades es Roncador, en el nordeste
de Matto Grosso. Si alguien va en busca de una de esas ciudades, debe
responsabilizarse de su propia vida, pues tal vez nunca regrese, como le ocurrió
al Coronel Fawcett”.
“Cuando estuve en Brasil, oí hablar mucho sobre estas cavernas y ciudades
subterráneas. Sin embargo están muy lejos de Guiaba. Están cerca del río
Araguaya, que desemboca en el Amazonas. Están al nordeste de Guiaba, al pie de
una cadena montañosa increíblemente larga llamada Roncador. Desistí de
investigar más porque oí que los indígenas Murcego vigilan con gran celo, la
entrada a los túneles, de personas que no están suficientemente evolucionadas,
pues no quieren problemas.
Básicamente no quieren a nadie que todavía esté engarzado en
la comercialización y ambicione el dinero”. “También hay cavernas en Asia, que
mencionan los viajeros del Tíbet, pero hasta donde yo sé, las más grandes están
en Brasil y existen entres niveles diferentes.
Estoy seguro de que obtendría permiso si quisiera unirme a ellos, y que me
aceptarían como uno de ellos. Sé que no emplean dinero y que su sociedad está
organizada sobre una base estrictamente democrática. La gente no envejece y vive
en armonía perpetua”.
La creencia en este mundo subterráneo que cruzaría los subsuelos de Brasil llevó
a Siegmeister a tratar de encontrar una entrada a esos dominios ocultos, tal
como lo intentara en Ecuador, aunque sin suerte. El mismo año que diera a
conocer el primer libro de la saga, o sea 1960, recibe una extraña carta de
Ottmar Kaub, miembro de “UFO Research”.
Según el ovnílogo, un tal Dr. George Marlo deseaba ponerse en
comunicación con él, ya que deseaba ponerlo en contacto con una comunidad
intraterrena del Sur de África, donde vivían dos seres, Sol-Mar y Zola, a quien
Marlo conocía. La ciudad habitada por Somar y Zola, era Masars II. Allí se
describía a “la Tierra hueca como un paraíso de perfecto clima, frutas gigantes,
hermosos pájaros con una envergadura de 30 pies, y donde la gente tenía una
altura de 12 pies (3,72 m)”.
Durante años Marlo lo sedujo con la idea de “un encuentro con Sol-Mar y Zola,
encuentros, que siempre fueron inevitablemente pospuestos por varias razones.
Eventualmente, Siegmeister comprendió que Marlo mentía acerca de sus contactos
con los intraterrenos y decidió continuar su búsqueda solo”.
Sin embargo el doctor no se desanimó por este fracaso y continuó con su
indagación. En "La Tierra hueca..." escribe: “uno de los primeros colonizadores
alemanes de Santa Catarina, Brasil, escribió y publicó un libro, en alemán
antiguo, sobre un Mundo Subterráneo, con información obtenida de los indígenas.
El libro describía la Tierra como hueca, con un sol central. Decía que el
interior de la Tierra era habitado por una raza longeva, que vivía libre de
enfermedades y se alimentaba con frutas.
También sostenía que este Mundo Subterráneo estaba conectado con la superficie por medio de túneles abiertos, en su mayoría, en la zona de Santa Catarina y alrededores en Brasil. El autor invirtió seis años en la investigación y el estudio de los misteriosos túneles que abundan en Santa Catarina, obviamente construidos por una raza antigua, para llegar a las ciudades subterráneas. Las investigaciones continúan.
En una montaña cerca de Joinville, los cantos corales de los
hombres y las mujeres de la Atlántida se oyen en forma repetida, además del
“canto galio” (gallo que canta), que es una indicación típica de la existencia
de una abertura de túnel que lleva a una ciudad subterránea. No es un animal
vivo el que produce el sonido, sino probablemente una máquina”.
Como se mencionó desde un comienzo, la gran habilidad de Siegmeister fue
sintetizar todos estos conceptos en su libro "La Tierra hueca...", donde además
añadió material de Palmer, Giannini y Byrd. Que Siegmeister es el verdadero
autor de este trabajo, lo deja traslucir este párrafo:
“No existe la ancianidad en Agartha, tampoco la muerte. Es una sociedad en que
todos lucen jóvenes aunque tengan varios siglos o miles de años. Esto parece
increíble para los habitantes de la superficie, expuestos a los efectos de la
radiación solar y la autointoxicación por los alimentos de una mala dieta. Los
síntomas de la vejez no son los resultados del paso del tiempo o de un proceso
de envejecimiento, sino que se deben a condiciones y hábitos biológicos dañinos.
La senilidad es una enfermedad, y dado que los habitantes de Agartha están
libres de enfermedades, nunca envejecen. Los dos sexos viven separados, y el
matrimonio no existe. Cada uno es independiente y libre. Ninguno de los dos
depende del sostén económico del otro. La reproducción se realiza por
partonogénesis y los bebés nacidos de la virginidad son todos del sexo femenino.
En esta civilización matriarcal, la mujer es considerada el sexo normal, perfecto y superior. La crianza de los niños está a cargo de maestros especiales, no de familias particulares. La comunidad los mantiene, así como a las madres. La cultura científica superior de la gente subterránea, cuyos platillos voladores son un ejemplo, es el resultado del desarrollo cerebral superior, de cerebros más poderosos. Esto se debe a que las energías vitales fluyen hasta el cerebro, en vez de disiparse por los canales sexuales, como ocurre entre las razas supuestamente “civilizadas” de la superficie.
En realidad, la práctica sexual no forma parte de sus vidas.
A raíz de la dieta vegetariana —de frutas, básicamente— las glándulas endocrinas
tienen un estado de equilibrio perfecto y funcionamiento armonioso, como ocurre
en los niños, y no se ven estimuladas a la actividad anormal, por las toxinas
metabólicas, como las producidas por la carne, las aves, el pescado, y los
huevos y afrodisíacos, como la sal, la pimienta, el café, el tabaco y el
alcohol. Al tener la sangre pura y libre de toxinas, los habitantes subterráneos
pueden vivir en continencia absoluta, conservar todas las energías vitales y
convertirlas en poder intelectual. Conforman la raza que creó los platillos
voladores”.
Publicado en 1964, “La Tierra hueca...”, se convirtió en un libro de culto desde
su aparición. Siegmeister fallecería un año después, afectado de pulmonía, sin
haber logrado cumplir su máxima aspiración, la de penetrar en una de esas
moradas subterráneas que durante toda su vida buscó.
EL LLAMADO PLANETARIO. Conexión Argentina
En Febrero 16 de 2005 se publicó una solicitada en el diario “La Nación”, uno de
los periódicos de mayor circulación de la Argentina. Con el título: "¡Eureka! No
existe imán esfera", en algunos de sus puntos decía:
Firmada por Ricardo Tarpin (15), la solicitada presentaba una hipótesis personal
acerca de la verdadera conformación de la Tierra, la cual sería hueca y no
maciza. Según Tarpin: “No existe un imán esfera, por lo cual la Tierra que es un
imán natural ha de ser hueco y abierto en los polos”.
Que un compatriota se atreviera a publicar una teoría tan controversial en un
medio público, era un verdadero acto de valentía, a sabiendas de la tremenda
oposición que el tema despierta entre los académicos. Intrigados, decidimos
contactarlo y hacerle un reportaje. Amablemente accedió a nuestro requerimiento.
¿Qué lo llevó a publicar una solicitada en defensa
de la Tierra Hueca?
Fundamentalmente darle fecha cierta a mis postulaciones. Y promover el debate
público de los mismos.
¿Podría explicar a qué se refiere cuando menciona el
Teorema Tarpin?
El TTCCC, Teorema Tarpin Constitución de los Cuerpos Celestes, del cual la
Tierra Hueca es simplemente un cuerpo celeste que gira sobre su eje y del
"equilibrio de fuerzas" surge la REAL CONFORMACIÓN de dicho cuerpo celeste. Los
libros de la Tierra Hueca, de los cuales he leído varios, plantean la cuestión
como algo "subjetivo". El TTCCC debe de "ser" objetivo y estar dispuesto a todo
análisis que se desee realizar desde cualquier punto de vista. Vale
"absolutamente y sin excepción" para todos los cuerpos celestes que roten sobre
su eje.
¿Cuál es el significado que le da a la frase “500
años de tierra maciza?
Los 500 años se refieren a: 1492 a 1992, o sea la época actual. Antes del 11 de
octubre de 1492 la "Tierra era plana" para los científicos de nuestra cultura.
El 12 de octubre de 1492 "pasó" a ser "redonda” (…) Obviamente la Tierra y todos
los Cuerpos Celestes han sido, son y serán huecos y abiertos en los Polos.
¿Cómo nació su interés en el tema?
Mi interés por el tema es NO ACADÉMICO, por lo cual prefiero no exponerlo en
este momento, si bien, ya lo he hecho en otras respuestas, pues en definitiva,
NO ME INTERESA ANDAR CON SECRETOS.
¿Se considera un descontento con respecto a los
postulados oficiales?
No estoy ni contento ni descontento al respecto. En cada Teorema que expongo,
gran parte de los "pseudos" científicos se muestran reacios a aceptar los nuevos
postulados pues evidentemente EVIDENCIAN su incapacidad de desglosar lo cierto y
verídico de lo que no lo es, NI LO PUEDE SER.
El Planeta Tierra NUNCA podría haberse postulado como Macizo, ya que al rotar, el equilibrio de fuerzas de masas producía un hueco. Ver los rostros de sorpresa del Ing. José Botto y el Licenciado Emilio Sastre cuando les explicaba que lo habían demostrado ellos mismos.
Fueron ellos mismos los primeros incrédulos del TTCCC
(1992/3). Ellos mismos pidieron "pruebas físicas". Por eso cuando el 16 de
febrero de 2005 publico ¡EUREKA! Imán esfera NO EXISTE. LUEGO LA TIERRA HA DE
SER HUECA Y ABIERTA EN LOS POLOS por ser un Imán Natural (Resnick-Física I).
Algo nimio conocido por TODOSS.......S..........S.......S demostraba SIN duda
alguna lo que por años fui buscando y "logrando".
¿Cree en la existencia de una conspiración mundial,
que oculta información sobre este punto en particular?
Considero en primer lugar que la respuesta anterior explica esto en un gran
porcentaje.
Aunque la idea del ingeniero Tarpin resulta atractiva, no pasa de ser una hipótesis que por ahora no cuenta con ningún aval (16). Ignoramos si podría aprobarse en caso de presentarse en círculos científicos más especializados, que deberían someter el teorema a una batería de pruebas para comprobar su posibilidad de aceptación.
Este proceso no se inició aún, y por lo tanto no podemos
expedirnos sobre el particular. El caso de este argentino por ahora es tan sólo
una mera curiosidad, que para ser factible deberá pasar por los exámenes
correspondientes. Los interesados en contactar a Jorge Tarpin pueden hacerlo a
su email que figura en la solicitada publicada.
Si se creía que Tarpin es el único caso de un compatriota interesado en la
Tierra Hueca, estamos en un error. Hay otros locales que últimamente salieron a
la luz pública y cuya historia referiremos a continuación.
Todo comenzó cuando Rodney Cluff, un analista de sistemas, de origen
estadounidense, escribió “World Top Secret: Our Earth is Hollow” (El Mayor
Secreto del Mundo: Nuestra Tierra es Hueca). Durante casi veinte años, Cluff se
había interesado por la teoría y decidió darle impulso a través de este libro,
que rápidamente se comercializó.
Con el milenio iniciado, el enigma que durante años apasionó
a tantas generaciones volvió nuevamente a cautivar. ¿Sería posible que en la era
de la información se pudiera hallar el esquivo enclave intraterreno? ¿Estarían
escondidas allí las diez tribus de Israel? Porque Cluff no presentaba ideas
nuevas, sino que retomaba una vez más las viejas tesis, donde Olaf Jansen,
Jardín del Edén, Platos Voladores y otras concepciones religiosas como el Trono
de David y la morada de Jehová parecían convivir.
Dispuesto a encontrar respuestas, a Cluff se le ocurrió una expedición. De
inmediato se acordó de un viejo compañero universitario, Steve Currey, y lo
contactó. Pero tanto Currey como Cluff no sólo eran antiguos camaradas de
estudio, sino que compartían una misma concepción religiosa, el mormonismo, de
la cual eran miembros. De ahí que la idea de Cluff calara hondo en el espíritu
de su compatriota.
Steve Currey, el compañero mormón de Cluff, destacaba como un expedicionario de
primer rango, especializado en explorar regiones vírgenes o inaccesibles. Uno de
sus descubrimientos más importantes fue “el salto de agua más profundo del
mundo, en el valle del río Tsang Po, en el Tíbet”. Tal vez ese solo dato le haya
valido una tapa en la prestigiosa revista “National Geographic”.
Según narra el propio Curry fue en aquel valle desconocido
donde tuvo una revelación con respecto a la Tierra Hueca. Al parecer, detrás de
la catarata que él encontró se hallaría una caverna, que los lugareños le
dijeron escondía un acceso que conducía a la mítica ciudad de Agartha. Le
contaron además que en ese lugar se produjo la última aparición del famoso Rey
del Mundo, "concediendo sus enseñanzas y profecías a sus discípulos de la
superficie".
Dispuestos a todo, Rodney Cluff y Steve Currey, se embarcaron en el proyecto de
sus vidas: dar inicio a la primera expedición a la Tierra Hueca. A diferencia de
lo esperado, el Tíbet no fue el lugar elegido; se prefirió el Ártico, en base al
relato que hiciera Emerson sobre la experiencia protagonizada por Olaf Jansen
(1829) y más acorde con el ideal mormón.
Para aquellos desmemoriados, Willis Emerson publicó en 1908 “The Smokey God” (El
Dios Humeante) donde contaba las peripecias de Jansen y su padre perdidos en las
inmensidades del Ártico. Al parecer en una salida de pesca ambos extraviaron el
rumbo penetrando sin saberlo en una abertura desconocida del Polo Norte.
Luego de navegar en una corriente de agua cálida, arribaron allí a un puerto llamado Jehu, en el cual Olaf Jansen y su padre residieron por más de dos años. Jehu estaría habitada por gigantes de casi cuatro metros, seres bondadosos y avanzados, que hablaban un extraño idioma similar al sánscrito.
Después de un tiempo fueron conducidos en presencia del Rey
del Mundo, residente en el Edén, cuya capital es Shambhala. "Los pescadores
comentan también de la existencia de un sol interno y humeante y de un mundo
Interior compuesto por ¾ partes de tierra y ¼ de agua, como si fuera de esta
forma el negativo de nuestra superficie terrestre”. Esta civilización estaría
muy desarrollada contando con tecnología desconocida para nosotros.
Con esta idea definida comenzaron los preparativos. La primera medida fue
contratar los servicios de un rompehielos ruso, el Yamal, que serviría como
medio de transporte. Para aquellos que decidieran participar de la aventura el
costo fue estimado en casi veinte mil dólares, y el viaje fue planificado como
una especie de paseo turístico. Como primera fecha tentativa se pensó en 2005
como el año de partida, pero el recorrido nunca se llevó a cabo siendo pospuesto
para un año después. Año tras año los “aplazos” se volverían una constante en el
desarrollo del proyecto.
En el intermedio de estos sucesos entró en escena el argentino Marcelo
Martorelli, que amerita una profundización de su perfil.
Para ser honestos, Marcelo Martorelli parece una buena persona, que no sabemos
por qué causa se involucró en esta trama tan poco diáfana en su accionar.
Hubiéramos querido entrevistarlo, pero al parecer, después de algunos
infortunios que sufriera la “operación Tierra Hueca, Polo Norte”, no contesta
mails o sus asesores no le pasan los mensajes, por lo tanto esta contraparte
queda con un interrogante que sólo el tiempo podrá dilucidar.
Consultando los pocos datos biográficos que Martorelli mismo diera a conocer a
través de su libro, “El llamado Planetario”, encontramos a un hombre preocupado
por sus semejantes. Autodenominado profesor, aunque desconociendo su
especialidad, Marcelo es director de una ONG: la Fundación P.E.A. (Paz, Ecología
y Arte), dedicada por completo a promover la armonía entre las naciones, con
residencia en la Capital Federal.
Porteño de pura cepa, Martorelli se crió en uno de los barrios más exclusivos de la ciudad. Amante de la música rock, ya desde su juventud se interesó por las cuestiones espirituales y de naturaleza metafísica. Cercano a los veinte años ingresó a un grupo new age, y comenzó estudios por más de veinte años, bajo la tutela de Yaco Albala, a quien reconoció como su maestro, que tuvo un papel importante en su posterior formación.
De esa época data su afición por el tema de la Tierra Hueca,
que lo convirtió en un entusiasta partidario. Promediando 2003, Martorelli toma
contacto con la expedición mormona después de recibir “casualmente” un folleto
de propaganda. De inmediato se pone en contacto con Currey enviándole una carta,
de la cual reproducimos algunos pasajes, que revelan más detalles sobre los
intereses espirituales del argentino en relación a la Tierra Hueca.
“Durante 20 años de mi vida me he dedicado a investigar apasionadamente las
civilizaciones desaparecidas y en especial, todo lo referido a Shambhala,
Agartha y ERKS (ciudad intraterrena Argentina ubicada debajo del Cerro Uritorco,
en la provincia de Córdoba). Quien esto escribe fue uno de los convocados
durante su activación.
En aquel tiempo, fui invitado personalmente por el doctor
Ángel Acoglanis (17), descubridor de la ciudad intraterrena de ERKS y fue allí
donde comenzó lo que cambió mi vida para siempre en 1986”. “También hace 7 años
atrás, tuve casi un mes de alta sincronicidad. Durante esa experiencia, nos fue
legado un material absolutamente original que data del año 1929, perteneciente
al explorador Ruso Nicolás Roerich y al Doctor Ricardo Rojas (prócer argentino),
que he decidido no dar a conocer hasta que la sincronicidad señale que ha
llegado el momento oportuno”.
La mención de Ángel Acoglanis y de ERKS daría tema para todo un capítulo, por
sus implicancias en el esoterismo local rioplatense. En este caso sólo
resaltaremos la conexión con Martorelli, del cual decimos abre múltiples
derivaciones a futuro.
Después de recibir esta emotiva carta, Currey se interesó en los “aportes
cartográficos” de Martorelli, y en octubre de 2003 se vino para la Argentina a
encontrarse con el místico sudamericano. Preguntado sobre las motivaciones que
lo impulsaron al viaje, Currey contestó: “Cuando tenía 15 años, leí el libro que
mi padre ya conocía, el de Raymond Bernard: “La Tierra hueca...”.
Mi padre es el fundador de la que hoy es mi empresa y tenía
el sueño de realizar este viaje en algún momento de su vida. Pero las vueltas de
la vida no lo permitieron y, en mi caso personal, obvié el tema por años; aunque
me había parecido muy interesante en verdad, no le presté más atención y me
dediqué entonces a mi trabajo y a mi familia. Hace seis meses aproximadamente,
estaba ordenando mi estudio, cuando de pronto, desde lo más alto de la
biblioteca, mágicamente cayó un libro en mis manos. Y ante mi sorpresa descubrí
que era el libro del Dr. Raymond Bernard… Inmediatamente volví a leerlo y decidí
entonces cumplir el sueño de mi padre”.
El norteamericano continúa relatando que la entrada elegida que conduciría a la
Tierra Hueca, según su compañero Rodney Cluff en el libro de su autoría, está en
una zona del Polo Norte, Nueva Syberia, “territorio virgen o sea que nadie ha
puesto el pie allí hasta el momento”. En un punto de la charla Martorelli se
refiere a los misteriosos mapas que captaran la atención de su ilustre
visitante:
“Steve, creo que encontré algo muy, pero muy interesante en este mapa de la
Tierra Interna. Me lo mandaron de USA en una forma muy especial hace cinco años
aproximadamente. Yo creo, Steve, que en el mapa que vas a ver ahora se encuentra
marcada la trayectoria del famoso mono rail, del que habla Olaf Jansen, en su
libro “Smokey God” y que anuncias en el itinerario de la expedición”.
Sobre cómo habría conseguido ese material, Martorelli refiere que por aquellos años participaba en una lista de Correos dedicada a la Tierra Hueca y “un buen día apareció una mujer que decía poseer tres mapas. Contó que su abuelo había realizado una profunda investigación sobre todo esto durante toda su vida y que había llegado a información muy concluyente que se encontraba de alguna manera en estos mapas, que debía difundirse y no morirse con él.
Entonces, le pidió a su nieta que los repartiera a los cuatro
puntos cardinales de la Tierra. Así fue como me convertí en uno de los
destinatarios del hemisferio Sur. Dijo también que estos mapas no eran mapas
comunes y que había que ser muy cuidadosos con ellos, ya que era información
absolutamente especializada y desconocida”. Una vez que los mapas llegaron a
manos de Martorelli la mujer desapareció de la lista.
Con los mapas de Martorelli, el libro de Rodney Cluff, y la inspiración de
Raymond Bernard, la expedición entró en su máxima ebullición. La primera fecha
tentativa se fijó en el 2005, luego se corrió a 2006. Al parecer inesperados
problemas impedían realizar el viaje a los expedicionarios, que vivían
retrasando el momento de partida.
Durante esos recesos se organizaron conferencias, los veinte
mil dólares por pasaje se vendieron sin problemas, y hasta un agente Illuminati
que habría contactado a Steve Currey durante su estancia en la Argentina, dio su
pláceme para la operación. ¡Me niego a profundizar en este punto! Con tantas
buenas, es difícil saber por qué tantas demoras. Pero lo peor vino con el
fallecimiento de Currey, a quien inesperadamente le fueron detectados seis
tumores malignos que acabaron con su vida. Fue un golpe tremendo en especial
para Martorelli. ¿Adiós Tierra Hueca?
No fue la opinión de los participantes que pagaron tan substancial pasaje,
quienes eligieron al doctor Agnes Brook para reemplazar al malogrado Currey,
provocando la desaprobación del argentino no contento con el rumbo tomado por
los futuros émulos de Cristóbal Colón. En su sitio web se puede consultar la
carta reprobatoria
http://www.erks.org/expedicionariosnews.htm.
A todo este enredo debemos agregar una revelación sorprendente y temeraria, que
sale de boca del propio Martorelli, preocupando a quien escribe: “Fue contactado
por ellos”. ¿Quiénes son ellos?
Entérese el lector.
“Respetados Hermanos de la Luz, recién hoy, 8 de noviembre de 2004, cuando todo
recomenzó he sido autorizado a revelarles la etapa de lo sucedido. He sido
contactado por Ellos directamente, la autorización ha sido dada desde dentro”.
“Mi lugar en el Plan ha sido revelado en forma directa y física por Ellos; no
hablo ya de un proceso telepático (y no significa que este no exista y como tal
prosiga su curso) sino que se ha decidido que era tiempo de una manifestación
física y tangible”.
“Ellos me han propuesto como embajador de su mundo. Ellos me
han contactado directamente por mi trabajo, pero aún más —como me ha sido dicho—
por lo que todavía no he hecho, por aquel en quien tengo la oportunidad de
convertirme en el futuro. Finalmente ellos confían en mí mucho más de lo que yo
confío en mí mismo. Ellos me han afirmado mi participación y me formarán para la
pronta llegada del primer contacto público intraterrestre ya que deberé
prepararme intensamente para este desafío. Ellos también me han informado de la
pronta llegada del primer contacto masivo extraterrestre, y que también estaré
involucrado en ello”
Podríamos realizar infinidad de preguntas, y de seguro el lector tendrá diez mil
más, pero como la responsabilidad de este trabajo es de esta investigadora, de
momento se me ocurre una. ¿Los intraterrenos avalan la bibliografía citada, en
especial la de Raymond Bernard? Si es así, Houston... estamos en problemas.
Una segunda pregunta diría: ¿Es Marcelo Martorelli el primer representante de
los intraterrenos del que tenemos noticias? Y contestamos: no, no lo es. Hubo
alguien más original.
En 1947 un personaje inclasificable apareció en la Francia de post guerra. Se
trataba del príncipe Cherenzi Lind (18), que se creía “amo de un reino
subterráneo y salvador del mundo”. El Maha Chohan o Kut-Humi se presenta como
gran jefe de los iniciados del Agartha, pero también como director de la Gran
Fraternidad Blanca Universal, unión espiritualista cuya meta reconocida es
salvar al mundo. En una entrevista realizada por la revista Point de Vue, se
recogen algunos de sus comentarios:
¿Es usted el Amo del Mundo o el Mesías anunciado?
Mis enseñanzas hablarán por mí.
¿Quién le dio el título de Maha Chohan?
El Gran Consejo del Agartha reunido en congreso, es decir, el
conjunto de los Sabios y de los grandes Instructores, cuya sede central está en
el Tíbet. Pero los sabios viven en el mundo entero. Los hay en París, y Europa
Central cuenta con cuatro mil iniciados de diversos grados. En América los hay
muchos más.
¿Quién fundó el Agartha?
Es muy viejo. Prácticamente su origen se remonta a cincuenta
y seis mil años, pero es preciso saber que antiguamente los años eran más largos
que actualmente.
¿Existe un reino subterráneo en el Tíbet? La
descripción de ese reino, hecha por Ossendowski, ¿es exacta?
Existe verdaderamente un reino subterráneo en el Tíbet. Casi
todos los monasterios están unidos por inmensas galerías que, a veces, alcanzan
los 800 Km de largo. En esas galerías hay cavernas tan grandes, que Nuestra
Señora de París cabría holgadamente.
¿Se sitúa entre el norte del Tíbet y Mongolia?
Sí. Allí viven seres humanos y también jinas, unos seres
dotados de gran inteligencia, pero que no tienen cuerpo físico. Los jinas viven
en las entrañas de la tierra y nunca ascienden a la superficie del globo. Están
armados de largas zarpas y provistos de alas análogas a los murciélagos. Son
espíritus malignos, pero menos malignos, sin embargo, que los hombres, pues no
hay nada peor que ellos. Después, al evolucionar se convertirán en hombres: son
los gnomos, los silfos y los trasgos de vuestras leyendas.
¿Existe una civilización desconocida en el reino de
Agartha? ¿Tienen ustedes máquinas más perfeccionadas que nuestra bomba atómica y
nuestros aviones jet?
La civilización del Agartha es únicamente espiritual y
“mental”. No tenemos máquinas, sino bibliotecas, de las que usted no tiene idea,
pinturas, esculturas y, en general, un florecimiento artístico que les parecería
prodigioso. El mundo entero se verá obligado a admitirlo cuando yo haya
permitido a periodistas y camarógrafos dirigirse allí y filmar las maravillas
que allí hay. Organizaré, en efecto, una expedición en agosto de 1948. Abriré
las puertas de todos los santuarios.
¿Quién financiará la expedición?
Yo mismo (El príncipe Cherenzi Lind tendría dieciséis mil
millones bloqueados en Japón. Él mismo me dijo ser propietario de 56.000
hectáreas de tierra en Cuba y de 35.000 hectáreas en Panamá.
Reina la oscuridad en ese territorio subterráneo:
los cineastas ¿deberán, pues, proveerse de grupos electrógenos?
¡No! No hay iluminación, pero los seres y las cosas del
Agartha son luminosos por sí mismos (Lo que no impidió que para fotografiar al
Maha Chohan, en la calle Lesueur, fuese necesario emplear un flash.
Personalmente, ese Gran Iniciado, no emite ninguna luz sensible, en el sentido
literal de la palabra).
Se pretende que usted habla diecinueve lenguas.
Conozco el mongol, el tártaro, el sánscrito, el indostánico,
el bengalí, el chino shensi, el francés, el inglés, el alemán, el español, el
italiano…
El artículo finaliza diciendo que este Maha Chohan prometió reunirse para hablar
con sabios franceses sobre cuestiones de energía nuclear, por lo cual se preparó
un encuentro, pero éste nunca asistió. No hace falta decir que la expedición
prometida para visitar Agartha quedó en la nada.
Y de esto hace casi sesenta años. Muy pocas cosas cambian ¿no?
Si “Ellos” (¿?) contactaron al argentino, es de esperar que no se repitan
episodios como el comentado. Volvemos a jurar que Marcelo Martorelli nos cae
bien. Su libro lo recomendamos, es de lectura agradable, y bellamente redactado.
Se trasluce una sensibilidad ya casi en extinción, pero ¿podemos confiar en que
una civilización desconocida de origen terrestre se presente como un gobierno en
las sombras que volverá un día a dirigir los destinos humanos? ¿Es Marcelo
Martorelli un elegido por Ellos? ¿O terminará como el Maha Chohan que
desapareció sin dejar rastros?
La nueva expedición a la Tierra Hueca se anuncia para el 2008. En este caso sólo
aquellos que cuenten con veinte mil dólares entrarán en el reino prohibido. Al
parecer la revelación no es para todos los bolsillos.
CONCLUSIÓN
¿Existe una Tierra Hueca bajo nuestros pies, inexplorada, esperando ser
descubierta por un nuevo colonizador? Y si existe, ¿está habitada por una
civilización superior? Cuando comencé este estudio esperaba hallar respuestas a
estos y otros interrogantes, pero sólo encontré hipótesis, y personajes esquivos
como el de Walter Siegmeister, el verdadero Raymond Bernard. Debo decir que
quizás el informe de Siegmeister fue una de las cosas más duras que debí hacer.
Después de todo, su libro acompañó parte de mi adolescencia e inspiró miles de
pensamientos sobre temas que en la actualidad continúo estudiando.
El seguir aceptando este enigma sin cuestionarlo, es cerrar los ojos ante una
realidad evidente. Siendo justos, también debemos llamar la atención sobre un
verdadero mundo subterráneo, del cual hay abundante evidencia, aún en
investigación, diferenciándolo claro está de la Tierra Hueca, que sólo provoca
confusión.
Estoy consciente de que hay miles de seguidores de esta
teoría, lectores ávidos que discuten a los autores atrevidos, opuestos al
sistema imperante de una Tierra maciza, y de concepción rígida. ¿Cómo no
contagiarse con ese entusiasmo, y adherir a la Tierra Hueca que encierra en su
seno todos los sueños incumplidos? Atlantes, tecnología de avanzada, ovnis,
bibliotecas milenarias de continentes desaparecidos, imposible sustraerse al
encanto de lo prohibido.
Gurdjieff, el genial esoterista ruso había dicho una vez: “estamos dormidos,
somos máquinas similares a robots”, promulgando el despertar de esa ilusión que
es el devenir diario. Tal vez, lo más difícil es precisamente ese despertar, no
es fácil escaparse de los sueños, y comenzar a madurar.
Referencias:
(1) El avión fokker trimotor bautizado "Josephine Ford".
(2) Se tomaron 70.000 fotografías de la Antártida e islas
adyacentes.
(3) “En 1947, EE. UU firmó un Tratado de Asistencia Recíproca (TIAR),
obligándose a defender el Hemisferio Occidental —incluido el sector
antártico— de intromisiones extra-continentales”.
(4) Sobre este punto en un foro se menciona que “al leer el microfilm, de El
Mercurio (diario de Chile) del 5 de marzo de 1947 en la Biblioteca Nacional,
el tema ovnilógico se esfuma, y también en grado menor el asunto de una
misteriosa conspiración”. // Lo real y verificable, es que Byrd no menciona
objetos voladores (flying objects), sino que Estados Unidos podría ser
atacada por aeronaves hostiles desde uno o ambos polos, es decir, bajo un
contexto de guerra fría, Byrd profetiza en forma genial y responsable, la
amenaza nuclear sobre EE. UU., que en el futuro próximo de 1947, sobre el
Polo Norte, representaría la Fuerza Aérea soviética con el bombardero
radial, por ejemplo un avión cruzando el Pacífico sobre el buque Mount
Olympus (difícil en 1947 pero no imposible). Uno de los participantes se
pregunta: “¿Por qué esa entrevista no apareció en otros diarios de
Australia, EE.UU. o de otros países?”.
http://extrados.mforos.com/1278849/3522088-fotografia-satelital-detecta-anomalia-en-la-antartica-highjump/?pag=2
(5) Hay algunas personas que afirman haber visto un noticiario sobre dicha
expedición al Polo Norte, en el que se veían sus montañas, árboles, ríos y
un gran animal identificado como mamut. Una mujer escribió a Ray Palmer
acerca de este noticiario, asegurando que lo había visto en White Plañís,
New Cork, en 1929. Pero la fecha no coincide con el supuesto primer viaje de
Byrd al Polo Norte.
(6) Un vuelo que le insumió siete horas.
(7) Según Giannini la Oficina de Informaciones de marina militar le habría
realizado una visita después de la publicación de esos artículos.
(8) Marzo de 1956.
(9) Giannini declaró que estuvo con Wilkins en la expedición que éste
realizara en 1928 al Polo Norte, un año antes del pretendido avistamiento.
Alega haber ayudado en la confección de la carta de navegación de ese viaje.
(10) El 24 de junio de 1947, Kenneth Arnold, un industrial de Boise (Idaho)
de 32 años de edad, volaba en su avioneta desde Chehalis a Yakima en el
estado de Washington. Arnold retrasó en una hora su llegada a Yakima para
participar en la búsqueda de un transporte C-46 de la Marina de los Estados
Unidos, que se suponía se había estrellado en las proximidades del Monte
Rainer. Cuando sobrevolaba los montes Cascade a una altura aproximada de
3.000 metros, Arnold observó una serie de flashes brillantes a su izquierda.
Se movían en formación, a enorme velocidad, en dirección del Monte Rainer.
Eran nueve objetos discoidales que estaban a una distancia aproximada de 30
ó 40 kilómetros, medían unos quince metros de diámetro y se desplazaban a
una velocidad estimada de 2.700 kilómetros por hora, algo totalmente
imposible para los aparatos convencionales de la época. La observación duró
entre dos y tres minutos. Con el avistamiento de Arnold, se inicia la era de
los ovnis en la época moderna.
(11) En “La Tierra hueca: ¿Es éste el mayor descubrimiento geográfico de la
Historia?”, Raymond Bernard (1969), se hace referencia a un extraño
incidente que casi hace fracasar la distribución de este ejemplar. Escribe
Bernard que “cuando el camión llegó para entregar al editor las revistas que
venían de imprenta, ¡no había revistas en el camión! El editor (el señor
Palmer) llamó por teléfono al impresor y descubrió que no había recibo de
que se hubiera hecho un envío. Como había pagado las revistas, el editor
pidió al impresor nuevas copias, pero las matrices no estaban disponibles y
aparecían tan dañadas, que no fue posible hacerlo. ¿Dónde estaban las miles
de revistas? ¿Por qué no había recibo de envío? Si se hubieran perdido o
enviado a una dirección errónea, tendrían que haber aparecido, pero no fue
así. Como resultado, 5.000 suscriptores no recibieron la revista. Un
distribuidor que recibió 750 copias para vender en su kiosco, desapareció
junto con las revistas. Las había recibido con el encargo de devolver las
que no se vendieran, pero nunca se recuperaron. Ya que la revista
desapareció por completo, se volvió a publicar y se envió a los suscriptores
varios meses más tarde”.
(12) Se supone que “la fotografía es un mosaico de imágenes de televisión
tomadas por el satélite durante 24 horas, que muestran la Tierra desde
diversos ángulos. Las imágenes fueron procesadas por una computadora y
unidas de modo que formasen una visión total de la Tierra como si el
observador se hallase en un punto directamente encima del Polo. Durante esas
24 horas, todos los puntos en las latitudes ecuatoriales y medias recibieron
luz solar durante algún periodo de tiempo, y aparecen iluminados en la
fotografía compuesta. Pero las regiones cercanas al Polo estaban en ese
momento sumidas en la oscuridad permanente del invierno ártico. Por ello hay
un área no iluminada en el centro de la foto”.
(13) Walter Siegmeister no estaba solo en su cruzada naturista. En esa misma
época, y también residiendo en el Ecuador, se encontraba un compatriota,
Johnny Lovewisdom (1919-2000). Fanático vegetariano, amante de las dietas y
verduras crudas, Lovewisdom fue iniciado en la Escuela Gnóstica de los
Primeros Cristianos, que lo declaró su representante en aquel país, en
calidad de Arzobispo. Su conversión tuvo lugar en una Caverna, por un
representante, se dice, de la Gran Logia Blanca. Todo un símbolo. Tema para
otro estudio.
(14) Joâo Martin fue uno de los periodistas que más tarde estuvo involucrado
en un famoso caso ovnilógico que tuvo lugar en Barra de Tijuca (Brasil).
(15) El Sr. Ricardo Tarpin es Ingeniero Civil, especializado en el tema
hidráulico. Posee una empresa de Recuperación de Campos Anegables. Es toda
su formación académica.
(16) El Sr. Jorge Adue también ingeniero, citado por el señor Tarpin en un
email que enviara a esta escritora, fue consultado para dar una opinión
sobre este caso. Dijo: “La demostración matemática de los profesores Sastre-Botto,
docentes de la FCEIA (Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura
de la Universidad Nacional de Rosario, Santa Fe, Argentina) se refiere a
cómo una gota de agua sometida a ciertas condiciones de rotacion, produce un
hueco en su interior. Salvando las distancias, el Ingeniero Tarpin supone
que si la formación de nuestro planeta siguió hipótesis similares, podría
tener iguales consecuencias. Los profesores insisten en señalar que dicho
análisis numérico en ningún momento se refieren al planeta Tierra. Todas las
demás aseveraciones corren por cuenta del ingeniero Tarpin”.
(17) Denominado el portero de ERKS, Acoglanis era de origen griego. Se lo
creía representante de los intraterrenos, quien a través de mantras podía
hacer aparecer la mítica ciudad, que se encontraría bajo subsuelos
cordobeses. Murió asesinado en la década de los '80 en circunstancias
misteriosas. El caso sigue abierto.
(18) Se dice que su verdadero nombre fue Omar Cherenzi Lind. Según medios
esotéricos, practicaba la magia negra de contenido sexual. Fue el fundador
de la Universidad Espiritual de Colombia. Otras opiniones lo señalan como un
simple estafador de origen cubano. Una colega amiga, la investigadora cubana
Julia Calzadilla, me dio más datos sobre Cherenzi, que según se cree, fue un
probable agente nazi que se hizo pasar por un espiritual tibetano vinculado
a los rosacruces, siendo desenmascarado en Roma, en 1948.
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