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La verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices, en los serviles y menos aún en los idiotas. |
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"Verbitsky es un perro faldero", dice Leuco |
"No le interesa cómo los Kirchner se hicieron ricos, pero investiga a periodistas". A continuación reproducimos la columna radial que leyó hoy el periodista Alfredo Leuco en el programa Bravo Continental.
Horacio Verbitsky es noticia. Es el autor intelectual del
plan sistemático para atacar al periodismo independiente desde la maquinaria
estatal. Alguna vez lo definí como el jefe informal de los servicios de
inteligencia kirchnerista. Y ahora lo certifico. Es el titiritero que mueve los
hilos detrás del poder de varios ministerios.
Es un caso digno de estudio porque se dio vuelta en el aire y traicionó hasta
sus propias definiciones de lo que debe ser el ejercicio del periodismo. Ya no
investiga al poder político ni a los empresarios ni destapa casos de corrupción
como lo hacía durante el menemismo. Ya no lidera una agrupación como la llamada
“Periodistas” que utilizó como escudo para protegerse. Ahora hace todo lo
contrario. Con la camiseta kirchnerista puesta se dedica a fustigar a los
colegas que hacen bien su trabajo y levanta su dedito tanto para acusarlos
falsamente como para dictar cátedra.
¿Se imaginan ustedes los libros y las notas que hubiera escrito Verbitsky si
Carlos Menem, Eduardo Duhalde o Fernando de la Rúa hubieran comprado tierras
fiscales en Calafate a precio vil para luego revenderlas en millones? ¿O cuantas
rigurosas investigaciones hubiera realizado si un presidente que no tuviera el
apellido Kirchner cobrara alquileres e intereses por plazos fijos desmedidos,
inexplicables y totalmente fuera del mercado? ¿Nadie robó para la corona en este
gobierno? ¿Se terminó la corrupción?
A Verbitsky ya no le interesa investigar como los Kirchner se hicieron
millonarios. Ni como se enriqueció Ricardo Jaime y con quien compartía sus
valijas. O la brutal vergüenza de un delincuente perverso apadrinado por el
poder político como Sergio Schoklender. Para Verbitsky nada de esto merece ser
revisado por el periodismo. Todo lo contrario. Su objeto de investigación,
ahora, son los periodistas.
No dijo una palabra cuando Magdalena Ruiz Guiñazú fue sometida a un juicio en la
plaza pública. Se pudo del lado de la empresa Electroingeniería y avaló la
censura a Nelson Castro en radio del Plata. Miró para otro lado cuando en esos
programas paraoficiales que pagamos todos los argentinos para que les chupen las
medias al gobierno realizaron un operativo demolición de la figura de Jorge
Lanata y asociaron su imagen a la de un genocida como Jorge Rafael Videla. Se
dio vuelta. Pasó a ser vocero de los intereses oficialistas. Como muchos otros
propagandistas obsecuentes que encima fomentan el odio hacia los periodistas que
mantienen la dignidad y la critica hacia el gobierno más poderoso desde el
retorno de la democracia.
En los 90, Verbitsky era un perro de presa para husmear en las relaciones de
corrupción entre los grandes empresarios y el poder ejecutivo. Hoy muchas
empresas apoyan al gobierno y eso los convierte en intocables. Ni que hablar de
los sindicalistas, intendentes y gobernadores francamente derechistas y
súbitamente millonarios como Jose Luis Lingieri, Raul Otacehé y Gildo Insfran,
entre muchos otros.
Hoy Verbitsky es un perro faldero. Se deja acariciar por el poder al que debería
mirar críticamente. Se subordina y salta por un bizcocho. Hizo cosas insólitas.
Mintió para vincular a un dirigente del Partido Obrero con hechos vandálicos en
Constitución. En el 2004 censuró al querido colega ya fallecido Julio Nudler
quien ya en ese entonces lo llamó “comisario político”. Como si fuera Braga
Menéndez o Pepe Albistur difundió un video de los Kirchner para tratar de
demostar una actitud combativa frente a la dictadura que nunca tuvieron. Y
encima, ahora puso en la mira a periodistas como Mariano Obarrio y actuó como
jefe de prensa de Florencio Randazzo.
Intentó ensuciar a Jorge Lanata porque representa todo lo que Verbitsky dejó de
ser. A uno le puede gustar o no el estilo de Lanata. Pero nadie puede dudar de
su independencia absoluta, de su honestidad, de su provocación intelectual y
creativa permanente, de la jerarquización que hizo de nuestro trabajo como un
francotirador incluso al límite de poner en riesgo la continuidad de los propios
medios que fundó. De hecho una encuesta flamante de FOPEA a 1.000 periodistas
muestra a Lanata como el mas votado a la hora de elegir a su referente
profesional.
Verbitsky, en una de sus columnas, trepado a la soberbia de los que se creen que
tomaron el palacio de invierno, amenazó con esa frase que podría haber quedado
en la historia como la advertencia de un poderoso gobernante autoritario. Pero
increíblemnente fue escrita por alguien que se considera periodista: "Si vienen
por más, es posible que lo encuentren. Sigan asi."
Desde el periodismo nunca nadie se atrevió a tanto. Si todavía le queda algún
recuerdo de este noble y maravilloso oficio, Verbtisky recordará que mientras
más poder y más respaldo tiene un gobierno, mas distante y crítica debe ser la
mirada de los periodistas. Fiscal del poder, abogado del hombre común. Haciendo
el máximo esfuerzo para ser un contrapoder. Con rigurosidad y ética. Resistiendo
los ataques para no tirarle nuestra honra a los perros.
Fuente: Perfil