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La verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices, en los serviles y menos aún en los idiotas. |
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La película mortal. El Conquistador. Por liszfree. |
Un hombre de suerte... Marlon Brando salvó probablemente su vida por causa de haber sido rechazado para un papel protagónico. La mayoría de los que tuvieron la desgracia de ser aceptados para ese casting murieron, y todos de la misma enfermedad. Esta es la increíble y patética historia del filme que mató a casi la mitad de los actores, técnicos y administradores que trabajaron en su realización.
Esta es la triste historia de The
Conqueror
Entre fines de 1951 y principios de 1953, el guionista Oscar E. Millard trabajó
sobre el libro cinematográfico de The Conqueror ("El Conquistador"), una futura
película sobre Gengis Khan observado desde el punto de vista hollywoodense.
Millard, novelista mediocre y un guionista que pasó por la vida sin pena ni
gloria, esperaba encontrarse con el prestigio de haber escrito un "gran" guión
de época que contase una narración históricamente interesante.
Sus antecedentes, poco abundantes, ciertamente no lo habían catapultado al
Olimpo de los guionistas norteamericanos: antes de The Conqueror Milliard había
escrito, por ejemplo, la historia de The Frogmen ("Los hombres-rana"), con
Richard Widmark, Dana Andrews, Jeffrey Hunter, Robert Wagner y Jack Warden; el
guión de una película de monjas con Loretta Young y Elsa Lanchester y parte del
de No highway, con nada menos que James Stewart y Marlene Dietrich.
El guión de The Conqueror no era un modelo de construcción: la historia se
centraba en el guerrero mongol Temujin, que batalla contra las tribus rivales
para obtener la supremacía como señor de la guerra. Paralelamente, el hombre se
enamora de una esclava tártara (¡y pelirroja!) y debe enfrentarse con los
encantos de la niña aún más ferozmente que con sus enemigos tártaros. Por
supuesto que tendrá éxito en sus esfuerzos, y terminará coronado emperador con
el nombre de Gengis Khan.
El guión de Milliard no era muy bueno: estaba plagado de frases indecibles,
grandilocuentes, melodramáticas y totalmente imposibles de memorizar para
cualquier actor más o menos normal:
"¡Vengan a por mí, perros sarnosos, si se atreven! ¡Mientras yo tenga dedos para
aferrar el puño de mi espada, y mientras tenga ojos para contemplar la cobardía
de vuestros rostros, vuestras traicioneras cabezas no estarán seguras sobre
vuestros hombros, porque soy Temujin, el Conquistador, y ninguna prisión puede
retenerme, ni ningún ejército vencerme!"
Milliard llevó el guión a la RKO Radio Pictures, y estos le recomendaron que
buscara un productor interesado, ya que el filme, con los trajes de época, los
tres meses de rodaje en el desierto, y toda la producción, estaba destinado a
costar más de 5 millones de dólares, una fortuna inusual para aquellos años.
Siguiendo el consejo, Milliard terminó tocando a la puerta del poderoso
productor y millonario texano Howard Hughes, que recientemente había acabado de
producir "El hijo de Simbad". De esta forma, el extravagante empresario tomó el
control de la película y tuvo una decisiva influencia en las catastróficas
consecuencias de la misma, como veremos a continuación.
Hughes convocó al actor Dick Powell, que a la sazón recién comenzaba su carrera
de director —sólo había dirigido una película y tampoco era muy bueno—, y le
consultó acerca del protagónico. El guionista insistía en que Marlon Brando
sería ideal, pero tanto el productor como el director sabían que ni ebrio ni
dormido el protagonista de "Nido de ratas" aceptaría un rol como aquel con un
guión como el de Milliard.
Powell sugirió entonces el nombre de John Wayne, de quien era
sabido que se dejaba deslumbrar por las películas grandiosas, y que aspiraba a
ser una especie de Charlton Heston. Por añadidura, Wayne era mucho menos
exigente que Brando respecto de los guiones, lo que les daba una buena
posibilidad de conseguirlo con un contrato conveniente. Y Wayne llenaba más
cines que Brando.
Contactaron de inmediato con el agente del actor, y el viejo cowboy dijo "sí". A
Marlon Brando, seguro, no le alcanzó la vida para agradecérselo.
El rodaje de The Conqueror comenzó a principios de junio de 1954. Powell y su
equipo se trasladaron desde Los Ángeles, California hasta la ciudad de St.
George, Utah. Tanto el director como Hughes hubiesen preferido (dado el gran
presupuesto de que disponían) llevar adelante la filmación en los sitios
históricos reales, pero, desde el momento en que la película se hacía en plena
Guerra Fría, es obvio que Mongolia estaba completamente vedada a los equipos de
rodaje occidentales.
Utah era la opción natural: su desierto es muy parecido a
Mongolia, incluso en aspectos como la vegetación y el tipo étnico de los
habitantes nativos. De hecho, los indios Chivwit del desierto de Escalante
fueron contratados para personificar a las hordas mongolas.
Serían tres meses de trabajo intenso y de grandes desplazamientos: desde St.
George, donde se alojaba el equipo, a los sitios de rodaje en Escalante y los
parques nacionales de Zion y Bryce. La mayor parte de la película fue rodada en
un sitio llamado Snow Canyon.
Susan Hayward
La filmación en el desierto fue adelante trabajosamente y con múltiples problemas: durante los meses del rodaje el personal soportó unos demoledores 38° C de promedio, una pantera negra decidió almorzarse a Susan Hayward y sólo por milagro consiguieron evitar que le arrancara un trozo de su apetecible anatomía, y una súbita crecida de un río seco desde hacía meses por poco arrastra a actores, cameraman y material virgen hasta el fondo del Gran Lago Salado.
Sólo para la anécdota, además, algunos testimonios de los
sobrevivientes del equipo aseguran que, de noche, se producía un fenómeno
extraño: las arenas del desierto de Escalante brillaban en la oscuridad con un
resplandor rojizo.
El casting de The Conqueror estaba conformado por estrellas conocidas y muy
competentes: junto al Temujin / Gengis Khan que encarnaba Wayne, se encontraban
allí Pedro Armendáriz (a quien habíamos visto junto al Duke en "Fuerte Apache" y
"Los Tres Padrinos"), la increíblemente bella Susan Hayward en su tercera
película junto a Wayne, la soberbia actriz Agnes Moorehead (¿recuerda a la bruja
madre en "Hechizada"?), William Conrad ("Cannon") y Lee van Cleef ("Lo bueno, lo
malo y lo feo", "Fuga de Nueva York" y "El hombre que mató a Liberty Valance").
Sin embargo, ellas no ayudaron a que la película fuera un éxito: The Conqueror
fracasó miserablemente en la taquilla (recaudó apenas 12 millones) y aún peor
con la crítica. Lo más suave que se dijo de ella fue que era "ridícula", que sus
diálogos eran "cómicos... pero involuntariamente" y que era una gran pena que se
obligara a actores famosos y altamente técnicos a vestirse con túnicas en medio
del desierto y declamar largos monólogos al estilo de Shakeaspeare pero sin nada
de Shakespeare en absoluto.
Habiendo finalizado el rodaje principal en Utah, los actores fueron enviados
nuevamente a Hollywood. En septiembre Powell decidió que eran necesarias
múltiples retomas, pero ya era tarde para regresar al desierto porque el filme
se hubiese extralimitado del presupuesto.
Como solución de compromiso, el productor Howard Hughes envió
a Escalante una flota de camiones y excavadoras, cargó 60 toneladas de arena de
la locación original y las transportó a los estudios para rellenar el piso de
los sets. Con una iluminación adecuada, las tomas parecerían hechas en la
locación real. A continuación, hizo volver a los actores y técnicos al plató y
los tuvo varias semanas adicionales filmando las retakes en esos decorados
llenos de esa rara arena de Utah que resplandecía en la oscuridad.
The Conqueror fue estrenada en EE.UU. el 21 de febrero de 1956 y, a lo largo del
año, en el resto del mundo, con tan poca repercusión como en su país de origen.
La recaudación fue miserable: la exhibición norteamericana recaudó 1,5 millones
de dólares menos que el costo del film, y hubo que esperar a los reintegros de
los exhibidores de 22 países para arañar, apenas, el recupero del presupuesto
invertido. De hecho, el negocio fue tan ruinoso que la película es también la
última que el multimillonario Hughes se atrevió a producir.
Y ahora, el horror
Apenas ocho meses después del estreno y a poco más de dos años del fin del
rodaje, el compositor de la partitura del film, Victor Young, murió en su casa
de Palm Beach a los 56 años de edad. La causa: una hemorragia cerebral masiva
producida por un furibundo cáncer de cerebro, intratable e inoperable.
El 2 de enero de 1963 lo siguió a la tumba el director Dick Powell, de un
linfoma no-Hodgkin generalizado.
Todos sabemos que Pedro Armendáriz, que en la película hacía el papel de Jamuga
—el escudero de Temujin—, se suicidó pegándose un tiro de escopeta en el
hospital de la UCLA en Los Ángeles. Lo que no se menciona casi nunca es que el
actor mexicano tomó esta determinación pocos minutos después de que los médicos
le informaran que su estado era terminal a causa de un cáncer de riñón con
múltiples metástasis. Corría 1963 y el artista tenía sólo 51 años.
Apenas ocho años después, el 18 de junio de 1971, murió de cáncer Thomas Gómez,
que en la película encarna a Wang Khan, en Santa Mónica. Tenía 56 años. Menos de
tres años más tarde, el cáncer —esta vez de pulmón— alcanzó a la notable Agnes
Moorehead, a los 68 años de edad.
Hacía ya dos años que Susan Hayward, la hermosa tártara Bortai de quien Gengis
se prenda de inmediato en la película, sabía que tenía cáncer de cerebro.
Desesperada y con horror al sufrimiento que le esperaba, había sin éxito
intentado suicidarse en 1974. El cáncer le ganó la batalla a su bello cuerpo el
14 de marzo de 1975, cuando tenía apenas 56 años.
Marion Michael Morrison, nacido en Iowa en 1907 y conocido por el mundo como
John Wayne y por sus amigos como The Duke, que había trabajado con Tom Mix y era
el actor fetiche de John Ford, tuvo que luchar su propia batalla contra la
enfermedad a partir de 1978.
Su estómago había desarrollado un cáncer intratable, que obligó a una gastrectomía (ablación total del órgano) radical. Al principio se le implantó una prótesis plástica, que debió serle retirada unos meses después. El cáncer avanzó hacia el páncreas y el hígado del viejo vaquero, que perdió su último duelo el 11 de junio de 1979, pocos días después de su cumpleaños número 72.
La familia ocultó el lugar de su sepultura durante 20 años,
negándole incluso el epitafio que había dejado encargado en su testamento: "Feo,
fuerte y formal" (en castellano). Hoy descansa bajo una sencilla lápida de
granito en Newport Beach, California.
El actor que en la cinta personifica a Shama, John Hoyt, murió en California en
1991. ¿La causa del deceso? Carcinoma de pulmón. Seis meses más tarde, la bella
bailarina Jeanne Gerson, que encarnaba a la esclava de Susan Hayward, muere de
cáncer. Dos años después, la misma enfermedad arrebató a William Conrad (Kasar),
de 64 años.
El director de efectos especiales de The Conqueror, Lingwood G. Dunn, es, acaso,
la última (cronológicamente hablando) víctima famosa de esta seguidilla de
enfermedades oncológicas asociada con la película. Ya anciano, murió de cáncer
el 15 de mayo de 1998 en Los Angeles.
Lo de arriba es solamente una muestra representativa del destino que esperaba a
los infortunados actores y técnicos de The Conqueror. Según múltiples y diversas
fuentes, de las 220 personas que se aposentaron en el desierto de Escalante
durante aquellos tres meses y que pisaron los sets rellenos con su arena durante
otros dos, 91 contrajeron cáncer en los siguientes 30 años, de los que 46 ya
habían muerto para 1980.
Esta incidencia de cáncer es más de cuatro veces superior a
la de la población general norteamericana. En cualquier muestra estadística de
la población norteamericana, sólo 30 personas de un grupo de 220 desarrollará
cáncer en las tres décadas siguientes. La revista People afirma que 150 de los
220 artistas y técnicos de The Conqueror tuvieron cáncer ya en 1984. En esta
cifra se engloban los que murieron de la enfermedad, los que se encuentran
actualmente luchando contra ella y los que, bien tratados a tiempo, curaron y
salvaron sus vidas.
¿Cómo es esto posible? ¿Cómo puede ser que de 220 trabajadores de un film, 150
sufran o hayan sufrido cáncer y muchos de ellos hayan comprobadamente muerto de
esa enfermedad terrible? ¿Por qué se convirtió The Conqueror en la película
mortal? ¿Cuál fue la maldición que rodeó a su filmación?
A menos de 200 kilómetros del sitio de la filmación, cruzando la frontera
interestatal con Nevada, se encuentra un desolado páramo llamado Yucca Flats.
Forma parte del Terreno de Pruebas de Nevada (Nevada Test Site, NTS), donde el
gobierno norteamericano efectuó entre 1951 y 1992 numerosas pruebas con armas
nucleares.
La historia de las pruebas nucleares estadounidenses comenzó en julio de 1945 en
el desierto de Nuevo México con la detonación de la bomba Trinity, como parte de
las investigaciones enmarcadas en el Proyecto Manhattan, destinado, como se
sabe, a preparar los dos bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, y concluyó
el 23 de septiembre de 1992 con el último test. Luego, los ensayos fueron
terminados por mandato de la Moratoria Nuclear.
Los norteamericanos efectuaron pruebas en un terreno despoblado en California,
en el atolón de Eniwetok en el Pacífico y literalmente desintegraron (y no es
una manera de decir) la isla de Elugelab con el artefacto Mike, de unos
pavorosos 10,4 megatones, dejando un cráter capaz de contener siete edificios
como el Pentágono y de una profundidad que albergaría cómodamente al Empire
State Building.
El primer proyecto de prueba en Nevada fue refrendado el 11 de enero de 1951 con
la firma del presidente Harry S. Truman, el mismo que autorizó el lanzamiento de
las dos bombas atómicas contra Japón. Se llamó Operation Ranger y consistió en
el lanzamiento de 5 bombas nucleares sobre el NTS, arrojadas desde aviones de
bombardeo. La lista siguiente muestra el nombre del artefacto, la fecha de su
detonación y su potencia:
Able 27 de enero de 1951 - 1 kilotón
Baker 28 de enero de 1951 - 8 kilotones
Easy 1° de febrero de 1951 - 1 kilotón
Baker-2 2 de febrero de 1951 - 8 kilotones
Fox 6 de febrero de 1951 - 22 kilotones
Las unidades en que se miden las potencias de las bombas nucleares son los tones,
kilotones y megatones. Un ton es una potencia explosiva equivalente a la
producida por una tonelada métrica del explosivo conocido como trinitrotolueno
(TNT). Un kilotón equivale a mil toneladas de TNT, y un megatón a 1 millón de
toneladas del mismo explosivo.
Algunos de los ensayos de Ranger estaban planeados para determinar el
funcionamiento de las bombas nucleares que serían utilizadas como "disparadores"
en la posterior Operation Greenhouse en el Pacífico (una bomba H o de fisión,
George, iniciada por una bomba atómica).
Entre octubre y noviembre del mismo año se llevaron a cabo en Nevada las
detonaciones correspondientes a las operaciones Buster y Jangle, que
consistieron en siete pruebas, cinco para Buster y dos de Jangle:
Able 22 de octubre Torre de 35 metros - <0,1 kilotón
Baker 28 de octubre Lanzamiento aéreo - 3,5 kilotones
Charlie 30 de octubre Lanzamiento aéreo - 14 kilotones
Dog 1° de noviembre Lanzamiento aéreo - 21 kilotones
Easy 5 de noviembre Lanzamiento aéreo - 31 kilotones
Sugar 19 de noviembre Superficie - 1,2 kilotones
Uncle 29 de noviembre Cráter - 1,2 kilotones
Al año siguiente, 1952, se llevó a cabo la operación Tumbler-Snapper, de ocho
disparos en dos fases (seis y dos artefactos, respectivamente).
Able 1° de abril Lanzamiento aéreo - 1 kilotón
Baker 15 de abril - 1 kilotón
Charlie 22 de abril - 31 kilotones
Dog 1° de mayo - 19 kilotones
Easy 7 de mayo Torre - 12 kilotones
Fox 25 de mayo Torre - 11 kilotones
George 1° de junio - 15 kilotones
How 5 de junio - 14 kilotones
La ignorancia y el desprecio de las fuerzas armadas norteamericanas por los
posibles catastróficos efectos de la radiación sobre seres humanos pueden ser
ilustrados con unos breves ejemplos que tuvieron lugar durante Tumbler-Snapper.
La detonación de Charlie fue la primera a la que fue invitada la prensa
nacional.
Los periodistas observaron la explosión desde sólo 11.200
metros de distancia, y pudieron presenciar cómo las tropas hacían maniobras
debajo de la nube en forma de hongo. Durante el test de Dog, pocos días después,
un grupo de infantes de marina fue enviado también a hacer maniobras muy cerca
del sitio de la explosión. Subidos a sus camiones, se acercaron lo que pudieron,
hasta que los intolerables niveles de radiación los obligaron a regresar.
La desintegración de la bomba Fox fue presenciada por mil soldados ubicados a
sólo 6.400 metros de la torre de disparo.
En 1953, para terminar con el período que nos interesa, comenzaron los ensayos
de las operaciones Upshot-Knothole, que involucraron once detonaciones:
Annie 17 de marzo Torre - 16 kilotones
Nancy 24 de marzo Torre - 24 kilotones
Ruth 31 de marzo Torre - 200 tones
Dixie 6 de abril Lanzamiento aéreo - 11 kilotones
Ray 11 de abril Torre - 200 tones
Badger 18 de abril Torre - 23 kilotones
Simon 25 de abril Torre - 43 kilotones
Encore 8 de mayo Lanzamiento aéreo - 27 kilotones
Harry 19 de mayo Torre - 32 kilotones
Grable 25 de mayo Lanzada desde un cañón de 280 mm. y detonada en el aire - 15
kilotones
Climax 4 de junio Lanzamiento aéreo - 61 kilotones
Las explosiones de Upshot-Knothole fueron presenciadas por más de 21.000
militares y civiles, y consistieron tanto en bombas de fisión como de fusión.
Como se observa, en los tres años y medio previos al comienzo del rodaje de The
Conqueror, las fuerzas armadas estadounidenses detonaron 31 bombas nucleares que
importaron en conjunto una potencia de 468,4 kilotones —casi pisando el medio
megatón—.
Pero eso no es todo. Las tres pruebas finales de Upshot-Knothole, según se
aprecia en el último listado, se realizaron casi exactamente un año antes del
comienzo de la filmación, y la última bomba, Climax, fue la más poderosa de
todas las utilizadas en ese período.
Los vientos de alta altitud predominantes en la región son de dirección
oeste-este, y está suficientemente demostrado que los mismos arrastraron la
radioactividad de las pruebas hacia el este, a través de la frontera con Utah y
las montañas Iron, para depositarlas en... ¡el desierto de Escalante y alrededor
de la ciudad de St. George!
Este fenómeno, la caída de partículas radiactivas desde los vientos de gran
altura a grandes distancias de su lugar de origen y su posterior depósito en el
terreno (en este caso entre las partículas de arena del desierto) se llama
fallout, y ha sido reconocida oficialmente por el Departamento de Medio Ambiente
norteamericano respecto del traslado de radiación desde el NTS hasta Utah.
De modo que allí teníamos a aquellas 220 personas inocentes trabajando durante
tres meses en un desierto compuesto de arenas radiactivas. Para completar el
panorama, cuando abandonaron la región el productor del filme ordenó transportar
60 toneladas de esa misma arena a Hollywood, y se los hizo trabajar durante
otros sesenta días en decorados llenos de ella.
Las espantosas muertes por cáncer de la mayor parte de los
cineastas comienzan hoy, entonces, a perder su connotación misteriosa y se
convierten, lisa y llanamente, en asesinatos a sangre fría.
En un principio, la administración norteamericana negó que las muertes de The
Conqueror estuviesen relacionadas con la absorción de partículas radiactivas
provenientes de las bombas nucleares detonadas en el vecino NTS de Nevada. Sin
embargo, una de las primeras obras serias que postuló (y defendió con pruebas)
la teoría de las pruebas nucleares fue The Hollywood Hall of Shame ("El Salón de
la Vergüenza de Hollywood"), escrito por Harry y Michael Medved.
Desde allí, todos se dedicaron a investigar el asunto y, hoy
en día, casi nadie duda de la realidad de la influencia de las pruebas de Yucca
Flats sobre la salud de la gente en Utah.
Se ha demostrado que, treinta años después, la mitad de la población de la
ciudad de St. George había contraído cáncer. Las tasas de incidencia de leucemia
entre los niños nacidos desde 1951 hasta 1958 son 40% superiores a los de los
bebés nacidos en el mismo estado antes o después de ese período, y
aterradoramente más altas que el promedio nacional entre nacidos vivos en
cualquier otro estado distinto de Utah y de Nevada en cualquier época.
¿Se ocultó a la población de la zona y al equipo de producción que la región era
peligrosa? He leído durante añares que, como las pruebas eran secretas, no se le
informó a la gente acerca del peligro radioactivo. Esto no es cierto. Ya hemos
visto que se invitaba a la prensa a las detonaciones, las que salían publicadas
en medios de alcance nacional y algunos extranjeros (para que los soviéticos
meditaran).
Además, existen fotografías de habitantes de los pueblos
cercanos mirando los hongos atómicos al otro lado de las Iron, e incluso una
fotografía de John Wayne en pleno rodaje, apuntando un contador Geiger hacia la
arena. Se ha probado en forma concluyente que la gente sabía que existía
radiación en el sudoeste de Utah. Lo que se les ocultó era que las tasas de
radiación presentes en la región eran mortíferas. La culpa y la responsabilidad
del gobierno norteamericano y de sus fuerzas armadas en el asunto se convierte,
pues, en meridiana certeza.
¿Por qué enfermó la gente y muchos de ellos
murieron?
Porque una explosión nuclear genera subproductos radiactivos
peligrosísimos. Estos átomos son luego arrastrados por los vientos y depositados
a muchos kilómetros de distancia con el fallout.
El período de semidesintegración es el tiempo que tarda una cantidad dada de
material radiactivo en desintegrarse de modo que su masa se reduzca a la mitad,
y se utiliza para estimar la vida media de los distintos isótopos. En una
explosión como las que se produjeron en Yucca Flats, hay algunos residuos de
vida media muy corta, como el yodo-131 y el estroncio-89.
Ellos, como se comprende, no importan graves riesgos para la
salud pasados algunos días. En el caso del I-131, como explicamos en otro
artículo es suficiente ingerir yodo en tabletas para saturar la glándula
tiroides y que ella, por falta de suministro, no comience a requerir yodo
radiactivo del ambiente contaminado.
Lamentablemente, otros isótopos no se desintegran tan rápido. El estroncio-90
tiene una vida media de 28 años y el período de semidesintegración del
devastador plutonio-239 no es inferior a los 24 mil años. Yucca Flats y grandes
áreas del NTS serán inhabitables para siempre, y las regiones de Utah cercanas a
la frontera con Nevada no son ni serán lugares muy saludables que digamos en el
futuro previsible.
El plutonio-239 es la sustancia más tóxica que se conoce: un solo microgramo
(una millonésima de gramo) inhalada por un ser humano produce la muerte en un
lapso cortísimo, sin paliativos ni excepciones. Y las bombas del NTS produjeron
miles de veces esa cantidad.
Se ha calculado que esta suerte de "radioterapia involuntaria" a que fueron
sometidos los integrantes del equipo de filmación alcanzó niveles 400 veces
superiores a los que cualquier médico en su sano juicio recomendaría a un
paciente gravemente enfermo pero cuerdo.
Los EE.UU. tienen a su favor el hecho de que, entre 1951 y 1953, los efectos de
la alta radiación a mediano y largo plazo no estaban estudiados como lo están
hoy. Las primeras 99 bombas detonadas en el NTS fueron atmosféricas, esto es, al
aire libre. Algunos años más tarde los informes de salud pública ya detectaban
los efectos cancerígenos sobre las poblaciones cercanas, por lo que las más de
800 pruebas restantes se efectuaron en túneles subterráneos, pozos o minas
abandonadas.
El daño, igualmente, ya estaba hecho, y dejo a la imaginación
del lector los efectos que las bombas subterráneas pueden haber tenido sobre las
napas de agua potable que abastecen a las ciudades y pueblos de la región.
The Conqueror es no sólo la última película de Howard Hughes como productor,
sino también la última de RKO Radio Pictures como empresa.
Afiche de la película
Preguntado años después el mismo Hughes acerca de si no se sentía culpable por las muertes y dolor producidos por su filme, respondió lacónicamente: "¡Culpable como el demonio!". Su reacción ante este desastre fue típica de él, su misantropía y su paranoia: entregó 12 millones de dólares a sus abogados para que recuperaran los negativos y todas las copias de The Conqueror dispersas por el mundo, y, a partir de entonces, ejerció una celosa censura sobre la película, que no pudo ser visualizada por nadie más que él mismo durante los siguientes 17 años.
Howard Hughes aparentemente enloqueció, y pasó los últimos años de su vida recluido, solo, en su gigantesca mansión. Iba cada uno de los días de su vida al microcine que tenía instalado allí, para ver noche tras noche la película que se decía era su favorita: "Estación polar Zebra" (Ice Station Zebra, 1968), de John Sturges, protagonizada por Rock Hudson (otro muerto ilustre) y Ernest Borgnine.
Era cierto: Hughes amaba tanto esta película que cada vez que el canal de televisión de Las Vegas la ponía al aire, llamaba por teléfono una y otra vez para que la volvieran a proyectar. Cuando los operadores del canal comenzaron a fastidiarse con él, el billonario simplemente se compró el canal. Ya no podían discutirle, porque se había convertido en el empleador de los directores de programación, del switcher master y de los técnicos de la planta transmisora.
Si se quedaba dormido durante la emisión, simplemente
levantaba el teléfono y ordenaba que pusieran al aire de nuevo tal o cual rollo
de "Estación Polar". La película fue transmitida más de cien veces en los pocos
años en que Hughes poseyó la emisora.
Sin embargo, cuando fue encontrado muerto en su casa gigante, solo como un
perro, el rollo que estaba colocado en el proyector no era de "Estación Polar
Zebra". Se trataba de una copia de The Conqueror.
Recién en 1974 el público pudo volver a ver The Conqueror, porque la Paramount
compró sus derechos y comenzó a comercializarla de nuevo. Sin embargo, no es
puesta al aire con frecuencia, aunque ciertos críticos han cambiado la opinión
que se tenía de ella. Así, por ejemplo, el francés Jean Tulard dice en su libro
1990 Guide of Films que The Conqueror "no es tan mala como se dice".
Una cruel ironía del destino quiso que tres de los muertos por los efectos de
las pruebas nucleares en el NTS, John Wayne, Thomas Gómez y Dick Powell se
presentaran en tres episodios diferentes de la serie televisiva Climax! (1958).
Climax fue, precisamente, el nombre de la última bomba detonada antes del rodaje
de la película...
John Wayne llevó a sus dos hijos a trabajar al rodaje de The Conqueror, aunque
ambos, afortunadamente, se libraron del cáncer. El mayor, Michael Wayne, quien
hizo el papel de uno de los guardias mongoles de Gengis Khan, fundó el 1° de
julio de 1991 el John Wayne Cancer Institute en el St. John´s Hospital de Santa
Mónica, California, y lo dirigió hasta su muerte en 2003 a causa de un infarto.
El menor, Patrick Wayne, trabajó como extra en la película, y tiene hoy 65 años.
Aunque ni él ni ninguno de los hijos de los muertos del filme hizo juicio nunca
a Howard Hughes, al gobierno norteamericano ni a la RKO, Pat es hoy uno de los
adalides que motoriza la investigación de las consecuencias ambientales y
sanitarias de las pruebas nucleares en Nevada.
Si el lector desea ver The Conqueror por sí mismo, puede comprar o alquilar el
video VHS de la Universal (en NTSC) o el DVD de la empresa Goodtimes Home Video
(Región 1, NTSC). El film fue repuesto en sala a fines de noviembre de 2002 en
el Egyptian Theater de Hollywood, en una flamante copia de 35 mm., en
Technicolor y Cinemascope y con sonido en estéreo.
Véala uno como la haya visto, no hay ninguna duda de que la percibirá, de ahora
en más, como mucho más que un filme mediocre, mirando más allá del guión absurdo
y de la falta de pericia de la puesta en escena. La verá como una película
destinada a entretener que, impensadamente, costó muchísimas vidas, años de
dolores y sufrimientos, y se llevó para siempre a grandes y queridas estrellas
de la pantalla mundial.
Hasta aquí, entonces, la historia de The Conqueror, el film "maldito" al que
algunos, con irrespetuoso humor negro y más que un poquito de mala leche,
llamaron en su día An RKO Radio-active Picture.
Marlon Brando, por su parte, lejos de la radiación de Yucca Flats y Snow Canyon,
tuvo una larga y fructífera vida gracias a no haber sido considerado para el
papel principal de la infame y maldita película mortal.
(Traducido, adaptado y ampliado por Marcelo Dos Santos (www.mcds.com.ar de IMdB.com y de otros sitios de Internet)