La verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices, en los serviles y menos aún en los idiotas.

Quién es Julio Cobos.

El vicepresidente, ingeniero de profesión, fue gobernador de Mendoza entre 2003 y 2007; se caracteriza por su estilo sobrio pero popular, alejado del protocolo. Julio Cobos es casi un recién llegado a la política. Tiene 53 años y las únicas elecciones que había ganado, antes de ser el candidato a vicepresidente de Cristina Kirchner, lo hicieron gobernador de Mendoza.

Ingeniero de profesión, se dedicó la mayor parte de su vida a la actividad privada, en su estudio de arquitectura, a construir casas. En el gobierno de su actual rival, Roberto Iglesias (que gobernó la provincia de 1999 a 2003) tuvo su primera gestión. Cuando Iglesias era gobernador, Cobos estaba al frente de las obras públicas provinciales. Se llevaban bien pero no eran íntimos amigos.

Su mayor logro fue ser decano de la Universidad Tecnológica; desde allí afianzó su perfil que terminaría llevándolo a ser candidato en 2003. Meses después rompería para siempre su relación con Iglesias. El motivo: la cercanía de Cobos con Kirchner, cada vez más afianzada, y la decisión de partido de apoyar la candidatura de Roberto Lavagna para 2007.

A Cobos nunca le había interesado la política. Hijo de Fermín Cobos, peronista de pura cepa que llegó, aun teniendo sólo estudios primarios, a ser tesorero general del gobierno de Martínez Vaca. La madre era modista. Vivieron en el barrio porteño de Villa del Parque y tuvieron dos hijas. Julio es el único mendocino porque los Cobos llegaron a la provincia con la familia casi armada.

La ingeniería atrapó al futuro gobernador, que nunca se plegó al peronismo que profesaba su padre y se afilió a la UCR en 1991.

Ahora recuerda: "Mi padre, que falleció hace tiempo, siempre me decía: «Tengo dos desgracias en la vida: un hijo radical y un nieto de Boca»". Cobos se casó a los 24 años. Eligió a una compañera de estudios: María Cristina Cerruti. Tuvieron tres hijos, un varón (el único boquense de una familia de River) y dos mujeres.

La historia que cuenta Cobos es que estaba ocupado en sus tareas universitarias cuando el partido, que en la provincia siempre manejó Iglesias, lo convocó para trabajar en la plataforma técnica: era 2002. Y se empezó a hablar de su candidatura a gobernador. Era lo opuesto a Iglesias. Era la época del "que se vayan todos" y su estilo encajaba perfecto.

Recorrió 40.000 kilómetros en cinco meses haciendo campaña. Ganó con lo que algunos definieron como "estilo Cleto". Cleto, como llaman al gobernador como si fuera un apodo es, en realidad, su tercer nombre: se llama Julio César Cleto. Ese estilo, según dicen, es sobrio pero popular, alejado del protocolo.

Cobos de familia humilde.

Contó como su abuelo se iba con la casilla a la cosecha en Bs. As. y volvía a los 15 días y así sucesivamente (conoce algo de la vida de los ruralistas). Al igual que su compañera de fórmula, viene de clase media, en una época en la que el estudio era un pasaporte a la movilidad social.

El Liceo General Espejo, sin duda es un gran formador, del temple de muchos de los que allí estudiaron, y de la camaradería. Es ingeniero (no abogado), con lo que, seguramente tiene un pensamiento más práctico que construcciones mentales más abstractas, que la de los abogados devenidos en expertos de la política.

Fuente: La Nación.


Historia de Cobos, el vice de Cristina K. Por Gabriela Vulcano.

Hijo de un fanático militante peronista, el gobernador radical de Mendoza será presentado oficialmente en las próximas horas como el candidato que acompañará a Cristina Fernández de Kirchner en el binomio presidencial oficialista. Concebido en el porteño barrio de Villa del Parque, nació en la localidad mendocina de Godoy Cruz, meses antes del golpe contra Perón. Liceísta, siempre fue muy cercano a las mujeres que lo rodean: madre, esposa, hermana e hijas. Los que lo quieren destacan su capacidad de gestión y los que no, lo menos que le dicen es “mercenario”. ¿Quién es realmente?

Aunque los comienzos de su vida estuvieron signados por la figura de Juan Domingo Perón, Julio César Cleto Cobos prefirió incursionar en la política de la mano del radicalismo. Se afilió a la UCR en 1991 y, sin ser parte de la estructura partidaria, logró convertirse en un referente de la política mendocina de los últimos años. Ambiguo para unos y versátil para otros, decidió hacerles honor a sus orígenes, al convertirse en el candidato a vicepresidente de Cristina Fernández de Kirchner.

Impulsada por papá Fermín, peronista acérrimo, la familia Cobos dejó el barrio porteño de Villa del Parque en 1955, unos meses antes del golpe de Estado que protagonizó la autodenominada Revolución Libertadora. Con dos hijas, se instalaron en el barrio Presidente Perón, de la localidad mendocina de Godoy Cruz. Bajo el signo de tauro, el 30 de abril de ese año nació Julio, el menor de los hermanos Cobos.

Los primeros tiempos no fueron fáciles. Su madre trabajaba como modista para ayudar a su padre, quien había conseguido un empleo en Rentas del Instituto Provincial de la Vivienda. Pronto se mudaron a otro barrio, donde Julio comenzó la primaria en la escuela Avelino Maure. Su maestra de primer grado, Marta López, conserva un buen recuerdo de él: “Fue un excelente alumno. Siempre era abanderado. Antes de entrar a clase, iba a hacer deportes”.

En la adolescencia, afianzaría el gusto por realizar todo tipo de actividades físicas: sóftbol y básquet eran sus preferidas. Ya de adulto, se transformaría en un asiduo corredor de maratones.

Liceísta. A la hora del secundario, pidió ir al Liceo Militar General Espejo. El primer año obtuvo media beca y los restantes, becas completas. “Fui ahí porque me gustaba mucho el deporte y en ese momento era el mejor lugar para eso”, dice Cobos.

Apenas terminó el colegio, sus padres le regalaron un Fiat 600. Sus dos hermanas habían empezado la universidad para la licenciatura en Sociología. El estaba entre Arquitectura y Medicina. Pero al final se decidió por Ingeniería. “Yo lo conocí el segundo año de la carrera, y de ahí en más, nos juntamos a estudiar todos los días de cuatro a siete de la tarde. Casi era lo único que hacíamos”, cuenta Francisco Morandini, ex compañero de facultad y actual ministro de Ambiente y Obras Públicas de Mendoza.

Por ese entonces, Julio ya había comenzado a ganarse la vida haciendo encuestas y mudanzas. Luego, empezó a trabajar en el Consejo de Ingenieros. A principios de 1974, bajo la gobernación del peronista Alberto Martínez Baca, su padre se convirtió en el tesorero general de la provincia. “Mi papá tuvo dos infartos. A tal punto era peronista, que el primero lo tuvo cuando murió Perón”, recuerda.

Sin embargo, Julio prefirió elegir un camino distinto al de su padre. “Aunque no militaba en ninguna organización, después del golpe de Estado se vino una época muy dura. De hecho desaparecieron a varios compañeros míos”, dice el gobernador mendocino. Lejos de la política, 1978 fue un año difícil de olvidar. Durante el conflicto del Beagle con Chile, Cobos fue enviado como reservista al regimiento militar de Tupungato donde conoció a Rafael Videla, hijo del dictador.

Su amigo Morandini rememora algo menos tenso: “Con Julio fuimos acomodadores en el Mundial ’78 durante seis partidos. Teníamos que usar chaqueta amarilla y pantalón negro. Con lo que ganamos y algo que teníamos ahorrado, nos compramos una moto cada uno”.

Amor. En los pasillos de la facultad conoció a su esposa Cristina Cerruti, con quien tiene tres hijos. Estuvieron cinco años de novios y en 1981 se casaron. Algunos dicen que a ella nunca le gustó la incursión política de su marido en los 90. Si bien Cobos admite que a ella “le gustaría que termine y vuelva a ser el ingeniero de antes”, aclara: “Igual siempre me acompañó”.

“Más allá de que ella es ingeniera, es una ama de casa ciento por ciento. Además es muy religiosa y tiene fuertes vínculos con la Iglesia”, apunta un conocido de la pareja. Algunos señalan que esa cercanía al catolicismo fue una de las razones por las que el gobernador tuvo en más de una oportunidad posiciones ambiguas frente a temas ríspidos, como el del aborto.

Apenas se recibió de ingeniero civil, puso un estudio junto a Morandini y otro compañero de la facultad, Héctor Peñaloza. En 1991, poco antes de que muriera su padre, se afilió a la UCR.

“Yo trabajaba en Vialidad Provincial y cuando vino el gobierno de (Felipe) Llaver, me ofrecieron un cargo de gerencia; entonces me afilié.” Para 1994 ya era subsecretario de Urbanismo y Vivienda de la Municipalidad de Mendoza, bajo gestión radical. Tres años después, pasó a ser decano de la Facultad Regional de la Universidad Tecnológica Nacional. “Hizo reflotar la universidad. Es un excelente ejecutor y gestionador”, sentencia el actual decano Eduardo Balasch, quien lo secundó en la universidad. “Siempre está inventando cosas nuevas. Es difícil seguirle el training, sobre todo porque es muy obsesivo”, dice Laura Albarrecín, empleada de esa casa de estudios.

El mayor “concertador” de los radicales K quiso ser rector de la UTN. Pero no lo logró. No obstante, el destino le tenía preparada otra cosa. Aunque no tenía participación política activa, llegó a presidir el Ministerio de Ambiente y Obras Públicas durante la gobernación de Roberto Iglesias, hoy uno de sus grandes enemigos. “En 2001, abandonó la gestión pública porque no había dinero para realizar obras y volvió a ser decano”, explica uno de sus adversarios.

Doble personalidad. Afable. Humilde. Ambicioso. Y un tanto ambivalente. Así lo definen muchos de los que lo conocen. “Tiene dos caras”, dispara un radical que se le opone. Y agrega: “Si bien es muy querido en su provincia, produjo allí la ruptura del partido”.

Con el apoyo del gobernador Iglesias, Cobos gana la elección para sucederlo y asume el 11 de diciembre de 2003. Ahí comenzó su proyección nacional. El acercamiento a Néstor Kirchner fue complicado y tirante. Incluso, hay quienes señalan que en los primeros meses de gestión, el Presidente lo ignoró. A pesar de que en las elecciones presidenciales había votado a Ricardo López Murphy, después consideró que el mejor camino era el kirchnerismo.

En 2005, durante la asunción de Tabaré Vázquez en Uruguay, Kirchner le planteó por primera vez la idea de la Concertación Plural. De inmediato, Cobos se convirtió en su impulsor. El pacto quedará proclamado este martes 14, en el Luna Park, donde se presentará de manera oficial la fórmula presidencial oficialista.

El enojo del Comité Nacional de la UCR, que amenazó con expulsarlo y donde lo llaman “el mercenario”, lo tiene sin cuidado a este dirigente de 52 años, al que le encanta esta candidatura. Como él mismo admite, “me entusiasmaba más ir con Cristina Fernández que con Néstor Kirchner, a pesar de que tengo más relación con él”.

TODAS SUS MUJERES

“Me parece un gran desafío ir con una mujer”, dice Julio Cobos mientras se prepara para acompañar a la senadora Cristina Fernández de Kirchner en la fórmula presidencial. A juzgar por su gabinete, donde la mitad son mujeres, no hace otra cosa que seguir en la línea de lo que tiempo atrás eligió para su gobierno.

Los afectos y la política suelen estar relacionados para el gobernador mendocino. Su hermana Alicia es asesora de la Dirección General de Escuelas y su esposa Cristina, si bien no es funcionaria, tiene un papel importante en las decisiones del radical K, sobre todo en las cuestiones que tocan a la Iglesia. “El año pasado hubo una gran polémica porque había que practicarle un aborto a una chica discapacitada. Cobos cambió varias veces de discurso debido a lo religiosa que es su mujer”, señala un periodista de Mendoza.

El respeto por la palabra femenina se retrotrae a su niñez. Su madre fue un pilar de la familia Cobos. Cosió durante años para que sus hijos estudiaran y Julio fue quien vivió más de cerca eso: “Cuando era chico me quedaba al lado de mi vieja y ella me daba un botón y una aguja para que me entretuviera. Eso después me vino muy bien en la vida”.

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