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La verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices, en los serviles y menos aún en los idiotas. |
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Mi última advertencia a los Kelpers. Por Gustavo Adolfo Bunse. |
No es mi intención asustarlos... pero , dicho con todo
respeto, estoy casi seguro que ustedes viven hoy... absolutamente en babia.
Perdón... por no escribirles en inglés. Quisiera expresarles, con sinceridad,
que no tienen ustedes motivo alguno para preocuparse... por las declaraciones o
por las acechanzas argentinas. Cada vez que un gobierno argentino necesita
distraer la atención de la sociedad, sobre todo si es un gobierno inseguro,
empieza por hablar de ustedes... y por amenazar con todo tipo de
reivindicaciones patrióticas.
Es un clásico que hasta un niño de tres años puede advertir. ¿Cómo es que
todavía no se han dado cuenta? Casi siempre, un año antes del colapso final de
una dinastía... o de la caída definitiva de un régimen... esos arrestos
agresivos se convierten en una virtual amenaza de enfrentamiento bélico que, por
cierto, no se sabe donde termina.
Pero esta vez, en principio... quisiera darles a todos la seguridad sobre que,
esta comarca ... en el momento actual... carece por completo de capacidad
bélica. Peor que eso... es un páramo militar. En la insignificante República de
Guinea Ecuatorial que sigue al mando del Coronel Teodoro Obiang ... todos saben
muy bien que - si lo desean - pueden invadirnos en media hora, empleando
solamente el 30% de sus fuerzas de tierra.
Nuestra Fuerza Aérea y nuestra Armada no podrían recorrer ni la cuarta parte de
los 480 kilómetros que nos separan de ustedes. Son virtuales. Ni hablemos de que
no tengan combustible... eso es lo menos grave. El Ejército, por su parte, mira
con enorme envidia al Coronel Obiang. De modo que, por favor... olvídense de
invasiones y déjense de exagerar.
Pero cúmpleme avisarles, sin embargo... que la inteligencia británica no les
sirve a ustedes para nada, como que, evidentemente... ignora por completo la
parálisis y la incapacidad castrense argentina. No se explica, de otro modo, la
causa por la que pone tantos resguardos y manda barcos o submarinos... que luego
ustedes deben pagar con sus esforzados impuestos.
El marketing para que ustedes acepten ser argentinos... reconozco que nos ha
venido fallando en forma sistemática, pero presumo que a todos ustedes les están
escribiendo el diario de Yrigoyen y - sólo por eso - ignoran algunas
importantísimas ventajas de nuestro país. Si fuesen argentinos vivirían en
completa tranquilidad, ...se los aseguro.
Serían, esas tierras... un lejano pero muy excitante lugar turístico. Y todos
ustedes estarían subsidiados por este gobierno maravilloso que tenemos... así
que... vendiendo llaveritos y otros abalorios en Puerto Stanley ... se salvarían
del viento helado y de la cría de ovejas.
En el acto... les quedaría prohibido exportar o importar nada... de modo que
todas las ovejas podrían servir sólo para ofrecer asaditos a los visitantes o
para arrastrar a los turistas en simpáticos carricoches de tiro. Hasta allí,
sólo les llegarían, a precios acomodados, los diarios Página 12 y Tiempo
Argentino, con lo que... jamás tendrían una mala noticia.
Estarían en el hermoso mundo del profesor Pangloss. ¿Qué más podrían ustedes
pedir?
Insisto en que... se hallarían ustedes a salvo de una enorme cantidad de
problemas. Algo más importante: no siendo de los nuestros, se pierden sin
dudas... una fabulosa diversión, que... la solemnidad inglesa, les ha venido
escamoteando desde tiempos inmemoriales. La Argentina es de lo más divertida que
se imaginen... vean ustedes:
El poder político es un burdel. Y ahora ya lucen unidos sólidamente el ejecutivo
y el legislativo, lo cual les permite disponer de grandes salones de
esparcimiento para que se puedan repantigar los compadritos que campean en el
Congreso. En ese contexto, no tengan ustedes duda alguna que los tres poderes
que tenemos integran una comparsa de ridículos. Y no crean que se salva
alguno. No... son todos iguales.
También el judicial, por supuesto que reposa inmóvil... hierático, mudo y
vendido ante cualquier estímulo del ejecutivo. La mayoría de nuestros jueces
(conozco a uno que no) son castigadores implacables... pero tan sólo de los
punguistas y quizás de los ladrones de gallinas,.... pero son
extraordinariamente magnánimos y munificentes con los criminales de alto
vuelo,... especialmente si algo tienen que ver con la dirigencia política.
Visten de moño, usan anillos carísimos y duermen en algún lupanar. Consideren
ustedes seriamente esto... que no es para desperdiciar:
Si están hartos de sus respectivos cónyuges, tienen una ventaja única: siendo
argentinos... todos los días 1º de enero de cada año hacemos un gracioso
jubileo de fuegos artificiales... y uno puede, entre copa y copa pegarle un tiro
en la cabeza a su pareja. Es parte de los festejos. Nadie los ha de castigar por
eso.
Acá, estimados señores, no tenemos Estado, lo cual, aunque no parezca, resulta
bastante divertido y cargado de aventuras. El Estado son las instituciones de la
República. Pero el poder ejecutivo, que debe velar por ellas, es justamente aquí
el peor mentiroso, errático, inoperante y enfermo de demagogia. Lo hace con
cierto gracejo y buen humor... lo cual nos resulta simpático.
Todos los miembros del burdel operan desde adentro y desde afuera como unos
perfectos propiciadores del anarquismo. No obstante... son simpáticos y nada
contracturados... al extremo de tener en el Congreso más de 6000 empleados
absolutamente felices sin hacer nada. Fíjense que eso... es justo el doble de la
población total de las Islas donde ustedes viven. Una bicoca.
Acá los funcionarios son payasos. Nos regalan cada día una nueva y espectacular
payasada. Actúan como arquitectos de la total falta de seriedad.... como si
estuvieran empeñados, día y noche, en descubrir alguna frivolidad nueva que
pueda hacerse contra las instituciones de la República. La felicidad y el relajo
total no pueden ser más extendidos. Nada hallarán aquí solemne o aburrido...
como ocurre en vuestro imperio.
Casi todo es... en este país de fantasía... una burla simpática, una montaña
rusa de las ilusiones que aparecen y estallan por el aire como bengalas
multicolores... Todo coronado por aplausos cada vez que habla la monarca
rodeada de simios amaestrados que agitan palmas. Verán aquí una danza de
máscaras venecianas... algunas de las cuales van cayendo lentamente y convierten
las escenas en la más increíble paradoja que consagra el mérito a la manufactura
de la parranda.
Se supone que hay aquí muy pocas cosas que puedan ocurrir que nos llamen la
atención. Nos divertimos a diario y disfrutamos mucho de una anomia terrible
que transitamos, dejándonos llevar por el oleaje. El andrajo moral que
campea... nos mantiene navegando al garete, con una especie de mareo placentero
y lleno de sorpresas.
Esto es, cada día... un parque de diversiones con un individualismo tan
alevoso... que embarca a toda nuestra sociedad en una loca y apasionante huída
hacia adelante. En una carrera hacia el abismo. O más que eso, en un desdén, y
una indolencia, que se disfruta mucho. Como en un corso itinerante y ruidoso...
plagado de contorsionistas y de acróbatas de la más dudosa moral.... nada en
absoluto es serio aquí.
Y hay por estas tierras... mucho de irresponsabilidad conciente, en ese "sálvese
quien pueda" de los chorros de agua que nos arrojan los pomos y los globitos de
agua. Es tan fascinante... que nos deja una sordina fotográfica cada día, con
idénticas imágenes y con discursos repetidos, de una ética sin sentido alguno
del discernimiento entre el bien y el mal.
Ustedes se pierden esta verdadera bacanal del populismo, donde los espacios los
hemos ido dejando abandonados para que los ocupen ilustres desconocidos...
tartufos y mercaderes de la infamia. La sortija de nuestra calesita del
mérito... la puede sacar cualquiera con un poco de picardía y con algo de
caradurismo... nada más que eso. Acostumbrados a no exigir nada... nuestra buena
gente nada les pedirá a ustedes.
Verán rápido cuan fácil gana aquí la deshonra, y verán como festejan los
parásitos de la escoria social y los ineptos estructurales que integran hoy un
formidable ejército de partisanos de la oportunidad. Sujetos que viven
envenenándose unos a otros y luego enviándose flores a sus velorios, como
borgias redivivos, aferrados a un timón que en realidad es manejado por el
oleaje... y no por ellos. Una quimera colosal.
Especimenes que son totalmente incapaces de la reacción de nobleza más
elemental, incapaces de reconocer su propia impericia, e incapaces también para
crear un hueco ético, corriéndose a un costado y dándole la mínima esperanza a
los que, como ciudadanos, les han confiado el mandato. Pues si ustedes no se
sienten capaces, son de los nuestros.
Lo divertido en verdad es el enorme calidoscopio de cosas desiguales. Verán aquí
mutantes, cuya desesperación caótica no los deja pensar nada más que en
cuestiones personalísimas, primarias y muy efectistas, pero jamás en el plan más
sencillo, ni siquiera para poder determinar su propio destino.
Con ello... sepan desde ahora... que aquí... la fiesta puede culminar en
cualquier cosa... desde la mas loca... hasta la más alucinante. Diversión
permanente. Sólo deberán parar para dormir un poco. Cuando entren al país, en el
mismo aeropuerto les harán girar una ruleta. El número que saquen... será
vuestro destino y la función que tendrán en la bacanal que ha de empezar de
inmediato.
Verán un sinnúmero de funcionarios disfrazados de animales. Es la consecuencia
de la multiplicación de la audacia de los partisanos de la política frente a la
impavidez de todos. A ustedes kelpers, sin rencor alguno de mi parte, tengo para
reprocharles que son una manga de desagradecidos y de vecinos amargos. Por tal
razón los invito a hacer las paces y a venir a divertirse a este reino del
lenocinio que les quitara esas arrugas de tristeza.
Acaso participen del espectáculo final, (que será para sacar palco) donde muchos
serán llevados con grilletes delante de jueces de verdad. No por su carencia de
sabiduría y prudencia, que es pura ignorancia, sino por su deshonestidad y su
conciencia más absoluta de ser unos inmorales. No por sus caminos siempre
errados, que son obra de su ceguera, sino por su engaño inaudito edificado en el
lucro cesante del poder correctivo que tienen y que no ejercen.
No por fulminarle imbécilmente los negocios al país, sino por su clara intención
de apuntar todo hacia sus propios proyectos personales para seguir en la
villanía del negocio particular. No por decirnos medias verdades, lo cual
deviene de su gran limitación intelectual, sino por habernos convertido en
destinatarios de su malicia. No por pactar entre gallos y medianoche, porque eso
tiene espacio si fuere en bien de la República, sino por mentir que no lo han
hecho, por mentir cuando lo han hecho y por falsear para que fines personales,
lo han hecho.
Fuente: El Tábano.