|
La verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices, en los serviles y menos aún en los idiotas. |
|
Los secretos del Lemuria. Por Débora Goldstern. |
Nuevamente quién escribe después de un período de reflexión
retoma Crónica Subterránea, en esta segunda parte del año. Aún quedan muchos
misterios por tratar, y como es nuestra costumbre, elegimos para comenzar esta
etapa, una historia de nuestro amigo y colega Antonio Portugal Alvizuri, quién
en su libro “Ciudades Secretas en los Andes”, recoge datos personales sobre un
enigma que circunda el continente sudamericano, vinculado al enigmático
continente de Lemuria.
Con base en Bolivia, el relato sugiere que secretos aún por revelar tienen su
asiento en una de las montañas sagradas de ese país, el Mururata. Como siempre
decimos se podrá coincidir o no, pero vale la pena repasar la historia, aunque
se dude de su veracidad.
El lector tiene la última palabra.
Los secretos del
Lemuria escondidos en la montaña del Mururata
La Lemuria había logrado salvar sus conocimientos y le quedaba
salvar a muchos de sus habitantes. De esa manera dedicaron sus
esfuerzos desesperados para trasladar los ciudadanos de tan
grandioso continente, junto a los guardianes astrales, a los sitios
mencionados, para que sean los custodios de todas las riquezas,
conocimientos y tecnología que estaban legando al futuro.
Es por esta razón que los guardianes astrales aún permanecen custodiando y vigilando desde entonces tan espléndidos secretos. El momento en que la humanidad los descubra podrá ver con admiración que allí también se encuentran los cuerpos inertes de los Grandes Maestros.
Estos magníficos seres eran gigantes en relación
a nuestras proporciones. Muchos de ellos tenían un solo ojo
(cíclopes), y llegan a medir más de tres metros de altura. Sus
restos permanecen en la actualidad muy bien conservados, no sólo en
el Mururata, sino en Tiwanaku y en las selvas del departamento del
Beni, en Bolivia. Dijeron que lo hicieron en las grandes naves
espaciales y que utilizaban la levitación, que dominaban.
Organismos poderosos buscan estos
secretos.
En la Tierra existen grupos e instituciones de países desarrollados
que saben del poder que se resguarda en esta montaña, saben también
que están guardadas la tecnología y la maquinaria traídas desde la
Lemuria, las cuales pueden salvar o destruir el planeta. Por esta
razón han estado buscando infructuosamente y con gran esfuerzo las
oportunidades para hallar el lugar exacto de la entrada física a su
interior.
También han tratado de ingresar al sagrado Mururata utilizando otras dimensiones. Para este cometido se han valido de satélites artificiales especializados en prospecciones y búsquedas, también han enviado misiones secretas conformadas por andinistas que llegaban a la ciudad de La Paz disfrazados de simples deportistas. Así se habían organizado grupos especiales constituidos por bolivianos y extranjeros, enviados para que encuentren el ingreso.
Ellos se desviaban en el camino precolombino del Takesi para acceder al Mururata, pasando por el costado de la montaña y por los alrededores de mina Chojlla, en la región yungueña. También instalaron poderosos telescopios con el propósito de hallar la entrada, teniendo en cuenta que ellos saben que es muy poco accesible para los seres humanos, por los precipicios que existen en ese flanco de la montaña. Muchos de ellos saben que se trata de otra dimensión, y sin embargo han seguido intentando hallarla sin conseguirla.
Por ello debemos agradecer a los seres superiores
que son los "guardianes protectores", que permanentemente vigilan el
Mururata. Ellos son protectores del alto nivel astral. Ni humanos ni
entidades pueden violar esta entrada. La humanidad podrá acceder a
tan 2020, fecha especial que mis guías me indican. Posiblemente
entonces yo tenga el privilegio de estar dentro de tan esplendorosas
cavernas, conociendo sus secretos celosamente guardados.
Leyenda del Mururata.
En la cordillera de los Andes existía una gran montaña llamada KHUNO,
que era la más alta del mundo, pues su cima atravesaba el mismo
cielo, y por tan grande era temida y humillaba a todo lo que
estuviese en su contra. Pretendía ser mejor que lo que la naturaleza
y Dios habían otorgado. Esta montaña era muy hermosa, tenía la forma
de un perfecto cono, que podía distinguir desde las tres Américas.
Incluso era mucho más alta que la montañas del HUMA HALAYA (o
Himalaya, que en el idioma aymara significa donde caen las aguas), y
aún más altas que el Aconcagua, el Illampu y el mismo Illimani.
Manko se indignó por la arrogancia y soberbia de KHUNO y lo
reprendió diciéndole ¡SARJAMA! que en el idioma aymara significa
[apártate! A pesar de que era un Dios de amor y bondad, Manku tenía
que restaurar la gloria y grandeza de su linaje, en un momento de
furia agarró su honda, puso en ella una piedra, y la lanzó con tal
rabia que fue agrandándose, pues en esa piedra salían de su cuerpo
la rabia el desencanto por tanta maldad. Cuando dio en el blanco, la
montaña se partió en dos con el impacto, la parte superior de la
cumbre de KHUNO, aún llena de nieve, salió volando por miles de
kilómetros, hasta caer en la cordillera occidental.
Desde aquella época, la base de la montaña se quedó al lado de su hermano Illimani. Se la designa con el nombre de la montaña del MURURATA, que el idioma aymara quiera decir descabezado por la piedra que le lanzó el Dios Manku. La parte superior fue hasta la Cordillera Occidental, y recibe el nombre de SAJAMA, que en el idioma aymara significa"vete" (Sarjama).
Fuente: Crónicas Subterráneas.