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La
verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices,
en los serviles y menos aún en los idiotas.
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Akakor. La Leyenda de los Ugha Mongulala.
Por Débora Goldstern |
“Y los Dioses gobernaron desde Akakor. Gobernaron sobre los
hombres y sobre la Tierra. Tenían naves más rápidas que el vuelo de los pájaros;
naves que llegaban a su punto de destino sin velas y sin remos, tanto por la
noche como por el día. Tenían piedras mágicas para observar los lugares más
alejados, de modo que podían ver ciudades, ríos, colinas y lagos.
Cualquier hecho que ocurriera sobre la Tierra o en el cielo
quedaba reflejado en las piedras. Pero lo más maravilloso de todo eran las
residencias subterráneas. Y los Dioses se las entregaron a sus Servidores
Escogidos como su último regalo. Porque los Maestros Antiguos son de la misma
sangre y tienen el mismo padre” La Crónica de Akakor. Karl Brugger.
El 3 de enero de 1984, Karl Brugger, corresponsal de origen alemán que
por ese entonces residía en el estado de Río de Janeiro –Brasil-, fue
asesinado en pleno día por un tirador anónimo que le disparó a
quemarropa mientras se encontraba paseando con un colega amigo, Ulrich
Eucke, por la famosa playa de Ipanema. [1]
En una ciudad donde la criminalidad, marginalidad y pobreza registran
una de las tasas más elevadas del mundo, nadie prestó demasiada atención
a la desaparición del periodista. La policía abrió un expediente para
investigar el hecho, aunque las pruebas recopiladas no fueron muy
efectivas. Solamente se pudo reconocer el arma, identificada como una
ametralladora portátil 9 mm similar a una mini UZI, y que suele utilizar
el personal militar. El agresor nunca fue detenido y el caso entró en
zona muerta.
Ocho años antes de su deceso, Brugger, había alcanzado cierto éxito con
un libro de su autoría, “La Crónica de Akakor. Mito y leyenda de un
pueblo antiguo de Amazonia (1976)[2]”, best sellers en Europa y EE.UU.
La obra fue la culminación de un largo reportaje que dejó un saldo de
doce tapes de grabación, con un único interlocutor, Tatunca Nara,
mestizo indígena y líder de los Ugha Mongulala quién en forma oral contó
un extraño y fantástico relato sobre los orígenes milenarios de su
pueblo.
Nacía la leyenda de Akakor.
Remontémonos a 1971. Cuenta la historia, que los integrantes de una
línea área comercial alemana Swissair, se encontraban paseando por
Manaus estado de Amazonia, cuando fueron abordados por un mendigo
vestido en forma harapienta, que les solicitó el pago de una comida. La
sorpresa surgió al comprobarse que el desconocido, podía expresarse en
perfecto alemán, causando el asombro de los tripulantes y en especial de
su comandante, Ferdinand Schmidt, experimentado aviador.
Karl Brugger
El misterioso personaje dijo llamarse Tatunca Nara, príncipe de una
tribu perdida de la selva, los Ugha Mongulala. Reveló además, que un
contingente de 2.000 alemanes arribaron a su país en los últimos tramos
de la Segunda Guerra Mundial -1939-1941-, refugiándose en Akakor,
antigua ciudad subterránea legada por maestros venidos de las estrellas.
De vuelta en Alemania y aún impresionado por el relato de Tatunca Nara,
Schmid, decide informar acerca del extraordinario encuentro a un
periodista, Kart Brugger quién prestaba colaboración para una televisora
pública nacional, la ARD, una de las cadenas de comunicación más
importante de Europa.
Nacido en Munich -1941-, Brugger, además de su título como periodista,
contaba con estudios en Sociología e Historia. Con el tiempo se
transformó en un reputado especialista de culturas nativas americanas.
Intrigado por la confidencia, el corresponsal alemán decide aceptar el
reto y partir a Brasil en busca del “príncipe del mundo subterráneo”. A
su llegada, inicia una serie de investigaciones que después de un año de
pesquisas e indagaciones, se verían coronadas por el éxito.
“El 3 de marzo de 1972. M., al mando en Manaus del
contingente brasileño en la jungla, facilitó el encuentro. Fue en el bar
Gracias á Deus («Gracias a Dios») donde por primera vez me enfrenté con el
blanco caudillo indio. Era alto, tenía el pelo largo y oscuro y un rostro
finamente moldeado. Sus ojos castaños, ceñudos y suspicaces, eran los
característicos del mestizo.
Tatunca Nara vestía un descolorido traje tropical, regalo
de los oficiales, como posteriormente me explicaría. El cinturón de cuero,
ancho y con una hebilla de plata, era realmente sorprendente. Los primeros
minutos de nuestra conversación fueron difíciles. Con cierta indiferencia,
Tatunca Nara expuso en un deficiente alemán sus impresiones de la ciudad
blanca, con sus miles de personas, la prisa y la precipitación en las
calles, los altos edificios y el ruido insoportable.
Sólo cuando hubo vencido sus reservas y su suspicacia
inicial, me contó la más extraordinaria historia que jamás había escuchado.
Tatunca Nara me habló de la tribu de los ugha mongulala, un pueblo que había
sido «escogido por los dioses» hacía 15.000 años. Describió dos grandes
catástrofes que habían asolado la Tierra, y habló de Lhasa, el legislador,
un hijo de los dioses que gobernó el continente sudamericano, y de sus
relaciones con los egipcios, el origen de los incas, la llegada de los godos
y una alianza de los indios con 2.000 soldados alemanes. Me habló de
gigantescas ciudades de piedra y de los poblados subterráneos de los
antepasados divinos. Y afirmó que todos estos hechos habían sido registrados
en un documento denominado la Crónica de Akakor.
Pero Brugger, dudó.
“La historia parecía demasiado extraordinaria: otra leyenda más de los
bosques, el producto del calor tropical y del efecto místico de la jungla
impenetrable. Cuando Tatunca Nara concluyó su relato, yo tenía doce cintas
con un fantástico cuento de hadas”. A pesar de sus vacilaciones en el
terreno, el periodista decidió sondear entre sus contactos regionales para
ver si se obtenían datos extras que validaran la historia.
Cuando le fueron presentados los resultados, quedó sorprendido. Supo, que la
irrupción de Tatunca Nara en escena se produjo en 1968.
“Cuando un periódico menciona a un caudillo indio que salvó las vidas de
doce oficiales, le fueron concedidos un permiso de trabajo brasileño y un
documento de identidad. Según diversos testimonios, el misterioso caudillo
habla un deficiente alemán y sólo comprende algunas palabras de portugués,
pero está familiarizado con varias lenguas indias habladas en las zonas
altas del Amazonas. Unas pocas semanas después de su llegada a Manaus,
Tatunca Nara desapareció súbitamente sin dejar huella”.
En 1969 estalló un violento enfrentamiento que involucró a las tribus
salvajes y los colonos blancos en la provincia fronteriza peruana Madre de
Dios.
“El líder de los indios, quien, según los informes de prensa peruanos, era
conocido como Tatunca («gran serpiente de agua»), huyó tras la derrota a
territorio brasileño. Con objeto de impedir una repetición de los ataques,
el gobierno peruano solicitó del brasileño la extradición, pero las
autoridades brasileñas se negaron a cooperar.
Las hostilidades en la provincia fronteriza de Madre de
Dios se prolongaron durante 1970 y 1971. Las tribus indias salvajes huyeron
hacia los bosques casi inaccesibles cercanos al nacimiento del río Yaco. A
Tatunca Nara parecía habérselo tragado la tierra. Perú cerró la frontera con
Brasil e inició la invasión sistemática de los bosques vírgenes. Según los
testigos oculares, los indios peruanos compartieron el destino de sus
hermanos brasileños: fueron asesinados y murieron víctimas de las
enfermedades de la civilización blanca”.
Por ese mismo año, una terrible sequía golpeó a la región de los Ugha
Mongulala. Con el hambre en puerta, Tatunca Nara decidió arriesgarse a salir
a la superficie, para pedir ayuda a los “Blancos Bárbaros”, y así aliviar
los pesares que amenazaban a su gente.
Su confianza se depositó en un sacerdote[3].
“Vestido con las ropas de los soldados alemanes, abandoné Akakor y después
de un laborioso viaje, llegué a Río Branco. una de sus grandes ciudades,
situada en la frontera entre Brasil y Solivia. Aquí me dirigí al sumo
sacerdote de los Blancos Bárbaros, a quien había conocido por intermedio de
los doce oficiales blancos.
Le revelé el secreto de Akakor y le hablé sobre la
miserable situación de mi pueblo. Como prueba de mi historia, le entregue
dos documentos de los Dioses, y éstos convencieron definitivamente al sumo
sacerdote blanco. Accedió a mi petición y regresó conmigo a Akakor.
La llegada a Akakor del sumo sacerdote blanco provocó
violentas discusiones con el consejo supremo. Los ancianos y los señores de
la guerra rechazaron todo contacto con él. Para evitar cualquier posible
traición, exigieron incluso su cautividad. Solamente los sacerdotes estaban
preparados para discutir una paz justa.
Después de argumentaciones infinitas, el consejo supremo
concedió al sumo sacerdote blanco un período de seis meses, durante el cual
expondría a su propio pueblo la terrible situación de los Ugha Mongulala.
Para que pudiera reforzar su historia, le fueron entregados varios escritos
de los Padres Antiguos. Si no lograba convencer a los Blancos Bárbaros,
tenía la obligación de devolver los documentos a Akakor.
Durante seis meses, nuestros exploradores esperaron en el
lugar acordado para el encuentro en la zona alta del Río Rojo. El sumo
sacerdote blanco no regresó. (Algún tiempo después me enteraría de que había
muerto en un accidente de aviación. De todos modos, había enviado los
documentos a una lejana ciudad llamada Roma. Esto es lo que, en cualquier
caso, dijeron sus servidores.)
En las postrimerías de 1972, Tatunca Nara llevó su historia a las
autoridades brasileñas, para convencerlas de tomar cartas en el asunto.
“Con la ayuda de los doce oficiales cuya vida había salvado, entró en
contacto con el servicio secreto brasileño. Apeló asimismo al Servicio de
Protección India (FUNAI) y le habló a N., secretario de la embajada de la
República Federal de Alemania en Brasilia, sobre los 2.000 soldados alemanes
que, según sostenía, habían desembarcado en Brasil durante la Segunda Guerra
Mundial y están todavía vivos en Akakor, la capital de su pueblo.
N. no creyó la historia y negó a Tatunca Nara todo acceso
posterior a la embajada. FUNAI sólo accedió a cooperar una vez que muchos de
los detalles de la historia de Tatunca Nara sobre tribus indias desconocidas
de la Amazonia fueron comprobados durante el verano de 1972. El servicio
formó una expedición para establecer contacto con los misteriosos ugha
mongulala y dio instrucciones a Tatunca Nara para que hiciera todos los
preparativos necesarios.
Sin embargo, estos planes se vieron interrumpidos por la
resistencia de las autoridades locales de la provincia de Acre. Siguiendo
instrucciones personales del entonces gobernador Wanderlei Dantas, Tatunca
Nara fue arrestado. Poco antes de su extradición a la frontera peruana, sus
amigos oficiales lo liberaron de la prisión de Río Branco y lo devolvieron a
Manaus”
Con los datos recogidos, Brugger decidió emprender una expedición hacia
Akakor, que contaría con la guía de Tatunca Nara y la participación de un
fotógrafo. Pero la aventura casi termina en tragedia.
“Abandonamos Manaus el 25 de septiembre de 1972.
Remontaríamos el río Purus hasta donde pudiéramos en un barco alquilado,
tomaríamos después una canoa con motor fuera borda y la utilizaríamos para
alcanzar la región del nacimiento del río Yaco en la frontera entre Brasil y
Perú, luego continuaríamos a pie por las colinas bajas al pie de los Andes
hasta llegar a Akakor.
Tiempo necesario para la expedición: seis semanas;
probable regreso: a comienzos de noviembre. Nuestro equipo se componía de
hamacas, redes para mosquitos, utensilios de cocina, alimentos, las ropas
habituales para la jungla y vendajes médicos. Como armas, un Winchester 44,
dos revólveres, un rifle de caza y un machete. Además, llevábamos nuestro
equipo de filmación, dos registradoras magnetofónicas y cámaras.
Los primeros días fueron muy diferentes de lo que
esperábamos: nada de mosquitos, ni de serpientes de agua ni de pirañas. El
río Purus era como un lago sin orillas. Contemplábamos la jungla sobre el
horizonte, con sus misterios ocultos tras una muralla verde. El primer
pueblo que alcanzamos fue Sena Madureira, último asentamiento antes de
penetrar en las todavía inexploradas regiones fronterizas entre Brasil y
Perú.
Era un lugar Típico de la Amazonia: polvorientas
carreteras de arcilla, ruinosas barracas y un desagradable olor a agua
estancada. Ocho de cada diez habitantes sufren de beriberi, lepra o malaria.
La malnutrición crónica ha dejado a estos seres en un estado de triste
resignación. Rodeados por la brutalidad de la inmensidad y aislados de la
civilización, dependen principalmente del licor de caña de azúcar, único
medio de escapar a una realidad sin esperanza.
En un bar, nos despedimos de la civilización y nos
topamos con un hombre que dice conocer las zonas altas del río Purus. En su
búsqueda de oro, fue hecho prisionero por los indios haisha, una tribu
semicivilizada que se asienta en la región del nacimiento del río Yaco. Su
relato es desalentador: nos habla y no para sobre rituales caníbales y
flechas envenenadas.
El 5 de octubre, en Cachoeira Inglesa, cambiamos el bote
por la canoa. A partir de aquí dependemos de Tatunca Nara. Los mapas de
ordenanza describen el curso del río Yaco, pero sólo de una manera
imprecisa. Las tribus indias que viven en esta región no tienen aún
contactos con la civilización blanca. A J. y a mí nos domina un sentimiento
de incomodidad. ¿Existe, después de todo, un lugar como Akakor? ¿Podemos
confiar en Tatunca Nara? Pero la aventura se muestra más apremiante que
nuestra propia ansiedad.
Doce días después de haber dejado Manaus, el paisaje comienza a cambiar.
Hasta aquí el río semejaba un mar terroso sin orillas. Ahora nos deslizamos
a través de las lianas por debajo de árboles voladizos. Tras una curva del
río, hallamos a un grupo de buscadores que han construido una primitiva
factoría sobre la orilla del río y criban la arena de grano grueso con
cedazos.
Aceptamos su invitación de pasar la noche y escuchar sus
extraños relatos sobre indios con el pelo pintado de rojo y azul con flechas
envenenadas. El viaje se convierte en una expedición contra nuestras propias
dudas. Nos hallamos a apenas diez días de nuestro presunto objetivo. La
monótona dieta, el esfuerzo físico y el temor a lo desconocido han
contribuido cada uno lo suyo.
Lo que en Manaus parecía una fantástica aventura se ha
convertido ahora en una pesadilla. Principalmente, comprendemos que nos
gustaría dar la vuelta y olvidarlo todo sobre Akakor antes de que sea
demasiado tarde. Todavía no hemos visto a ningún indio. En el horizonte
aparecen las primeras cumbres nevadas de los Andes; a nuestras espaldas se
extiende el verde mar de las tierras bajas amazónicas.
Tatunca Nara se prepara para el regreso con su pueblo. En
una extraña ceremonia, se pinta su cuerpo: rayas rojas en su rostro,
amarillo oscuro en el pecho y en las piernas. Ata su pelo por detrás con una
cinta de cuero decorada con los extraños símbolos de los ugha mongulala. El
13 de octubre nos vemos obligados a regresar. Después de un peligroso pasaje
sobre rápidos, la canoa es atrapada por un remolino y zozobra.
Nuestro equipo de cámaras, empaquetado en cajas,
desaparece bajo los densos arbustos de la orilla; la mitad de nuestros
alimentos y de las provisiones médicas se han perdido también. En esta
situación desesperada, decidimos abandonar la expedición y regresar a
Manaus. Tatunca Nara reacciona con irritación: se muestra violento y
contrariado. A la mañana siguiente, J. y yo levantamos nuestro último
campamento. Tatunca Nara, con la pintura de guerra de su pueblo, cubriéndole
únicamente un taparrabos, toma la ruta terrestre para regresar con su
pueblo. Este fue mi último contacto con el caudillo de los ugha mongulala.”
Pasaría mucho tiempo hasta que Karl Brugger y Tatunca Nara volvieran a
reunirse. Con la edición del libro, la fama de Akakor se extendió por todos
los rincones, y su historia, trascendió fronteras. En su crónica oral, el
líder de los Ugha Mongulala relató al periodista germano, que visitantes
estelares aterrizaron en Sudamérica hace cerca de 15.500 años, procedentes
de Schwerta, lugar remoto y “centro de un imperio conformado por numerosos
mundos situado en los confines de nuestro universo”.
Fueron 130 familias que se establecieron en este continente. “Ellos
civilizaron a los hombres y fundaron la Tribu de los Ugha Mongulala, que
significa “Tribus Escogidas Aliadas”. Y para sellar su alianza eterna, se
unieron a ellos. De aquí que los miembros de esta Tribu se parezcan a los
Shuerta, hasta en el color de la piel”.
Tatunca los describió como similares a nosotros en lo físico, salvo por un
detalle: los desconocidos contaban con seis dedos. Los extranjeros erigieron
26 ciudades, casi todas subterráneas, tres de las cuales fueron elegidas
como principales.
“La ciudad de Akakor se extendía más allá del río Purus, en un alto valle,
situado en la frontera que divide a Brasil de Perú. La región de Madre de
Dios (Perú) y Acre (Brasil), señalarían los límites de su territorio”. En la
lengua de Schwerta, Akakor significa Fortaleza. (Aka: 2 Kor: Fortaleza).
“Toda la ciudad está rodeada por una gran muralla de piedra con trece
puertas. Éstas son tan estrechas que únicamente permiten el acceso de las
personas de una en una.
La llanura del Este, a su vez, está protegida por atalayas de
piedra en las que escogidos guerreros se hallan continuamente en vigilancia de
los enemigos. Akakor está dispuesta en rectángulos. Dos calles principales que
se cruzan dividen la ciudad en cuatro partes, que corresponden a los cuatro
puntos universales de nuestros Dioses. El Gran Templo del Sol y una puerta de
piedra tallada de un único bloque están situados sobre una gran plaza en el
centro.
El templo mira hacia el Este, hacia el Sol naciente, y está decorado con
imágenes simbólicas de nuestros Maestros Antiguos. En cada mano, una criatura
divina sostiene un cetro en cuyo extremo superior hay una cabeza de jaguar. La
figura está coronada con un tocado de ornamentos animales.
Una extraña escritura, y que sólo puede ser interpretada por
nuestros sacerdotes, reseña la fundación de la ciudad. Todas las ciudades de
piedra construidas por nuestros Maestros Antiguos tienen una puerta semejante.
El edificio más impresionante de Akakor es el Gran Templo del Sol. Sus paredes
exteriores están desnudas y fueron construidas con piedras artísticamente
labradas.
El techo está abierto de modo que los rayos del Sol naciente
puedan llegar hasta un espejo de oro, que se remonta a los tiempos de los
Maestros Antiguos, y que está montado en la parte delantera. Figuras de piedra
de tamaño natural flanquean la entrada del templo por ambos lados. Las paredes
interiores están tapizadas con relieves. En una gran arca de piedra hundida en
la pared delantera del templo se encuentran las primeras leyes escritas de
nuestros Maestros Antiguos”
Luego le sigue Akanis (Fortaleza 1), edificada “sobre una estrecha lengua de
tierra, cercana a México, dónde se enfrentan los dos océanos[4]. La última,
Akahim (Fortaleza 3) quizás la más misteriosa, se encuentra al norte de Brasil
lindante con Venezuela.
“Se parece a Akakor, con su puerta de piedra, el Templo del Sol y los edificios
para el príncipe y los sacerdotes. Una piedra labrada en forma de dedo extendido
señala el camino hacia la ciudad. La entrada real está oculta detrás de una
inmensa cascada de agua. Sus aguas caen hasta una profundidad de 300 metros”.
Yo puedo revelar estos secretos porque desde hace 400 años
Akahim está en ruinas. Después de guerras terribles contra los Blancos Bárbaros,
el pueblo de los Akahim destruyó las casas y los templos de la superficie y se
retiró al interior de las residencias subterráneas. Estas residencias están
dispuestas como la constelación estelar de los Dioses y se hallan conectadas
mediante unos largos túneles de forma trapezoidal. Hoy en día, sólo cuatro de
las residencias están todavía habitadas; las nueve restantes están completamente
vacías. Los en un tiempo poderosos Akahim apenas ascienden actualmente a 5.000
almas.
“Akahim y Akakor se comunican entre sí mediante un pasadizo subterráneo y un
enorme sistema de espejos. El túnel comienza en el Gran Templo del Sol de Akakor,
continúa por debajo del cauce del Gran Río y termina en el centro de Akahim. El
sistema de espejos se extiende desde el Akai por encima de la alineación de los
Andes, hasta las Montañas Roraina, que es como las llaman los Blancos Bárbaros.
Consiste en una serie de espejos de plata de altura
equivalente a la de un hombre y montados sobre unos grandes andamios de bronce.
Cada mes, los sacerdotes se comunican por este sistema los acontecimientos más
importantes en un idioma de signos secretos. Fue de esta forma cómo la nación
hermana de los Akahim tuvo noticias por primera vez sobre la llegada de los
Blancos Bárbaros al país llamado Perú.”
Además de la descripción de las ciudades subterráneas, se incluyeron otras
revelaciones importantes, que acrecentaron aún más el enigma. Tatunca habló de
tecnología extraterrestre y documentos antiguos que se ocultarían en los
recintos.
“Mi pueblo únicamente ha conservado la memoria del Imperio de Samón y sus
regalos a Lhasa, los pergaminos escritos y las piedras verdes. Nuestros
sacerdotes los han guardado en el recinto religioso subterráneo de Akakor, en
donde también se conservan el disco volante de Lhasa y la extraña vasija que
puede atravesar las montañas y las aguas.
El disco volante es del color del oro resplandeciente y esta
hecho de un metal desconocido. Su forma es como la de un cilindro de arcilla, es
tan alto como dos hombres colocados uno encima del otro, y lo mismo de ancho. En
su interior hay espacio para dos personas. No tiene velas ni remos. Pero dicen
nuestros sacerdotes que con él Lhasa podía volar más rápido que el águila más
veloz y moverse entre las nubes tan ligero como una hoja en el viento.
La extraña vasija es igualmente misteriosa. Seis largos pies
sostienen una bandeja plateada. Tres de los pies apuntan hacia delante, otros
hacia atrás. Estos se parecen a cañas dobladas de bambú y son móviles; terminan
en unos rodillos de la largura parecida a los lirios del valle. Fieles a los
deseos de nuestros Maestros Antiguos, los sacerdotes recogieron todos los
conocimientos y todas las experiencias y lo conservaron en las residencias
subterráneas.
Los objetos que dan testimonio de 12.000 años de la
historia de mi pueblo se guardan en una habitación labrada en la roca. Aquí se
hallan también los misteriosos dibujos de nuestros Padres Antiguos. Están
grabados en verde y en azul sobre un material desconocido para nosotros. Ni el
agua ni el fuego pueden destruirlo.” // “Uno de los mapas muestra que nuestra
Luna no es la primera y que tampoco es la única de la historia de la Tierra. La
Luna que nosotros conocemos comenzó a acercarse a la Tierra y a girar en
derredor de ella hace miles de años. En aquel entonces el mundo tenía otro
aspecto.
“En el Oeste, allí donde los mapas de los Blancos Bárbaros solamente registran
agua, existía una gran isla. Asimismo en la parte septentrional del océano se
encontraba una gigantesca masa de tierra. Según nuestros sacerdotes, ambos
quedaron sumergidas bajo una inmensa ola durante la primera Gran Catástrofe, la
de la guerra entre las dos razas divinas. Y añaden que esta guerra trajo la
desolación a la Tierra y también a los mundos de Marte y de Venus, que es como
los Blancos Bárbaros los llaman.”
Y también de cuerpos alienígenas en estado de suspensión.
“Entré en el recinto religioso al despuntar la mañana, poco después de la salida
del sol. Envuelto en el traje dorado de Lhasa, descendí por una espaciosa
escalera. Me condujo al interior de una habitación, y ni aún ahora puedo decir
si ésta era grande o pequeña. El techo y las paredes eran de un color
infinitamente azulado. No tenían ni comienzo ni final.
Sobre una losa de piedra
labrada había pan y una fuente de agua, los signos de la vida y la muerte. Un
profundo silencio reinaba en la habitación. Repentinamente, una voz que parecía
proceder de todas partes me ordenó que me levantara y que entrara en la
siguiente habitación, que se parecía al Gran templo del Sol. Sus paredes estaban
recubiertas de muchos y muy diversos instrumentos. Brillaban y resplandecía en
todos los colores.
Tres grandes losas hundidas en el suelo fosforecían como el
hierro. Contemplé maravillado los extraños instrumentos durante algún tiempo.
Tan deslumbrados estaban, mis ojos por la brillante luz que tarde bastante
tiempo en reconocer algo que ya nunca olvidaré. En el centro de la habitación
cuyas paredes irradiaban una misteriosa luz se encontraban cuatro bloques de
piedras transparentes. Cuando, lleno de temor, pude acercarme, descubrí en ellos
a cuatro misteriosas criaturas: cuatro muertes vivientes, cuatro humanos
durmientes, tres hombres y una mujer. Yacían en un líquido que los cubría hasta
el pecho. Eran como los humanos en todos los aspectos, sólo tenían seis dedos en
las manos y seis dedos en los pies.”
Cuando esta información llegó a oídos de los investigadores, Erich Von Däniken,
de origen suizo, fue uno de los primeros en retomar la posta abandonada por el
periodista alemán. En el libro de Brugger, Däniken, figuraba en los créditos
como redactor del prólogo de Akakor, y por ende, contaba con antecedentes en el
tema. Teniendo en cuenta el espíritu aventurero que el escritor tan bien supo
imprimir en sus libros, no resultó sorpresa su intención de lanzar una
expedición en busca de la ciudad perdida, a pesar de la experiencia fallida de
Brugger. Pero desde el comienzo, arreciaron las dificultades.
En Testigo de los Dioses, el suizo relató los pormenores que hicieron fracasar
la operación.
“Hace dos años entré en contacto, sin que ello guardase ninguna relación con el
libro de Brugger, con un señor de Manaus llamado Ferdinand Schmidt. Dicho señor
Schmidt había sido toda su vida piloto de la Swissair. Después de jubilarse
aceptó la misión de trabajar para la Cruz Roja en Brasil. Esa misión le llevó a
Manaus, y en el marco de sus actividades tuvo ocasión de tratar muchas veces a
Tatunca Nara.
Este le contó al señor Schmidt la historia de su tribu,
exactamente en los mismos términos que más tarde publicaría Brugger. Schmidt y
yo intercambiamos algunas cartas, y luego tuvimos una entrevista en Zurich. Yo
propuse organizar una expedición al territorio de la tribu de Tatunca, como
única manera de verificar hasta que punto era verídica tan extraordinaria
historia.
Schmidt regresó a Manaus y, en su calidad de experto piloto, empezó a
programar la expedición, manteniéndose al mismo tiempo en contacto con Tatunca,
quién dijo hallarse dispuesto a guiar un pequeño grupo hasta los lugares donde
moraba su tribu. /../ La expedición estaba prevista para la primera quincena de
julio (1977), y deberíamos acercarnos cuanto fuese posible al territorio de la
tribu empleando dos helicópteros.
Contábamos para ello con la autorización de la
Comisaría brasileña de asuntos indígenas, la FUNAI. El jefe de la expedición iba
a ser Tatunca Nara, pues sólo él sabía el emplazamiento de la misteriosa ciudad.
Pese a mi gran curiosidad, yo no deseaba lanzarme a ciegas a una aventura que
iba implicar para mí un esfuerzo financiero bastante considerable. Después de
las conversaciones preliminares, Ferdinand Schmidt convenció al caudillo
indígena para que regresara solo, de momento, a reunirse con los de su tribu y
recoger allí una prueba convincente de la existencia de artefactos técnicos como
los descritos por él.
Por ejemplo, Tatunca podría tomar fotografías de los
mismos. La presentación de esos documentos sería la señal de salida para la
expedición, ya preparada en todos sus detalles. Tatunca recibió una cámara de
manejo sencillo y, además, un motor fuera de borda nuevo para su barca. A
finales de marzo salió de Manaus con instrucciones de regresar dos meses más
tarde. Tatunca nunca apareció.
“Ahora bien, como los indios no tienen la noción de la puntualidad tan definida
como nosotros, los retrasos no son cosa rara tratándose de ellos. Por otra
parte, era posible que la demora viniese impuesta por condiciones climáticas
adversas. A veces, los afluentes del río Negro, llevan tan poco caudal, que
dejan pasar una lancha motora y se hace preciso aguardar a las próximas lluvias.
El 10 de julio aterricé en Manuas. Tatunca aún no había aparecido. El retraso
era de un mes y medio. Sin su presencia, hubiese sido absurdo iniciar la
expedición con los helicópteros. Pero la empresa que alquilaba los helicópteros
no estaba dispuesta a tener inmovilizados por mucho tiempo sus costosos
aparatos. Insistió en que avisáramos con cuatro semanas de anticipación, cuando
estuviéramos dispuestos a utilizarlos. Por tanto, si yo hubiera dado luz verde a
la expedición el 10 de julio, habríamos tenido que partir cuatro semanas más
tarde, con Tatunca o con sin él. Como a mediados de julio Tatunca seguía si
aparecer, anulé la expedición.
Saqué pasaje para regresar a Europa, y precisamente el último día de mi estancia
allí se presentó Tatunca con su barca por el río Negro. Su primera pregunta fue
si habíamos recibido las fotos, entregadas diez días antes a un carguero
comercial con instrucciones que nos fuesen transmitidas a nosotros. Desde luego,
no habíamos recibido nada. Tatunca dijo que había estado con los de su tribu en
la ciudad de Akahim, y nos reiteró de nuevo sus manifestaciones acerca de los
depósitos de material técnico de los dioses en la mencionada ciudad.
El caso es
que no lleva consigo ninguna prueba. Cuando se lo reprochamos, él nos contestó
que su obligación era mirar por su pueblo y no por nosotros, y que no podía
traicionar a los suyos llevándose ningún objeto de los que ellos consideraban
sagrados; que ello sería lo mismo que para nosotros robar una Iglesia. Nuestra
conversación duró doce horas, y todavía no sé que pensar de toda esa historia.
Lo que nos contó no era ilógico ni imposible …¡pero sí extraordinariamente
improbable!. Tatunca notó mi desconfianza, y prometió hablar con sus sacerdotes
aquella misma noche …” // “Tatunca dijo que los indios sabían comunicarse por
vía extrasensorial o, como diríamos nosotros, telepática [5].
Si bien, según Tatunca, esa clase de comunicación no emplea palabras ni frases,
sino una concentración intensa de sentimientos, de sensaciones como el hambre,
el amor, la amistad, el odio, la felicidad, la guerra, la enemistad, y así
sucesivamente. Con ello sería posible crear símbolos y entenderse a distancia.
Dijo que todos los indios practicaban esta clase de comunicación telepática
desde su primera infancia.” // “Aplacé mi regreso veinticuatro horas. Al día
siguiente, Tatunca se presentó con mucho aplomo y dijo que había conseguido
explicar a sus sacerdotes que no podía presentarse ante mí con las manos vacías,
pues el hombre blanco no le haría caso. Ahora tenía permiso de los sacerdotes
para aportar una prueba capaz de convencerme.
Por consiguiente, partiría de
nuevo a reunirse con los suyos, recogería la prueba y volvería a Manaus. El
señor Schmidt quedó encargado de avisarme por teléfono cuando todo ello se
hubiese cumplido. Hasta la fecha Tatunca no se ha presentado con las pruebas
prometidas. Sigo esperando.”
Cuando Tatunca se relacionó con Däniken, le contó detalles inéditos de las
ciudadelas y que diferían un tanto del relato confiado a Brugger. Uno de esos
ejemplos se presentó con Akahim.
El indígena señaló que en esa fortaleza se “adoraba un objeto misterioso que
hace mucho tiempo atrás había sido entregado a los sacerdotes por los Dioses
venidos del cielo en una nave brillante. Un objeto milenario que según las
tradiciones comenzaría a cantar en el momento que esos Dioses retornaran a la
Tierra. Y que recientemente había comenzado a emitir extraños zumbidos
semejantes al de las abejas, causando un intenso fervor y reverencia entre su
pueblo”.
Esto motivó las ansias del escritor por encontrar el objeto extraterrestre.
A pesar de sus reservas iniciales, Däniken dio luz verde para que la expedición
se concretase. Nuevamente Tatunca y Schmidt fueron convocados. El gobierno
brasileño la autorizó, pero con la condición que se contará con la participación
de Roldão Pires Brandão, un renombrado arqueólogo y expedicionario. Faltando dos
días para arribar a Akahim, se produjo un confuso episodio que involucró a Pires
Brandão [6],
el cual resultó herido de bala en un brazo, hecho calificado como “accidente”.
Durante la travesía truncada, Pires Brandão observó extrañas formaciones en la
selva. A su regreso partió en un vuelo por la zona, dándose cuenta que esos
montículos no eran normales, sino que se asemejaban a pirámides. Por esa época
un grupo de exploradores ingleses intentaban llegar a Akahim a través de
Venezuela.
Temiendo perder la primicia, el arqueólogo informó de su
descubrimiento a la revista “Veja”, una de las más importantes de Brasil. El 1
de Agosto de 1979, un reportaje de cinco páginas mostró el increíble hallazgo.
La noticia recorrió el mundo [7].
Cuatro años antes, en 1975, el satélite Landsat de la Nasa había captado diez
formaciones piramidales en el sudeste del Perú, en la zona de Alta Madre de
Dios.
“Dichas pirámides y la ciudad de Akahim se situaban en
la cordillera de Parima, en el sistema montañoso del Gurupira, en las fuentes
donde nace el río Padauiri (que es afluente del Rio Negro). Su localización está
cercana a la frontera con Venezuela y el territorio es considerado por el
gobierno brasileño de “seguridad nacional”.
Las pirámides son de base
cuadrangular y la más elevada debe tener entre 100 y 150 metros de altura. Las
otras son de menores dimensiones. El arqueólogo Roldao Pires Brandao observó que
“las pirámides por su forma son idénticas a las descubiertas en México”. Las
fotos publicadas por la revista Veja muestran otras construcciones cubiertas por
vegetación baja.” // “La expedición brasileña pudo fotografiar las pirámides
desde unos cuatro kilómetros de distancia pero, les fue imposible aproximarse a
ellas ni a las ruinas de la ciudad abandonada de Akahim ya que no podían abrirse
camino a través de la tupida jungla por falta de braceros.
“La expedición brasileña asegura haber tenido como guía al indio Tatunca Nara
que, no solo les llevó hasta el lugar donde se ubicaban las pirámides sino que
prosiguieron hasta el noroeste, siguiendo las crestas de la Sierra de Gurupira,
hasta llegar a las inmediaciones de las ruinas de una ciudad perdida y
abandonada medio escondida entre la espesura de la selva. En ella pudieron
observar incontables bocas de cavernas por entre las rocas del lugar adyacente.
Al parecer, según testimonios posteriores, la ciudad ya había sido vista por
pilotos civiles y militares de las Fuerzas Aéreas Brasileñas que sobrevolaron la
región. Un etnólogo que les acompañó, Ryoku Yuhan [8],
llegó a la conclusión, después de haber examinado “desde lejos” la ciudad, de
que las ruinas tenían gran semejanza con construcciones de estilo incaico y
deben tener una antigüedad de “cientos de siglos” (?). Incluso apuntó la
posibilidad de que tales ruinas correspondiesen a las de Eldorado, tan buscadas
por los españoles. Esta ciudad fue localizada a unos 180 km del lugar donde se
ubicaban las pirámides.”
El descubrimiento de las pirámides del Amazonas, le brindó a la historia de
Akakor una publicidad extra. Trunca Nara, aumentó su credibilidad entre los
investigadores, que intuyeron tras su relato una fuente de verdad.
“Además de estas poderosas ciudades, los Padres Antiguos erigieron tres recintos
religiosos sagrados: Salazere, en las zonas altas del Gran Río; Tiahuanaco,
sobre el Gran Lago: y Manoa, en la llanura elevada del Sur. Eran las residencias
terrestres de los Maestros Antiguos y un lugar prohibido para los Ugha Mongulala.
En el centro se levantaba una gigantesca pirámide, y una espaciosa escalera
conducía hasta la plataforma en la que los Dioses celebraban ceremonias
desconocidas por nosotros. El edificio principal estaba rodeado de pirámides
más pequeñas e interconectadas por columnas, y más allá, sobre unas colinas
creadas artificialmente, se situaban otros edificios decorados con láminas que
resplandecían.
Cuentan los sacerdotes que con la luz del Sol naciente las ciudades de los
Dioses parecían estar en llamas. Éstas radiaban una misteriosa luz, que se
reflejaba en las montañas nevadas.”//" También los recintos religiosos son un
misterio para mi pueblo. Sus construcciones son testimonio de un conocimiento
superior, incomprensible para los humanos.
Para los Dioses, las pirámides no
sólo eran lugares de residencia sino también símbolos de la vida y de la muerte.
Eran un signo del sol, de la luz, de la vida. Los Maestros Antiguos nos
enseñaron que hay un lugar entre la vida y la muerte, entre la vida y la nada,
que está sujeto a un tiempo diferente. Para ellos, las pirámides suponían una
conexión con la segunda vida”.
Con la noticia en primera plana, Däniken optó por una nueva expedición, la cual
tampoco prosperó. Solo alcanzó para un relato oral de Ferdinand Schmidt [9].
Llegados al punto más abajo de la catarata mayor, en el que
estaba enclavado nuestro antiguo campamento, nos plantamos en veinte minutos de
marcha a través de la selva ante la pared rocosa que había que escalar.
Alcanzamos el punto más alto, que estaba poblado de muchas variedades de cactus,
y que ofrecía una grandiosa panorámica hacía el oeste.
Desde aquí pude
fotografiar las tres pirámides y la inmediata cadena montañosa con las antiguas
ruinas de Akahim. A partir de ahora nos encaminamos juntos en dirección hacia la
catarata, a través de la selva, y a poca distancia de la orilla. De repente
había ante nosotros, apoyado en un árbol, un indio. Pirámide oculta en la
maleza de la selva amazónica.
Entre él y nosotros mediaba una hondonada pequeña. Tatunka se
detuvo y exclamó “Ramos”.El indio se encaminó hacía Tatunka y ambos se
abrazaron. Ramos tenía cabellos negros que le caían sobre los hombros, lucía una
cinta trenzada en la frente, era de piel bastante oscura, pero tenía ojos
claros, verdes. De la oreja derecha le pendía una cadenita en forma de gota, con
alguna figura y un reborde exterior decorado.
Ramos era el jefe de la tropa de los Mongulala y estaba allí
con sus guerreros, quienes esperaban más arriba. Ramos advirtió a Tatunka que
los sacerdotes de su tribu habían decidido su casamiento con la princesa que le
había sido asignada hace ya muchos años [10].
Después Ramos le preguntó por el escritor (Däniken), ya que los Mongulala
esperaban encontrarse con él, en lugar de con Ferdinand Schmid. Como Tatunka
debía volver para casarse con la princesa, Schmid tuvo que elegir entre
proseguir él solo con Ramos y sus guerreros o echar para atrás y regresar:
El suizo sabía que apenas quedaban unos kilómetros para
alcanzar Akahim, la ciudad donde se ocultaban las reliquias tecnológicas de los
dioses. Schmid estaba en un dilema. Ramos y sus guerreros no le daban garantías
por su vida tanto en su viaje a Akahim como en el retorno a Manaos. Pese ello,
con cierta osadía, se empeñó en ir a Akahim. Pensó que, después de tan largo y
penoso camino por una jungla donde llovía copiosamente la mayor parte del
tiempo, estando a un par de pasos del objetivo tanto tiempo esperado no podía
desaprovechar aquella oportunidad que, tal vez, fuese la última.
Pero Tatunka le dijo que tenía miedo de volver solo a la
civilización. Argumentó que, si regresaba sin Schmid, los blancos -y en especial
el propio Däniken-, querrían saber de su paradero y Tatunka se preguntaba si
creerían la palabra de un indio. Schmid pensó que si le daba una carta para
Erich von Däniken el problema quedaba resuelto. Pero el indio no lo veía claro.
Si les daba la carta a los blancos estos podrían pensar que él la escribió
presionado por amenazas. De esta forma, Schmid no tuvo más remedio que volver
con Tatunka a Manaos.” Resignado, el suizo captó la señal de alerta, marchándose
de regreso a su país.
Otros investigadores desoyeron “las señales”, y continuaron buscando las
ciudades subterráneas. La mayoría desapareció en la selva amazónica.
Lista macabra:
1977: Un joven norteamericano obsesionado con Akakor arriba al Cuzco, para
tratar de organizar una expedición que lo conduzca hacia las zonas desconocidas
de del sureste del Perú. Contrató a una guía para que lo acompañara hasta las
fuentes del Río Yaco, donde esperaba entrevistarse con un “indígena” que lo
llevaría a la ciudad oculta. Nunca más se lo vio con vida.
1980: John Reeds, otro norteamericano desaparecido. Una carta fue encontrada
dentro de sus pertenencias donde declara estar a dos días de Akahim. En la misma
hay elogios hacia Tatunca Nara. Sin embargo contra los deseos de este se interno
solo en la selva.
1983: Herbert Wanner. Ciudadano suizo. Desaparecido y encontrado muerto. Tuvo
contacto con Tatunca Nara. Interrogado negó cualquier implicancia.
1986: Christine Heuser. Investigadora alemana de la AAS [11].
Paso cuatro semanas con Tatunca Nara. Se cree que tuvo un romance con el líder
de los Ugha Mongulala. Hasta hoy figura como desaparecida.
En la distancia, Karl Brugger observaba los acontecimientos que se sucedían y
planificaba su regreso en silencio, el cual se concretó en 1981. Acompañado de
Tatunca Nara, intentó convencer a un cineasta, Orlando Senna para que produjera
un video documental sobre Akakor.
Senna se negó a participar, argumentando: “que no estaban dadas las condiciones
de seguridad para una incursión a zonas tan inhóspitas”. [12]
Cuando en 1984 sobreviene la muerte del periodista, un nuevo capítulo comienza a
escribirse en la intrincada y enigmática historia de Akakor.
Hasta ese entonces no existían objeciones demasiado graves en contra de la
figura de Tatunca Nara, pero todo eso cambió, cuando desde Alemania se difundió
que el indígena en realidad era un ciudadano de ese país con un pasado como
convicto.
Günter Hauck, tal su verdadero nombre, figuraba en los archivos policiales
alemanes como desaparecido desde el 15 de Febrero de 1968, fecha, en la cual
abordó un barco para dirigirse a Río de Janeiro. A partir de allí, su rastro se
perdía.
El expediente también mencionaba, que durante su estadía en prisión fue conocido
con el apodo de Tatunca Nara.
Solo el dato de la fecha, bastaba para demoler una de las primeras
incongruencias detectadas del relato que Tatunca contara a Karl Brugger. Era
imposible que su proclama de príncipe de Akakor fuera viable en 1968, teniendo
en cuenta que su ingreso a Sudamérica se produjo en esa misma época.
En medio de la polémica, otro tema salió a luz. Se denunció que en los días
posteriores a la muerte de Brugger, el consulado alemán entró a su departamento
y se llevó toda la documentación privada del periodista.
¿Qué estaba pasando?
Surgieron versiones acerca de un nuevo libro que Brugger pensaba publicar a la
brevedad. Según sus allegados, el periodista confió, que estaba trabajando en
una hipótesis más controversial acerca del tema de las ciudades subterráneas, y
que de conocerse, causaría sensación. También habló, sobre incursionar en el
tema nazi y sus exploraciones en la jungla sudamericana, pues dijo contar con
documentos inéditos que avalarían su investigación. [13]
De estas afirmaciones se desprende, que Brugger nunca perdió las esperanzas de
encontrar las ciudades perdidas. Podemos suponer, que era consciente de la
verdadera identidad de Tatunca Nara, pero aún así, el indígena continuó jugando
un papel fundamental en el trazado de su historia. Tal vez Brugger, no creyó
necesario hacer público un detalle que ponía en riesgo la credibilidad de su
libro, y por otra parte, hasta sus últimos días tuvo la certeza que Tatunca no
mentía.
Pero si no mentía, no se explica el fracaso de todas las expediciones
emprendidas, incluyendo la del propio Brugger. Ahora bien, en el tren de
conjeturas, ¿qué es lo que se esconde tras Akakor?. Y, ¿por qué ese repentino
interés en el factor nazi?
Veamos.
Durante la redacción de Crónicas de Akakor, Tatunca Nara contó a Brugger una
intrigante historia. Refirió, que en 1936 Sinakaia, príncipe de su pueblo por
esos años, tomó parte en el asalto de Santa María, poblado brasileño situado en
las zonas altas del Río Negro. Los Ugha Mongulala, asesinaron a gran parte de
los ocupantes, exceptuando, a cuatro mujeres que fueron hechas prisioneras. Sólo
sobrevivió una monja de nacionalidad alemana, Reinha, que más tarde renunció a
sus hábitos y se casó con Sinkaia. De esta unión habría nacido Tatunca Nara.
Cuatro años después, en 1941, la nueva princesa partió como embajadora en un
viaje secreto hacia Alemania. Un año después, Reinha regresó con algunos
dirigentes alemanes. Se estableció una alianza entre los dos pueblos. El acuerdo
contemplaba que Akakor, recibiría dos mil soldados alemanes para enseñar a los
Ugha Mongulala el manejo de armas poderosas, y que a cambio, estos últimos, se
comprometían a construir grandes fortificaciones y a ganar nueva tierra
cultivable.
“Pero la parte más importante del acuerdo, estableció que los
alemanes desembarcarían en la costa brasileña y ocuparían las ciudades más
importantes. Los guerreros de los Ugha Mongulala apoyarían la campaña mediante
rápidas incursiones sobre los poblados de los Blancos Bárbaros situados en el
interior del país.
Soldados alemanes en el Amazonas
Tras la esperada victoria, Brasil sería dividido en dos territorios: los
soldados alemanes reclamarían las provincias de la costa; los Ugha Mongulala
serían satisfechos con la región sobre el Gran Río que les había dado por los
Dioses 12.000 años antes.”
Según Tatunca los soldados alemanes tenían una ruta de viaje que les permitía
ingresar al Continente Sudamericano sin problemas.
“El punto de partida lo constituía una ciudad alemana llamada Marsella. Se les
decía que su destino era Inglaterra. Una vez a bordo de la nave, que podía
moverse bajo el agua como un pez, les era revelado su auténtico destino. Después
de viajar durante tres semanas por el océano oriental, llegaban a la
desembocadura del Gran Río.
Aquí les recogía un barco más pequeño, que los
transportaba hasta las zonas altas del Río Negro. En la última parte de su viaje
eran acompañados por exploradores de Ugha Mongulala. El trayecto hasta la gran
Catarata situada en la frontera entre Brasil y Perú lo realizaban en canoas, y
desde aquí solamente eran necesarios veinte horas de camino hasta llegar a
Akakor. En conjunto el viaje de los soldados alemanes duraba unas cinco lunas.”
Para 1945 dos mil soldados alemanes se encontraban viviendo en Akakor. La
finalización de la Segunda Guerra interrumpió el plan original. Ante la
imposibilidad de volver a Alemania, los soldados optaron por establecerse con
los Ugha Mongulala.
En este punto de su libro, Brugger, prestó mucha atención y decidió buscar
registros históricos que dieran asidero a la versión brindada por Tatunca.
Escribió:
“Las operaciones en América del Sur de las asociaciones secretas alemanas no
fueron menos numerosas y bien fundadas. Ya en 1938, un submarino alemán
reconoció la zona inferior del Amazonas. Su tripulación hizo una investigación
geográfica y estableció contactos con la colonia alemana en Manaus.
Realizó
asimismo el primer film histórico sobre la Amazonia, que todavía se conserva en
los archivos de Berlín Oriental. El material fotográfico hecho público demuestra
que el interés de los investigadores fue mucho más allá de la mera recogida de
datos personales.
Otra operación, que se halla documentada en los archivos de
la fuerza aérea brasileña, fue el viaje del barco de la S.S. Carolina en junio
de 1943 desde Maceió hasta Belem. Sólo puede imaginarse cuáles eran las órdenes
del audaz carguero alemán. La fuerza área brasileña pensó que transportaba un
cargamento de armas para agente secretos alemanes y atacó el barco sin éxito.
Más esta explicación, vista retrospectivamente, parece poco probable. Nunca hubo
colonia alemana alguna en el área de Maceió ni tampoco instalaciones de las
fuerzas brasileñas. Hay numerosas referencias sobre operaciones secretas del
Tercer Reich en Brasil. Testigos oculares afirman haber observado el desembarco
de submarinos alemanes en la costa de Río de Janeiro. Un periodista de la
revista brasileña Realidad e incluso descubrió en el Mato Grosso una colonia
alemana, compuesta al parecer exclusivamente de antiguos miembros de las S.S.
“Según la Crónica de Akakor, 2.000 soldados alemanes llegaron a la capital de
los ugha mongulala entre 1940 y 1945. El punto de partida de esta operación
secreta lo constituyó Marsella. Entre sus miembros se encontraban A. Jung de
Rastatt, H. Haag de Mannheim, A. Schwager de Stuttgart, y K. Liebermann de Roth.
Mujeres y niños acompañaron al último grupo. El contacto había sido facilitado
por una hermana misionera alemana de la estación de Santa Bárbara. Una
investigación de los datos contenidos en la Crónica de Akakor suministró la
evidencia de que los cuatro soldados mencionados fueron dados por muertos en
1945. Según información recibida de la diócesis amazónica, la estación
misionera de Santa Bárbara fue atacada y destruida por tribus salvajes indias en
el año 1936. Entre los numerosos muertos se encontraban varias monjas
alemanas.
“Teniendo en cuenta los preparativos técnicos que el desembarco de 2.000
soldados alemanes habría requerido, los datos son insuficientes. Pero las
operaciones de los comandos secretos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial
podrían ser comprobadas en los casos en los que hubieran sido organizadas por la
Abwehr.
Los documentos sobre las actividades de la división extranjera del
Partido Nacional Socialista o de asociaciones secretas del tipo de la Ahnenerbe
o bien nunca fueron registrados o bien fueron quemados. Técnicamente, el
desembarco de 2.000 soldados alemanes podría haber sido posible. La
predilección de Hitler por las ciencias ocultas debió haberle urgido a
establecer contactos con un «Pueblo Escogido».* El biógrafo de Hitler, Rauschning, caracteriza al «Führer del Gran Imperio Alemán» de la siguiente
manera: «Los planes y las acciones políticas de Hitler únicamente pueden
comprenderse si uno conoce sus más profundos pensamientos y ha experimentado su
convicción de la relación mágica entre el hombre y el Universo».”
Coincidimos con Brugger, que tanto la Abwehr, como la Ahnenerbe, contaban con
los medios necesarios para implicarse en una operación de esta envergadura.
La Abwehr, fue el servicio de inteligencia alemán que comenzó
a funcionar en 1866. Durante la Segunda Guerra Mundial fue dirigido por el
Contralmirante Wilhelm Canaris (1887-1945?). [14]
Además de estar encargado de la inteligencia, la Abwer, desarrolló tareas de
espionaje, contrainteligencia, seguridad, actividades de sabotaje y subversión.
En Sudamérica se concentraron en tareas de inteligencia naval y marítima. Muchos
países del continente que simpatizaban con los alemanes, prestaron una valiosa
colaboración a la causa nazi.
Wilhel Canaris
Algunos biógrafos sostienen que Canaris fue “el artífice de un plan denominado
Z-Plan, un plan, para continuar la guerra, en caso de que Alemania perdiera
militarmente. También creó una organización denominada “Die Kette” [15], para continuar la guerra desde fuera de Alemania si el territorio era invadido
y cuyo símbolo era un águila alemana sobre un Sol negro. Tanto el Z-Plan como la
organización Die Kette no fueron concebidos con fines a corto o mediano plazo,
sino para perdurar por varias generaciones”.
Una hipótesis no confirmada sugiere que Canaris, quién era amigo del general
Franco, “obtuvo la península de Jandia (Fuenteventura) en las Islas Canarias por
su contribución en la guerra civil, supuestamente era una base secreta de
submarinos que sería descubierta después de la guerra, donde los alemanes la
utilizarían como vía de escape, aprovisionamiento y escala rumbo a otras bases
secretas en América del Sur y la Antártica.
Esta residencia llamada Villa Winter
sería del General Gustav del servicio de inteligencia alemán al que los nativos
de la isla llamarían “Don Gustavo”. Esta base estaría construida bajo alto
secreto sobre cuevas y caverna naturales que comunicarían a su vez con la
residencia camuflada que serviría de bunker y punto de observación de la costa.”
Resulta sugestiva la mención de bases sudamericanas. ¿Pudo haberse establecido
alguna en territorio brasileño? No, si pensamos que este país le declaró la
guerra al Eje en 1942, factor que complica cualquier acción de esa índole. Pero
las posibilidades están abiertas y no se pueden descartar.
Como segunda opción tenemos a la Ahnenerbe. La Sociedad
de estudios para la antigua historia del espíritu (Deutsche Ahnenerbe)[16],
mejor conocida como la Herencia de los Ancestros, fue creada el 1 de Julio de
1935. En sus comienzos funcionó como un Instituto de Investigaciones avanzadas
de las SS para luego independizarse.
Sus mentores fueron Henrich Himmler [17],
Herman Wirth [18]
y Walter Darre [19].
“Tuvo como objetivo impulsar una sociedad que estudiara el origen del germanismo
y diera sólidas bases científicas a la doctrina oficial del partido nazi. Otras
inquietudes propulsaban investigar el alcance territorial y el espíritu de la
raza germánica, rescatar y restituir las tradiciones alemanas, difundir la
cultura tradicional entre la población germana.
Llegó a contar con 43
departamentos dedicados a las danzas populares y canciones tradicionales,
estilos regionales, folklore, leyendas, geografía sagrada, etc. El símbolo de la Ahnenerbe era la runa de la vida.”
“Uno de los departamentos de investigación más insólitos, era el que se dedicaba
a las actividades esotéricas. Los intereses versaban sobre: búsqueda del Santo
Grial, excavaciones de vestigios atlantes, exploración al Tíbet, prácticas de
yoga, estudios de antiguos cultos paganos, viajes al interior de la Tierra para
comprobar si es hueca, etc”.
Al mando de esta sección se encontraba Friederich Hielscher [20],
un hombre enigmático y del cual hay pocos datos.
Hielscher propulsó la famosa expedición al Tíbet (1938/1939). La misión fue
comandada por el antropólogo Erns Schaefer, acompañado por cinco sabios alemanes
y veinte miembros del la SS.
“Bajo el lema del “Encuentro de la svástica occidental con oriental”, lograron
establecerse contactos políticos de alto nivel con el gobierno tibetano que se
manifestaron, entre otros, en la declaración oficial de amistad de Qutuqtu de
Rvasgren, el regente tibetano, puso por escrito a la atención del notable señor
Hitler, rey de los alemanes, que ha conseguido hacerse con el poder sobre el
ancho mundo”.
Se realizaron estudios raciales y se filmó un documental. Entre los documentos
que los expedicionarios llevaron a Berlín se cuenta el Kangschur, “un conjunto
de sagradas escrituras tibetanas en 108 volúmenes”, además del ritual de
iniciación guerrera Tantra Kalachakra. [21].
Pero la misión al Tíbet tuvo un objetivo menos publicitado, que fue el de
establecer contacto con los habitantes de un reino subterráneo que llamaban
Agartha. [22]
Pensaban que después del diluvio que sumergió a la Atlántida, algunos de los
sobrevivientes buscaron refugio en las cumbres de las montañas más altas. Otros
habrían optado por instalarse en las entrañas de la Tierra.
Casi todos los científicos de la Ahnenerbe, estaban convencidos de la existencia
del Agartha. Su creencia era tan fuerte que después de la expedición del Tíbet
“se organizaron nuevos viajes para intentar encontrar la entrada al mundo
interior en diversos puntos de Asia y América del Sur”.
En los Andes además de la búsqueda de estas entradas, se realizaron importantes
estudios arqueológicos. Uno de los mayores, fue el realizado en el antiplano
boliviano cuna de la famosa Tihuanaco[23].
El arquitecto Edmund Kiss, miembro destacado de la Ahnenerbe escribió un libro
sobre sus observaciones en el área que tituló “La puerta solar de Tihuanaco y la
cosmogonía glaciar de Horbiger [24]”
(1937). Kiss vio en Tihuanaco los restos de una colonia atlante y pensaba que
sus orígenes se remontaban a la era terciaria, habitado por gigantes de raza
nórdica aria.
Junto con la Ahnenerbe coexistieron otras organizaciones que también tuvieron
una vinculación esotérica. Una de ellas fue la Thule[25],
de donde surgirían dos importantes desprendimientos: Sol Negro y la Logia
Luminosa o Sociedad Vril.
Sol Negro: Fue un cuerpo especial nombrado SS “Schwarze Sonne”, que significa el
sol interior de la tierra (el núcleo).
“Las teorías geológicas y astronómicas que manejaban los científicos nazis
aseguraban que la Tierra como el resto de los cuerpos cósmicos, es en realidad
un planeta hueco y no macizo a cuyo interior se podría acceder en las
condiciones adecuadas. En lugar de un núcleo central se creía que existía un sol
interior, o negro, en contraposición con el Sol exterior, que iluminaba y
permitía la vida y el crecimiento de plantas, animales y también hombres más
desarrollados que los caminaba sobre las superficies del planeta.”.
Sol Negro tuvo dos objetivos: buscar las entradas al mundo subterráneo y poner
en marcha proyectos secretos en cuanto a tecnología de avanzada.
La Logia Luminosa o Sociedad Vril. Fue fundada por el profesor de geopolítica y
esoterista berlinés Karl Haushoffer. Se dice que la fuente de inspiración para
su creación, se basó en el libro La Raza Futura, del escritor inglés Bulwer
Lytton, donde se describía a una sociedad subterránea que utilizaban una
misteriosa energía, el Vril. [26].
Entre los objetivos de la logia estaba el de: “Investigar más los orígenes de la
raza aria y saber como esas capacidades mágicas que duermen en la sangre pueden
ser reactivados para convertirlas en vehículos sobrehumanos”// “Los documentos
nazis capturados tras la caída del Tercer Reich indican que Hitler y sus
partidarios lanzaron varias expediciones en búsqueda de una entrada al mundo
interior.
Geógrafos y científicos alemanes recibieron la orden de encontrar un
túnel que condujera a los Vrilya (como se denominó entonces a ese pueblo
oculto). Se revisaron los planos de minas alemanas, suizas e italianas para
ubicar posibles pozos, e incluso Hitler ordenó a un coronel de inclinaciones
intelectuales que investigara la vida de Lord Bulwer Lytton, con la esperanza de
conocer dónde y cuándo el autor había visitado el mundo de los Vrilya.”.
Los
nazis creían que a través de la energía Vril se podrían “acceder a profundos
conocimientos en el campo de la tecnología atómica, muchos de los cuales aún no
han sido descubiertos, y cuyo manejo erróneo habría provocado la abrupta
desaparición de civilizaciones antiguas de las que apenas hay algún registro,
como es el caso de antiguos textos hindúes donde aluden a Vimanas volantes y
armas con rayos ¿atómicas?”
Según algunos estudiosos del ocultismo “el Vril sería una
fuerza cósmica originaria, que subyace en cada hombre. Para los hindúes el Vril
es la serpiente Kundalini que duerme atrofiada en nuestra columna vertebral a la
espera de ser activada.
Unos de los proyectos más ambiciosos que llevaron a cabo Sol Negro y Sociedad
Vril, consistió en desarrollar naves aéreas de formas discoidales, similares a
los actuales Ovnis. Aunque estos “proyectos” son muy resistido por los
estudiosos y considerados como poco viables, es bien sabido que los aliados
encontraron en algunas instalaciones subterráneas algunos de estos prototipos.
¿Pero de dónde sacaron los nazis ideas tan de avanzadas en materia aeronáutica?.
¿En que modelos se inspiraron?
Veamos.
Cuenta la leyenda que “a finales de 1919 un selecto grupo compuesto por miembros
de la sociedad -Thule y Vril-, celebraron una reunión en una antigua masía.
Llevó la voz cantante el Dr. Shuman, su especialidad eran las energías
alternativas. Presidió la reunión la médium María Ostiz, también estaba presente
otra médium, la joven Sira de 18 años.
María Ostíz mostró unos textos que según
ella había recibido de unos espíritus de Aldebarán.
[27]Uno estaba escrito en idioma sumerio (antiguo egipcio) y el otro estaba
cifrado en el código secreto de la Orden Templaria. Ambos textos fueron
traducidos, eran planes para el desarrollo de una tecnología de avanzada que
permitiría el poder llegar a las estrellas”.
Como resultado de este contacto se diseñaron los primeros “discos volantes”.
De ello se ocupó el “grupo Schumann en íntima relación el con departamento de
E-4, de la SS, especializado en “armas milagrosas”.
Para fines de 1934 los nazis consiguieron su “primera nave circular experimental
propulsada por energía antigravitatoria. La RFZ-1.”. Se calcula que se diseñaron
una veintena de esos aparatos.
¿Energía antigravitatoria? ¿Ciencia Ficción?
Una fuente rusa cuenta con otra información sobre el mismo tema.
“Un UFO chocó cerca de la ciudad de Freiburg en 1936. El UFO fue recuperado y
los científicos alemanes con la ayuda de la Schutzstaffel (SS) lograron
repararlo e incluso modificar el sistema de energía y de propulsión. Sin
embargo, los esfuerzos se vieron obstaculizados y se convirtió en una especie de
tecnología “Alien” fallida.”
Sea cual sea la verdad sobre estas investigaciones, es innegable que la
Ahnenerbe, así como sus organizaciones hermanas, Thule-SS, Sol Negro y Sociedad
Vril, comulgaban con ideas extrañas y adherían a estudios enigmáticos, tanto en
el campo de lo paranormal como el de la arqueología mística. El esoterismo y
simbolismo que rodearon cada una de sus actividades es una prueba de esta
afiliación.
Por lo tanto, pudieron ser muy capaces de trasladar y ocultar
algunos de estos “proyectos” que desafiaban la más pura lógica a lugares remotos
e inaccesibles, para poder continuar con estos experimentos. Hay que entender
que toda la documentación de estas “organizaciones” fue mandada a destruir [28]
y es muy poco el conocimiento que se tiene de su real funcionamiento. ¿Fue la
selva amazónica uno de los sitios elegidos? ¿Encontró Karl Brugger un verdadero
asentamiento de estos grupos esotéricos? Es una certeza probable y una elección
válida dentro de la compleja arquitectura nazi.
Pero tenemos más pistas. Examinemos otras hipótesis. Trasladémonos a la selva de
Venezuela, en los límites del sertao brasileño. ¿Alguna relación con Akahim?
Volvamos a releer algunos de los conceptos publicados por la revista Veja:
“Dichas pirámides y la ciudad de Akahim se situaban en la cordillera de Parima,
en el sistema montañoso del Gurupira, en las fuentes donde nace el río Padauiri
(que es afluente del Río Negro). Su localización está cercana a la frontera con
Venezuela y el territorio es considerado por el gobierno brasileño de “seguridad
nacional”.//” En ella pudieron observar incontables bocas de cavernas por entre
las rocas del lugar adyacente. Al parecer, según testimonios posteriores, la
ciudad ya había sido vista por pilotos civiles y militares de las Fuerzas Aéreas
Brasileñas que sobrevolaron la región.”
Ahora centrémonos en dos historias que recogió el investigador francés Robert
Charroux en su libro “El Enigma de los Andes” y saquemos conclusiones.
La Agartha de Venezuela
“Se trata de una extraña historia, que uno sentiría la tentación de clasificar
en dossier de los reinos imaginarios –El Dorado, Paititi, túnel de Moricz-, si
dos auténticos arqueólogos, David Nott de Liverpool, y Charles Brewer Carias de
Caracas, secundados por diez sabios de diferentes nacionalidades y los servicios
de la aeronáutica venezolana, no se tomaran el asunto muy en serio.
Los cráteres
están situados no lejos de las fuentes de los ríos Caura y Ventuari, es decir,
cerca del Cerro Pava (1.641 m), y del pico Masiati (1.495 m), en la entrada de
Sierra Paracaima, que constituye un punto avanzado del sertao brasileño. Los
volcanes están extinguidos desde hace miles de años, sino de millones de años,
de forma que los geólogos, arqueólogos y botánicos esperan encontrar allí una
fauna y una flora desaparecidas desde hace mucho tiempo de la superficie del
Globo.
En enero de 1974, un primer equipo de tres miembros descendió a uno de
los cráteres, de trescientos metros de profundidad, y un diámetro de
cuatrocientos metros aproximadamente. Recogieron abundante material en plantas y
animales vivientes de especies desconocidas, o extintas desde la Era Secundaria.
Un subterráneo de 1.500 metros de longitud une los dos cráteres, y, según
rumores, a decir verdad no controlados, estaría aún actualmente en uso, pues se
habrían encontrados en él huellas de tránsitos recientes. Esto por lo que se
refiere a la parte comprobada del descubrimiento cuyos resultaos más importantes
los medios científicos de Venezuela mantienen secuestrados, por misteriosas
razones.
Esta reticencia dio lugar a investigaciones privadas cerca de
autóctonos de las montañas circundantes cuyos nombres indígenas son Jaua-Kidi y
Sari Inama-Jidi. Se conoció entonces las fantásticas leyendas que se refieren al
misterio de los dos cráteres.
“La región de Jaua-Jidi es un bosque de gran densidad, casi impenetrable y
apenas habitado. Resultó muy difícil para los investigadores venezolanos entrar
en relación con los hombres de esa zona que viven en estado salvaje, y que es en
realidad la prolongación de la selva brasileña. Huyen de los blancos, hablan una
lengua desconocida y no entienden el español.
No obstante, mestizos de la ciudad
de Esmeralda, en el Orinoco, pudieron acercárseles, y de ellos proceden las
informaciones que fueron divulgadas por toda Venezuela. “Varias veces, hombres
extraños y extrañamente vestidos han sido vistos en los bosques de Jaua-Jidi. No
parecen querer acercarse a los indios, y se aventuran sólo a poca distancia de
los cráteres. Su piel es de color marfil amarillento: tienen grandes ojos, como
los de los jaguares, largos cabellos de diferentes colores. Parecen temerosos y
huyen en cuanto oyen un ruido insólito.
Se cree que viven en una región que se
extiende en el fondo de los cráteres y en inmensas salas subterráneas. Hay
entradas secretas y desconocidas que dan al bosque”. // “Dos o tres noches antes
que David Nott, Brewer Carias, G. Dunsterville y sus compañeros llegases a los
lugares se observó, una intensa actividad de las “cosas voladoras”.”//”Los
indios tuvieron la sensación de que los hombres extraños eran reforzados por una
tropa importante, o bien, por el contrario, que desalojaban el lugar ante de la
llegada de los arqueólogos.
Sea lo que fuere, dejaron pocas huellas de su paso
por las galerías, aunque, las suficientes como para que se esté seguro de que su
existencia no es un mito. Los indios creen que el reino de los Dos Cráteres se
extiende bajo la montaña, que sus salidas están herméticamente cerradas.”
La central científica de Narciso Genovese
“Mario Rojas Avendaro [29]
escribió su relato “a partir de las declaraciones que le habría hecho un ex
discípulo de Gugliielmo Marconi: el físico, filólogo y humanista Narciso
Genovese, profesor de un instituto de la baja California. Según N. Genovese, los
discípulos de Marconi, a la muerte de su maestro en 1938, decidieron continuar
sus estudios y sus experimentos sobre la utilización de la energía solar o
cósmica, pero tomando todas las precauciones necesarias para que estas no
pudieran servir a la guerra o a fines criminales.
Noventa y ocho sabios y
técnicos de diferentes naciones habrían formado una sociedad análoga al Comité
Pugwash y se habrían retirado a una región desierta de la Cordillera de los Andes
(o de la selva), donde viven aislados e ignorados. Su trabajo consiste en
domesticar las fuerzas eléctricas del espacio pacífico y universal”.
Ampliemos este último pasaje.
Las confidencias que Narciso Genovese realizara a la prensa, se plasmaron más
tarde en un libro que se tituló “Yo he viajado a Marte” (1958), controvertido y
polémico, por las afirmaciones que allí se recogían.
“Un grupo de personas, profundamente adentradas en los secretos de las ciencias
físicas, reunidas en un lugar secreto de la selva sudamericana, forman una
comunidad de las ciencias físicas, dedicada únicamente a la investigación
científica. Libres de todo compromiso con gobiernos o potencias, disponen sin
embargo de un respaldo económico [30]
ilimitado que ha permitido un avance sin obstáculos con el logro de resultados
asombrosos y prácticos que se participarán a la Humanidad poco a poco en la
medida que esto convenga”
“Noventa y ocho hombres, provenientes de seis naciones europeas, son las que
forman esta institución de sabios que se dedican cuanto pueden y saben en
provecho de la Humanidad, con la juramentada decisión de encaminar sus
descubrimientos exclusivamente al bien.
“Tres principios básicos dan unión a esta comunidad:
1- Una sola religión: Dios, infinito y sapientísimo arquitecto del Universo.
2- Una sola patria: La Tierra
3- Un solo fin: Hacer nuestros aliados a los habitantes de otros planetas del
Sistema Solar”
“El maestro, el guía científico de este Movimiento Guillermo Marconi, cuyas
investigaciones, la mayor parte desconocidas, han marcado el derrotero que hasta
aquí hemos seguido. Marconi, con sus descubrimientos, unió a todos los
habitantes de la Tierra y prefirió la muerte antes que divulgar asombrosos
hallazgos científicos que en esos momentos históricos habrían sido instrumentos
de destrucción. Pero Marconi tuvo amigos íntimos, copartícipes de sus trabajos,
de sus teorías y proyectos; y los sueños del maestro se están cristalizando.”
Genovese evita dar una ubicación exacta de la pretendida alianza científica y
sus instalaciones subterráneas, aunque todo hace suponer que los cráteres
apagados de la selva venezolana son el verdadero hogar de estos émulos de
Marconi.
En otro de sus inquietantes capítulos alude a sus contactos con marcianos y a
sus viajes interplanetarios.
“Convencidos que los habitantes de otros mundos están distantes pero separados
de nosotros, nos entregamos a la obsesionante tarea de convertir en vehículo la
energía solar y tratar de comunicarnos con los seres distantes. Descartamos por
tanto como errónea y peligrosa la desintegración del átomo, por parecernos
además absurdo poder salir del alcance de la Tierra con las solas fuerzas
terrestres.”
“Ya desde 1950 teníamos certezas de ser visitados por aparatos de algún otro
planeta y deduciendo de nuestros progresos llegamos a la absoluta certeza de
ellos. La Tierra era sometida a una examen por habitantes de otro mundo y todo
demostraba que sus intenciones eran amistosas, pero al mismo tiempo parecían no
atreverse a tomar contacto y había para ellos serios motivos. Resolvimos pues
llamar su atención.
Sus naves debían ser muy semejantes a nosotros; lo indicaba
su modo de proceder. Al notar sus apariciones iniciamos el lanzamiento de
poderosas señales luminosas y ondas sonoras de onda corta. No tuvimos respuesta
al principio pero teníamos la certeza de no haber sido escuchados y vistos, pues
las extrañas naves repetían sus visitas.
A fines de 1955 recibimos señales
ciertas de respuesta. Dispusimos en nuestro pequeño campo de pruebas toda clase
de señales para invitar a un aterrizaje. El 16 de diciembre del mismo año, a las
cinco de la tarde con inmensa alegría nuestra, una formación de cinco aparatos
hizo su aparición sobre nosotros y casi inmediatamente el primero de la
formación de cinco aparatos hizo su aparición sobre nosotros y casi
inmediatamente el primero de la formación hizo contacto con la tierra mientras
los otros cuatro volvieron a elevarse, manteniéndose a poca distancia e igual
altura.”
En una de las visitas, los marcianos entregan un documento.
“Extrajo de un rollo de oro finísimo una hoja, de treinta centímetros de
brillante metal blanco del espesor de un papel nuestro corriente, la hoja
metálica llevaba grabada en relieve con letras de oro, una inscripción
encabezada a manera de escudo por un grabado, también en relieve, representando
el Sistema Planetario Solar.”
Según el autor, los marcianos hace casi 2.000 años que vigilan el planeta. ¡Y
hasta tienen una opinión formada sobre los países de la Tierra!
“Por el momento sólo declararemos que gozan de óptima reputación ante ellos los
norteamericanos y las naciones del pacto del Atlántico, por sinceras en sus
intenciones. No confían en el asiático y menos en Rusia que constituyen según
ellos el peligro más grave para nuestra pacífica prosperidad. Por eso nos costó
lograr convencerlos a establecer contacto con nosotros. Pero ya habíamos
comprendido y perseguíamos el mismo objetivo.”
Toda una declaración de principios, aunque sospechamos que estas últimas frases,
corresponden a los pensamientos del propio Genovese.
La historia por supuesto fue tachada como pura fantasía, y en la actualidad es
considerada como una buena muestra de la ciencia ficción de la época. Pero
aunque todos los indicios apuntan a un fraude, muchos datos merecen
investigarse, quizás la claves más importante estén en Marconi y su gran rival,
Nickola Tesla.
Guglielmo Marconi (1875-1937). Nacido en Bolonia, Italia. Genio precoz, a la
edad de 12 años impresionó a su profesor de física Vicente Rosa, entusiasta la
electricidad, que logró interesarlo en el magnetismo y la producción de
corriente eléctrica empleando pilas de construcción artesanal.
A la edad de 20
años logró realizar la primera transmisión inalámbrica, inspirado en los
trabajos del físico alemán Heinrich Rudolfh Hertz. Su invento cosechó poco
interés en su país natal y decidió trasladarse a Inglaterra donde fundó la
Wíreless Telegraph and Signal Company, Ltd. El 12 de diciembre de 1901 “la letra
S del Código de Telegrafía Morse pudo atravesar el éter a través del Océano
Atlántico. Gracias a su descubrimiento se le otorgó el Premio Novel de Física
(1909)”.
El inventor fallecería víctima de una angina de pecho, muerte
que a muchos de sus compatriotas les pareció misteriosa. Poco se conoce acerca
de sus últimos años. Al parecer el sabio italiano, libre de preocupaciones en lo
económico se dedicó en la década del 30’ a experimentos clandestinos [31],
ayudado por el físico Landini.
Un yate de su propiedad, el “Electra”, fue
acondicionado como buque laboratorio. “Se dice que en aquella época habría
logrado enviar desde Génova haces de ondas hasta Australia, donde las bombillas
se encendieron sin razón aparente para los no iniciados”[32].
También se interesó en el problema de las civilizaciones extraterrestres, “así
como que afirmaba haber captado señales, sino mensajes, procedentes de un pueblo
del espacio” [33].
El rumor más extravagante, le atribuye la invención del rayo de la muerte, que
se cree presentó en una demostración a el Duce, Benito Mussolini.
Pero Marconi tuvo un gran competidor, que desde EE. UU sentó las bases de la
ciencia futura y que fue un gran adelantado a su tiempo. Hablamos de Nikola
Tesla.
De origen Crota (1856), “después de estudiar en Graz y Praga, trabajó para la
recién inaugurada compañía telefónica Americana en Budapest. De inmediato mejoró
los aparatos de Bell, incluyendo un amplificador que se convirtió en el
prototipo de los altavoces de hoy”. [34]
A los 22 años emigró a los EE. UU. y de inmediato se incorporó a los laboratorios
de Thomas Edison. Celos y desinteligencias acabaron con la sociedad, y
terminaron con despido de Tesla que sin inmutarse “comenzó a juntar fondos para
armar su propio laboratorio. Allí desarrolló el primer sistema de corriente
alterna (AC), una forma más sencilla y segura de utilizar la electricidad que el
método continuo propuesto por Edison”.
En 1885 George Westinghouse “un millonario que invertía en el negocio de la
electricidad le compró a Tesla esta patente y junto a otros desarrollos del
serbio sirvieron de base para crear el imperio Westinghouese que hasta hoy sigue
siendo uno de los mayores conglomerados de empresas del mundo”.
Durante esos años el inventor patentó “además del motor de inducción, la mejora
del dínamos y el método para distribuir corriente eléctrica”.[35]
En 1898 creó el prototipo de “barco no tripulado guiado a control remoto”.
Los primeros obstáculos comenzaron a perseguirlo, cuando anunció que “un nuevo
sistema que desarrollaba le permitiría entregar energía eléctrica a millones de
hogares en forma gratuita o a un precio casi imperceptible”. [36]
A diferencia de Marconi que se convirtió en un hombre rico, Tesla siempre
padeció la falta de fondos y durante toda su vida dependió de la financiación de
otros para poder desarrollar su obra.
Esta idea revolucionaria asustó a los grandes magnates de la industria
estadounidense que se sintieron amenazados. “Se dice que gigantes industriales y
carteles poderosos como Rockefeller y J.P. Morgan de General Eletcrics
intentaron sabotear el experimento por medios financieros”.Y lo consiguieron.
Tesla se vio obligado a recurrir al Gobierno a quién ofreció proyectos bélicos [37].
“Por medio de una carta, se dirigió al entonces presidente Wilson revelando
poseer un rayo capaz de destruir grandes extensiones de tierra. Denominó al
invento “el rayo de la muerte”. De acuerdo con su carta ya había logrado
resultados concretos que demostraban el enorme poder destructivo de su arma y
ponía como condición para su entrega que fuera utilizado solamente con fines
defensivos”.
Por esa época Tesla “recibió una señal extraña cuando estaba haciendo pruebas
con radio de alta frecuencia. Publicó su reporte asumiendo que eran señales de
otros planetas.”.[38]
Pensó que podía estar siendo contactado desde Marte o Venus, comentario, que le
valió ser calificado “como un científico excéntrico y loco demasiado
predispuesto a la fantasía”.
Tesla terminó sus últimos años amargado y solo, y falleció en 1943 a la edad de
87 años.[39]”Aunque
su patria natal le proveía de una pensión de U$S 7.500 anuales y lo proclamó
héroe nacional, Nikola Tesla murió en la extrema pobreza.” Ese mismo año “la
Corte Suprema Federal de los Estados Unidos decidió que la patente del radio de
Tesla se registró antes que la de Marconi.”[40].
Un reconocimiento tardío.
No deja de sorprender las similitudes entre estos dos hombres. Ambos
desarrollaron tecnología de vanguardia, crearon armas peligrosas y avanzaron en
terrenos desconocidos en el campo de la Ciencia. También declararon haber
recibido mensajes de otros planetas, a pesar del descrédito que les acarreó.
Pensemos que todo este adelanto se conoció en la primera mitad del siglo 20’, y
que la mayoría de las propuestas fueron archivadas por los gobiernos, mejor
dicho “ocultadas”, para utilización posterior y lejos del ojo público. Así como
detallamos en el tema de la Ahnenerbe, una ciencia paralela dominó estos
primeros decenios del siglo pasado.
No es ilógico pensar que se intentara continuar
con esta experimentación tan controvertida en otros ámbitos, menos poblados
y poco propensos a la intromisión y censura. Estamos hablando de inventos que
para su época no tenían cabida, y que podían provocar serios trastornos al
sistema.
Por eso no es descabellado imaginar que algunos hombres descontentos con este
panorama y financiados por “otros descontentos”, seguidores de las ideas de
Marconi y Tesla, se retiraran a lugares inhóspitos para proseguir con estos
proyectos revolucionarios, y que mejor lugar que la impenetrable selva
amazónica. ¿Relación de la hipotética ciudad subterránea de Genovese con los
fenómenos ufológicos observados en la región cordillerana?.[41].
Algo de eso puede haber.
Abandonemos la morada de la Akahim venezolana y retornemos nuevamente a Brasil.
Iniciemos un nuevo y último interrogante antes de brindar una conclusión final
al espinoso asunto.
Preguntémonos: ¿si la zona donde fueron localizadas las pirámides junto con la
ruinas X, (¿Akahim de las superficie?) se declaró de seguridad nacional, algún
nuevo descubrimiento sufrió el mismo destino y que además pudiera corresponder a
otra ciudad mencionada en las Crónicas de Brugger?. Creemos que sí.
“En 1984 el vicepresidente del Instituto de Arqueología de San Paulo, Aurélio
M.G. de Abreu, descubrió junto con otros dos investigadores una construcción de
piedra que daba la impresión de haber servido como fortaleza en una época
remota”[42].
//“ Tatunca Nara reveló que su pueblo, después de la llegada de los españoles,
se dividió en tres grupos: una parte iría a la región de Solimoes, en Acre, otra
parte para la región de Gurupira y una tercera habría emigrado a la Isla de
Pascua”.
Conocida como Ingrejil, la ciudad perdida no era un secreto para los residentes
de la zona que aseguraban que sus ruinas tenían alguna semejanza con las
construcciones de la Isla de Pascua.
Ingrejil sin embargo, durmió en el silencio de los medios y muy pocas
informaciones trascendieron los despachos oficiales. Permisos de investigación
fueron rechazados y el sitio de su localización no fue revelado [43].
Arqueólogos locales que vencieron la censura, hablaron de “paredes pulidas y de
técnicas avanzadas de construcción diferenciadas de los moradores de la región”[44].Las
primeras dataciones de las formaciones arrojaron una cifra de 2.000 a.c. Se cree
que Ingrejil fue una ciudad autónoma, que tenía su propia fuente de agua pura,
viveros, pastos y zonas para agricultura.
También se detectaron piedras cortadas en ángulos rectos y aplanamiento
artificial de terrenos, así como morros en formas piramidales.
Algunas voces hablaron que Ingrejil podría ser la legendaria Ofir [45].
Se sabe que en la actualidad se están efectuando expediciones a la zona, una de
las últimas excursiones data del año 2004, pero hasta ahora se ignoran los
resultados obtenidos.
Hasta aquí.
A pesar de nuestro esfuerzo, muchos son los misterios que subsisten en cuanto a
esta historia y aunque quisiéramos, sería imposible contar con una única
solución para todos los enigmas presentados.
Nada impide sin embargo, el ensayo de algunas especulaciones.
Tomemos el caso de Tatunca Nara. Con su identidad desenmascarada, la historia de
Akakor se derrumba por peso propio. El descarte sería inmediato, sino fuera por
los baches con los cuales tropezamos. ¿Es Günter Hauck, alias Tatunca Nara un
impostor? ¿O se trata simplemente de un simulador, que tenía la virtud de
camuflarse según la conveniencia? Karl Brugger, aún con toda su experiencia, se
dejó arrastrar por este personaje e ignoró todas “las señales”.
El periodista no podía desconocer que el falso indígena no era una persona
estable, y algo peor, un probable asesino. La lista macabra que mencionamos en
nuestro informe, demuestra que Tatunca Nara figura como uno de los principales
sospechosos de la mayoría de las desapariciones y fallecimientos, de algunos de
los expedicionarios, que tuvieron la mala fortuna de solicitar sus servicios.
Pero contra todos los pronósticos, las ciudades perdidas son una realidad. Ahí
tenemos a la esquiva Akahim con sus pirámides, sin contar con Ingrejil. ¿Cuánto
tiempo deberemos esperar para saber de su existencia?. ¿Porqué tanto
ocultamiento?. ¿Problemas con la cronología americana?. Volvamos a nuestro
exquisito narrador de folklore urbano.
¿Estaremos ante la presencia de un agente
secreto por así decirlo, o un mercenario, al servicio del gobierno brasileño,
que desde Alemania ingresó con algún tipo de información confidencial, y que con
su accionar buscaba desviar la atención de ciertos asentamientos secretos?. En
plan de redención, pensemos en un arrepentimiento. ¿Legó Tatunca Nara documentos
comprometedores a Karl Brugger?.
Eso explicaría no solo la muerte de este
último, sino la maniobra de la embajada alemana, que a pocas de su deceso retiró
toda sus “pertenencias”, que incluía un voluminoso dossier sobre Akakor. ¿Sólo
por proteger a “un ciudadano germano” o para evitar alguna indiscreción?
Al la fecha el caso del Brugger sigue en suspenso, y su
muerte aún espera respuestas. Tatunca Nara continúa en actividad, y asesora a
incautos expedicionarios que hechizados por el relato de Akakor se internan en
la selva para su búsqueda.
[46]
En 1925 el coronel P.H.Fawcett escribió: "Si no volvemos, no
deseo que organicen partidas de salvamento... Es demasiado arriesgado. Si
yo, con toda mi experiencia, fracaso, no queda mucha esperanza en el triunfo de
los otros. Esa es una de las razones de por qué no digo exactamente hacia donde
vamos... Ya sea que pasemos y que volvamos a salir de la selva, que dejemos
nuestros huesos para pudrirse en ella, una cosa es indudable: la respuesta al
enigma a la antigua Suramérica... y quizás el del mundo prehistórico...
será encontrada cuando se hayan localizado esas antiguas ciudades y queden
abiertas a la investigación científica. PORQUE LAS CIUDADES EXISTEN...DE ESO
ESTOY SEGURO!...".
Aunque no como las imaginamos.
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Notas:
[1] “Karl Brugger tenía tatuada en su pecho una tortuga, igual a la que
también posee Tatunca Nara, en idéntico lugar de su cuerpo. Es el emblema de la
tribu Ugha Mongalula: la bala asesina perforó justamente ahí”.
[2]“ En 1977, un medio europeo, Spekula, publicó un artículo crítico sobre
la historia de Akakor. Las comparaciones entre las declaraciones del libro, y
las grabaciones mostraron serias desviaciones. Se advirtieron conceptos más
refinados e intelectuales que de ningún modo se esperaban de un indígena de la
selva. Se determinó, que Brugger habría manipulado Crónica de Akakor,
intercalando pasajes completos de viejas leyendas mitológicas.”
[3] Obispo Grotti.
[4] ¿Istmo de Panamá?
[5] Tatunca contó a Karl Brugger que sus sacerdotes: “saben como transmitir
el pensamiento si utilizar palabras. Esto le permite comunicarse con otras
personas a través de las más largas distancias, no en detalle, sino que pueden
trasmitirse si su corazón están alegres o tristes. Pero para esta comunicación
son precisos el conocimiento del legado de los Dioses y un poder absoluto sobre
las fuerzas mentales”.
[6]“Durante la 5ta. reunión mundial de la “Ancient Astronaut Society”
realizada en julio de 1978 en Chicago (EE.U), Daniken hizo un relato
pormenorizado y ampliado de los hechos … manifestando su esperanza de que la
expedición pudiera obtener el ansiado contacto con la civilización subterránea
de Akakor.
Pero tres meses después, en la revista “Ancient Skies”, órgano de la
asociación mencionada … en su volumen 5, Nº4, el propio renombrado escritor
aparecía suscribiendo un comunicado – o al menos, a él se le atribuía - donde
narraba los enormes problemas que había causado Roldão, que entre otras
menudencias se hirió con sus propia arma, por negligencia en el manejo de la
misma, y por eso se debió forzar el regreso de los expedicionarios cuando sólo
faltaban dos días para llegar a Akahim.
El itinerario que había seguido era el
curso del Río Negro, y luego penetraron en un subafluente del Amazonas donde,
como la región era muy montañosa debieron continuar su camino a pie. Fue
justamente al llegar a la base de un cerro donde Brandão se accidentó y, por
fortuna, pudo socorrérsele a tiempo, pero tenía fiebre muy alta y habría
fallecido, de continuar .
Así accedieron a un puesto policial, donde un
hidroavión recogió al grupo, trasladándolo sin perdida de tiempo a Manaus”.
“Según parece, Brandão se autolesionó con el fin de detener la expedición
organizada por Dãniken una vez que él tuviese localizada la ubicación exacta de
las pirámides”. Así aseguró para Brasil la primicia del descubrimiento,
adelantándose a otras expediciones extranjeras que ya merodeaban por la zona.
[7] “Casi enseguida surge una cohorte de negadores, juzgando que esas
elevaciones no tienen nada de pirámides; manifestando “son sólo pequeños
morros”. A eso Daniken se siente obligado a respondery en forma enfática publica
en la primera página del nº 14 (volumen 6) de Ancient Skies (setiembre-octubre
de 1979) un caluroso artículo, con el título de “Akahim existe”, ilustrándolo
con la fotografía de una forma piramidal”.
[8] Ryoku Yuhan, es el seudónimo adoptado por José Alair da Costa Pires,
quién cambió su nombre al convertirse al budismo.
[9]El bote del capitán Schmidt naufragó, perdiéndose importante material
fílmico que revelaba indicios de Akahim Rumores que circularon por Manaus,
señalaron a Tatunca Nara como el responsable del fracaso, atribuido a su
errático comportamiento que durante todo el trayecto buscó boicotear la misión.
[10] Según relató Däniken más tarde, “Tatunca explicó a Schmidt que no podía
volver a Akahim puesto que no quería concretar aquel casamiento, pues estaba ya
matrimonialmente unido en Manaus con una mujer blanca; no obstante, le dice que
puede seguir a Ramos hasta la ciudad, pero no le garantiza pueda regresar algún
día a la “civilización””.
[11] Ancient Astronaut Society. Fundada por Erich Von Däniken en 1973.
[12] “Entrevistado Senna por la revista “Trance”, en el número de junio de
1982, manifestó que no realizó la expedición porque el propio Tatunca no le
garantizó ninguna seguridad, puesto que había que cruzar regiones muy
inhóspitas, con miles de nativos en pie de guerra contra cualquier invasor que
se acercara. El proyecto entonces queda en la nada.
[13] “Se comentó que Karl iba a hacer públicas en los días próximos a su
asesinato, fotos y filmaciones que probaban que hubo un asentamiento del Tercer
Reich en la parte alta de Río Negro”.
[14] En 1940 fue ascendido a Almirante. Desde la Abwerh organizó la ayuda
alemana al General Francisco Franco durante la Guerra Civil Española. Más tarde
sería acusado de integrar una red de conspiradores para matar a Hitler. En 1945
fue internado en el campo de concentración de Flossenburg,, donde se lo
ejecutó un poco antes de terminar la Guerra. Investigaciones recientes, sugieren
que su detención y posterior muerte, fue en realidad una pantalla de camuflaje
para desviar la atención de los aliados. Canaris habría continuado con sus
operaciones desde la clandestinidad.
[15] “La cadena”.
[16] Existen evidencias que en 1928, Herman Wirth fundó su “Hermann Wirth
Gesellschaft o Sociedad Hermann Wirth”, antecedente de la futura Ahnenerbe.
[17] Tras ser nombrado Reichsfürer de Alemania en 1934, Heinrich Himmler
(1900-1945), se convirtió en el segundo hombre más importante después de Hitler.
Reformó las SS y las transformó en un cuerpo de élite, la Orden Negra. Gran
amante de las ciencias ocultas, Himmler practicaba el espiritismo, mesmerismo-magnetismo
y la astrología. Dentro de la Ahnenerbe erigió el departamento de
investigaciones históricas de las SS, donde se estudiaban leyendas artúricas y
también el catarismo.
La residencia oficial de la Ahnenerbe se alzaba en un
castillo,Wewelsburg ,región de Westfalia, que Himmler hizo reestructurar
especialmente. En sus dependencias, se instruía a los elegidos en prácticas
medievales y paganas. Los Caballeros de la Orden Templaria fueron el modelo a
seguir.
[18] Especializado en filosofía, literatura, lengua y tradiciones germanas,
Wirth (1885-1981) de origen holandés, expuso sus teorías en “La Aurora de la
Humanidad”, obra que alcanzó mucha repercusión en Alemania. Wirth creía en la
perdida Atlántida, a quién veía como la verdadera patria de los pueblos arios.
Sostenía que sus restos podían econtrarse en las regiones nórdicas.
[19] Walter Darré (1895-1953), fue líder del movimiento agrícola. Escribió
dos libros: “El Campesino como fuente de vida de la raza nórdica” y “Nueva
nobleza de sangre y suelo”. Creía en una doctrina agraria basada en los lazos de
la “sangre y el suelo”. Intentó demostrar que la raza nórdica, debido a que era
campesina, era heroica, colonizadora y guerrera. Sus ideas inspiraron la
Eugenesia..
[20] Friederich Hielscher (1902-1990). Residió un tiempo en el Tíbet y fue
amigo del famoso explorador austríaco Steven Hadin. Aunque nunca se consideró
nazi, comulgó con algunas de las ideas de sus principales representantes del
Régimen. Fue editor de la revista “Das Reich” y fundador de una Iglesia
Neopagana, con ritos, cánticos y celebraciones tomadas de los Nibelungos. Hitler
lo apodaba Bogo. Después del juicio de Nürember, donde testificó a favor de un
condenado desapareció de Alemania.
[21] Tantra (río de continuidad) Kalachakra (la rueda del tiempo). Práctica
de meditación budista que pertenece al Tantra Yoga más elevado. La iniciación
asegura el renacimiento del mítico reino subterráneo de Shambhala en el momento
final de la lucha entre el bien y el mal. En la actualidad el Tantra Kalachakra
es impartido por el propio Dalaia Lama.
[22]“Una de las lecturas favoritas de los expedicionarios era el libro
publicado pocos años antes del estallido de la segunda guerra mundial, “Bestias,
hombres y dioses”, de Ferdinand Ossedowski contaba su peripecia personal a
través de Asia Central. En ese texto se refería explícitamente al mítico Rey del
Mundo y afirmaba que tanto él como el baró Unger Khan von Stemberg como el Dalai
Lama habían recibido a sus emisarios y mantenían contacto con él”.
[23] Las ruinas de Tihuanaco se alzan a 3.825 metros de altitud sobre el
nivel del mar . Es considerada una de las ruinas más misteriosas del mundo y
objeto de virulentas polémicas entre los estudiosos.
[24] Hans Horbiger (1860-19 ?). Creador de la Doctrina del Wel o
Welteislehre (Hielo Eterno). Horbiger, proponía una nueva cosmogonía en
contradicción a Copérnico y Galileo. Decía que en la antigüedad habían existido
cuatro lunas, tres de las cuales se precipitaron en nuestro mundo causando
cataclismos.
“Toda la historia de nuestro planeta, la evolución de las especies
y la historia humana encontrarían su explicación en esta sucesión de lunas en
nuestro cielo. Dató a Tihuanaco en 14.000 años, y estaba convencido que la
ciudadela perteneció a la Atlántida. Dijo que en él se practicó una mítica
religión de culto solar anterior a Egipto”.
[25] La Logia Thule Gesellschaft, sociedad secreta alemana, fue fundada en
1918 por el barón Rudolf Sebbontedorff. Casi todos los miembros del partido nazi
integraron sus filas y fue un pilar fundamental en los inicios del Tercer Reich.
Se practicaba la magia ceremonial y la actividad esotérica era intensa. El
nombre de la Logia fue tomado de una leyenda nórdica, que decía que la Thule,
era una tierra mística y hogar de los arios. La Atlántida hiperbórea o
primigenia.
[26] “El doctro Willy Ley, el brillante científico investigador de los
fenómenos espaciales, que se encontraba en Berlín en aquel tiempo y que huyó de
Alemania en 1933, en un ensayo titulado “Las seudociencias bajo el régimen
nazi”, describe la formación de la Sociedad del Vril cuya filosofía estaba
basada totalmente en el libro de Bulwer Lytton. Decía el doctor Ley, que los
miembros de la logia creían tener el conocimiento secreto de la fuerza Vril, y
esperaban que ella les permitiera convertirse en los iguales de la raza
escondida en el interior de la Tierra. Habían desarrollado métodos de
concentración y “un sistema total de gimnasia interna con las que podían ser
transformados”.
[27] Aldebarán. Estrella a de la constelación de Tauro que, con una magnitud
aparente de 1,1, es una de las más brillantes del cielo. También conocida como
ojo o corazón del Toro, se encuentra a 53 años luz de la Tierra y tiene una
luminosidad 90 veces superior a la del Sol.
[28] “Los Gobiernos Aliados siguen ocultando información de la segunda
guerra mundial y archivos secretos aún sin clasificar después de sesenta años.
Ya comenzado el siglo XXI, más de 300 millones de documentos sobre la Alemania
Nazi permanecen retenidos en los archivos secretos de los Estados Unidos, Rusia
e Inglaterra”.
[29] Periodista mexicano.
[30] Dice Genovese: “dos ex reyes ya difuntos, un ex rey, vivo aún, dos
reyes gobernantes, un ex presidente de América Latina, tres magnates de la
industria americana, cuatro ingleses, el fundador de la República Italiana, dos
magnates árabes de petróleo y varios acaudalados sudamericanos”, financiaron sus
proyectos. Según la versión de Charroux: “provista de importantes recursos
financieros, sacados, se dice, del tesoro de guerra de Benito Mussolini y del de
Adolfo Hitler, la asociación construyó en la “selva sudamericana” una ciudad
subterránea equipada con laboratorios, material y medios técnicos comparables a
Cabo Kennedy …”
[31] La antigravedad.
[32] “El Papa Pío XI, puesto al corriente del invento de las ondas
paralizadoras de 1936, aconsejaría al Duce que Marconi dejara de trabajar en
semejantes investigaciones, consideradas satánicas, y destruyera todo el dossier
que se refería a ellas. Un año después de estos acontecimientos, el sabio moría
de una forma que muchos íntimos conceptúan poco clara, pero debemos pensar que
sus colaboradores próximos estaba al corriente de sus trabajos y que poseían una
copia del dossier”.
[33] “El periódico inglés The Times publicó en 1973 el testimonio de la
señora Matilda Millo di Suvaro, hija del almirante italiano Millo, amigo íntimo
de Marconi, el cual habría confiado al almirante que, en 1920, captó menajes
procedentes del cosmos, probablemente del palneta Marte. Contado por Jacques
Bergier en Nostradamus, n.º 61 del 7 de junio de 1973”.
[34]“Nikola Tesla alamacenaba todo en su cerebro. Ya en la escuela se
destacaba porque resolvía los problemas matemáticos siempre en forma mental y ya
adulto, diseñaba sus inventos visualizándolos, y llevándolos a la práctica
muchos años después, directamente sin bosquejos previos”.
[35] “Su obra abarca más de 700 patentes que incluyen las bases del sistema
de televisión, la radio, el microondas y el polémico sistema de defensa
estadounidense”. //”Creó también un desintegrador atómico capaz de evaporar
rubíes y diamantes. Construyó lámparas de neón sin hilos, que daban más luz que
las actuales.
Entres sus fabricaciones se cuentan también los precursores de los
actuales microscopios electrónicos, la fotografía láser y lo que él llamó la
“sombragrafía” que no eran otra cosa que las placas logradas con Rayos X, que
mandó en 1895 a Roentgen, el descubridor de estos rayos, quién pudo constatar la
similitud de las placas que había logrado, con las que mucho tiempo atrás Tesla
usaba. También 75 años antes de que el investigador Kirlian diera su nombre a la
máquina capaz de fotografiar el cuerpo eneérgético de seres vivo y plantas,
Nikola Tesla experimentaba con ella”.
[36] Tesla creía que “ teóricamente era posible transmitir la energía sin
necesidad de utilizar ningún tipo de cable a partir de ciertos principios que
decían que era posible que la electricidad viajara por aire sin una pérdida
significativa de energía. Estos principios son los mismos que hoy permiten la
transmisión inalámbrica que utilizamos cotidianamente en un contro remoto normal
o en un teléfono celular. Pero la genialidad de Tesla, es haber descubierto que
haciendo vibrar la energía a cierta frecuencia, la misma carga eléctrica de la
tierra funcionaba como elevador de la tierra aumentando ilimitadamente la
energía que llegaba a destino”. En 1893 en la Asociación Nacional de Energía
Eléctrica, Tesla declaró: “La idea de trasmitir información en forma inalámbrica
es la consecuencia directa de los más recientes logros … Ahora sabemos que las
vibraciones eléctricas pueden transmitirse a través de un solo conductor .
¿Porqué no tratamos entonces de servirnos de la Tierra con ese propósito?. Un
punto de importancia sería saber cual es la capacidad inductiva de la Tierra y
que carga tendría al electrificarse”.
[37] Entre las armas que desarrolló se da cuenta de “un rayo capaz de crear
ondas de frecuencia capaces de “partir a la tierra en dos” como si se tratase de
una manzana”. Otro proyecto incluía “un artefacto capaz de lanzar un rayo
electromagnético a miles de millas de distancia”. Ideó un “haz de ondas
electromagnéticas para detectar aviones y submarinos a distancia”, que más tarde
fue perfeccionado por los británicos adoptando el nombre de radar.
[38] “En 1901 escribió un artículo titulado “Hablando con los planetas”.”/
“Después de su muerte hubo un rumor de que varios ingenieros que trabajaron en
el laboratorio de Tesla mantenían contacto con el espacio exterior”.
[39] Después de su muerte “la mayoría de sus pertenencias fueron confiscadas
por el Custodio de Propiedad de extranjeros (Por qué esta oficina?. Tesla era
ciudadano americano), dice el informe del FBI. Se cree que las autoridades naves
hicieron copias en microfilm de todos sus papeles”. // “Se dice que después que
las autoridades hablaron con Hoover, el entonces director del FBI, y el
vicepresidente Wallace, decidieron manejar sus inventos como un secreto de
estado.
Esto tenía que ver con las invenciones más delicadas de Tesla, tales
como el “teleforce” o a lo que se le llama “Tesla Shield”, (escudo Tesla), una
especie de misil antibalístico que puede destruir los circuitos electrónicos de
misiles o satélites hostiles. Se basa en un paquete de plasma de partículas de
alta energía con el que Tesla experimentó en Colorado Springs”.
[40] Se había adelantado cinco años a Marconi.
[41] Esta idea es sostenida por el explorador y arqueólogo norteamericano
David Hatcher Childress.
[42] El verdadero gestor de su descubrimiento fue Gabriel D’Annunzio Baraldi,
reconocido lingüista ítalo-argentino, ya fallecido.
[43] Su situación aproximada la ubican en el estado de Bahía, norte de
Brasil, a 1.500 me sobre el nivel del mar. En la región de Chapada Dimantina.
[44] Baraldi mencionó la existencia de hachas pequeñas y pedazos de
cerámicas vitrificadas.
[45] Ciudad mencionada en la Biblia donde el rey Salomón mandaba a traer su
oro. Se desconoce su ubicación real. Algunos investigadores dicen que su lugar
de procedencia se debe buscar en el Continente Americano.
[46] Según cuenta Héctor Picco, en su libro “Las pruebas materiales de la
tierra hueca”, “tres meses después de la muerte del periodista se comenzó a
elaborar un film acerca de su vida que se iba a titular “O caso Brugger”. ... el
cineasta Carlos Marques y su esposa Anne Jordan (de nacionalidad norteamericana
y también productora del film han estado componiendo desde abril de 1984 una
película, a un costo de 30.000.000 de cruzeiros, tomando como base el ya famoso
libro de Karl Brugger, y la infausta muerte del escritor.
El trabajo se
integraría de un largo reportaje de Tatunca Nara en cámaras, más otras
indagaciones y avances investigativos sobre el tema. … En Manaus, la pareja se
alojó en una casa de veraneo a fin de completar el rodaje de “O caso Brugger”.
Estaban en el jardín, escribiendo a máquina un sector del argumento, cuando una
mujer mulata se detuvo repentinamente delante de la hoja donde se leía el nombre
de Karl Brugger.
Con el rostro lívido la “aparecida” preguntó: -¿Qué es esto que
Uds. han estado haciendo?-. El director Marques le respondió que estaban
terminando un documental sobre el asesinato del periodista y su correlación con Akakor. Ella entonces le aclaró que había sido la mujer de Brugger y sabía
muchas cosas con respecto a él. …
Cuando Carlos Marques fue a entrevistar a un
alto funcionario del Gobierno cuenta que desde adentro se oyó una voz que
preguntó, antes de anunciar su presencia: -¿Es el cacique Tatunca Nara?-. El
cineasta por supuesto,contestó que no. Después durante la conversación
mantenida, ese dirigente estatal le habría confirmado toda la auténtica realidad
del príncipe de los Ugha Mongulala. // “El film sólo ha sido mostrado en
sesiones privadas en Francia y Alemania, jamás en Brasil”. Cabe acotar que “La
Crónica de Akakor” nunca fue editada en Brasil …
Esotérico