La verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices, en los serviles y menos aún en los idiotas.

Testimonio de una periodista que le ganó un juicio a Bonafini.

El 12 de octubre de 1999 empecé a cumplir funciones laborales en una institución que recién se gestaba, por iniciativa de un reconocido intelectual: Vicente Zito Lema, quien trabajó incansablemente por el crecimiento de esta casa de estudios. El 10 de octubre de 2001 fui despedida de mi trabajo.

EL 15 de julio de 2004, en el Juzgado del Trabajo, N° 11 -ubicado en Diagonal Norte 760, Piso 6, de esta Capital- cuyo Juez es el Dr. José Gómez Paz y la Prosecretaria Patricia de Gil, se firmó sentencia en el expediente N° 18339/02. Su Señoría junto con la Cámara de Apelaciones pautó el pago de un total de capital de $13.549,78 por Despido. El Dr. Carlos Chávez, T° 22 F° 574, CUIT 20-08326984-8, (4953-7670), fue mi letrado. El Dr. Antonio Rojas Salinas (4382-9591/0139), el apoderado de la entidad demandada.

Después de pasar por todos los tiempos legales, del silencio y la ausencia en las citas conciliatorias de la parte demandada, ésta con la pronta sentencia de quiebra sobre su cabeza aceptó pagar. Se establecieron cuatro pagos, que se cumplimentaron el 19 de noviembre de 2004, dos el 14 de febrero de 2005 y el último el 3 de marzo también del corriente año. Todos los pagos fueron realizados en el Juzgado N° 11, efectivizándose en el Banco Ciudad, sito en la Avenida Corrientes, esquina Uruguay

Esta vez la parte demandada aceptó que no podía seguir andando por la vida impunemente. Esta vez la parte demandada acató las órdenes de un Juez y pagó. Esta vez la JUSTICIA se puso del lado de la VERDAD.

Esta sería una historia de tantas. Pero no lo es. Porque la parte demandada, la parte que debió reconocer la mala acción realizada, la que debió cumplir con la ley y tuvo que pagar no es otra que la Asociación Rebeldía y Esperanza que desde ese nombre representa legalmente a la Asociación Madres de Plaza de Mayo, que preside la Sra. Hebe Pastor de Bonafini.

Aquel 10 de octubre de hace tres años y cinco meses la Sra. Hebe de Bonafini me despidió sin una causa real que avalara dicha actitud. Aquel 10 de octubre de hace tres años y cinco meses la Sra. Hebe de Bonafini me despidió sin decir previamente que la legalidad de mi trabajo -Secretaria de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo- no era tal, que esos recibos de sueldo que recibía no tenían reconocimiento y que el contador de la Asociación, Norberto Mercurio, sabía de esta situación y aún así me solicitó toda la documentación que nunca presentó a ANSES.

Tal vez se considere que son muchos los empleadores que no cumplen con los derechos naturales del trabajador. Pero este empleador es distinto. Lucha por la Verdad y la Justicia. En mayo de 2000 hago partícipe a la Sra. Hebe de Bonafini que estaba embarazada.

Ella junto con Evel Petrini, Mercedes Meroño y Sergio Shocklender me comunicaron al otro día de recibir la noticia de mi embarazo que me "iban a blanquear", así gozaba de una obra social (OSTPBA) –por mi profesión de Periodista- un sindicato (UTPBA), un aumento de sueldo (de $ 500 a $ 600) y un reconocimiento legal.

El 12 de diciembre de 2000 nace –por cesárea- mi hija Violeta, con Síndrome de Down y una cardiopatía congénita Canal AV. No gocé de los seis meses –con "goce" de sueldo- que establece la Ley 24716 (sancionada el 2 de octubre de 1996 y promulgada el 23 de octubre del mismo año, cuyo decreto fue el 1993/96)

No gocé del prenatal. Trabajé durante mi cuarentena para así poder acompañar a mi hija durante su operación coronaria realizada el 4 de abril de 2001, por los Dres. Rozenbaum, Zacagnino e Iatsky. Mi hija nunca gozó en sus siete meses de vida de los $ 120 mensuales que, en ese momento, se pagaba por asignación por hijo con capacidad especial.

Se argumentó que "no había dinero", cuando TODOS sabemos que las asignaciones las paga el Estado. Mi hija falleció el 13 de julio de 2001. Tres meses exactos después la Sra. Hebe de Bonafini me despidió sin abonarme el aguinaldo de junio y el mensual de octubre.

Pasaron tres años para la sentencia que estableció que YO tenía la razón. Pasaron tres años para dar fin, por una vez, a la impunidad que está en todos los ámbitos.

Pasaron tres años para decir, por fin, que -desde donde esté- mi hija sonríe porque la balanza de la JUSTICIA se inclinó a favor de los que dicen la VERDAD.

Pasaron tres años para decir, por fin, que -desde donde estén- los 30.000 Detenidos Desaparecidos sonríen porque ELLOS también luchaban por la VERDAD y la JUSTICIA.

Por fin esta vez la VERDAD y la JUSTICIA se hicieron tangibles.

Tal vez AHORA Hebe Pastor de Bonafini aprendió que NADIE le escapa al brazo de la VERDAD y la JUSTICIA. Yo, desde mi lugar, AGRADEZCO a mi abogado honesto y valiente, a los compañeros que siempre me alentaron, a los testigos de esta causa, al apoderado de la Asociación Rebeldía y Esperanza por demostrarme su ética y dignidad… y a esa JUSTICIA siempre vapuleada.

Carmen Rodríguez Pallares
Periodista.

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