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La verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices, en los serviles y menos aún en los idiotas. |
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Electricidad sin cables. Por Antonio Delgado. |
Entrar en una habitación y que todos los dispositivos dispongan de corriente eléctrica sin necesidad de conectarse a la red de alimentación podrá ser una realidad a medio plazo. Los investigadores trabajan en una tecnología que, al igual que sucede con los teléfonos móviles o las conexiones de Internet inalámbricas, puede transportar energía sin necesidad de cables.
Dispositivos portátiles como teléfonos móviles, reproductores
de MP3 y ordenadores que no necesiten cargadores ni baterías para funcionar, ya
que podrían recargarse a distancia, son un sueño que puede hacerse realidad en
pocos años. Para ello, los científicos trabajan en tecnologías que abren la
puerta al control de la energía, utilizando teorías desarrolladas en el siglo
XIX y principios del XX.
Tesla, el mago olvidado
Nikola Tesla es uno de los inventores más importantes de la historia. Concibió
la radio, el motor de inducción eléctrico, las bujías, el alternador y el
generador eléctrico de corriente alterna, entre otras cosas. Sin embargo, hasta
hace pocos años sus invenciones fueron atribuidas a otros creadores que
patentaron sus inventos antes que él.
En los últimos años de su vida, Tesla se dedicó a intentar transmitir energía a
través del aire, sin necesidad de cables y utilizando para ello la conductividad
existente en las capas superiores de la atmósfera. Concretamente en la
ionosfera. La idea de Tesla era producir energía y enviarla a cualquier lugar
del planeta. Para ello, construyó una torre de más de 60 metros de altura
llamada Wardenclyffe Tower para realizar sus experimentos. Sin embargo, la torre
nunca se terminó del todo ni funcionó a plena capacidad debido a la falta de
presupuesto.
Basándose en los conceptos desarrollados por Tesla, un grupo de investigadores
del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) liderado por André Hurs y
Marin Soljacic, han realizado algunos experimentos para conducir la electricidad
sin necesidad sin cables. Uno de los primeros experimentos desarrollados ha
permitido mantener encendida una bombilla de 60 vatios a dos metros del enchufe
más cercano.
Cómo funciona
El transporte de la electricidad se realiza creando un campo magnético entre dos
fuentes construidas con bobinas de cobre; una conectada a una fuente de energía
y la otra al dispositivo. De esta manera, se consigue mediante resonancia
magnética que las dos fuentes vibren en la misma frecuencia e intercambien
energía entre ellas sin afectar a otros dispositivos u objetos cercanos.
El método consiste en inducir electricidad a través de un fenómeno físico
conocido como resonancia: Todos los objetos disponen de una frecuencia de
resonancia determinada, y si dos objetos vibran en una misma frecuencia, la
energía de la vibración aumenta.
La transferencia de electricidad se realiza dentro del espacio limitado por las
bobinas, sin que ésta se disipe fuera de este espacio. Además, otros objetos
situados dentro del espacio entre las bobinas con una frecuencia de vibración
diferente no se ven afectados por la resonancia magnética ni la energía
desprendida.
Soljacic y su grupo aseguran que la disipación de la energía
es inferior a otros sistemas que usan ondas de radio o láser. Según sus
promotores, el sistema (por ahora) sólo pierde el 50% de la energía que
invierte. Los inventores han llamado a esta tecnología "witricity" o "witricidad",
de la unión de las palabras en inglés "wireless" y "electricity".
Quedan muchos años para ver en el mercado dispositivos que aprovechen esta
tecnología, pero sus aplicaciones podrán ser aplicadas en infinidad de áreas,
tanto empresariales, como industriales o en los hogares de los usuarios. Sin
embargo, aún se deben estudiar los posibles efectos sobre la salud, aunque en
principio no hay indicios de peligrosidad.
La razón de su baja peligrosidad para la salud radica, a diferencia a los hornos microondas que emiten frecuencias eletromagnéticas de alta potencia, en que esta tecnología emite en frecuencias de baja potencia, que no son dañinas ni afectan a las personas a pesar de que estén situadas dentro de su radio de acción. No obstante, al igual que otras tecnologías que funcionan en baja potencia, como los teléfonos móviles, hacen falta numerosos estudios previos antes de su comercialización definitiva
Fuente: consumer.es