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La
verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices,
en los serviles y menos aún en los idiotas.
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La raza de los mayores. (Parte III) |
Si queremos entender
verdaderamente el significado que se oculta tras la Hermandad de
los Siete Rayos y el Disco Solar de Oro de Mu es preciso retroceder en el
tiempo de la Tierra unos mil millones de años.
Después de haberse enfriado el
planeta Tierra y estar pronto para recibir habitantes, llegó del espacio una
raza que no era humana, aunque era de la raza del verdadero hombre original.
Era la raza llamada Ciclópea, y esta es conocida con el secreto y arcano
conocimiento como la Raza “L” o, simplemente, los “Eles”. Antes
de venir al planeta Tierra atravesaron el espacio siguiendo todos los
grandes ciclos del Tiempo; eran Titanes que viajaban por el camino de las
estrellas (y lo siguen haciendo en otra dimensión de Tiempo y Espacio) y que
siempre buscaban las mejores pasturas del espacio para su ganado. Fueron la
primera vida sobre la Tierra y son los Inmortales de nuestras
leyendas, la Raza de Dios o la Raza de los Mayores que
precedió al Hombre.
Algunos de los Eles eran
verdaderos Cíclopes debido a tener un solo ojo central en medio de la
frente. Otros tenían dos ojos como los seres humanos, y hasta había otros
que habían desarrollado el tercer ojo psíquico. Tenían unos cuatro metros de
estatura y eran hombre y mujer, pero no de la manera como consideramos hoy
la diferenciación sexual.
Antes de llegar a la Tierra
habían colonizado gran parte de lo que hoy es conocido como Galaxia de
la Vía Láctea, miles de soles y mundos cayeron bajo su influencia. Por
lo general precedían a otras formas de vida en un mundo, luego que éste era
habitable. Una vez que se establecían en un nuevo planeta intentaban dejar
tras sí lo que sólo podemos llamar grandes bibliotecas en su hondo imperio
subterráneo de enormes ciudades.
En estas bibliotecas pequeños
archivos de cristal contienen la historia del Universo, y están encerrados
en un campo magnético que a veces, se encuentra en afinidad con alguna
persona “sensitiva” que vive hoy en la Tierra. Los Eles no eran
exactamente seres tridimensionales como somos hoy día, si bien eran
definitivamente seres físicos en un mundo físico. Habían intentado, a lo
largo de incontables edades lograr, como raza, una condición atemporal,
llegar a un lugar donde pudieran no sólo crear por el mero pensamiento, sino
escapar de las cadenas de la existencia física para romper las ataduras que
los mantenían sujetos a los planetas y sistemas físicos. Buscaban el gran
secreto que haría de ellos Inmortales, lo que les permitiría andar por el
Tiempo y las Estrellas sin atadura alguna.
El planeta Tierra fue posiblemente
el último mundo que colonizaron en la Galaxia Vía Láctea, porque
al poco tiempo de su llegada aquí lograron el poder del pensamiento
creativo. Conquistaron la materia física y se convirtieron en Dioses.
Aniquilaron el Tiempo y el Espacio; ya no tuvieron más necesidad del mundo
terrenal o de la gran Galaxia a la cual pertenecían. ¡Eran libres! Habían
llegado a ser verdaderos miembros del Universo Pensamiento, el Universo
Theta.
En realidad, los Eles no eran
conocidos por ese nombre mientras no lograran la condición Theta. Antes que
eso ocurriera eran conocidos como la Raza Ciclópea. Era su método
de dejar la existencia física y las condiciones que la hacen factible lo que
les dio el nombre de Eles. Mediante el uso secreto del Grado Noventa de
Cambio de Fase abandonaron la Tierra y toda la Galaxia
y la dejaron libre para la humanidad.
Un ángulo de noventa grados forma
la letra “L”. Por lo tanto, cuando los llamamos Eles nos estamos refiriendo
a un símbolo de su raza y no realmente a un nombre. Hoy día muchas palabras
derivan del nombre de esta muy antigua raza. Las palabras elevación y
eliminar derivan claramente de esta fuente. ¿Acaso los Eles no se elevaron a
otra condición dimensional? ¿No eliminaron acaso el Tiempo y el Espacio?
Basta mirar en el diccionario para descubrir algunas cosas sorprendentes
entre las palabras que empiezan con EL y L. Luego está la magnífica palabra
Elohim.
El 24 de abril de 1955, Koot Hoomi
Lal Singh (Maestro Kuthumi) informó:
“Sobre el planeta se mantiene la gran
Presencia del Bienamado Elohim, Cíclope. Su radiación cubre toda
la Tierra.”
El Maestro Kuthumi se refiere
obviamente a un miembro de la gran Raza de los Mayores. Aunque, en 1956, la
mayoría de los Eles ya no estaban en la Tierra, seguían actuando
como Mentores, y por lo general eran Maestros de los Instructores y Santos
de la Tierra. Decimos que la mayoría de los Eles ya no estaban en
nuestro planeta, porque algunos no partieron cuando su raza logró la
condición Theta y conquistaron M-E-E-T (Materia-Energía-Espacio-Tiempo.)
Debido a ciertas reacciones
kármicas, unos pocos miembros de la Raza Ciclópea no pasaron el
Grado Noventa de Cambio de Fase, y se vieron forzados a permanecer en
la Tierra
para cumplir su destino, y reunirse eventualmente con su raza en una época
posterior. Mientras tanto, actuarían en el papel de Mentores para los seres
humanos cuando éstos llegaran a la Tierra.
Aramu-Muru (Dios Meru) era miembro
de la Raza Ciclópea. Había mantenido la misma forma física por
incontables edades, renovando la energía de su corriente vital mediante la
polarización con su aspecto femenino, Arama-Mara. Porque, como ya se lo
expuso, esos seres no se reproducen como lo hacen los humanos.
El Señor Muru dice que cuando
estaba en Lemuria era un joven estudiante u hombre. No obstante, hay que
atribuir distintos significados a estas palabras. Tal vez quiera decir
“joven” en cosas universales, y el significado que atribuye a “hombre” es el
de pertenecer a la raza del original y verdadero hombre. Muchos de los
sabios de Lemuria, y anteriormente en la misma Mu, eran cíclopes. (No los
llamamos Eles porque no habían logrado aún el Universo Theta.) Todos los
cíclopes abandonaron Lemuria y se dirigieron a otras partes del mundo: por
lo tanto, muchos de los Jefes Espirituales de las Escuelas de Misterio
(Retiros Interiores) eran cíclopes que se reunirían en algún momento con
la Raza de los Mayores y llegarían a ser verdaderos Eles.
La Hermandad de los
Siete Rayos se había iniciado originariamente con los cíclopes puesto que
fueron los primeros que manifestaron los Siete Rayos de Vida sobre el
planeta Tierra. Esos seres proyectaban una radiación de energía especial que
permitía el establecimiento de los Siete Rayos de Vida en nuestro planeta, y
si hubiese faltado, nunca habría existido la Hermandad de los
Siete Rayos. Asimismo, los cíclopes pasaron a la Séptima Condición
y entraron en Theta, el Octavo o Universo de Pensamiento.
El Disco Solar de Oro de Mu no fue
hecho por los Cíclopes, aunque el principio de su modo de operar y el
secreto de su poder se hallaron en las bibliotecas abandonadas de las
ciudades subterráneas ciclópeas. Aquellos que son bastantes sensitivos como
para sintonizar dicho conocimiento de las edades posteriores a lo humano,
descubrieron aquellas Verdades y posibilitaron la construcción del Disco de
Oro. Así, el Disco entró en la vida de la Madre Patria de Mu.
Es preciso saber que el hombre en
la Tierra nunca llegará a ser un L, pero podrá lograr una condición
atemporal como éste, porque el plan presente de la Jerarquía es:
la producción de una síntesis subjetiva en la humanidad y la interacción
telepática que llegará eventualmente a aniquilar el tiempo.
Aunque el hombre no llegará a ser
un L, debido simplemente a que no pertenece a la Raza Ciclópea
(ahora la Raza Ele), logrará conquistar el M-E-E-T, y reinará
como verdadero Dios, el Hijo del Creador.
Esotérico