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La verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices, en los serviles y menos aún en los idiotas. |
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Agustín José Tosco. Por Agencia Walsh. |
"...Para que todos juntos, trabajadores, estudiantes, hombres de todas las ideologías, de todas las religiones, con nuestras diferencias lógicas, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su Compañero y su Hermano."
A.T.
Sumario
Agustín, El Gringo, Tosco, por Juan Carlos Cena y Elena Luz González Bazán
"No tememos volver a recorrer el mismo camino" (fragmento discurso de Agustín Tosco)
Agustín José Tosco nació un 22 de mayo de 1930 en la
localidad de Coronel Moldes, 80 km. al Sur de Río Cuarto, provincia de Córdoba.
"Nací en el sur de Córdoba en el año 1930. Mis padres eran campesinos y yo
trabajé junto a ellos, desde chico una parcela de tierra. Después de cursar el
colegio primario, me trasladé a la ciudad e ingresé como internado a una escuela
de Artes y Oficios. Allí se discutía mucho y ese diálogo permanente me incitaba
a profundizar la lectura. Siempre me gustó leer.
En mi propia casa con piso de tierra y sin luz eléctrica; me había construido una pequeña biblioteca, precaria pero accesible. De adolescente solía preferir a Ingenieros; aunque positivista, enseñaba cosas. Cuando a los 17 años salí a buscar una nueva ocupación, recibí enseñanzas de otra índole: me aceptaban como aprendiz y entonces no me pagaban o me pagaban poco.
Corría la liebre. Tan solo al cumplir la mayoría de edad
conseguí incorporarme a Luz y Fuerza como ayudante electricista en el taller
electromecánico, donde ahora soy técnico especializado. Por aquella época ya
había adquirido conciencia de los conflictos sociales, y había decidido también
tomar partido por mi clase. A los 19 años fui elegido subdelegado, a los 20
ascendí a delegado. Mientras tanto, Perón subía al poder y yo miraba con
simpatía al movimiento que levantaba un eslogan contra Braden."
Podríamos agregar que donde cursó, en calidad de interno, el ciclo básico
industrial, Escuela de Trabajo Presidente Roca, fue elegido presidente del
Centro de Alumnos y cuando es designado para hablar en el cierre del ciclo ataca
el sistema que se lleva adelante en la escuela, se niega a recibir el diploma de
parte del director y es ovacionado por sus compañeros.
-¿Qué objetivos persigue como dirigente y como
hombre?
"- Hago lo que hago porque quiero a la justicia. Si bien yo nací en una familia de pequeños propietarios y no he experimentado la injusticia que sufre tanta gente, tantos trabajadores, sé que no sólo lucha contra ella quien la padece, sino también quien la comprende. Claro que la represión la hemos sufrido nosotros también. Pero lo fundamental es que todos los que tenemos un concepto de justicia y equidad, debemos luchar para construir una nueva sociedad que permita al hombre salir de la enajenación a que lo conduce este sistema que afecta hasta el derecho de vivir. La mortalidad infantil, el analfabetismo, la deficiencia sanitaria, la falta de vivienda son parte de este sistema injusto.
-¿Cómo llegó a estas convicciones? ¿Estudiando?
- Sí, a través de la lectura. Yo estudié en la escuela primaria y luego hice un curso de cuatro años en una escuela técnica. Más tarde, tres años en la Universidad Tecnológica, donde me recibí de electrotécnico. Por lo demás, leí lo que cayó en mis manos: José Ingenieros, fundamentalmente, y también novelas y ensayos sobre los problemas del movimiento obrero.
-¿Es difícil lograr coherencia entre lo que uno piensa y lo que uno hace?
- Es difícil, si más aún en este tipo de sociedad cuando
nosotros pretendemos tener una moral que no sea la típica de esta sociedad, nos
encontramos permanentemente con esta tabla de valores, que pretende colocar a
toda la población bajo su imperativo. Ahora es difícil, pero no imposible.
Llevar a la práctica las ideas de uno requiere un esfuerzo, pero mucha gente lo
hace."
Intervenidos y reprimidos su sindicato y la CGT Regional, muere en la
clandestinidad, producto de una dolorosa enfermedad infecciosa, el 5 de
noviembre de 1975. Su cortejo fúnebre es acompañado en Córdoba por una inmensa
multitud nunca antes vista.
Agustín, el Gringo, Tosco
Por Juan Carlos Cena y Elena Luz González Bazán, especial para Villa
Crespo Digital.
El Agustín como lo llamaban algunos de sus compañeros, otros el Gringo, otros,
simplemente Tosco, nace poco después de que revienta la bolsa de Wall Street. En
nuestro país, el modelo agro exportador estaba en un proceso de agotamiento, y
en forma paralela comenzaba un proceso industrializador de productos primarios.
Agustín nace, se cría, y desarrolla parte de personalidad dentro de un marco
rural, en Moldes, a 80 kilómetros de Río Cuarto, en la provincia de Córdoba. La
dura realidad social penetraba en su hogar, los pisos de su casa eran de tierra
apisonada.
Tosco fue esos hombres que militó la terquedad de la esperanza, un autodidacta,
anduvo siempre en la búsqueda de ampliar el conocimiento, como una manera de ser
cada más libre, buscó perfeccionarlo a través de la lectura y el estudio, éste,
fue uno de las modalidades para ampliar el conocimiento, tanto humanísticos,
políticos o técnicos; el otro, fue el de bucear en las aguas profundas de la
práctica concreta, y combinaba la teoría con esa práctica, en un ejercicio
permanente de comprobación.
El otro aspecto de su personalidad, pero que tiene que ver
con la integralidad del hombre, fue la de cumplir con los mandatos que le daban
sus iguales: los compañeros, la de ser buen trabajador, la de tener una actitud
correcta frente al trabajo, ante sus compañeros en la relación social diaria,
ser solidario, una de las formas era la de transmitir sin egoísmos el
conocimiento acumulado del oficio, cualidad de esa particularidad, que es
ignorada en los mundos académicos cuando se trata de la descripción de un
trabajador.
Una fuerte concepción fue la de obrar siempre en forma colectiva, lo demostraba
en los hechos concretos, hablaba y actuaba en plural siempre rodeado de sus
pares. Desarrolló su pensamiento buscando otra realidad para el Movimiento
Obrero Argentino, que se centraba en la rotura de las cadenas que lo oprimían.
Tuvo claro que la democracia sindical no pasaba por la hegemonía del dedo, sino
por las asambleas de cada sector, cuerpo de delegados o generales únicos órganos
soberanos que consolidaban y refrendaban la lucha del movimiento obrero. Nada
podía sustituir a las asambleas, ellas eran superiores a los cuerpos directivos.
Fue claro al señalar que el reclamo económico solamente, era una trampa tendida
por los explotadores. Este, el patrón, trataba de penetrar con esa concepción,
la de pelear solo por el salario y otras reivindicaciones parecidas. Era la
ideología del economicismo que se inmiscuía en el seno de las luchas de los
trabajadores para desviar el problema central, la lucha de clases en el marco de
la lidia por la liberación nacional, para terminar con la explotación del hombre
por el hombre.
Acabar, definitivamente, con explotados y explotadores, terminar con los sueños
de los explotadores que quieren que los trabajadores trabajen de la cuna a la
tumba.
Eso fue lo que intentaron e intentan en la actualidad los dirigentes obreros
participacionistas o colaboracionistas, y los llamados burócratas en los tiempos
contemporáneos, cuando buscaban y buscan artimañas para que la lucha sólo sea
por el salario. Y que además, el Movimiento obrero fuera apolítico, tal como lo
pretendían y pretenden las patronales, el Estado y las burocracias entregadas.
Tosco y sus compañeros, expresaban distintas corrientes del
pensamiento político local y nacional, tuvieron claro que no se puede introducir
ningún partido político en forma preeminente, ni darle un tinte partidario al
sindicato. Entre los trabajadores, en el seno de la clase obrera conviven y
existen distintas expresiones, identidades, creencias y pensamientos. Por eso
sostenían que la política sindical es la forma política más importante y
compleja a desarrollar. Tosco nunca confundió el papel del militante de un
partido político, con la de un militante gremial, son total y absolutamente
diferentes.
Sabía que la elección del delegado era de vital importancia. Era el momento
donde se ejercía la democracia obrera en forma directa sin intermediarios. El
delegado es la raíz que nutre de savia al sindicato, que viene desde los
socavones de la clase trabajadora. Una vez elegido el delegado, pasa a ser la
voz de todos, el que transporta las ideas y las palabras de todos, el ya no es
más él, él es todos los compañeros que lo eligieron para que lleve la voz del
conjunto. Las cualidades debían ser muy sencillas; ser un buen trabajador y un
mejor compañero.
Cultura del Trabajo
Uno de los aspectos que debemos rescatar de entre las cenizas que el neoliberalismo destruyó, es la cultura del trabajo. Tiene que ver con la relación social diaria, permanente, en el lugar de trabajo, en el sindicato, en el barrio, en los clubes de trabajadores. En el lugar de trabajo con la transmisión del oficio, transferencia de las enseñanzas centenarias que vienen de un proceso de acumulación del conocimiento.
Labor que le correspondía a los trabajadores mayores, como un
mandato no escrito, sin egoísmos de por medio. La transmisión oral de los más
grandes a los más jóvenes, de los maestros hacia los aprendices, como en las
grandes comunidades antiguas, donde el consejo de ancianos era la fuente de toda
sabiduría.
Los trabajadores reconocen a sus maestros en el oficio y el trabajo diario, esta
es parte de la esencia de una cultura de la transmisión, de la solidaridad, del
compañerismo, de los códigos entre trabajadores, que se verifica en la vida
cotidiana del trabajo y en la lucha por sus derechos.
Afirmamos que el neoliberalismo bregó por aniquilar todo lo
que tenga que ver con la cultura del trabajo, había que imponer la
desindustrialización del país y darle la bienvenida a un país con grandes
pizarras, acciones y cotizaciones, más todos los privilegios a los bancos; o
sea, el modelo financiero de concentración económica. Para imponer esta
desindustrialización había que derrotar y posteriormente liquidar a la clase
obrera, física y culturalmente.
DOS TIPOS DE SINDICALISMO
Por otro lado, el Gringo definirá dos tipos de sindicalismo, nudo esencial de un pensamiento que marcará las diferencias y contradicciones entre los dirigentes obreros, los que utilizan a la clase obrera para sus intereses particulares y los que son auténticos representantes.
Estas afirmaciones las realiza en medio de la lucha ideológica y política con el participacionismo que estaban demostrando sobradamente, estas premisas, no sólo por su accionar, sino por los niveles de burocratización y corrupción, enquistados en los sillones, eran favorecidos con todas las prebendas, se habían corrompido.
En esto se les iba la vida a los dirigentes burocráticos, en componendas con los grupos y sectores de poder, con las fuerzas armadas dando legitimidad a los golpes de estado.
Por otro lado, y fundamentalmente, el sindicalismo peronista se había transformado en la expresión política del ausente partido justicialista y la expresión contestaría de las masas peronistas. Aquellas habían virado hacia la resistencia, hacia la confrontación y hacia una búsqueda de nuevos dirigentes. Muchos dirigentes luego se burocratizaron, que antes fueron parte de la Resistencia Peronista, mientras unos pelearon por la vuelta de Perón, otros planteaban el peronismo sin Perón.
Por eso el pensamiento de Tosco giraba sobre la trascendencia
de esos momentos de lucha del movimiento obrero y los trabajadores, y el
carácter de clase que debía adquirir el sindicalismo.
Por esto, la premisa de Tosco, su pensamiento sobre el Sindicalismo de
Liberación se asienta sobre tres banderas: la de unidad y lucha, la de justicia
social, soberanía política y liberación nacional.
Además de la lucha sindical particular de su sindicato participaba en la confrontación general, en la esfera institucional y política del momento, estaba la disputa clandestina contra la dictadura encabezada por Onganía, autodenominada Revolución Argentina. En esa pelea Tosco plantea un sindicalismo para disputar en todos los espacios, no había que dejar ningún flanco descuidado, depende, afirmaba:
"Del momento en que se viva, de cómo instrumentar esa lucha, bregar para que sea la clase obrera y el pueblo los que la llevan adelante". Teniendo en claro siempre, que sólo la democracia de bases es la forma y que no puede ser suplantada por otras maneras de funcionamiento, y que es la relación que existe y debe continuar entre dirigentes y las bases, mecanismo y ejercicio que logra la concientización de todos y reafirma su compromiso para la lucha.
Las asambleas que se realizaban, y realizan por sectores, en
unidades o sectores de trabajo, estaban acorde con la línea de pensamiento del
Gringo, que el recogía de viejas tradiciones obreras, que las recreaba y la
plasma en la práctica. En la resistencia, en clandestinidad, o en una situación
institucional normal, nunca esa democracia de bases, esa relación social y
política entre dirigentes y cuerpos de delegados puede ser suplantada por otras
formas.
Por eso el Gringo irá conformando un módulo donde confluirían la teoría y la
práctica, teoría que se asienta sobre la vida misma, sobre las experiencias,
sobre aquellos teóricos a los cuales consulta, nombra y que levanta sin ningún
resquemor: "Yendo a la dialéctica de la historia y como decía el gran Lenin, al
avance del proceso revolucionario se intensifica el proceso
contrarrevolucionario".
Su planteo antiburocrático, antipatronal, antiimperialista se enmarca en la
teoría de la dependencia, por eso la lucha por la liberación nacional y social,
por eso la concepción del sindicalismo de liberación, esencial en el proceso de
transformación hacia una nueva sociedad.
Cabe una aclaración, en 1970 se publica un trabajo de investigación de los
brasileños Theotonio Dos Santos y Enrique Cardozo, ex presidente de Brasil,
ambos elaboran la Teoría de la Dependencia. Países centrales y periféricos. Un
centro hegemónico y un conglomerado de naciones en nivel de dependencia,
económica, social, políticamente hablando.
Por tal razón, la consigna del sindicalismo para la liberación nacional que
emanaba del pensamiento del Gringo Tosco, se ratifica en esa investigación y se
llena de contenido. La doctrina sindical tosquiana la hace suya, levanta las
banderas de justicia social y liberación nacional, formando parte de todos los
planteos
Tosco atacaba de esa forma los conceptos del liberalismo económico y del
totalitarismo político que se habían hecho carne en la burocracia sindical,
aquella que encarnaban las intervenciones a los sindicatos para frenar la
democracia y la participación de las bases, porque de esa forma se paraba el
avance de la conciencia en la lucha, la que se adquiría, la que era parte de ser
la "vanguardia organizada y combativa de los demás sectores populares...".
EL PAPEL DE LA CLASE OBRERA Y DEL MOVIMIENTO OBRERO
EN EL PROCESO DE TRANSFORMACIÓN
Tosco no sólo analizaba al movimiento obrero, sino el lugar
que le cabe a la clase obrera como sujeto histórico de las transformaciones
revolucionarias, de la sociedad, donde la vanguardia no estaba solamente en un
partido político, sino en la única clase social capaz de generar esos cambios:
la clase obrera.
El sistema capitalista mundial concentra los medios de producción, pero necesita
de una clase obrera que venda su fuerza de trabajo en el mercado laboral en
forma vil. La resistencia a esa vil venta de la fuerza de trabajo genera la que
se denomina lucha de clases, contradicción fundamental: entre la burguesía y el
proletariado, entre explotadores y explotados.
Sólo los explotados son los que pueden terminar con las imposiciones del
sistema. Un sistema que utilizaba, y utiliza, los medios represivos, la
persecución, imponiendo una ideología y una cultura que intenta desnaturalizar
las necesidades de la clase trabajadora y el pueblo; inculcando formas
culturales donde pregona la necesidad del apoliticismo y el egoísmo en
sindicatos y durante la lucha sindical.
Es dable de tener en cuenta, y es una enseñanza, que la burguesía, nunca
abandonó la lucha de clases, ni concilió con la clase obrera.
Atento a ello el Gringo afirmaba a modo de reflexión "cada compañero tiene, no
sólo el derecho sino él deber de pensar políticamente y la opción de estar
afiliado o no, de ser militante o no, de una agrupación política".
Con ese nivel de confrontación y enunciando la lucha de
clases, se plantea en su pensamiento, que el apoliticismo es una malformación
política reaccionaria, que va contra los intereses de la clase obrera y que sólo
es necesaria para la clase de los explotadores, siendo la burocracia sindical su
vehículo, aliada incondicional.
Tosco reafirmaba al decir: "… el rol de la clase obrera no es participar como
socio menor y subalternos en las esferas del poder de la oligarquía y de la
reacción, sino impulsar las transformaciones revolucionarias que cambien en
profundidad este sistema de opresión, de explotación y miseria. El papel de la
clase obrera es ser vanguardia organizada y combativa de los demás sectores
populares para lograr la liberación social y nacional de los argentinos".
A la gesta del Cordobazo la definía como que "fue una
rebelión obrera y popular (...) surgió de la clase obrera y del pueblo. Lo
esencial del Cordobazo es que surge de los trabajadores y de los estudiantes y
que ellos por sus convicciones salen a la calle a luchar".
A 30 años de su desaparición podemos decir sencillamente: se fue el Gringo, el
respetado por todos. Nos quedaron sus enseñanzas a través de la lucha y de la
práctica concreta de su militancia. Otros rasgos además lo distinguían como la
intransigencia en la defensa de sus principios, su tremenda fuerza moral y
ética, su amor a la libertad; fue un rebelde obrero, duro, pero esa severidad
nunca le hizo perder la ternura que le profesaba a todos sus compañeros.
Desde entonces la figura del Gringo Tosco se recorta lenta y
obstinadamente, venciendo al silencio y al olvido, ensanchando día a día el
campo de la memoria.
Fuente: Argenpress, 4-05-2005
El
Gringo Tosco Por Osvaldo Bayer.
Qué alegría profunda. Poder verlo de nuevo a Agustín Tosco en el video
documental Tosco, grito de piedra, de Adrián Jaime. Tosco, como siempre, lleno
de vida, saludando con el puño izquierdo cerrado. Oírlo en los grandes mítines
de la gloria de los obreros de aquellos tiempos. Hablar claro, decir la cosas
sin temor a las calificaciones partidistas. Agustín Tosco, el mejor líder obrero
que conocí en mi vida. Un Hijo del Pueblo.
Los monumentos en la Argentina no están para los hacedores de la dignidad y de la solidaridad sino para los generales genocidas, como aquel del “desierto”. Para los héroes del pueblo, y más si es bien de abajo, no hay monumentos. No, ahí, en este documental, aparece tal cual fue: con su ropa humilde, con su rostro al frente, con su palabra clara, absolutamente clara y sus propósitos de llevar justicia a todos los barrios.
Lo conocí en el congreso organizativo de la CGT, en 1956. Congreso que era nada menos que presidido por un capitán de navío, Patrón Laplacete. Nada menos. Las Fuerzas Armadas con el automandato de ser ellas las que dictaban la vida obrera. Realidades argentinas. Pero también ese dirigente obrero de 26 años, allí con esa claridad y ese coraje civil a toda prueba: no, señores, así no se hacen las cosas. Ni con bombardeos, ni a balazos, ni con cárceles, ni dictaduras uniformadas. Sí con asambleas y con marchas por la calles. A los 27 años de edad ya era secretario general de Luz y Fuerza de Córdoba.
El film sobre él nos trae los momentos fundamentales. Tosco en las calles del Cordobazo, Tosco en las asambleas obreras, Tosco en los actos con miles de obreros y estudiantes. Su palabra. Un país para todos, con pan para todos, con techo para todos, con escuelas para todos. Y fundamentalmente con trabajo para todos, y allí, los obreros, sí el trabajo, pero también cultura, y las horas de descanso para la cultura, jugar con sus niños, el amor con sus mujeres. Agustín Tosco, cariñosamente “El Gringo”. Querido para siempre, para siempre en el recuerdo.
Voy en busca de algo que escribí hace doce años. Cuando los “gordos” de la CGT trataban por todos los medios de ningunear la figura más limpia de la historia sindical argentina de las décadas del ’60 y del ’70. Y lo dije así:
“Tosco no era antiperonista, era antiburócrata. Un enemigo acérrimo de la burocracia sindical. Porque justamente allí, para él, estaba el cáncer del movimiento obrero: la falta de democracia de base, el caudillismo, la prebenda, el acomodo, en fin, la corrupción”. Barrionuevo, un símbolo de todo eso. “Es decir, el fiel reflejo de la falta de democracia interna que perennemente habían padecido los dos partidos clásicos de la política argentina.”
Y en esto no fue con eufemismos. Siempre los denunció, sin pelos en la lengua, con el adjetivo que los pintaba de cuerpo entero. Basta con dos ejemplos. Dijo Tosco, textualmente: “Rucci y sus discípulos son prisioneros por sus compromisos con los detentadores del poder, presos de la custodia que les presta el aparato policial; presos de una cárcel de la que jamás podrán salir: la de la claudicación, indignidad y participacionismo”.
Hombre fundamental en el Cordobazo, una de las rebeliones justas más increíbles de la historia de nuestro pueblo. Obreros y estudiantes. Lucha a brazo partido contra el Ejército. Y esto aparece en el film en escenas que muestran todo el arrojo de la gente para terminar con las humillaciones.
Son muy sentidas las intervenciones de los testigos, protagonistas muy cercanos a este luchador de abajo, cuando relatan las características personales de Tosco en esos días. Por supuesto, la cárcel. Las injustas detenciones bien prolongadas que sufrió este dirigente de Luz y Fuerza. Condenado a ocho años por un tribunal militar, recuperó la libertad a los diecisiete meses. Sus cartas: nunca vencido, nunca lágrimas, siempre esperanzas.
Trelew.
Cuando el golpe contra la cárcel que liberó a dirigentes del ERP trató de liberarlo también a Tosco, él se negó. Creía más en la fuerza de sus compañeros de las fábricas que obligarían a la dictadura militar a finalmente dejarlo en libertad. Un momento indescriptible cuando sale, por fin, de atrás de las rejas para respirar nuevamente el aire de la libertad.
El retorno de Tosco a Córdoba fue triunfal.
Y seguirá siendo él mismo un dirigente sindical que primero trabajaba y luego era dirigente, sin ningún dinero adicional, ni auto con chofer. Su línea fue clara: alianza con los peronistas surgidos de la base y repudio valiente a los peronistas del populismo demagógico y corrupto. No a Osinde, a López Rega, a Otero (a) “Oterito”, el ministro de Trabajo, que una vez dijo: “Si el general Perón me manda a limpiar su baño, voy y lo limpio”.
Pero cuando Rucci, el secretario general de la CGT oficialista, cae víctima de un atentado, Tosco será el primero en estar contra esa acción. Dirá:
“Nuestro gremio, Luz y Fuerza, denunció permanentemente a la burocracia sindical cuyo principal exponente era José I. Rucci. Mas ello no llevará a nuestro gremio nunca a la acción de los atentados personales para desembarazar al sindicalismo argentino de tránsfugas y traidores. Sólo la lucha por la plena democracia sindical de bases se considera camino apta para la autodeterminación de los trabajadores. Por eso se condenó abiertamente el asesinato del secretario general de la CGT Nacional”. Como se ve, lo denomina taxativamente asesinato.
Pero, igual, la persecución a Tosco por parte del gobierno justicialista de Isabel va a ser despiadada. En octubre de 1974 es intervenido el sindicato de Luz y Fuerza, Tosco va a pasar a la clandestinidad, perseguido. Es cuando se va a enfermar y no se lo puede internar, porque iba a ser ejecutado cuando se supiera el lugar donde se encontraba. Es atendido por amigos médicos que también se juegan la vida. Hasta que Tosco muere, el 5 de noviembre de 1975. Tenía apenas 45 años de edad.
Pero ahora vendrá lo peor. A su entierro irán miles de cordobeses. A pesar de las amenazas de la Triple A gubernamental. Cuando comenzaron los discursos de despedida, comenzó la venganza del régimen. Desde los techos, a balazos, la policía y sus ayudantes. La violencia extrema. La gente tuvo que huir. Quedó el cementerio sembrado de zapatos, carteras de mujer, paraguas. El poder corrupto se despedía de quien sólo quería un país justo para todos.
Pero siempre el tiempo hace justicia. ¿Quién respeta hoy a ese gobierno corrupto hasta la médula de los huesos, quién se acuerda de sus represores? Serán maldecidos por todos los tiempos. En cambio, la figura de Tosco emerge cada vez más en la esperanza de que vengan otros como él.
El film nos permite conocerlo más, estar otra vez con él. Ver
su fuerza. Y sus triunfos, a pesar de los corruptos, de los traidores, de los
deshonestos, de los uniformes. Tosco, grito de piedra. El espontaneísmo de las
masas. El Cordobazo. La honestidad, la humildad. La enorme fuerza que le dio el
ideal de soñar con una sociedad sin hambre y sin explotación. Sí, repitámoslo:
un Hijo del Pueblo.
Fuente: Página 12, 04/11/05
LA ÚLTIMA
BATALLA DE AGUSTÍN TOSCO Por Vicente Zito Lema
Para unos era de la estirpe de Icaro, o de Prometeo. A otros les parecía la
versión laica de Juan el Bautista y, al igual que éste, halló la muerte bajo el
reinado de una oscura bailarina. Esto aconteció el 4 de noviembre de 1975, hacen
ya veinticinco años cuando, estando en la clandestinidad, fue víctima de una
dolencia que en circunstancias normales hubiera sido fácil de tratar. Entonces
la persecución, las calumnias, los intentos de asesinato cedieron paso a algo
peor: el olvido.
Hoy, cuando la tierra de promisión parece más lejana que nunca y el pueblo
argentino busca a los tumbos su perdido camino en el desierto, resultan
necesarias las voces de aquellos que, como Agustín Tosco, nunca callaron. El
Gringo, como lo llamaban sus compañeros, había nacido en el sur de Córdoba,
Coronel Moldes, el 22 de mayo de 1930.
Símbolo del Cordobazo una de las mayores gestas populares del siglo,
prisionero de las dictaduras, ejemplo aun en el cansancio, en la desorientación
o en la peor desventura, colocando al servicio de los demás un enorme coraje
personal y esa férrea voluntad con que se transforma la realidad. Veía el
socialismo como un camino para la construcción del hombre nuevo y la nueva
sociedad. Como pocos luchó para que así fuera.
Tuvo la pasión de los convencidos, la fraternidad de los justos y alcanzó, sin
dejar de ser nunca un trabajador, el más alto grado de conciencia crítica que en
su tiempo se pudo lograr. Mirándonos en él, nadie se animará a pensar que la
clase obrera argentina come vidrio.
La conversación había entrado en lo personal y dio pie a la última pregunta,
pertinente para aquellos tiempos donde los destinos trágicos se habían
convertido en una cotidianeidad: ¿cómo quisiera morir y cómo no quisiera?
Contestó casi sin respirar, pareció que las palabras las tenía siempre en la
punta de la lengua: "El marxismo dice que la muerte es necesaria. Yo no me
planteo cómo tendré que morir, creo que mi fin será consecuente con mi lucha, no
sé en qué circunstancia. Lo importante es morir con los ideales de uno. Ahora,
no me gustaría morir habiendo traicionado a mi clase".
Nos despedimos en el viejo bar de la calle Córdoba sin decir más, bastaba el
apretón de manos. Me dejó una vez más la impresión de que nunca moriría. Y
mientras caminaba hacia mi casa, yo por entonces vivía en el Bajo, recordé lo
que me había contado un compañero. De todas las historias sobre Tosco era la más
hermosa y acaso la que lo retrataba de cuerpo entero, justificando con creces
esa sensación de respeto que sentía por él, y que nunca había sentido, así tan
profunda, por nadie.
El compañero había contado:
"Yo estaba preso en Trelew, cuando los fusilamientos del 22 de agosto... fue algo terrible, de no creer... habían matado a los dieciséis a sangre fría... en la cárcel empezamos a golpear las puertas, estrellábamos los jarros contra las rejas, gritábamos, puteábamos... Al fin me encontré tirado sobre la cama, sin saber qué hacer...
Cada vez era más profundo el silencio en los calabozos... Nos fue ganando la tristeza más grande del mundo y, de pronto, de a poquito, alguien por la ventana comenzó:
Compañeros... compañeros... compañeros... los quiero escuchar... compañeros no se caigan, porque si ustedes se caen ellos están muertos, pero está en ustedes que los hagan vivir... Y esa tonadita cordobesa fue la del Gringo Tosco, que estuvo más de veinte minutos arengándonos y diciéndonos que salgamos y ahí salimos todos de nuestro encierro y yo creo que fue por primera vez que se empezó a mencionar cada uno de los nombres de los caídos y todo el grupo gritaba bien fuerte ¡Presente! ...
El Gringo me enseñó algo muy grande, que la voz de los sin voz
surge naturalmente... Él, que no quiso fugarse, aunque se lo ofrecieron, porque
sentía que un dirigente obrero tiene que vivir en la luz, se hizo cargo del
dolor de todos y nos marcó el camino."
Tras el esperanzado y corto paso por la Casa Rosada de Héctor Cámpora -rápidos y
embriagadores serían esos meses; "un alazán en las pampas", habría dicho
Marechal y ocurrido el fallecimiento del general Perón -para muchos el duelo
por el padre; para otros, la sonrisa casi en rictus de un antiguo odio
reverdecido, y todos bajo un cielo color de cuervo, con tormentas y presagios,
se suceden gobiernos que bajo el manto protector de la herencia peronista
cumplen a fondo su misión, ya sin contradicciones: frenar el ascenso popular,
entretenerlo y desviarlo, llevándolo a una encrucijada sin salida.
La confusión, el desaliento y hasta el miedo cundirán en sectores que hasta ayer
mismo habían soñado tocar el cielo con las manos.
Algunos por cansancio, otros acosados y de espaldas contra la pared comienzan a
imaginar el exilio.
Susana, ¿Tosco pensó en irse del país al menos por un tiempo?
La compañera de Tosco me mira, luego baja los ojos hacia el mate y habla,
serena, sin rencores, pero la voz denota que la herida aún quema.
Pudo haberlo hecho, prefirió sin embargo esperar aquí... y aquí lo alcanzaron
la enfermedad y la muerte dice y vacía muy rápido el mate.
Será un tiempo difícil, también confuso. Unos resisten y hasta redoblan la
apuesta del combate; otros muchos comienzan a practicar el silencio. Los rumores
de un golpe militar se escucharán cada vez más fuertes. Si bien se vivía bajo un
régimen cerrado y represivo, con la Triple A paseando la muerte a su antojo, la
proximidad de las elecciones permitía abrigar alguna esperanza.
Agustín Tosco decide librar la que sería su última batalla: frenar el asalto al
gobierno por los sectores más reaccionarios de las Fuerzas Armadas, día a día
más hegemónicos y abiertamente agresivos.
En condiciones de extremo peligro se traslada a Buenos Aires. Allí se entrevista
en secreto con dirigentes de distintas procedencias, Raúl Alfonsín y Oscar
Alende entre otros. Su intención es formar un frente patriótico y democrático,
lo suficientemente amplio como para incluir a las organizaciones armadas, con el
fin de aislar a los sectores golpistas. Es entonces que siente los primeros
síntomas de su enfermedad: terribles dolores de cabeza que no calman las fuerte
dosis de aspirinas ni las ampollas bebibles de analgésicos, a los que se agregan
las pérdidas del equilibrio y por último los desvanecimientos.
El frente no se puede concretar: las diferencias son insalvables. El campo
popular tendrá que sufrir la embestida de sus verdugos debilitado por sus
gruesas divisiones. Acaso por primera vez abatido, Tosco regresa a Córdoba. Como
una metáfora del país, su organismo se deteriora rápidamente.
"Lo hicimos ver por médicos amigos. Pero hacía falta internarlo y hacerle
estudios. No podíamos por su clandestinidad. No conseguíamos dónde. Cuando al
final encontramos un lugar, ya era tarde; las cosas habían pasado a un punto sin
retorno. El Gringo fue una víctima más de la represión." Me lo dirá Arnaldo
Murúa, uno de sus abogados defensores, mientras caminamos por las calles de
Córdoba y recordamos caminatas y charlas similares junto a los canales de
Amsterdam, cuando el exilio.
Más enfermo y aún más debilitado, Agustín Tosco que ahora oculta su apariencia
tras un bigote, un peluquín y un "blanqueo" de esos dientes que lo delatan por
sus caries es llevado de escondite en escondite.
La Triple A lo ha condenado a muerte y el propio jefe de policía de Córdoba lo
tilda públicamente de "criminal terrorista". Come mal, pan y queso suele ser el
menú diario y, a pesar de los esfuerzos, no hay manera de cuidarlo mejor.
Sin embargo su leyenda va en alza (algunos dicen que vive en un tanque de agua,
otros cuentan de sus amores con una monja que lo protege en un convento y hasta
hay quien cuenta que lo vio tomando café en un bar frente al cuartel de
policía); lo cierto es que el deterioro crece y crece. Le cuesta hablar. Sufre
mucho. Siguen las angustiosas mudanzas de madrugada (sus compañeros más de una
vez lo ayudan a guardar en una sábana o en diarios sus pocas ropas, sus papeles
y su inseparable máquina de escribir).
Tosco manuscribe sus últimas cartas con dificultad. Una de ellas está dirigida a
sus padres, fechada supuestamente en La Plata, con letra vacilante dice: "Desde
hace tiempo no les escribo por la situación de clandestinidad que padezco. Pero
la mala suerte me embromó bastante y desde hace un mes y medio estoy internado
en un hospital de La Plata. La pasé muy mal, estuvieron a punto de operarme de
la cabeza; pero paulatinamente pude ir recuperándome. Hoy, como ven, les puedo
escribir a mano. Pienso que para fin de mes estaré bien y podré reintegrarme a
mis actividades.
Son muchísimas las cosas para hacer y todo el que pueda debe aportar. Como es el
Día de la Madre, le envió un obsequio a Mamá. (...) Pese a todas las
dificultades seguiremos adelante. Esperamos que la suerte nos ayude. Cariños y
besos a Lucy y Papá. Será hasta la próxima. (...). Ya en grave estado sus
compañeros deciden trasladarlo secretamente a Buenos Aires. Han conseguido un
lugar y lo internan con un nombre falso. Al fin es tratado por un equipo médico.
... La última vez que lo vi fue tres días antes de su muerte. No estuve en los
últimos momentos porque mi presencia no era necesaria y había que moverse con
mucha discreción dado lo peligroso del momento. En un principio pensamos que
podía tratarse de un tumor, pero consultamos con neurocirujanos, se hicieron
estudios y se descartó esa posibilidad. Se trataba de una encefalitis.
¿Cuáles fueron los síntomas?
Malestar general, fuertes dolores de cabeza y fiebre.
¿Mantenía el conocimiento?
Sí. Se trataba de una enfermedad que ataca al cerebro, como podría atacar otro
órgano.
¿Tenía origen virósico?
No. Era una infección simple, por gérmenes; incluso hicimos un antibiograma
para determinar el tipo de antibióticos necesarios. Yo participé en el
diagnóstico en el aspecto neurológico, que es mi especialidad. El resto lo
hicieron otros médicos que eran muy capaces y tenían mucha experiencia en
infecciones.
¿Estaba desahuciado?
No. Se trataba de una enfermedad subaguda que en condiciones normales sería
previsiblemente manejable. El problema es que él estaba muy deteriorado
físicamente. Yo lo había conocido antes y pude ver la diferencia. Estaba muy
demacrado y había perdido mucho peso.
¿Era por la enfermedad?
La enfermedad había hecho lo suyo. El estuvo internado con nosotros algunas
semanas. Calculo que cuando llegó estaba enfermo desde hacía aproximadamente un
mes. Pero fundamentalmente pienso que era la situación que estaba atravesando la
culpable de ese deterioro.
¿Piensa que fue mal atendido en Córdoba?
No. Pienso que la persecución de que era objeto y las privaciones que sufrió
lo habían deteriorado mucho. El era un hombre muy fuerte, que llevaba una vida
muy sana. Incluso con el tratamiento empezó a repuntar, mejoró notablemente. La
última vez que lo vi ya caminaba y hablaba con fluidez. Ante esa evolución se
consideró que había superado la zona de peligro. Se decidió suspender los
antibióticos y allí fue que tuvo una recaída de la que ya no pudo salir.
¿Cuál fue el origen de la infección?
No se pudo determinar, al menos yo no recuerdo... pasaron algunos años. No sé
si los que manejaron la parte clínica llegaron a saberlo.
¿Hay algún registro?
No. Por razones obvias no se levantó historia clínica.
El médico Juan Ascoaga nos despide con la misma seriedad con que nos recibió.
Descubro o acaso imagino que sus ojos en el fondo brillan.
Agustín Tosco muere en Buenos Aires el 4 de noviembre de 1975. Corriendo otra
vez toda clase de riesgos, un grupo de compañeros que se habían juramentado a
defenderlo aun a costa de sus vidas, deciden trasladar su cuerpo para que pueda
ser enterrado en su provincia natal.
En un viejo bar de Villa María uno de aquellos compañeros me da detalles de la
historia:
- Lo llevábamos en una ambulancia, sentado en el lugar del acompañante.
Algunos podrán decir que fue una locura o que no tiene sentido político, puede
ser, para nosotros era otra cosa, se trataba de una cuestión de honor.
Oficialmente Tosco muere en Córdoba, el 5 de noviembre de 1975.
La noticia de su deceso circula de boca en boca con la velocidad de las malas
nuevas. Los medios de comunicación guardan silencio o retacean la información
todo lo posible. Sin embargo, el hecho es conocido, se declara un paro y
numerosos trabajadores abandonan sus tareas para unirse a las exequias. Vuelvo a
encontrarme con Susana Funes.
¿Tosco tuvo una última voluntad?
Sí, varias veces me había dicho: "Susana, si me pasa algo quiero que me velen
en el sindicato".
¿Fue así?
No, no pudo ser. El sindicato estaba en manos de los fascistas y no podíamos
arriesgarnos a perder su cuerpo.
(Han pasado muchos años desde el día de la muerte. En la voz de la mujer ese día
fue ayer.)
Agustín Tosco es velado en la Asociación Redes Cordobesas. Se organiza una
colecta popular para enfrentar los gastos del sepelio.
Durante la noche del 6 de noviembre, un desfile incesante de trabajadores se
aproxima para darle su adiós. También se hacen presentes dirigentes políticos,
como el ex presidente Arturo Illia, gente de los barrios, estudiantes,
militantes sindicales y de las organizaciones guerrilleras.
Nadie quiere esquivar el cuerpo en la despedida al dirigente obrero perseguido.
Nadie acepta quedarse con un dolor sin respuesta a solas.
El mal estado del tiempo no arredró a la gente que creció en su número, que se
mantuvo firme. Antes tuvieron que vencer el estupor: sí, el Gringo había muerto.
Una docena de oradores se suceden ante sus restos. Pálidos, consternados,
fumando a más no poder.
Cuando alrededor de los cinco de la tarde mengua por instantes la lluvia, sus
compañeros deciden iniciar la marcha hacia el cementerio de San Jerónimo.
Unas seis mil personas participan en los primeros tramos del cortejo fúnebre que
avanza por las calles Roma y Sarmiento; se suman a la columna varios centenares
más. Son muchos los que observan desde las veredas, son también muchos los que
bajan la cabeza. Desde los balcones de los edificios caen flores. Al llegar al
puente Sarmiento la multitud supera las diez mil personas. Hay banderas
argentinas y también algunas rojas. Flamean juntas, sobre el silencio.
En tanto, el dispositivo represivo se hace cada vez más evidente. Allí están los
inconfundibles matones armados sobre los techos del Automóvil Club Argentino.
Tampoco faltan los patrulleros, la policía montada, las cuadrillas con perros,
ni los autos verdes con policías de civil que ostentan sus itakas. Se ven hasta
helicópteros sobrevolando el cortejo en clara actitud de intimidar.
Pero la marcha continúa y se sigue sumando gente. Siguen cayendo claveles rojos
y de pronto la lluvia. La columna ya ocupa todo el ancho de la avenida y tiene
varias cuadras de largo. Son más de veinte mil los que están presentes, a pesar
de las amenazas y la lluvia, cada vez más intensa, de primavera.
Se escuchan consignas: "Se va a acabar, se va a acabar, la burocracia sindical"
es acaso la cantada con más rabia.
La policía y los matones del gobierno aumentan su provocación. Los testigos
recuerdan risas, burlas, gestos obscenos y las armas que ahora no sólo se llevan
sino también se ostentan con ruido, con movimientos gruesos.
El cortejo dobla por la calle Zanni para cubrir las últimas cuadras que conducen
al cementerio. En la plaza que está a su frente, aguardan otros tres mil
militantes.
Quienes estuvieron presentes cuentan que, pese a la multitud, en el lugar el
silencio era abrumador. "Las palabras ya no valían nada", dice ahora, con voz
entrecortada un viejo luchador sindical. La idea es trasladar el féretro hacia
el panteón de la Unión Eléctrica. Frente a sus restos los oradores se aprestan a
concluir el acto.
Después de la dignidad del silencio, la dignidad de la palabra para despedir a un hombre digno. Habla en primer término una maestra, después un estudiante, con la misma claridad, con igual emoción. Más de uno llora sin darse cuenta, tal vez crea que es la lluvia que no cesa.
Finalmente es el turno del secretario de la Unión Obrera Gráfica de Córdoba. En ese momento la policía y los matones inician el ataque. Golpes, culatazos, ráfagas de ametralladoras. Es el desbande. Muchos corren. Otros buscan seguridad tirándose cuerpo a tierra. Se ven mujeres con criaturas refugiándose detrás de las bóvedas. Hay heridos. Hay impotencia en la gente desarmada.
Se impide trabajar a periodistas y fotógrafos.
Se practican decenas de detenciones. En medio del desconcierto, una pareja busca
con desesperación al hijo que se soltó de su mano. Es cuando un obrero de Luz y
Fuerza, desafiante, grita: "Todos somos Tosco". "El Gringo vive." Habrá un
silencio. Y luego, como un eco, como una tromba marina, el grito de todos: "El
Gringo vive". Hay momentos que marcan la realidad, la convierten en símbolo y en
historia. Este será uno de ellos.
¿Por qué durante tantos años en la lápida no se puso una placa con su nombre y
apellido?
Pienso que fue una medida tomada por sus amigos para proteger sus restos, más
de uno se la tenía jurada y esos tipos son capaces de cualquier barbaridad
responde el cuidador del panteón que guarda los restos de Agustín Tosco.
Es bueno recordar que cuando nos íbamos, habríamos dado unos cincuenta pasos,
aquel hombre moreno y bajo, de pelo bravío, se acercó corriendo y agitado dijo:
"Tengo un trabajo de mierda, de estar todo el día con la muerte mi vida se
volvió una mierda... Pero yo tuve mi mejor momento y no lo olvido".
Prende un cigarrillo, y dice, y se desahoga. "Había una huelga general, los
muchachos del cementerio también fuimos. Nos dispersaron a palos, la policía nos
daba duro, de pronto me vi cerca de Tosco, era un gigante, me puse detrás y sin
que él lo supiera le cuidé la espalda. Era un tipo hermoso, el Gringo.
En esa media hora de palos y palos me olvidé de la muerte y yo, que soy un
cagón, no tuve miedo. Esta historia es lo mejor que tengo. ¿Qué cosa, no?".
Se volvió corriendo a su trabajo, pero de pronto se paró y casi a los gritos
dijo: "Me llamo Justo, y a mi hijo le puse Agustín...".
No era el mejor lugar, pero lo vi reír.
Y después en un solo movimiento que fue lento en el inicio y decidido al final
levantó su puño cerrado hacia el cielo.
Fuente: Agencia Walsh
ALGUNOS CONCEPTOS
Y DEFINICIONES
En 1952 es electo secretario del cuerpo de delegados de Luz y Fuerza de Córdoba,
y en 1953 gana las elecciones para la conducción del gremio en la provincia.
Un año más tarde es elegido secretario gremial del secretariado nacional de la
Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza (FATLYF).
Al cese de las intervenciones militares (1955-1957), bajo las cuales se lo había inhabilitado, integra el Congreso Nornalizador y vuelve a resultar reelegido en los dos cargos antes mencionados.
Su reelección democrática como secretario general de Luz y Fuerza de Córdoba, se
reitera, había renunciado en 1959 al cargo en la Federación, en varias
oportunidades siendo la más notable la de 1972. En ese año, mientras permanecía
en prisión por disposición del P.E.N. es elegido, además de dirigente máximo en
su sindicato, como secretario adjunto de la CGT Regional.
-¿Alguna vez pensó que iba a llegar a estar preso?
-No. Recién después del 55 creí en la posibilidad. Traté de eludirla siempre que pude, y las veces que caí fue porque me apresaron. No me gusta la cárcel, por supuesto, pero la he soportado con entereza. Y aún hoy, que estoy en libertad provisional, no descarto la posibilidad de estar nuevamente en prisión. Si ocurre, volveré a afrontar esa situación con la entereza que me da la solidaridad de los compañeros, la seguridad de nuestros ideales.
-¿Cuándo estuvo preso por primera vez?
-En Misiones, durante una semana de 1957 por una huelga que hicimos en defensa de los compañeros de Luz y Fuerza. Luego todo empezó en el 69. Me detuvieron por 48 horas días antes del Cordobazo, en el barrio de Clínicas. Después del levantamiento estuve preso siete meses en La Pampa y en Rawson. Más tarde fui detenido otro par de veces, una vez que atacaron el sindicato a balazos, y luego del Viborazo, en abril del 71, lo que motivó mis once meses en Devoto y el resto en Rawson.
-¿Cuál fue la máxima emoción que vivió?
-Viví muchas, fundamentalmente en la lucha del movimiento obrero. ¡Y tengo tantas!, Bueno, en dos oportunidades, después de largos meses de cárcel, al llegar a Buenos Aires y a Córdoba me encontré con la alegría de la gente y tantos compañeros! Le juro que apreciar esa solidaridad que uno siente en prisión, verla hecha realidad, es lo más importante que puede ocurrir; yo trato siempre de hacer valer los sentimientos en las relaciones sociales.
En septiembre de 1970 asiste como invitado a la asunción de Salvador Allende, líder de la Unidad Popular, a la presidencia de Chile.
-¿Cómo es un día de su vida?
-Bueno, me levanto a las cinco y media. Antes de las seis y media estoy fichando en la empresa. Trabajo hasta la una y media. almuerzo en casa (a veces lo hago en el sindicato), duermo una pequeña siesta de dos horas, y desde las cinco de la tarde estoy en el sindicato, trabajando con los compañeros, con la gente que viene ... Atiendo también en la CGT. En fin, terminamos siempre a la una o dos de la mañana, dormimos muy poco.
-¿Por qué casi todas las respuestas las da en plural?
-Porque todo lo que le digo no es exclusivo, ni personal: se trata de algo compartido por todos los compañeros, Por otra parte, yo no represento a una persona, sino la posición colectiva de todos mis compañeros.
-¿Cuál es su máxima aspiración personal?
-Poder estar en la construcción concreta de la nueva sociedad a que aspiramos. Ver que tomamos el camino de las grandes soluciones para nuestro pueblo sería, para mí, la máxima aspiración.
-¿Cuál es el hombre que más odia?
-Mire, yo creo que todos los hombres, más allá de lo que hacen, están sometidos a una serie de condicionamientos. Hay muchos enemigos: los que torturan, los que explotan. Pero si tengo que darle un antihombre, que jamás me gustó (y he leído casi todas sus obras) es quien levantaba al superhombre: Federico Nietzsche. Es la expresión más inhumana, más individualista. Y sabemos que fue uno de los sustentos filosóficos del régimen nazi.
-¿Cómo se define -usted mismo? ¿Cómo cree Tosco que es Tosco?
-Bueno, en el plano personal soy un trabajador que trata de ser consecuente con sus ideales y su causa. No sé darle otro tipo de definición que no sea la de un hombre que trabaja y lucha al servicio de su clase y de su pueblo. Eso es lo que pretendo ser con todas las imperfecciones que evidentemente tengo.
-¿Cómo se define ideológicamente?
-Marxista-socialista. Los fundamentos que tengo están elaborados en base al materialismo dialéctico. En lo político estoy por la unidad de las fuerzas de distintas tendencias, sin discriminaciones ideológicas, pero siempre que coincidan con el progreso y la liberación nacional de los argentinos.
-¿Qué quedó de su pasado peronista?
-Mire, la simpatía y el apoyo que nosotros dábamos al peronismo estaban motivados por las reivindicaciones que, dentro del propio sistema, levantaba el peronismo. Por ejemplo, el Estatuto del Peón, el derecho a discutir convenciones de trabajo, una serie de beneficios que obtuvimos los trabajadores y hasta la redistribución de la renta nacional (fundamentalmente en la primera presidencia) fueron reivindicaciones importantes.
Luego, en 1954 y en 1955, adoptamos una actitud crítica hacia el peronismo. Lo decimos abiertamente, es conocido, actuamos con honestidad. En la discusión sobre el petróleo, por ejemplo, estuvimos en la oposición.
-¿Cuál es su juicio valorativo sobre la personalidad de Eva Perón?
-Participarnos en el reconocimiento de su actitud revolucionaria y entre muchas mujeres que en la historia de nuestro país han luchado por los. derechos del pueblo, Evita, creemos, es la que tiene el lugar, más destacado en la historia.
-¿Tomaría como libro de cabecera "La vida de Hipólito Yrigoyen?
-Yrigoyen ha sido un gran argentino, un gran patriota. Nosotros leemos todo lo que nos sea útil.
-¿Usted en 1957 colaboró con el capitán de navío Patrón Laplacette en el Congreso de Normalización de la CGT?
-En 1957 yo fui uno de los que impugnó toda la política intervencionista y gorila del capitán Patrón Laplacette. He sido uno de los tantos argentinos que ha luchado en la máxima medida de sus posibilidades para rescatar los derechos populares del cual era abierto violador ese capitán.
-El regreso de Perón:.¿En qué forma cree que debe darse este retorno y qué consecuencias acarrearía para el régimen?
-Nosotros planteamos como cuestión fundamental la unidad y la lucha de todas las fuerzas populares por el pleno respeto a todos los derechos humanos en Argentina. A partir de allí y como consecuencia y resultado de esa lucha, sólo será posible el libre reintegro al país de todos los compatriotas desterrados, particularmente del general Perón.
-¿El dirigente obrero no puede hacer política?
-No, al contrario. El dirigente obrero de hecho es un agente fundamental de la política. Los sindicatos deben nevar adelante una política. Una política que entendemos general y no partidaria, ya que las organizaciones obreras están compuestas por compañeros de distintos pensamientos políticos.
La defensa del interés común de los trabajadores hace que la organización sindical en sí no deba ser partidaria, pero la clase obrera es para nosotros un agente fundamental en el proceso de liberación nacional y social argentino, y todo proceso de liberación nacional y social es esencialmente político. De ahí que debamos, los trabajadores, los representantes, actuar en la lucha política general, y al margen de una organización sindical, actuar dentro de los partidos políticos.
-¿Cómo se puede enfocarla relación entre sindicalismo y política, el papel del sindicalismo, las relaciones con las bases?
-Hay dos tipos, al menos de sindicalismo. Uno el sindicalismo que denominamos participacionista o adaptacionista, que se mueve en forma dependiente y referencial al sistema. El que es de naturaleza eminentemente reactiva y que condiciona -todos sus actos según lo obliga la estructura del sistema y las medidas de los regenteadores del poder. Es el que espera que crezca el costo del nivel de vida para pedir aumento de salarios y que termina conformándose en la práctica con el aumento de salarios que la Secretaría de Trabajo autoriza.
El otro, es el sindicalismo de liberación, que ha comprendido que debe ser un factor en la lucha por la liberación nacional. Es el que atiende tanto a la defensa de los derechos y reivindicaciones de carácter inmediato de los compañeros y que plantea la lucha contra el imperialismo internacional del dinero, en su manifestación concreta de monopolios de la producción, de la distribución, de los servicios, de las finanzas intemacionales.
Es el sindicalismo que asume una misión y una responsabilidad global, social y nacional. Que plantea la transformación revolucionaria de las estructuras y que reclama en lo inmediato que los grandes medios de producción y las palancas fundamentales de la economía sean de propiedad estatal -social y no privada-.
El sindicalismo de liberación lucha en estos momentos contra los tres grandes responsables de la injusticia y de la opresión: el imperialismo, la dictadura y el participacionismo. A su vez levanta tres banderas de unidad y lucha: justicia social, soberanía popular y liberación nacional, que particularmente pueden tener otras denominaciones, pero que en el fondo, deben unir a todos los que luchan por una vida mejor, sean del color que fueren.
El sindicalismo de liberación debe actuar en todos los terrenos, institucionales o no. Depende de la relación de fuerzas y de las circunstancias para la preeminencia de su accionar en un terreno u otro. Los sindicatos en cuanto instrumentos de la clase trabajadora no son apéndices natos del sistema.
Este sí, quiere convertirlos en un apéndice morigerador. Pero la lucha de la clase trabajadora debe llevarse en todos los terrenos y no debe cejar su esfuerzo para que todos los sindicatos sean, en el ámbito sindical, sus canales reivindicativos, desde los cuales mucho se puede hacer para el cambio del sistema, al menos por ahora en Argentina y varios países del mundo dependiente.
El sindicalismo de liberación asume su papel político general en su capacidad vanguardista, en unidad con los demás sectores populares, políticos, económicos y sociales tal como lo indica la convocatoria de la última parte del manifiesto del 1/5/68, el documento de Córdoba de 31/1/70 y el manifiesto de la Intersindical Nacional de octubre del 70.
Ya sea en el terreno institucional, en el de la resistencia e incluso en la clandestinidad no hay otra relación posible que la democracia de bases. Es decir el contacto directo entre los trabajadores y sus representantes o dirigentes. La concienciación a nivel de bases. La reciprocidad del intercambio de opiniones. Las asambleas generales, las de sectores, las de unidades de trabajo.
Claro que hay diferencias para una situación institucional, de resistencia o de clandestinidad. Pero en definitiva en el terreno del sindicalismo, nada es válido, sin la democracia de bases y la consecuente reciprocidad entre las bases y las direcciones. En todos los casos de manera tal que las bases sean las que decidan como protagonista de la vida y de los objetivos de su organización.
-¿Cuál revolución es la que usted propugna?
-En realidad la única revolución posible es la que cambie la propiedad de los medios de producción y de cambio, ahora en manos de entes privados y privilegiados, para colocarlos en manos de] pueblo. Es la revolución socialista, con sus características y su desarrollo histórico según las condiciones nacionales de cada país.
-¿Debe entenderse que en un país capitalista dependiente la burguesía nacional no tiene ninguna posibilidad de lograr un desarrollo independiente del imperialismo?
-No, evidentemente en ningún país dependiente tiene la burguesía, su burguesía nacional, la posibilidad de desarrollarse, de desarrollar el capitalismo. En la época del imperialismo, los grandes monopolios o las sociedades multinacionales como se las denomina, son los que marcan el ritmo de la economía de los países dependientes y ese ritmo de la economía es evidente que continuará siendo dependiente.
Nosotros no creemos que la política de la liberación pase por la política de la sustitución de los monopolios. Si bien hay contradicciones interburguesas, intermonopolistas, interimperialistas, hay a su vez un entrelazamiento que es el que va a condicionar permanentemente nuestra economía. Un ejemplo de inversiones, de crecimiento del producto bruto nacional lo tenemos en Brasil y sin embargo tenemos los índices en lo relacionado a la situación del pueblo, más dramáticos o tan dramáticos como cualquier país de América Latina.
-¿Cómo ve usted las posibilidades de un gran evento sindical en el continente para debatir cuestiones comunes que preocupan a los trabajadores de nuestros países?
-Las luchas por la justicia social y por la liberación nacional, la comprensión cada vez más honda del proceso de dominación imperialista que somete a nuestros países y que se refleja fundamentalmente sobre la explotación y la postergación de la clase trabajadora, hacen necesario redoblar los esfuerzos por lograr, al menos, la unidad de acción del movimiento sindical latinoamericano. una gran reunión sindical latinoamericana que congregan a todas las expresiones doctrinarias e ideológicas de movimientos sindicales auténticos, democráticos y revolucionarios, sería de una gran importancia y se reflejaría en la posibilidad de enfrentar en el plano continental en forma coordinada a las minorías del privilegio y a los grandes monopolios.
Creo que todo cuanto se haga para lograr tal objetivo será valioso. Y más valioso será si se logra concretar este encuentro de los trabajadores latinoamericanos para luchar en conjunto por todos sus derechos.
-¿Qué mensaje le haría llegar a la juventud?
-De la juventud tomamos el gran ejemplo de su combatividad y de su incorruptible e inclaudicable posición. La juventud recorre un glorioso camino hacia un nuevo futuro. Hacia la nueva sociedad del hombre nuevo liberado. La inmensa mayoría de los mártires de la causa popular han sido jóvenes. La mayoría de los presos políticos y sociales son jóvenes. Este heroico y expresivo testimonio de su sagrado compromiso con los ideales del pueblo nos hace enorgullecer vivamente de la juventud argentina.
-¿Qué opina de la violencia?
-Mi opinión sobre la violencia es la misma que ha sido definida por la reunión del Episcopado Latinoamericano en Medellín. Latinoamérica sufre de una violencia institucionalizada que oprime al hombre, lo frustra e impide su realización al mínimo nivel de la dignidad humana.
Esta violencia ha engendrado su respuesta que en muchos casos corresponde -como dice Medellín-a una legítima defensa. Esto no significa sustentar como medio político la violencia ni como objetivo humano. Nosotros sostenemos que el hombre es un ser de paz que busca su redención. Pero en definitiva los grandes responsables de la situación en crisis, de violencia, no son los que actúan en respuesta sino quienes la generan basados en un concepto discriminatorio de la sociedad en la cual deben existir círculos privilegiados y grandes masas humanas postergadas.
-¿Cuál es a su juicio el papel que deben jugar los sectores progresistas, populares y los enrolados en el campo revolucionario?
-Nuestra posición es que debe llevarse adelante la unidad de acción, la unidad en la lucha de todos los sectores populares, democráticos y revolucionarios y trabajar constantemente para constituir una fuerza capaz de expresar verdaderamente las aspiraciones de nuestro pueblo, de una transformación a fondo de su situación económica, política, social y cultural.
El esfuerzo que hay que realizar es muy grande y evidentemente no resulta fácil concretarlo.
Pero estimamos que en breve tiempo, por las propias necesidades históricas que se plantean, Regará esa unidad orgánica, plasmada, respetando las lógicas diferencias de enfoques y de práctica, y uniendo lo fundamental que es la común posición antidictatorial, antioligárquica y antimperialista por la justicia social, la soberanía popular y la liberación nacional.
-No obstante que en las bases de su gremio la ideología predominante es el peronismo, usted es el secretario general, ¿por qué?
La conducción está integrada por compañeros peronistas, radicales, marxistas,
comunistas, demócratas cristianos ... En nuestro gremio practicamos lo que
enarbolamos como la unidad de acción y de lucha con pleno respeto al pensamiento
de cada uno. Yo jamás levantaré un dedo contra el pensamiento político de un
compañero o contra la religión, es una aberración que debemos superar, una lacra
de la civilización... Que se combata una idea puede ser, pero anularla,
clausurarla, condenarla, reprimirla, eso no lo aceptamos"
BIBLIOGRAFÍA
Revista Panorama 22/11/1973.
Revista Siete días, febrero 1973.
Revista Cristianismo y Revolución, abril 1970.
Revista Así, 19/1/73.
Revista Cristianismo y Revolución, noviembre diciembre de 1970.
Revista Ya, 16/8/73.
Revista Nuevo hombre, junio 1973.
Revista Cepustal, revista sindical latinoamericana, oct./ nov./1970.
Agencia Noticiosa Onix, 16/12171.
El Diario, 20/9/70. Santa Fe Revista Posición, octubre, 1972.
Revista Imagen, Pergamino, 9/10/72.
PRISIONERO
DEL RÉGIMEN Junio 1969
Tosco, prisionero del régimen, es condenado por los Tribunales Militares a ocho
años y tres meses de prisión. Pero la cárcel no lo doblega. No quiebra su
espíritu, sino que por el contrario, lo afirma, lo fortalece.
A pocos días de estar en prisión envía una carta desde el Penal de Santa Rosa
(La Pampa), que es una verdadera lección de dignidad y coraje.
El 4 de junio, las consecuencias del Glorioso Cordobazo comienzan a visualizarse en las esferas del gobierno. La dictadura se va resquebrajando gravemente y el gabinete nacional renuncia en pleno. El día 16 el Poder Ejecutivo Nacional interviene la provincia de Córdoba y nombra como interventor militar al Gral. Carcagno.
Esta provincia, sin embargo, mantiene firme su alto grado de combatividad declara un paro activo de 48 horas para el 17 y 18 de junio, reclamando por la libertad de los presos. El día 27, mientras en Córdoba es intervenida la Universidad, en Buenos Aires se realiza una manifestación en repudio al tercer aniversario de la usurpación del poder por parte de la dictadura. En ella cae asesinado por la policía el dirigente gremial Emilio Mariano Jáuregui.
Tres días después y también en Buenos Aires, en su despacho, en el local de la Unión Obrera Metalúrgica, un comando da muerte al dirigente gremial Augusto Timoteo Vandor.
Valiéndose de este hecho el gobierno interviene varios sindicatos, detiene al líder de la CGT de Paseo Colón Raimundo Ongaro y decreta la ley del Estado de Sitio para todo el territorio Nacional, la cual no se levantará hasta el 25 de mayo de 1973.
Estas nuevas medidas represivas no amedrentan al pueblo y a la clase trabajadora cordobesa, que el 10 de julio realizan un paro masivo de 13 hs., a partir de las 11 y hasta las 24 hs., declarado por el Plenario de Gremios de Córdoba y propiciado por la CGT de los Argentinos.
Días después, el 5 de julio, el Poder Ejecutivo Nacional designa un nuevo gobernador de los tantos que tuvo esa provincia, el Comodoro Huerta. En ese ínterin y en un intento más de acallar su voz, su denuncia, Tosco y sus compañeros son trasladados a las cárceles de Neuquén y Rawson. Pero siguieron luchando.
Ante cada coyuntura política Tosco expresó su crítica, su análisis descarnado, fundamentalmente a través de una serie de artículos que fueron publicados en el "Electrum" (informativo semanal del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba) bajo el título general de "Reflexiones Breves" y firmados con el seudónimo de "Un Compañero". Así es como en uno de ellos, "Ignorancia, cinismo o soberbia", refuta un comentario aparecido en el semanario "Resultado". En "Las armas morales" rechaza las imputaciones de los Tribunales Militares, juzga a quienes pretendieron juzgarlo.
El 14 de julio es intervenida la C.G.T. de Azopardo. El secretariado de la misma renuncia en bloque y llama a un plenario donde se constituye la "Comisión de los 20".
El día 30 se realiza nuevamente en Córdoba un paro masivo. En vísperas de otro, programado para el 27 de agosto, el nuevo gobernador habla por todos los medios de difusión en un intento vano de frenarlo. El pueblo sabe lo que quiere. Y Córdoba para al igual que la clase trabajadora de todo el país.
Como consecuencia de las sanciones que pretenden aplicarles a los trabajadores ferroviarios por su adhesión al paro del 1º de julio, comienza en Rosario una gran movilización que (entre el 16 y el 22 de septiembre) se convertirá en una verdadera explosión popular similar al Cordobazo y que se ha convertido en otro de los hitos más importantes dentro de las luchas populares argentinas: el Rosariazo.
También el 16 de septiembre, en Córdoba, el comodoro Huerta trata de impedir el paro que se había decretado declarando ese día feriado. Pero vuelve a fracasar en su intento ya que aquél se realiza el 17 en forma total.
Estas y otras maniobras son descriptas con una extraordinaria claridad en "Cambiar para que no cambie". Pocos días después un comentario del Ministro del Interior Gral. Imaz es analizado en un nuevo artículo "Esperanza, fe, confianza... Estamos saliendo adelante", en el que señala hasta qué punto los regímenes dictatoriales utilizan palabras cuyo sentido no se ajusta en absoluto a la realidad.
En el trabajo siguiente desarrolla un estudio sobre los documentos finales de la II° Conferencia del Episcopado Latinoamericano llevado a cabo en la ciudad de Medellín. Las conclusiones a las que arriba sobre "Injusticia y violencia" (tal el título del artículo) son las que regirán su opinión a lo largo de toda su vida, Tampoco podemos dejar de Recordar "Los enemigos de la Nación" donde, tomando como base una de las "frases hechas" que habitualmente utilizaban los que en ese entonces eran el presidente y el ministro del interior, da cuerpo a otro polémico artículo.
Aprovechando la conmemoración del 2º aniversario del XVII Congreso Ordinario de la Federación de Trabajadores de Luz y Fuerza, Tosco analiza el accionar del movimiento obrero y las actitudes llevadas adelante dentro del mismo.
He aquí una de las tantas actitudes de las que él nos habla.
La "Comisión de los 20" levanta en forma inconsulta un paro programado para el 1º y el 2 de octubre mostrando una vez más su claudicación; siendo el día 3 premiados en esta actitud por el dictador Onganía quien los recibe en su despacho. Así se dan los primeros pasos para la constitución de una "comisión normalizadora y reorganizadora de la C.G.T.", que en los primeros días de diciembre convertida ya en la de los "23"-asume la dirección de la C.G.T. Azopardo.
Pero el participacionismo no tiene apoyo en Córdoba. El 29 y el 30 de octubre la clase trabajadora cordobesa en su totalidad cumple con nuevas medidas de protesta dándoles entonces un profundo sentido, ya que mantenían las posiciones tomadas en las heroicas jornadas de mayo. Es "el paro de la dignidad". Es el paro que el dirigente cordobés describe en otros de sus trabajos. Y finaliza esta serie de artículos con el que lleva por título "Una C.G.T. apolítica para hacer política".
El camino de la lucha no era equivocado. El 27 de noviembre Onganía debió declarar la Amnistía para todos los presos políticos, siendo liberado Raimundo Ongaro 48 horas más tarde. Finalmente el 6 de diciembre, también Agustín Tosco y sus compañeros son liberados.
AGUSTÍN TOSCO Y
JOSÉ IGNACIO RUCCI FRENTE A FRENTE
Durante dos horas, José Rucci y Agustín Tosco se enfrentaron
por primera vez, cara a cara, para debatir sus posiciones en el movimiento
obrero argentino, cosa que habían hecho por medio de solicitadas y
declaraciones. Ambos expresaron los puntos de vista de dos tendencias, cuyas
bases de sustentación son las 62 Organizaciones y el Movimiento Nacional
Intersindical. A continuación. el texto íntegro del programa que el martes 13,
en 'Las dos campanas', transmitió Canal 11.
Jorge
Conti, Rodolfo Pandolfi, Silvia Odoriz, Horacio Salas y Pablo Giusiani, son los
colegas periodistas que nos acompañan en el programa.
Sofovich: Antes de entrar de lleno en el debate quiero rendir un homenaje a la
coherencia de los dos entrevistados. Tanto el señor José Rucci como el señor
Agustín Tosco, no perdieron la oportunidad de aceptar públicamente este desafío
de enfrentarse, dialogando uno con el otro, y eso no se da en la vida pública
argentina muy comúnmente.
Conti: ¿Rucci, las diferencias que tiene con Tosco son un problema de tipo
ideológico de tipo personal, o ambas cosas a la vez?
Rucci: Quiero aclarar que cuando se trata de debatir los grandes problemas del
movimiento obrero, de ninguna manera deben privar los problemas de tipo
personal. Quiero decir que este aspecto queda perfectamente aclarado. La
diferencia está en la forma de encarar el movimiento obrero en su conducción
orgánica.
Yo sostengo que el movimiento obrero sindicalmente organizado se
encuentra en la Central Obrera y que las delegaciones regionales de todo el país
deben a la Central Obrera todas aquellas exigencias que le imponen los
estatutos. En consecuencia, creo que el compañero Tosco no está dentro de estos
requisitos que, por supuesto, no son míos sino de los congresos nacionales de la
entidad madre, es decir, la CGT.
P.: Señor Tosco, ¿qué puede decir al respecto?
Tosco: Nosotros conceptuamos al movimiento obrero como una práctica
eminentemente democrática. Como una democracia que surge de las bases.
Sostenemos que todo compañero que es representante de una organización obrera
debe mirar más hacia las bases que hacia la cúspide.
Más hacia el contenido de lo que reclaman los trabajadores, los sectores populares, que a las formalidades. Por otra parte, hemos dejado bien en claro, siempre, que la CGT de Córdoba, está dentro de la CGT nacional. No pretendemos ni como CGT de Córdoba, ni como Movimiento Nacional Intersindical, ni como Sindicato de Luz y Fuerza, constituir un ente paralelo a la OCT.
Lo que si reivindicamos es nuestro derecho
a la crítica, nuestro derecho a ir contra el burocratismo, nuestro derecho a que
surja desde las bases, ya sea desde la Capital Federal o desde el interior el
mandato a que nosotros nos debemos. Si los trabajadores de Córdoba luchan, si
los compañeros por los problemas que -padecen exigen plenarios de gremios
confederados, -nosotros, ¿qué decidimos?, pues ir a la lucha y realizar los
plenarios confederados, todo por la defensa de la clase trabajadora. Y eso es lo
principal, y no estar al margen de la Central Obrera, sino tener una Central
Obrera similar a la CGT de Córdoba. Y eso es lo que nos guía a nosotros.
.
P.: -Acaso José Rucci no fue elegido casi por unanimidad en el seno de un
Congreso de la CGT?
Tosco: Nosotros hemos cuestionado permanentemente una práctica en las
organizaciones sindicales que no permite la expresión auténtica de los
trabajadores; hay sobrados ejemplos: uno clásico corno es el de la Unión
Ferroviaria. De ahí que seguimos insistiendo en que el mandato de las bases no
se da en los Congresos de la CGT, sino en las bases mismas que es donde actuamos
y donde no hemos observado que la mayor a de los dirigentes que están en la CGT
realicen esa práctica.
P.: Rucci, creo que la posición de Tosco es bastante clara.
Rucci: Sí clara, pero no compartida. Porque se supone que cualquier institución
de bien público, en este caso la CGT, tiene que regir su cometido a través de
cartas orgánicas que son legisladas precisamente por los representantes de los
trabajadores. En consecuencia, esa expresión, que puede causar mucho efecto, de
consulta a las bases, es una expresión que no cabe dentro de un movimiento
sindicalmente organizado porque la CGT tiene Secretario, un Consejo Directivo y
un Comité Central Confederal.
P.: Concretamente, ¿usted está contra las bases o no?
Rucci: El Comité Central Confederal es el conducto hacia las bases y, cuando la
Central Obrera toma una resolución, no es que la toma Rucci ni el Consejo
Directivo, sino que es la resultante de las resoluciones que torna el Comité
Central Confederal integrado por todas las organizaciones sindicales del país.
P.: Sin embargo, el señor Tosco acusa a la CGT de no escuchar las críticas.
Rucci: ¿Y a usted le parece que la CGT no es criticada? La CGT es un organismo
que tiene setenta y cinco delegaciones regionales en el interior del país. Desde
que yo he sido el Secretario General, he sido el que más ha convocado plenarios
de las delegaciones regionales del interior. Jamás el compañero Tosco se hizo
presente una sola vez en la CGT para debatir este tipo de problemas con sus
pares.
P.: ¿Ustedes lo han invitado?
Rucci: Por supuesto. Todas las regionales deben concurrir a la CGT cuando son
convocadas. Yo, honestamente, todavía no he visto al compañero Tosco participar
de un debate de los delegados regionales del interior del país frente al Consejo
Directivo.
P.: ¿Por qué se abstiene usted de participar en esos debates?
Tosco: Porque nosotros respondemos a las decisiones de las bases y de los
cuerpos orgánicos. Los que deciden quiénes deben concurrir al plenario de
delegaciones regionales son los compañeros cordobeses y a mí no me han designado
hasta el presente, sino que han designado a otros compañeros. Si me designaran
vendría.
P.: El señor Rucci señaló recién la verticalidad de la estructura de la CGT,
pero la sospecha de que esa verticalidad es burocrática se alimentó en muchos
sectores, ante la idea de que las grandes movilizaciones populares incluyendo
los episodios de Córdoba y Mendoza, no surgieron de una decisión o orgánica de
la CGT ni del ni sindical.
Rucci: ¿Me permite que lo corrija? Lo de Mendoza no es exacto porque, contó con
el aval, el apoyo de la Central Obrera.
P.: Según mi conocimiento es un aval a posteriori o cuando la gente ya estaba en
la calle, el Sr. Fiorentini de la CGT de Mendoza, consultó por teléfono.
Rucci: Exacto.
P.: Y el episodio de Córdoba fue previo a una decisión de la CGT. La impresión
de mucha gente es que en la CGT no se puede resolver una movilización ni
pararla. Entonces surge la pregunta de ¿cuál es la estructura a vertical?
Rucci: No es exacto. La CGT en estos momentos está en condiciones de paralizar
el país si su estrategia, dentro del concierto político que esta viviendo el
país, así lo señalara.
P.: ¿En la época de Onganía también estaba en condiciones?
Rucci: En la época de Onganía yo no era el Secretario de la CGT. Era un humilde
dirigente de quinta categoría.
P.: Si se obligara a que el FREJULI no se presentara a elecciones, si fuera
proscripto, ¿la CGT podría paralizar el país en horas?
Rucci: Si el gobierno adoptara un hecho de esa naturaleza, indudablemente se
plantearían en el país situaciones sumamente serias y graves. Y frente a esto yo
no creo que ningún argentino puede marginarse, de expresarse dentro de los
medios que considerare más oportunos.
P.: Y usted, Tosco, ¿que haría en ese caso?
Tosco: Sería consecuente como siempre, con la lucha de la clase obrera y el
pueblo. Siempre, y particularmente desde el 28 de junio de 1966, del golpazo de
la dictadura de Onganía, hemos luchado por la libre expresión política de la
clase obrera y del pueblo. Nosotros hemos luchado y hemos señalado desde el
primer momento que reivindicaremos el derecho político de los argentinos,
general y no corporativo y fascista como pretendía Onganía de expresarse.
Nosotros reivindicamos los plenos derechos democráticos en los que están
incluidos el general Perón y el FREJULI, y en los que deberían estar incluidos
aquellos que también están proscriptos de esta elección tramposa, amañada,
fabricada por la dictadura.
P.: ¿Al Partido Comunista se refiere usted?
Tosco: Al Partido Comunista y a todos aquellos argentinos que no estén
proscriptos por las leyes y el Estatuto de los Partidos Políticos. Nosotros no
hacemos diferencia de ningún tipo.
P.: Y ya que la elección es fraudulenta como ha declarado usted piensa que hay
que ir a la abstención?
Tosco: Hay distintos caminos y nosotros no hacemos de esta elección una cuestión
de vida o muerte. Creemos en la lucha del pueblo, que está más allá de un día en
que se pone una boleta. Yo no planteo una abstención, incluso he dicho que
respeto a todos aquellos que desde dentro del proceso plantean un cambio a
fondo, una transformación revolucionaria de este sistema.
De allí que de una u
otra manera nosotros siempre - tanto como contra los cinco puntos de la cúspide
militar como contra la proscripción del FREJULI o la de los compañeros
peronistas - hemos de luchar y estamos dispuestos a luchar y vamos a promover la
lucha. Esperamos que otros, que en general sostienen esos mismos criterios,
también lo llevan a la práctica. Seríamos nada más que consecuentes con nuestra
práctica.
P.: Tosco, usted ha formulado declaraciones en las que expresó su apoyo a la
fórmula del FREJULI en el ámbito provincial. ¿Cuál es su posición frente a la
fórmula del Frente en el ámbito nacional?
Tosco: Nosotros darnos nuestra identificación - y la doy personalmente - con la
fórmula Obregón Cano-López, porque queremos ser consecuentes con una línea de
unidad combativa que ha sido práctica en la CGT, de la cual es secretario
general el compañero Atilio López, del peronismo y del sector combativo, como
también de otros sectores de izquierda.
De ahí que no podríamos reflejar en este
proceso electoral otra actitud que nuestra propia práctica, identidad y
objetivos sancionados en el Plenario de Gremios Confederados de la CGT de
Córdoba. En cuanto al orden nacional no tenemos el mismo concepto por la propia
composición del FREJULI, por la presencia de Solano Lima, por lo que significa
Frondizi, su Conintes, su entrega del petróleo. Y aún en este momento debatimos
con nuestros compañeros cuál ha de ser esa actitud, pero tenga la seguridad de
que ella ha de ser consecuente con nuestra trayectoria de unidad combativa, de
unidad de todas las fuerzas democráticas, populares, revolucionarias y
antiimperialistas de la Argentina.
P.: Yo creo que cabe preguntarle lo mismo a José Rucci, es decir, que haga una
definición concreta acerca del Frente.
Rucci: Yo voy a recoger la misma pregunta y si me permite daré la respuesta de
un militante peronista y de un trabajador. Nosotros los peronistas apoyamos un
programa, al que lo sostiene, el Frente Justicialista de Liberación.
Ese es el programa que nace de un movimiento, que es el Movimiento Peronista, y
nosotros no podemos admitir como valedero que esa filosofía solamente sea
sostenida por determinados candidatos, cualesquiera sean sus matices; tendrán
que cumplirlo porque el pueblo así se lo va a exigir. Otro tipo de planteo con
respecto al Frente constituiría un factor de perturbación al proceso que va a
enfrentar ese sector político.
P.: Rucci, usted ha acusado a Tosco públicamente y en repetidas oportunidades de
ser antiperonista. ¿Insiste en esa acusación?
Rucci: Insisto.
P.: ¿Usted Tosco se considera antiperonista?
Tosco: Nosotros creemos que hay sugestivos motivos por los cuales se quiere
dividir al país en peronistas y antiperonistas. Con el mismo derecho nosotros
señalarnos que la división que debe hacerse no es así, sino entre quienes están
consecuentemente con la lucha del pueblo y quienes están con la entrega
P.: Pero eso ya lo dijo Perón.
Tosco: ... Yo no soy antiperonista, siento un gran afecto por muchos compañeros
peronistas, convivo con ellos y lucho con ellos. Y a su vez en perspectiva
pretendo esa unidad combativa con los compañeros peronistas, con las fuerzas de
izquierda y revolucionarias. Eso no está aquí, pero sí en la CGT de Córdoba y
creemos que, en el plano político en general, por eso no nos detenemos en el 11
de marzo, porque la historia está más allá de esa fecha y se construirá con
todos los que hemos luchado juntos: peronistas y no peronistas, radicales,
marxistas, cristianos, ateos, comunistas, se construirá de esta manera como se
está construyendo en Latinoamérica, pero no con alianzas que evidentemente le
dan un carácter espurio a ese programa.
P.: Correcto, Tosco, pero usted se escapa un poco. Hace muy poco tiempo dijo:
"Si nos proclamamos socialistas no podemos tener un líder como Perón". Quiere
decir que usted está marginado totalmente y al decir que siendo socialista no
puede tener un líder como Perón, está del otro lado.
Tosco: Si yo le hablo de que debemos constituir una unidad combativa, la unidad
popular, los líderes serán todos aquellos que la....
P.: ¿A usted le gusta la palabra "unidad popular"?
Tosco: A mí me gusta la palabra "unidad popular".
P.: ¿Al estilo de Chile?
Tosco: Sí, me gusta y apoyo al gobierno de la Unidad Popular que transita hacia
el socialismo en la hermana de Chile. Y a todos los movimientos de
latinoamericanos que levantan el socialismo, incluida Cuba.
P.: ¿Y no tiene miedo a cierto tipo de intentes que han hecho durante mucho
tiempo los frentes populares, como por ejemplo la Unión Democrática en 1945?
Tosco: Bueno, usted le da ese nombre de "frente popular" a la Unión Democrática,
no soy yo quien se lo está dando. Por otra parte, la historia está llena, en
todos lados, de imperfecciones y el propio pueblo va superando esas
imperfecciones y va a construir la unidad popular (se llame así o no se llame
así) de nuestro pueblo para liberamos de la explotación de la oligarquía y de
las clases dominantes y del imperialismo. En eso tengo fe, para eso trabajo, con
la perspectiva histórica en que está planteada en Argentina y en Latinoamérica.
P.: Señor, hace un momento Rucci dijo que si se llegara a declarar o sacar del
ámbito político al FREJULI, se movilizarla la CGT.
Rucci: No dije tal cosa.
P.: Pero dio a entender que se llamaría a la lucha, pero mi pregunta va a otra
cosa: ¿Por qué si la CGT se declara peronista no se movilizó cuando se lo
proscribió a Perón?
Rucci: Es muy difícil poder aceptar para quien no es peronista la estrategia que
tiene el peronismo dentro de los problemas políticos que se debaten en el país.
Porque el peronismo no es un partido político, es un movimiento que, como lo
dijo el compañero Tosco, tiene un líder, tiene mentalidad revolucionaria y si se
encaja como partido político es para enfrentar la batalla dentro de un proceso y
asumir el poder. Lo que implica que cuando se entre en este juego, se hace lo
que conviene por la sencilla razón de que una actitud emotiva, o una actitud
justificada, puede ser el factor o elemento que perturbe esa estrategia y no se
logre el objetivo.
P.: ¿Qué es la revolución para usted, Rucci?
Rucci: La revolución es la que se plasmó en 1946 cuando el peronismo,
prácticamente por sus votos, barrió la alianza nefasta de la Unión Democrática.
P.: Pero con eso no la define...
Rucci: Bueno la revolución es... Es decir la revolución, mejor dicho una
revolución creo que no es ninguna novedad saber lo que es una revolución... Una
revolución puede ser cruenta o incruenta. La revolución es provocar el gran
cambio que entierre esta estructura que somete a los pueblos; estructuras que
someten a los trabajadores y que colocan al país en el terreno de la
dependencia. Revolución es liberación, la forma de encarar la revolución, la
forma de llevarla y concretarla, eso depende...
P.: Pero si usted dice que la propiedad de los medios de producción debe ser de
los particulares, del Estado o del...
Rucci: No. La revolución que sostenemos los peronistas no es la revolución de
decir aquello que tenés vos es mío y vos hoy no tenés nada. Es decir, acá, no se
trata de apropiar nada. Acá la revolución tiene que tener como objetivo
fundamental el respeto a la dignidad humana. Punto segundo: que el capital
cumpla una función social y se integre a las necesidades del país.
P.: ¿Usted entiende que en los países socialistas no hay respeto por la dignidad
humana?
Rucci: Si usted me dice que Rusia es un país socialista yo le digo que es uno de
los pocos países, quizás el único en el mundo, donde el sindicalismo no existe.
No hay libertad sindical sino que los dirigentes son funcionarios del gobierno,
lo que implica. . .
P.: Le estoy hablando de Cuba, Rucci.
Rucci: Bueno yo diría que el fenómeno de Cuba es la lógica consecuencia que se
plantea en el momento en que vivimos.
P.: ¿Cual es su posición frente a Fidel Castro, pero concretamente sin tantas
palabras?
Rucci: Soy un admirador de la revolución cubana.
P.: ¿Adoptaría ese medio para la Argentina, ese tipo de salida para el país?
Rucci: Yo apoyaría toda revolución destinada a la liberación del pueblo.
P.: Entonces, ¿cómo tendría que ser la liberación del pueblo en un futuro
inmediato?
Rucci: La liberación del pueblo en un futuro inmediato se puede dar a través del
proceso que el Movimiento Peronista ha optado, las elecciones. Lo que no implica
de manera alguna, que ese sea el único hecho idóneo para una revolución. Optamos
por el camino incruento. Hay un proceso que se gesta en el mundo que nada ni
nadie podrá detener.
P.: ¿Todos los sindicalistas optan por ese camino o hay otros que están buscando
la conspiración para entenderse con un sector militar?
Rucci. En este aspecto creo que lo fundamental para mi, por lo menos como
Secretario General de la CGT, es mantener la vida orgánica, y si algún dirigente
ilusoriamente cree que él o algunos más pueden torcer este proceso en el cual
está empeñado el movimiento obrero, se equívoca.
P.: ¿Por la vía orgánica de la CGT se puede acceder al poder?
Rucci: Escúcheme... yo he sido elegido...
P.: Al poder real del Estado. . .
Rucci: Nosotros entendemos que el movimiento obrero debe participar en el
gobierno.
P.: ¿Pero no se plantea nunca la toma del poder?.
Rucci: Escúcheme, permítame, puede ser a través de las elecciones. En 1946 se
concretó a través de las elecciones.
P.: Tosco, yo quiero preguntarle ¿por qué cuando estuvo detenido rechazó los
pedidos de libertad que se hacían por parte de la CGT? ¿Era porque los hacia
Rucci?
Tosco: No. Nosotros no aceptamos el pedido de libertad sino que reclamábamos la
libertad (que después la exigió el pueblo por nuestro caso) de todos los
compañeros presos, políticos, gremiales y estudiantiles, entre los cuales me
encontraba yo. Y porque nosotros, en este momento, no le pedimos a la dictadura
la libertad de los presos sino que luchamos. El paro que hemos hecho en la CGT
de Córdoba; nuestros pronunciamientos categóricos donde exigimos la libertad de
todos los compañeros presos, políticos, gremiales y estudiantiles, son
elocuentes...
P.: Pero Rucci, como máximo dirigente de la CGT, tenía la obligación de pedir
por su libertad.
Tosco: Yo creo que la obligación que tenía Rucci era la de luchar por nuestra
libertad, no la de pedirla.
P.: ¿Por qué Rucci no luchó por la libertad de Tosco?
Rucci: Yo quiero aclarar que también he sido tirado a las mazmorras de las
cárceles, yo también he sido tirado a la bodega de un barco. En aquella
oportunidad el compañero Tosco era dirigente y yo no creo que haya hecho nada,
tampoco por la libertad de los presos que estábamos en aquella época, en 1955 y
1956.
P.: ¿Que dice Tosco a eso?
Tosco: Yo tengo el honor de decir que jamás decliné la realización de un paro y
siempre - y pongo como testimonio a la clase obrera de Córdoba - estuve
adelante, impulsando, promoviendo la lucha por la libertad de los presos. Y en
aquel momento evidentemente, estábamos en la lucha y no tal vez con el
conocimiento que hoy tiene la gente de nuestra actitud, pero sí permanentemente
estuvimos en la lucha.
P.: Es decir, que usted nunca ha claudicado...
Tosco: Yo creo que tengo como el común de la gente errores e imperfecciones.
Conscientemente jamás lo haré.
P.: ¿Usted Rucci se siente claudicante?
Rucci: Exactamente lo mismo. Yo nunca he claudicado. No hay razones ni motivos
para claudicar. Porque en este momento en que se plantean tantos problemas al
país, sería muy cómodo irme de la CGT, pero asumo la responsabilidad y he tenido
el gran honor de que los trabajadores me hayan colocado al frente de la CGT. Y
ahí voy a estar.
P... ¿Usted tiene algo que ver con esa famosa frase que se le adjudica de que
Tosco es el dirigente de la triste figura? Ocurre que estamos portándonos como
chicos buenos de colegio, cuando en realidad ustedes se han enfrentado
realmente, con unas solicitadas tremendas. Además, usted dijo, Rucci, que en el
movimiento peronista había infiltrado asquerosos bolches, aludiendo directamente
a Tosco, Guillán y otros dirigentes.
Rucci: No... No... Yo puedo haber dicho eso, pero de ninguna manera ese tipo de
calificativos o agravios pueden haber sido dirigidos a determinadas personas,
como el compañero Guillán, porque es peronista. Está dirigido este calificativo
a quienes solapadamente se esconden detrás de un bombo o se infiltran en el
movimiento peronista, gente que nada tiene que ver con el movimiento obrero. Me
parece que he sido claro porque en ningún momento he mencionado nombres, por lo
menos con ese tipo de agravios.
P.: ¿Qué es infiltrarse en el movimiento obrero? ¿Es gente que no piensa como
usted?
Rucci: No... De ninguna manera.
P.: ¿Cree que se da en el movimiento obrero la división peronista y
antiperonista?
Rucci: No. El compañero Tosco ha dicho una cosa con la que yo estoy
completamente de acuerdo: 'El peronismo no es sectario'. Incluso el Partido
Comunista en la época de Perón tenia personería jurídica y votaba.
P.: Si es así, ¿por qué usted los trata como asquerosos bolches...?
Rucci: Porque todo aquel que atenta contra la unidad orgánica del movimiento
obrero que no es un invento de Rucci, ni un invento de Tosco, sino un invento de
los trabajadores, a través de sus cuerpos orgánicos que se han organizado y
tienen una central obrera. De este modo quienes atenten contra esa unidad con
slogans que nada tienen que ver con los trabajadores, son infiltrados.
P.: Usted, Tosco, ¿cree que atenta contra la unidad del movimiento obrero?
Tosco: ¿Cómo? ¿De qué forma atento?
P.: ¿Usted acata la autoridad de Rucci?
Tosco: Como directivos de la CGT nosotros acatamos resoluciones de los cuerpos
orgánicos. Y cuando estamos en la lucha siempre hemos cumplido. La CGT de
Córdoba jamás dejó de cumplir un paro...
P.: Usted no me contesta la pregunta.
Tosco: Es que Rucci no es el dueño de la CGT. No hay máxima autoridad para
nosotros. Sólo hay cuerpos orgánicos democráticamente constituidos y todas las
resoluciones se dan en ese carácter que es lo único que respetamos. Córdoba
jamás ha dejado de cumplir un paro, ha hecho muchos más paros que la CGT. Porque
la CGT nacional se ha limitado a una serie de paros, y nosotros creemos que se
puede ir mucho más allá, corno lo hemos probado.
P.: Tosco, ¿me permite? Nosotros creemos que Córdoba es un caso atípico dentro
del movimiento obrero del país. Con todo, es posible que para la unidad del
movimiento obrero, con una sutura de las 62 Organizaciones, se consiga una
unidad que englobe a no peronistas como usted y peronistas como Rucci. ¿Puede
funcionar en la práctica?
Tosco: Córdoba no es una isla, ni está fuera del país ni del mundo. Nosotros
creemos que con buena voluntad, con comprensión, con espíritu de lucha, se puede
llegar a una unidad. Córdoba no es una isla y el Cordobazo al contrario, expresa
la avanzada de las luchas obreras y populares argentinas que luego se dieron en
Tucumán, Rosario, Malargüe, Trelew, etc., es porque tiene ese papel, y detrás de
esto - no con un sentido de subordinación sino como expresión de un proceso
histórico - se va dando la lucha de todo el movimiento obrero y se va a dar en
el orden nacional.
P.: Para usted, Rucci ¿la CGT de Córdoba es una isla dentro del movimiento
obrero?
Rucci: Yo no diría eso. Yo quiero hacer notar que la CGT de Córdoba tiene una
característica muy particular. Yo soy un ferviente defensor del movimiento
obrero sindicalmente organizado, del debido respeto a los cuerpos orgánicos que
han elegido los congresos. He dicho hace un rato que hay setenta y pico de
delegaciones regionales en todo el país.
Todas, absolutamente todas, cumplen y
consultan a la Central Obrera para tomar cualquier determinación. La única CGT y
los únicos dirigentes que no han consultado jamás para tomar actitudes son los
de la CGT de Córdoba. Si lo hubieran hecho como lo hizo el compañero Fiorentino
de Mendoza, que consultó, y la CGT de inmediato se puso del lado de los
trabajadores de Mendoza e intervino en el conflicto e hizo todo el aporte
necesario para...
P.: ¿A usted le parece que era necesario que consultara cuando la gente ya
estaba en la calle?
Rucci: ¿Cómo cuando la gente estaba en la calle? Sí, la gente de Mendoza estaba
en la calle pero el compañero Fiorentino inmediatamente se comunicó con la
Central Obrera, para decir la actitud de la gente, y...
P.: ¿Para pedir permiso?
P.: ¿No será que la CGT de Córdoba es rebelde? ¿No tendrá motivos?
Rucci: Yo no diría que es rebelde. Yo más bien diría, como lo señala el
compañero Tosco, que su forma de conducir al movimiento no es la misma que
nosotros queremos imponer a las otras delegaciones de¡ interior del país.
P.: Entonces diremos que la CGT de Córdoba no será una isla pero es una CGT con
personalidad propia.
Rucci: A pesar de que se dice lo contrario, cuando se habla de unidad, no se
concibe dos centrales obreras, y nadie puede admitirlo aunque los hechos y la
forma como se llevan a cabo ciertas actitudes están demostrando que realmente
quieren dos centrales obreras.
P.: En cierto modo, ¿no es una acusación un poco corporativista?
Rucci: No es una acusación corporativista. Es el resultado de normas que fueron
legisladas por los congresos nacionales de la Confederación General del Trabajo.
En el supuesto caso de que no sean útiles será un congreso el que reformara,
pero hasta el momento, ese es el estatuto de la central obrera y como dirigentes
disciplinados a ese estatuto nos debemos ajustar.
P.: Esa rebeldía que se advierte en la CGT de Córdoba, en relación a la Central
Obrera, ¿a qué se debe fundamentalmente, a la directiva de Rucci o a un problema
del Consejo Directivo?
Tosco: A que la CGT de Córdoba interpreta el mandato de las bases. A que la CGT
de Córdoba está ligada a las aspiraciones de los trabajadores. Quieren luchar, y
la CGT de Córdoba lleva a la práctica esa lucha, cosa que no hace la CGT
nacional.
P.: Perdón, aquí Rucci quiere aclarar...
Rucci: La Central Obrera cumple estrictamente con el mandato de los
trabajadores. Acá nadie puede sentirse, menos en el caso de dirigentes como el
compañero Tosco, dirigente auténtico, que responde a las bases, porque el Comité
Central Confederal es el genuino cuerpo que está ligado a las bases integrado
por los secretarios generales de todo el país, incluso por el secretario general
de Luz y Fuerza, que es el compañero Félix Pérez.
P.: Rucci: ¿Cuál es su posición respecto a la situación de una fábrica
automotriz de Córdoba, en la que los trabajadores mayoritariamente se
pronunciaron por su afiliación a SMATA y que por una resolución ministerial
tuvieron que incorporarse a la Unión Obrera Metalúrgica? ¿Usted apoya a los
trabajadores en su pronunciamiento mayoritario a SMATA o apoya su incorporación
a la UOM por resolución oficial?
Rucci: Yo le voy a aclarar, porque no es fácil que diga que estoy con la UOM
porque yo soy metalúrgico. No quiero entrar en esos términos a la cuestión.
Nosotros sostenemos que el sindicalismo debe instrumentarse representando la
actividad del trabajador. La actividad de los compañeros de Fiat, como de
cualquier actividad parecida en el mundo es metalúrgica. Porque el tornero que
trabaja en cualquier fábrica es siempre tornero, ya que la actividad es
metalúrgica El encuadramiento sindical no debe estar basado en la política ni en
los dirigentes, sino en la actividad especifica que desarrolla cada
trabajador...
P.: ... ¿Pero, y la voluntad del trabajador ... ?
Rucci: ¿La voluntad del trabajador? Bueno. Suponga que la UOM tiene 200.000
afiliados y 10.000 fábricas, y se llega a un plebiscito para saber a qué
sindicato se afilia, lamentablemente el sindicalismo sufriría una...
P.: ¿Dónde está la democracia?
Rucci: La democracia está dada por la Ley de Asociaciones Profesionales que
establece: Si usted es empleada de comercio no puede estar afiliada a la Unión
Obrera Metalúrgica porque es empleada de comercio. Luz y Fuerza no puede
afiliarse a la Unión Obrera Metalúrgica porque es Luz y Fuerza. No hay litigio.
Hay cumplimiento de la ley, porque la ley establece que el encuadramiento
sindical está basado en la actividad que desempeña esa planta industrial o esa
entidad comercial.
P.: ¿Usted entiendo, Rocc¡, que habría que modificar esas leyes que están
provocando problemas?
Rucci: No. No. Nosotros en la época de Perón teníamos la ley de asociaciones que
lamentablemente ahora ha sido reformada a través de un decreto que establecía
con absoluta claridad que el sindicalismo tenía que estar agrupado por actividad
y no por posiciones de dirigentes.
P.: Vamos a escuchar la otra campana. ¿Qué opina Tosco al respecto?
Tosco: Si me permiten, quiero hacer referencia a una pregunta que estaba
perfectamente vinculada porque incluye mi nombre en un supuesto mensaje del
general Perón donde se hace referencia al dirigente de la "triste figura". Esto
a nuestro juicio está impuesto por la burocracia sindical. A su vez esta frase
nos hace recordar al Quijote. El libro de Cervantes Saavedra. Y a su vez nos
hace recordar otra cosa del libro. En una oportunidad dijo: "Ladran, Sancho,
señal de que cabalgamos". Esto es lo que nosotros respondemos a la burocracia que
tergiversa las gestiones y nos hace aparecer a nosotros como....
P.: ¿Perón es la burocracia, entonces?
Tosco: Esto está dado por la burocracia hasta ahora. Ha sido convalidado hasta
el presente por otra cosa. Puede existir una presión, una distorsión o
directamente no ser así. Ahora, en el caso de SMATA, nosotros decíamos: en la
Ley de Asociaciones Profesionales de Perón o en esta ley de asociaciones
profesionales, los trabajadores de la industria automotriz, en Córdoba están
afiliados al SMATA desde hace mucho tiempo.
En el caso de Fiat Concord, es
específicamente de la industria automotriz. Y con esto no quiero hacer una
cuestión contra la Unión Obrera Metalúrgica, sino ubicar en su justo término el
problema. Por otra parte si los trabajadores de Fiat resolvieron por abrumadora
mayoría afiliarse al SMATA, el Ministerio de Trabajo, el señor San Sebastián, el
ministro de la dictadura, es quien resuelve que los compañeros no estén dentro
de lo que es la organización profesional de la industria automotriz de Córdoba
porque lo que es IKA, todas las industrias automotrices están dentro de SMATA,
en este caso se ha violado la voluntad democrática de los trabajadores y se ha
tergiversado en el caso de Fiat Concord - no diría lo mismo en el caso de
Materfer - lo que es una práctica y una propia legislación.
P.: ¿Cuál es a su criterio el objetivo político de esa determinación?
Tosco: Ir contra el SMATA, que está en la lucha, es ir contra la propia voluntad
de los trabajadores que luchan contra la patronal y la dictadura, por lo cual
han sufrido toda clase de persecuciones y represiones.
P.: ¿Es aumentar el poder económico del sindicato metalúrgico?
Tosco: De hecho se aumenta la representatividad. También se aumenta el poder
económico en todos los aspectos.
P.: ¿Cuál es su opinión sobre los disueltos sindicatos de SITRAC y SITRAM?
Rucci: Antes voy a hacer una aclaración. No porque el general Perón necesite que
yo lo defienda. Rechazo absolutamente el absurdo de que el general Perón se le
va o se le exige... porque cuando el general Perón se forma el concepto de un
hombre, lo hace y piensa, él está convencido de que está expresando para él la
verdad...
P.: Claro que varias veces cambia de puntos de vista rápidamente, como sobre
Coria, a quien hace un mes elogió, y luego lo critica...
Rucci: No me consta que el general Perón haya elogiado a Coria.
P.: Si salió en todos los diarios... y luego lo trató de traidor...
Rucci.: Le ruego a usted que me traiga algún diario donde el general Perón hace
elogios a Coria.
P.: Yo recuerdo al general Perón con Coria en las 62 Organizaciones en el acto
en que únicamente habló, en un acto peronista...
Rucci: Yo no tengo la culpa, y menos el general Perón, si el secretario de las
62 Organizaciones en ese momento era Coria.
P.: Usted admitirá, Rucci, que si el general Perón, siendo secretario de esa
Organización Coria, dijo que es un ejemplo a nivel mundial las 62
Organizaciones, más bien no hay una ambigüedad.
Rucci: No, es que el movimiento obrero, para el movimiento obrero es un orgullo,
un halago que se tenga en el exterior un concepto así.
P.: ¿Qué opina de las 62 Organizaciones?
Rucci: Soy un hombre de las 62 Organizaciones, así que no puedo opinar mal.
P.: ¿Qué opina usted de Coria, Rucci?
Rucci: Yo a Coria posiblemente lo haya visto después de estar casi dos años de
secretario general de la CGT. El hecho de que no hayamos mantenido conversación
durante dos años es de suponer que mi opinión sobre él no se ligaba en absoluto
a Rogelio Coria.
P.: ¿Pero, por qué no lo hizo público antes?
Rucci: Porque dentro del movimiento obrero cada gremio tiene el secretario
general que ese gremio se impone. Coria nunca manejó las 62 Organizaciones.
Había una mesa de cinco miembros, que no tienen ni presidente ni secretario. Los
cinco con los mismos derechos. Y uno de los cinco era Coria.
P.: ¿No era un pilar importante del movimiento sindical como para que no tuviera
con usted un solo contacto en dos años?
Rucci: El compañero Coria concurría al Comité Central Confederal, planteaba sus
cosas como las planteaba, no tenía nada que ver con la conducción de la CGT. Y
en las 62 Organizaciones era un hombre más que representaba a su gremio.
[REVISTA "ASI" - 16/02/1973] www.lafogata.org
"NO
TEMEMOS VOLVER A RECORRER EL MISMO CAMINO" Agustín Tosco [Fragmento del discurso que dio después de ser
liberado el 12-12-1969]
"(...) Aquellos que hoy usurpan la representación del movimiento obrero, a
aquellos que como CORIA e IZETTA esperan de las concesiones de la dictadura los
puestos de la C.G.T. va nuestro enérgico repudio. Los representantes obreros,
deben esperar la voluntad de los trabajadores para ejercer las representaciones
sindicales. No esperar de las concesiones de la dictadura.
"No representan al pueblo, representan la instrumentación y el propósito de
manipulación del movimiento obrero por los reaccionarios esquemas del
comunitarismo y del neo – corporativismo, que pretende una estratificación
social para mantenernos sometidos a las fuerzas de la reacción y del privilegio
nacional e internacional. Ellos son aliados de los explotadores, ellos son
aliados de quienes condenan todos los días al pueblo argentino. Ellos
representan la vergüenza del movimiento obrero. En cambio el pueblo que lucha,
es el único que inexorablemente ha de darse la representación auténtica en el
seno de la C.G.T.
"Y hemos salido de esta ignominiosa prisión, dispuestos más firmes que antes a
continuar la lucha contra la dictadura. Y queremos aclarar por si nos toca
recorrer nuevamente el mismo camino que no lo tememos. Que se nos acusó de
violentos, se nos acusó de subversivos, se nos llegó a acusar por parte de
Onganía y del ministro del interior, de enemigos de la Nación. No titubearon en
usar el lenguaje más ofensivo que se podía aplicar a honrados trabajadores. No
trepidaron en hablar contra la violencia, cuando el pueblo, superando la
coacción a que estuvo sometido durante 3 años, empezó a materializar en las
calles el reclamo por el respeto de sus derechos.
"Ellos que usurparon el poder por la fuerza, que se mantienen en el poder
durante más de tres años por la fuerza, que mantienen el ejercicio de la
violencia proscribiendo la voluntad de la ciudadanía, ellos que mantienen el
ejercicio de la violencia con el estado de sitio, ellos que mantienen el
ejercicio de la violencia con toda la legislación represiva. Ellos que mantienen
el estado de la violencia amordazando la voz del pueblo e impidiéndole
manifestarse; ellos son lo que hablan e la pacificación y contra la violencia.
Nosotros les negamos autoridad legal y moral a quienes han practicado y
practican todos los días todo tipo de violencia contra el pueblo, para hablar
que cese la violencia, o para hablar de pacificación.
"No aceptamos el concepto de la pacificación en la sumisión(..) Coincidimos con
la declaración del episcopado latinoamericano en Medellín, cuando señala con
toda claridad que:”La paz es ante todo obra de la justicia”. Yen este país, la
justicia está atropellada. A nosotros se nos aplicó el art. 209 y el art. 226
del Código Penal que señala que “incurre en delito quien se levanta en armas
contra el poder constitucional”.
"Nuestras armas, las armas del pueblo, son la verdad, la libertad, la justicia,
la nobleza, la dignidad. Esas son las armas morales con que hemos luchado
nosotros. No se probó la comisión de ningún delito en términos de la
delincuencia vulgar.
"Pero aquí también queremos destacar una cosa, en lo que creemos ha sido una
humilde contribución de los condenados por los tribunales militares, a esa lucha
y a esa convicción de movimiento obrero y demás sectores de la población.
"Cuando fuimos juzgados, no bajamos la cabeza, entendiendo que teníamos un
tribunal que no nos iba a castigar por una falta de conducta. Ante los
tribunales reafirmamos nuestras posiciones.
"Dijimos que sí, que habíamos resulto manifestaciones callejeras para reclamar
la vigencia de nuestros derechos. Y dijimos que la violencia estaba desatada por
la represión. (...)"