
CARTA DEL PADRE
FARINELLO A JESÚS
Jesús, quiero agradecerte porque a
pesar de mis infidelidades y mis pecados me seguís eligiendo, seguís dándome el
sacerdocio.
Cuando levanto la hostia y mis manos
tiemblan de emoción.
Cuando puedo ayudar a mi hermano.
Cuando hago todo es... ¡Soy tan
feliz!
¡Me cuesta tanto sonreír, estar en
paz y atender a mis hermanos con amor!.
Me estoy volviendo nervioso,
impaciente... Me siento desbordado, Jesús.
Siempre hay gente, siempre hay
pobres que me persiguen, que me piden, que esperan mi ayuda. Y a veces, te lo confieso,
quisiera desaparecer, borrarme de todo y vivir tranquilo, quedarme en mi casa leyendo un
libro o mirando una película.
Pero es imposible, me persiguen.
Y esto es terrible, Señor, porque
no estoy cumpliendo con el mandamiento que, junto con el amor de Dios, resume toda la ley:
Amarás al prójimo como a ti mismo.
Por esto, Jesús, también quiero pedirte perdón.
El padre Ferinello es un ejemplo de entrega, servicio y amor.