
Señor Presidente de la Nación
Dr. Eduardo Duhalde
Reciba el saludo de Paz y Bien.
Estamos cerca de dos fechas que necesitan de la reflexión de todos los
argentinos, al cumplirse un año de ocurridas, y que cambiaron la situación del país.
Una de ellas es el 20 de diciembre del 2001, con el alzamiento popular y los cacerolazos
que provocaron la caída del gobierno presidido por el Dr. Fernando de la Rúa, dejando un
saldo trágico: la muerte de 34 personas víctimas de la violencia represiva.
Fue ese momento en que el pueblo dejó de ser espectador y se asumió como protagonista y
dijo ¡Basta!... al saqueo , la corrupción y la inoperancia de la dirigencia política.
Siguió a esos acontecimientos el desgobierno y los vaivenes presidenciales y los
intereses partidarios que terminaron con su designación como Presidente Provisional de la
Nación.
En la carta que le enviara con fecha 8 de febrero del corriente año, con algunas propuestas para superar la crisis, (no tuvo en cuenta a ninguna de ellas), le decía: " ... usted asumió la responsabilidad de conducir la Nación en una situación conflictiva y con graves problemas a resolver. Debemos reconocer que es un gran gesto de coraje y servicio a la Patria, aceptar y asumir los desafíos del momento y preparar los caminos y las bases para la normalización del país...."
Recordamos que en una de sus primeras declaraciones decía que privilegiaría el capital productivo, sobre el capital financiero; posteriormente se rectificó y señaló que se había equivocado. Y todo continuó con más de lo mismo. Hace un tiempo escribí una nota que titulé: " Estábamos mejor, cuando estábamos peor", creo que ejemplifica la situación actual. Siempre hay tiempo para estar peor.
Posteriormente convocó a sectores sociales representativos, religiosos, culturales y políticos; se abrieron instancias como el "Diálogo Nacional", que quedó en un "Diálogo de sordos", ya que las dirigencias políticas antepusieron sus intereses personales y políticos a los del pueblo, salvo raras excepciones que mantuvieron posiciones dignas.
Convocó al FRENAPO, Frente Nacional Contra la Pobreza; se apropió del
discurso y lo vació de contenido. El gobierno profundizó políticas asistencialistas y
no fue capaz de generar proyectos para el desarrollo y la vida digna que nuestro pueblo
merece y reclama. Continuó el "corralito", la especulación financiera y el
estado de indefensión jurídica del pueblo, la apropiación de los recursos de los
ahorristas.
Es lamentable ver correr y correr, a su gobierno, detrás del FMI y del BM, organismos que
responden a las políticas del gobierno de los Estados Unidos de Norte América, que busca
anexar la Argentina a sus intereses hegemónicos políticos, económicos y militares,
igualmente que a todo el continente latinoamericano. El sometimiento a las presiones para
el ingreso al ALCA y la Deuda Externa que ha pasado a ser una Deuda Eterna, son un claro
ejemplo. El gobierno se ha enredado en un juego perverso con el FMI, es como "el
cuento de la buena pipa", que no tiene principio ni fin, dónde nunca se llega a
definiciones y todo se prolonga entre "el si,... el no... y el ni".
Señor Presidente, usted no desconoce la grave situación que atraviesa el país y todo el
continente latinoamericano; sin embargo continúa con una política suicida de
consecuencias imprevisibles para el presente y el futuro del país.
Deténgase a pensar, aunque sea los minutos que le llevará leer esta carta y observe los rostros concretos de esos miles de niños, ancianos y jóvenes que sufren hambre, desnutrición y la pobreza. Los informes de la situación actual de vida de nuestro pueblo, dicen que 19 millones de personas viven en situación de pobreza; cerca de 8 millones bajo el nivel de pobreza y se mueren cerca de 100 niños de hambre y enfermedades evitables. La Argentina ha retrocedido mas de 40 años. ¿Es éste el país que desea para el pueblo argentino? ¿ Es éste el país que quiere para sus hijos y los hijos de sus hijos?
Bastaría recordar lo que ocurre en la Provincia de Tucumán, pero las
otras provincias no están mejor. No hay políticas adecuadas para atender las necesidades
básicas del pueblo, en particular de los sectores más afectados y desprotegidos. Gran
parte de las provincias argentinas se han transformado en feudos medioevales, con
caudillos que se han apropiado de todos los recursos y manipulan los medios de
comunicación y controlan sus economías manejándolas a su antojo y dónde la democracia
está ausente y el federalismo es una quimera nacional.
El Estado ha abandonado su responsabilidad social con el pueblo. No gobierna, sólo trata
de arrastrar la crisis y aplica políticas asistencialistas sin promover el desarrollo
solidario. Son conceptos y actitudes diametralmente opuestas frente a la vida y la
responsabilidad con el pueblo.
Es necesario Sr. Presidente hacer un alto en la vida y mirarse hacia adentro, para comprender los caminos del espíritu y la conciencia a fin de construir nuevos caminos y corregir los errores.
Ha convocado a elecciones presidenciales, para que nada cambie, y todo continúe amarrado a los intereses partidarios y no a las necesidades del pueblo. Creen tener el poder, que se les escurre como el agua en las manos... Pero la mayor tristeza, es ver las claudicaciones, el sometimiento, la falta de dignidad frente al FMI, que pide más y más, para no dar nada y continuar con sus exigencias.
Sr. Presidente, le recuerdo que nadie entra en la casa de uno, si no se le abre la puerta, salvo que sean asaltantes que entran por la violencia, o cómplices que les abren las puertas para que entren a saquearnos. Lo que ocurre en el país se encuadra en esta descripción; no podrían saquearlo, como lo han hecho, sin la complicidad interna de las dirigencias políticas.
Aún resuenan en mi mente las palabras del representante del FMI,
cuando en la reunión que tuvimos en el Banco Central de la República Argentina; dónde
han sentados sus reales, al presentarles y denunciarles por el alto costo humano de las
políticas impuestas al país por ese organismo, el jefe de la misión nos respondió:
"El FMI tiene políticas y programas a cumplir y llevar adelante en las
negociaciones, esa es nuestra misión; pero le recuerdo que los interlocutores los pone
"su gobierno"..., y evidentemente el gobierno que usted preside no hace otra
cosa que claudicar a todos los valores y derechos, a la soberanía y los recursos del
país; sometiéndose a la voracidad insaciable de ese organismo.
El gobierno que Usted preside es el responsable de llevar adelante
estas políticas. ¿Cuál es el costo de ésta entrega? ¿Cuál es el costo de la pérdida
de la soberanía nacional?
Sr. Presidente, le recuerdo que la dominación no comienza en lo económico; la
dominación comienza por lo cultural, por la imposición del "pensamiento
único", que lleva a la pérdida de las identidades, de los valores espirituales y
sociales.
Y los dominados por el pensamiento único creen que no existe otra salida, que es esto, o
el abismo; que hay que mejorar y "humanizar el modelo neoliberal". Un sistema
que no puede humanizarse porque nació sin corazón sin espíritu, sin sentimiento alguno.
Es necesario desarrollar y despertar el "pensamiento propio", coraje y decisiones que permitan desarrollar la conciencia crítica para lograr la libertad y autodeterminación porque otra Argentina es posible y otra América Latina también lo es.
Observe los movimientos en el país y en el continente, como el Foro
Social Mundial, Génova, Seattle, Davos, Florencia, entre otros; son los emergentes
sociales e históricos, y es necesario estar atentos a esos procesos; muchos de ellos
fueron violentamente reprimidos, pero no han logrado doblegarlos, ni someterlos. Ahí
están los piqueteros, las asambleas barriales, las fábricas reactivadas por los
trabajadores, los organismos de derechos humanos, entre otros. Usted está frente a un
pueblo que no sabe de claudicaciones; que ha soportado golpes, dolor y muertes; pero
también ha demostrado su capacidad de resistencia y coraje; a pesar de sus gobernantes y
del sistema de opresión.
También debemos reconocer que muchos argentinos no creen en el país, que han sido
ganados por la desesperanza, y la falta de alternativas los ha llevado a emigrar. Otros
han sacado sus recursos fuera del país; otros han entrado en la desesperación. A pesar
de todo, la mayoría del pueblo continúa luchando por construir otra Argentina y estoy
seguro que se logrará si sumamos fuerzas y voluntades en un proyecto distinto de país.
Escuche el clamor del pueblo "No hay peor ciego que aquel que no quiere ver, ni mayor sordo que aquel que no quiere oír". A un año de su gestión, es necesario tener una reflexión profunda de los caminos recorridos y el coraje de corregir los rumbos equivocados. Sr. Presidente: tiene que optar, no puede continuar con la entrega del país a manos de quienes quieren imponer sus intereses sobre la vida de nuestro pueblo. Cosechará lo que ha sembrado, no hay otro camino.
Le recuerdo la canción de uno de nuestros grandes artista solidario, León Gieco. "Sólo le pido a Dios, que lo injusto no me sea indiferente. Si un traidor puede más que unos cuantos, que esos cuantos no lo olviden fácilmente. Sólo le pido a Dios que la guerra no me sea indiferente. Es un monstruo grande y pisa fuerte toda la pobre inocencia de la gente ..." Es necesario tener pensamiento propio y no pensamiento ajeno.
Reciba el fraterno saludo de Paz y Bien que tanto necesitamos para nuestro pueblo y toda la humanidad.
Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nobel de la Paz
Buenos Aires, 20 de noviembre del 2002 Cuentos