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La verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices, en los serviles y menos aún en los idiotas. |
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El Despertar IV: OVNIS sobre San
Petersburgo. Por Laura Knight Jadczyk. |
Pasaron algunas semanas mientras continuábamos asistiendo a las noches de Reiki, y las cosas tendían a mejorar, pero aún percibía una corriente subterránea de descontento. Yo hacía mi mejor esfuerzo por derramar tanto amor y luz hacia todos los que me rodeaban como me resultaba posible, y trataba de mantenerme dentro de una "burbuja" de amor y luz para que cada una de mis palabras y acciones nacieran de un lugar de comprensión y amor afincado en el centro de mi corazón.
Me sentía muy consternada de que Trudy hubiera resultado
herida por mi causa, e hice todo lo posible para compensar por la situación.
Pero ella comenzó a cambiar de varias maneras; inclusive su apariencia comenzó a
cambiar mientras ganaba más y más peso. Al mismo tiempo, su marido parecía
decaer y disminuirse en todo sentido. Él se lamentaba y quejaba constantemente,
y Trudy solo entornaba los ojos en exasperación.
Mientras tanto, Candy y algunos otros asistían a las sesiones experimentales de
canalización los Sábados por la noche, y aún si todo lo que hacíamos era charlar
con "tipos descarnados", nos las agenciábamos para pasar un rato divertido. Y
todos ellos estaban deseosos por experimentar con el proceso de Liberación de
Espíritus, así que una buena cantidad de experimentación e investigación tenía
lugar al margen del grupo de Reiki. Dos eventos en particular sobresalen como
resultado de todo esto, y cabe incluirlos aquí.
El primero es una llamada telefónica que recibí una noche de parte de Tim, el jovencito que había estado formando parte del grupo de Wicca local. Él estaba en un estado de completo pánico. Había estado ejecutando uno de los "rituales" que le habían enseñado en la cofradía.
No se si se apegó al procedimiento exacto que le indicaron o si había estado improvisando, pero lo cierto es que había hecho correr un poco de agua caliente en su diminuto cuarto de baño para convertirlo en algo parecido a un sauna, y luego había hecho una especie de ritual de conjuración mientras miraba fijamente al espejo (no dudo que debe de haber tenido que limpiar constantemente la superficie del vidrio mientras hacía todo esto).
Bueno, lo cierto es que un horrible rostro demoníaco había aparecido en el espejo y le había dicho que era su "compañero" y que ahora iba a divertirse un rato atormentándole, "alimentándose" de él, o algo por el estilo. De inmediato había tenido una sensación de aumento de la presión y su corazón había comenzado a latir a toda velocidad hasta el punto de que estaba seguro de que iba a morir.
De hecho me estaba llamando desde el hospital donde le habían administrado algún sedante y le habían dicho que esencialmente no había nada malo con él excepto que había tenido un especie de reacción nerviosa. Estaba aterrorizado ante la idea de regresar a su casa porque era seguro que allí estaría el demonio, así que pedía le aconsejara qué cosa hacer.
Bueno, yo estaba un poco alarmada de que una cosa semejante le pudiera suceder a un iniciado de Reiki, especialmente cuando tanto él como Candy ya habían recibido sendas iniciaciones de segundo nivel. Pero traté de calmarlo y le dije que se viniera directo para mi casa, que yo me encargaría de arreglarlo en un santiamén.
Llamé a Candy y le expliqué la situación, y la idea de presenciar su primer exorcismo "real" le pareció sumamente emocionante. Accedió a venir de inmediato. Hubo una larga espera antes de que Tim apareciera, y cuando lo hizo, su estado era TERRIBLE. Nos dijo que de hecho, mientras venía de camino había tenido un accidente: un auto lo había golpeado de costado haciendo girar su auto fuera de control y arrojándolo a una zanja. Estaba seguro de que todo era obra del demonio, y su estado de terror había alcanzado límites de paroxismo.
Lo acostamos sobre la mesa de masajes de Candy y comenzamos a
administrarle Reiki para calmarle un poco. Mientras hacíamos esto, toda clase de
cosas extrañas tenían lugar dentro su cuerpo. Los músculos sufrían de tironazos
y espasmos en una forma que no era nada normal, mientras él repetía que sentía
como si alguna cosa "resbalosa" se moviera dentro suyo.
Bueno, las dos resultamos también algo espantadas, pero mi experiencia con
situaciones similares en el curso de sesiones de hipnotismo me había enseñado a
mantener la calma y el control de la situación. Le pedí Tim que contara
exactamente todo lo que había dicho y hecho, y mientras procedía de esta manera
su respiración casi había retornado a la normalidad.
Antes de que pasara mucho tiempo ya lo había colocada bajo hipnosis para poder dirigirme a la entidad misma. Se trataba de un nuevo nivel de terapia de Liberación de Espíritus, con connotaciones, por lo demás, sumamente extrañas. Mientras me dirigía a lo que claramente no era una simple "entidad descarnada" ni tampoco un "espíritu elemental", sino algo mucho más poderoso, astuto, y desagradable, el pobre de Tim repetidamente se hinchaba y luego expulsaba lo que debía ser el más espantoso gas que uno pueda imaginarse.
Este ciertamente no era un caso de encuentro con el alma de un pobre y descarriado individuo necesitado del consejo de "dirigirse hacia la luz" para luego liberar a la víctima. ¡Este bicho no tenía la intención de marcharse a ningún lado!. Había sido "invitado", y todo parecía indicar que le gustaba sobremanera su nueva "casa": ¡el desahucio no iba a tener lugar así como así nada más!
Bueno, yo tenía una opinión diferente acerca del asunto y
estaba igualmente resuelta a hacer que hubiera una liberación lo antes posible,
así que todo se reducía a ver quién de los dos iba a probar tener la voluntad
más fuerte durante la disputa.
Hice el llamado acostumbrado a los "guías" y a los "trabajadores de la luz" de
los planos astrales para que se hicieran presentes y asistieran en el proceso de
liberar a la víctima, siguiendo los procedimientos estándar. Sin ningún
resultado. Realicé la rutina de "en el nombre de Jesús", que suele funcionar
dependiendo de la afiliación religiosa de la víctima. No funcionó.
La entidad estaba jaloneando al pobre de Tim y haciéndolo saltar sobre la mesa, constantemente hinchándolo con gas y haciendo que lo expulsara en cantidades que simplemente eran anormales según cualquier criterio patológico. Cuando le ordené a Tim que se uniera a Candy y a mí en un esfuerzo por generar luz y calor para envolver a la entidad, comenzó a quejarse de que se sentía muy "caliente" y empezaba a "quemarse": suplicó que nos detuviéramos y que le dejáramos solo.
Comenzó a quejarse y lamentarse diciendo que debíamos sentir algo de simpatía y compasión por aquellos como él puesto que esa era la filosofía que habíamos esposado en nuestra rama particular de "amor y luz" de la Nueva Era. Aquello resultaba ser una caricatura de todas las recientes maquinaciones de Trudy y George, y yo no caí en la trampa.
Finalmente le dije a la entidad que simplemente no la iba a dejar sola, que no iba a dejar de atormentarla con luz y calor y que, de ser necesario, íbamos a pasar la noche entera, el día siguiente y todos los demás días que requiriera haciendo lo mismo. Eso pareció surtir un efecto: ordené a la entidad que se marchara en términos nada ambiguos, y con un último estertor del abdomen de Tim, seguido de una expulsión particularmente ruidosa de la más horrible emanación sulfurosa, la entidad se marchó y Tim por fin quedó en calma.
Lo saqué del estado de hipnosis y discutimos todo el asunto. Una de las cosas que había dicho la entidad era que inicialmente se había sentido atraído hacia Tim durante una de las reuniones de la cofradía en las que entidades similares solían congregarse, seleccionando su presa, acechándola durante algún tiempo, nada más esperando la oportunidad de poder "conectarse" de una manera más permanente.
Ellos tenían la habilidad de "influenciar" al individuo para
que realizara ciertos actos que facilitaran la entrada, y aún cuando el
individuo podía pensar que estas eran sus propias ideas originales, en realidad
no lo eran. Parece ser que una especie de "contacto mental" es perfectamente
factible con vistas a "plantar pensamientos" e "ideas" que posteriormente llevan
a una estado de "posesión" más completo.
Bueno, no hay duda de que Tim quedó curado de su afición por la Wicca. A la luz
de tal terrible experiencia, no iba a correrse el riesgo de regresar a un
ambiente como ese para resultar infestado una vez más.
Acordamos mantener todo el asunto en secreto debido a la comprensible sensación de embarazo que sentía Tim, así como por el hecho de habíamos estado tratando de proteger a Trudy, inmersa como estaba en sus creencias menos avanzadas. Candy dijo no poder lidiar con la idea de que la filosofía del "amor y luz" no fueran la última respuesta a todos los males.
Yo por mi parte estaba preocupada por la implicación de que
el Reiki no fuera en realidad tan "poderoso" y protector como se estaba
enseñando, y sentí que de alguna manera debíamos comunicar esto a los otros.
Candy estuvo de acuerdo, pero me insistió en dejarla a ella hacerlo a su propia
manera y en el momento apropiado. Yo accedí.
El segundo evento de cierta trascendencia fue directamente estimulado por el
incidente con Tim. Candy quería que yo realizara un proceso de Liberación de
Espíritus sobre ella misma, solo para cerciorarnos de que no hubiera nada malo.
Últimamente había estado pasando por una verdadera montaña rusa de emociones, y
ahora tenía la idea de que mucho de esto podía atribuirse a "fijaciones
astrales" de algún tipo. Yo accedí a hacerlo, así que programamos la sesión para
el día siguiente.
Por alguna razón Candy quería que Louise "se incorporara a la acción" y, no sin ciertas reservas, yo asentí. Después de todo, Candy era el sujeto, y cualquier cosa que fuera necesaria para que el sujeto se sintiera más cómodo era considerada como deseable. Así, Louise fue informada y luego de expresar interés en tomar parte en su calidad de testigo, nos invitó a hacer la sesión en su propia casa, lo cual de mi parte estaba bien.
Durante la sesión, una entidad parasitaria se identificó a sí misma con el nombre de "Thomas". Su "historia" era que había sido un practicante de vudú en Haití y que había resultado muerto a manos de un "médico" rival en 1945. Pero el verdadero desconcierto vino cuando declaró haber sido inducido por orden de un "hechicero" a fijarse a Candy, a manera de "canal de control".
¿Un "hechicero"? ¿Quién, dónde, cuándo? Se negó a identificar "quién", y estaba claro que estaba aterrorizado del castigo que recibiría si traicionaba a su "amo", pero sí reconoció que esto había tenido lugar en las pasadas semanas y que Candy CONOCÍA a este individuo.
Había otra entidad que se había adherido a Candy a través de las relaciones conyugales con su propio marido, pero esa se mostró bastante contenta de ser enviada a "la luz", y no dio ningún tipo de problema.
Había dos víctimas de suicidio que se habían adherido a la primera "frecuencia disponible", es decir, Candy, en su temor de haber violado un tabú al consumar su propia muerte. Una fuerte creencia religiosa puede resultar tan perjudicial como la ausencia total de cualquier creencia en la vida después de la muerte.
También había una víctima de accidente de tránsito, lo mismo
que una víctima de disparo. Nunca llegué a averiguar si esa entidad particular
estaba involucrada en un crimen o si por el contrario se había tratado de un
accidente, porque decidió irse de inmediato hacia "la luz", luego de haber
seguido el proceso con las entidades previas y haber entendido su propia
situación. (Esto tampoco es algo poco frecuente. Cuando hay adherencias
múltiples, estas parecen ser susceptibles de ser influenciadas por las acciones
de cada uno dentro de su común hogar/anfitrión).
Tanto Candy como yo habíamos comenzado a entretener la idea de que había algo
extraño aquí, y Candy estaba algo perturbada de saber que inclusive ella misma
había sido víctima de una fijación como resultado de la intención de "alguien"
de ejercer control sobre ella. También estaba enfurecida y resuelta a encontrar
a la persona que estaba detrás de todo esto.
Louise, como de costumbre, no expresó ninguna opinión. Solo repetía "¿no es eso sorprendente?" una y otra vez, con una expresión de asombro e inocencia.
Ahora bien, lo que sucedió a continuación tuvo lugar dentro del marco de varias semanas llenas de eventos sincronísticos que sencillamente son demasiados como para enumerarlos. También lamento no haber llevado un diario de eventos puesto que tratar de recordar todas las cosas en su correcto orden no resulta nada sencillo.
Durante algún tiempo - casi dos años - yo había estado
tratando sin éxito de conseguir una segunda copia de la obra de Velikovsky "Worlds
in Collision" ("Mundos en Colisión"). Había visitado todas las librerías, había
llamado a los distribuidores de libros, e inclusive había contactado al editor,
quien me había informado que estaba fuera de impresión y sin planes de una nueva
edición. Así que yo había dado vueltas por todas las tiendas de libros usados
dejando pequeñas tarjetas para que lo buscaran por mí y me contactaran en caso
de que apareciera alguna copia.
Otro evento que acaeció durante este mismo período fue algo divertido
relacionado con la investigación de un asesinato, investigación en la cual yo
había tomado parte durante 1993, y que había resultado en una complicación de mi
condición física que me obligó a tomar cama por una semana, tiempo durante el
cual ciertas circunstancias me habían más o menos forzado a abrir lo ojos a la
posibilidad de interacciones entre alienígenas y seres humanos en el escenario
de nuestro mismo planeta.
Esta historia está descrita en detalle en mi libro "Amazing Grace" ("Gracia Sorprendente"), así que me abstendré de repetirla aquí. Baste con decir que esta particular investigación de asesinato fue una especie de portillo para mi posterior despertar a la realidad del fenómeno alienígena en circunstancias que iban a tocar mi propia vida personal.
No había tenido ningún tipo de relación con este caso por varios meses, así que me sorprendí cuando sonó el teléfono apenas un día después de los incidentes de liberación de entidades espirituales relatados más arriba, y escuché al otro lado de la línea a mi antiguo amigo el Investigador Privado que había servido de enlace entre mi persona y algunos oficiales de la ley durante la última etapa de la investigación.
Tenía una pregunta que hacerme acerca de algo que no guardaba relación alguna con el asunto, pero luego me preguntó acerca de una conversación entre yo y un cierto detective perteneciente a la unidad de homicidios de la agencia policial local. Bueno, esta conversación nunca había tenido lugar así que le pregunté de qué estaba hablando.
Dijo: "Yo te llamé en Octubre pasado cuando él estaba presente aquí en mi oficina, y uno de tus hijos me dijo que estabas en el hospital, así que dejé el número del teléfono de él y un mensaje de que deberías llamarlo cuanto antes."
Nunca recibí ese mensaje. Los chicos deben haberse olvidado de dármelo. Así que apunté el nombre y número de teléfono una vez más, llamé de inmediato y dejé un mensaje en la contestadora del detective. Sentía curiosidad por saber qué sería lo quería decirme.
Su nombre era "Marion Thomas" (este no es su nombre
verdadero, pero las relaciones entre los nombres ficticios son similares ya que,
tal y como iba a descubrir posteriormente, estos eran parte de una sistema de
claves). Sabía que en el pasado era común emplear "Marion" como nombre
masculino, pero no era muy común en el presente, así que me pareció que esto era
algo extraño. Además, Thomas era el nombre de mi hermano, y el nombre de su
mejor amigo durante la época en que éramos niños era "Thomas Marion". Todos esos
pensamientos recorrieron mi mente en aquel momento.
Me disponía a llevar a mi madre de regreso a su casa, ya que había pasado la
mayor parte de la mañana en mi casa, y justo cuando salíamos por la puerta, sonó
de nuevo el teléfono. Yo respondí y era "Marion Thompson", la dueña de una
tienda local de libros usados diciéndome que tenía una copia de "Mundos en
Colisión" de Velikovsky y que era mía por solo siete dólares.
Yo estaba tan contenta que le dije que le pusiera una etiqueta de "vendido", y que iría de inmediato por él. No fue sino hasta que colgué que me dije a mí misma: "¿Marion Thompson, Marion Thomas? ¿Qué es lo que está pasando aquí?".
Traté de olvidar todo mientras me dirigía de nuevo a la puerta. Mi madre ya se encontraba esperando afuera. El teléfono sonó de nuevo. Esta vez casi no lo contesto, pero en el último momento decidí que mejor lo hacía. Era mi primo, el que había conocido por primera vez en la reunión de MUFON a la que había asistido luego de mi avistamiento de un OVNI mientras me encontraba junto a la piscina de mi casa (ver relato en "Amazing Grace").
Él también estaba llamando para decirme que acababa de encontrar una copia de "Mundos en Colisión" de Velikovsky embutida en una caja de libros que tenía en su garaje. Sabía que yo había estado buscando ese libro, ¡y me dijo que era mío si lo quería!
Bueno, ¡en verdad ya eso era demasiado! Dos "Marions", dos libros, dos años de estarlo buscando sin descanso, ¡todo en el curso de apenas 30 minutos! Es decir, ¿cuales eran las probabilidades de que dos personas llamadas "Marion" me llamaran con solo algunos minutos de separación entre una y otra? ¿Y cuáles eran las probabilidades de dos personas diferentes me ofrecieran el mismo libro dentro de un lapso de algunos minutos luego de dos años de infructuosa búsqueda?
Pero a estas alturas, estaba comenzando a acostumbrarme a ese
tipo de cosas. Significaba que las cosas se estaban poniendo realmente extrañas.
Claro, que no tenía idea de cuanto más extrañas iban a ponerse.
Era Miércoles, noche de Reiki. Cuando llegué a la sesión de Reiki noté que había
un buen número de personas sentadas en el patio de afuera. Al acercarme me llevé
menuda sorpresa al ver que una de ellas era la Reverenda Ruth. También había una
mujer pelirroja bastante voluminosa, y un hombre todo vestido de blanco, con
pesadas cadenas de oro colgando de su cuello que desaparecían dentro de su
camisa parcialmente desabotonada, y no menos ostentosas pulseras de oro en las
muñecas.
Me dirigí en forma cordial a todos mientras ingresaba en la casa, pero sus respuestas me parecieron ser bastante menos cordiales. Aun así, envié ondas de amor en su dirección y cerré la puerta detrás de mi.
La mujer que estaba recibiendo Reiki cuando fui a tomar mi lugar en una de las mesas, era la enfermera de un hospicio que había estado sufriendo de numerosos problemas físicos que probablemente estaban relacionados con tensión ocupacional. Se me dio una posición en la cabeza y una vez hube colocado mis manos sobre ella, sentí como si alguien hubiera conectado dos poderosos imanes y, de repente, ¡Bum!, una sensación de tal fuerza que no había experimentado nada igual con anterioridad. Y la energía comenzó a manar.
La única manera en que puedo describir mi sensación personal de canalizar Reiki es comparándola con el acto de amamantar a un bebé. En el momento en que se establece contacto, es como si la leche comenzara a fluir, solo que la sensación se experimenta en los brazos y no en el pecho. Pero es una sensación bastante distintiva. Yo puedo sentir y monitorear el flujo constante de la misma forma en que podía monitorear el flujo de leche cuando criaba a cada uno de mis cinco hijos.
Esta mujer en particular, la enfermera del hospicio, estaba absorbiendo energía con tanta fuerza, ¡que resultaba doloroso! Me comenzaron a doler las muñecas como si hubiera desarrollado un absceso que requería de ser agujeteado cuanto antes. Sabía que esto podía tener relación con la operación que había tenido en las muñecas, y que obviamente había algún tipo de "corto circuito" o cosa similar, no obstante que hasta la fecha siempre había podido lidiar con la sensación de incomodidad.
En esta oportunidad, difícilmente podía tolerar el dolor. Me
desconecté por algunos minutos para sacudir mis manos y descansarlas, y luego
volví a colocarlas en posición. El mismo dolor. Esta pobre mujer estaba
descargada de todas sus reservas y yo estaba contenta de poder asistirla de esta
manera, aún si la sensación era incómoda. Pronto el flujo comenzó a disminuir y
la sensación "magnética" terminó: esta paciente de seguro estaba lista.
Iba a hacer un descanso para tomar un poco de ponche y dejar que alguien tomara
mi lugar, pero en ese momento el hombre de blanco vino y me dijo "¡no te vayas
aún!". Louise lo presentó como un "amigo de la reverenda Ruth" quien había
venido para probar las bondades del Reiki, ya que padecía un problema de
flebitis. Saltó a la mesa con tal habilidad que no me causó la impresión de
tener ningún problema. Retorné a mi posición en la cabeza como se me solicitó.
No había nada especial con este hombre en términos de consumo
de energía. De hecho, no parecía estar absorbiendo ninguna. No obstante alcancé
a olfatear algo de whisky en su aliento y tenía claro por experiencia que el
Reiki y el alcohol NO se mezclan. He visto a algunas personas ponerse realmente
enfermas cuando beben justo después de un tratamiento de Reiki. Pensé en
mencionar esto cuando se levantara de la mesa, aconsejándole abstenerse de tocar
la botella por algunas horas, pero no me dio la oportunidad de hacerlo.
Cuando retiramos las manos (había cinco de nosotros en cada una de las mesas),
él se incorporó en un rápido movimiento al tiempo que giraba en mi dirección.
"Esto es para ti", me dijo mientras extendía su mano y trazaba con el dedo algún
tipo de figura sobre mi frente.
Eso es lo que hizo, descrito de manera simple, pero lo extraño fue la manera en que todo sucedió. Es como si todos los presentes se hubieran quedado congelados por un instante casi imperceptible. Y todos permanecieron así, congelados, hasta justo después de que el hombre ya había cruzado la puerta, cuando el sonido del motor del auto arrancando y saliendo veloz nos sacó del ensueño.
Entonces todos me miraron y comenzaron a hablar al mismo tiempo. "¿Qué fue todo eso?", "¿qué fue lo que te hizo?", y "¿quién era ese hombre y cómo se atrevió a tocarte sin tu permiso?".
Esto último era el meollo del asunto. Era bien conocido que en las clases de Reiki nadie toca a nadie sin mediar un permiso. Se nos repetía esto una y otra vez, y lo tomábamos con bastante seriedad.
Le pregunté a Louise quién era el hombre y declaró no tener idea, más allá del hecho de que lo habían traído la Reverenda Ruth y su amiga. Candy y los demás estaban exclamando su disgusto mientras examinaban la marca dejada sobre mi frente para tratar de ver lo que se había dibujado. Nadie conocía a este hombre y nadie tenía idea del significado de sus acciones. Nadie sabía tampoco a qué se debía la súbita visita de la Reverend Ruth y sus amigos. Ese era el consenso general.
Luego de que hubo menguado la alharaca, retornamos a nuestro trabajo y yo me rodeaba mentalmente con amor y luz segura de que, quien quiera que haya sido el hombre y cualquiera que haya sido la intención de sus acciones, no podría penetrar mi escudo de luz.
Esa noche, cerca de la medianoche, me desperté con tal dolor que creí que estaba sufriendo de un ataque al corazón. No solamente sentía como si un elefante se hubiera sentado en mi pecho, sino además como si el poste de una baranda se me hubiera encajado justo debajo de la clavícula, al tiempo que la "dama de hierro" de la tortura medieval me aprisionaba y poco a poco me sacaba hasta el último aliento de vida. Desperté a mi ex-marido y de inmediato me llevó a la sala de emergencias.
Cuando llegamos al hospital, la presión y el dolor comenzaron a ceder, pero con los síntomas que yo describía, me internaron de inmediato. Puesto que parecía que mi condición se había estabilizado, no hubo exactamente una movilización de emergencia (ya saben, nadie sacó las almohadillas eléctricas y la máquina de resucitación), pero aún así se apresuraron a "alistarme".
El doctor dijo que debían admitirme para realizar algunos exámenes y mantenerme en observación por algunos días, así que yo accedí. Estaba bastante asustada por la reactivación de una condición que consideraba curada hacía tiempo ya. Pero cuando la enfermera entró con el carrito de la sonda intravenosa y comenzó los preparativos para insertármela, una voz tan clara y poderosa como cualquiera que pueda recordar, habló en mi cabeza diciendo que si permitía que me metieran esa aguja en el brazo, sería el instrumento de mi muerte.
Mi mente racional y consciente de inmediato replicó con "¡eso es una completa tontería! ¡Estás siendo presa de un ataque de paranoia y has leído tantas cosas extrañas durante tanto tiempo que no es de extrañar que tu juicio se haya visto afectado!"
Entonces me sentí como bañada por una ola de calor, y la certeza de que moriría si me quedaba en el hospital surgió de nuevo acallando todo argumento consciente. Por un momento me sentí en un estado completamente esquizofrénico, pero además estaba el asunto de cómo me iba a zafar del predicamento en que me encontraba. Es decir, ¿cómo se las agencia uno para decir "gracias por querer salvar mi vida, pero no, gracias"? Estaba entre la espada y la pared, y no parecía haber salida.
Traté de convencer a la enfermera de que la intravenosa ya no iba a ser necesaria, pero ella simplemente ignoró mi objeción diciendo que se trataba de un "procedimiento estándar" y que era necesario hacerlo. No había otra opción.
Yo repliqué diciéndole que sencillamente no quería una sonda intravenosa, pero estaba claro que ella me iba a ignorar.
Rápidamente calculé las posibilidades en mi mente. Sí, podía estar teniendo un ataque cardíaco, y podía ser el precursor de uno realmente serio. Pero por otro lado, podría tratarse de algo relacionado con el hombre de la sesión de Reiki. Estaba muy consciente de la información que había obtenido a través de las sesiones de liberación de entidades astrales de Candy y Tim, pero ¿qué tan confiable podía resultar ser?
Una cosa era trabajar con otras personas, cuando no es menester realizar ningún acto físico, y otra muy diferente considerar esta información como absolutamente real y basar en ella la toma de una crucial decisión. Si se trataba en verdad de conocimiento veraz, y no tan solo "otra capa más de la cebolla", por así decirlo, si se trataba de información exacta acerca de la manera en que las cosas operan en un nivel "psíquico" que no se puede percibir con los ojos, entonces quizás lo que me sucedía ESTABA diseñado para llevarme hasta el hospital.
Y tal vez estaba diseñado de esta manera para que alguna
persona dentro del hospital pudiera ser activada para realizar algo conmigo, o
"accidentalmente" cometer alguna tontería que resultara en mi muerte.
Al mismo tiempo que me encontraba pensando todo esto, recordaba la recitación
que había hecho Freddie de todos los eventos de mi vida, señalando que no cabía
la menor duda de que algunas partes eran bastante inusuales y que debía haber
una razón detrás de todo ello. Si eso era cierto (y hay que recordar que
realmente no había evidencia de ello, excepto por la incierta prueba de que,
cuando hube solicitado ayuda con mi salud, fui llevada hasta el Reiki), entonces
podía haber una razón para que algunos individuos o grupos de personas me
quisieran " fuera del escenario".
No obstante, al final de cuentas se trataba de una decisión que debía tomar sin que mediara ninguna prueba física. Podía dejarme llevar por la interpretación superficial o "estándar" de los eventos, es decir, que debía estar en el hospital porque bien podía estar sufriendo un ataque cardíaco, lo cual implicaba el riesgo de morir de causas naturales o no naturales; o bien, por otro lado, podía ser "salvada" por la profesión médica.
La otra opción era la de hacer una sutil interpretación de
carácter más bien espiritual, tomar en mis manos la responsabilidad por el
destino de mi propia vida, hacer algo significativo basado en un conocimiento
que no estaba sustentado por prueba tangible alguna y, en caso de estar
equivocada, enfrentar la muerte. Si tenía razón, el resultado sería diferente.
Si esta interpretación era la correcta, con toda seguridad que moriría si me
quedaba en el hospital.
¡Menudo dilema! Y cada aspecto de mi aculturación y de mi programación social me
jaloneaba hacia la interpretación "normal": tenía un problema de salud y debía
ser hospitalizada para que me "salvaran".
Todas las cosas que había aprendido hasta ese punto, los resultados de mi experimentación, mi consciencia expandida, todo, en fin, podía ser apartado hacia un lado tachándolo de "subjetivo" o inclusive, de "locura". Caray, si yo misma pensaba en ese momento que a lo mejor no eran otra cosa más que locuras. ¿Qué cosa se me había metido en la cabeza?
Pero una especie de valor descabellado me invadió. Ya sea que estuviera en lo cierto o no, por primera vez en mi vida estaba resuelta a dejarme llevar por mis impresiones interiores. Si estaba equivocada y moría, que así fuera, ¡pero no se diría que fue por falta de valor!
Había tomado una decisión. Una enorme calma descendió sobre mí y le dije a la enfermera de manera resuelta que podía guardar el equipo intravenoso, que no sería internada. Creo que al principio no me creyó, pero cuando me bajé de la camilla y comencé a ponerme la ropa ella salió en busca del doctor.
El doctor apareció bramando el consabido "está cometiendo un
grave error" y diciendo que yo tendría que firmar un formulario de libramiento
de responsabilidades. Respondí: "Firmaré con gusto. No tengo nada en contra del
hospital o en contra suya, pero definitivamente no me voy a quedar aquí y NO voy
a dejar que metan agujas o drogas dentro de mi sistema". Y solo por justificarme
de alguna manera dije que todo eso estaba en contra de mi religión.
Bueno, esas deben haber sido las palabras mágicas, porque para cuando llegué a
la recepción ya tenían listos todos los formularios. Firmé y me fui a la sala de
espera para decirle a mi ex-marido que me llevar de vuelta a casa. Él pensó que
yo me había vuelto completamente loca. ¡Lo mismo pensé yo! Pero sencillamente no
podía discutir con la fuerza que me impelía a dejar aquel lugar.
Me fui a casa, me metí en la cama y comencé a temblar como
una hoja ante las implicaciones de lo que acababa de hacer. Había enfrentado y
desafiado todos los convencionalismos. Había ido en contra del programa de toda
una vida que dictaba la necesidad de estar sometida a un control de un tipo u
otro, a ser una "buena niña" y dejar que "el doctor", u otra figura autoritaria,
tomara las decisiones. Luego del hecho fui asaltada por tal cantidad de dudas
que fue un milagro que no sufriera el "de verdad" justo allí y en ese momento.
Al día siguiente me sentía realmente mal. Estaba débil y presentía que estaba
"al borde" de algo oscuro y ominoso. El efecto "empalamiento" era leve pero
constante, la presión no cedía, si bien era menos severa que la última vez, y el
elefante sentado en mi pecho había perdido un poco de peso. Cuando me dirigía a
la cocina para tomar un poco de agua, miré hacia afuera y vi que la piscina
estaba verde: se había convertido en una "sopa de arvejas" de la noche a la
mañana.
Esto incrementó mi pesadumbre y le pedí a mi marido que arreglara para que alguien viniera a examinar el agua. El así lo hizo. Luego de haber tenido que desembolsar varios cientos de dólares en químicos y tratamientos especiales el resultado seguía siendo: sopa de arvejas.
De alguna manera sabía que esta condición del agua de la piscina era simbólica
de mi entorno físico y del estado de mi propio ser interior. Sufría de una
"invasión" de "limo" psíquico y estaba claro, a juzgar por el hecho de que no
respondía a ningún tratamiento ordinario, que librarse del mismo iba a requerir
de cierto trabajo adicional.
En algún momento Candy llamó y le conté lo que estaba sucediendo. Ella se mostró
intranquila y comprensiva y dijo que iba a tratar de averiguar algo acerca del
hombre que había asistido a la sesión de Reiki. Luego me llamaría para reportar.
Mientras tanto, Tim llamó con deseo manifiesto de hablar acerca del incidente en la sesión de Reiki. Estaba tan afligido por todo como yo lo estaba. Tim tenía muchas sugerencias para "limpiar" mi entorno psíquico y se ofreció a venir cuanto antes. También tenía deseos de ver por sí mismo la situación con el agua de la piscina. Yo estaba abierta a cualquier ayuda, así que le dije: "Seguro, ven de inmediato". Tim vino y echó un vistazo a la piscina y realizó ciertos rituales que se suponía iban a "limpiar el ambiente".
Nada sucedió. Yo seguía teniendo a la "dama de hierro" ceñida contra mí en fuerte abrazo. Supongo que era similar a la sensación de estar dentro de una cámara de presurizada.
Candy llamó de nuevo. Me dijo que se las había agenciado para sacarle cierta información a la asistente de la reverenda Ruth, y tal parecía que nuestro caballero de la sesión de Reiki era un hombre con reputación de ser adepto de las artes negras, la magia ritual, y se suponía que dentro del círculo metafísico de todo el estado era algo así como el "Gran Brujo".
¡Fantástico! Eso no me hacía sentía nada mejor; de hecho, ahora estaba decididamente deprimida ante la certeza de que había gente capaz de hacerme daño cuando yo no había hecho nada en contra de ellos. ¿Qué cosa exactamente se suponía que yo le había hecho a estas personas para que me odiaran de esta manera?
No solo estaba esta cuestión, sino que además mi mente buscaba en vano una explicación para el hecho de que todo esto había tenido lugar mientras me aseguraba de rodearme de "amor y luz" a granel y estaba constantemente proyectando pensamientos de amor en todas direcciones.
Candy dijo tener la respuesta a la pregunta de cómo "limpiar las cosas" y se
ofreció a venir de inmediato para tomar cartas en el asunto. De nuevo, yo estaba
abierta a cualquier sugerencia, así que accedí.
Ella vino provista de aceites, velas, sal, cristales y un verdadero cargamento
de accesorios metafísicos. Así como lo había hecho Tim, puso manos a la obra.
"Limpió" un rincón en el estudio donde acondicionó una especie de altar con
velas, vasijas de hierbas, piedras que había sido "cargadas", y toda suerte de
otras cosas.
Deambuló a lo largo y ancho de la casa quemando aceite, abriendo todas las ventanas y puertas para "airear el lugar", y haciendo cosas por el estilo. Me hizo vestirme con un bata suelta mientras derramaba salvia por todo mi cuerpo y luego diseminó humo de incienso por todo el rededor (del tipo que garantiza eliminar todas las energías negativas o se devuelve todo el dinero contra reclamo).
¿El resultado? Nulo. Sin importar que depositaba toda mi
confianza en estos "rituales" y su capacidad de "combatir el fuego con el
fuego", todavía tenía un elefante en mi pecho, y la sensación de depresión y
sofocamiento seguían presentes.
Al día siguiente la piscina todavía era una sopa de arvejas. Envié a mi
ex-marido por más químicos. Vaciamos dentro de una piscina de 15,000 galones
suficiente cloro y alguicidas como para limpiar una piscina olímpica cuatro o
cinco veces más grande. Dejamos la bomba constantemente encendida, limpiamos el
filtro una y otra vez, dejamos correr de nuevo el agua, y repetimos todo el
proceso varias veces a lo largo de 24 horas.
Aun sopa de arvejas. El técnico en piscinas dijo que parecía que tendríamos que
vaciar toda el agua y comenzar de nuevo con agua limpia.
Día tras día luchaba por funcionar en medio de una terrible opresión en mi
mente. Sentía como si estuviera herida y una manada de lobos estuvieran
cercándome lentamente, acercándose cada vez más, olfateando y probándome,
esperando que la debilidad me robara todo poder de resistencia, en cuyo momento
sólo tendrían que saltar hacia adelante y destruirme.
Con el amanecer de cada día lo mismo: más sopa de arvejas, más químicos derramados, más rituales, oraciones y "limpias" dentro de la casa y sobre mí. Se invirtieron horas interminables en erigir toda suerte de barreras psíquicas de amor y luz a mi alrededor y alrededor de la casa. Probamos con espejos psíquicos, desligamiento de conexiones psíquicas, etc. Todo lo probamos y nada funcionó.
Discutíamos los procedimientos hasta la saciedad. Yo tenía la idea, surgida de mi trabajo con la terapia de liberación, de que el problema quizás estaba relacionado con un "conducto etérico" de algún tipo que era mantenido en su lugar por asociación con ciertas personas.
Como resultado de mis conversaciones con varias entidades, sabía dónde y cómo éstas habían "invadido" a su huésped, y en muchas ocasiones era un asunto de simplemente estar cerca de ciertos individuos que a menudo ni siquiera tienen idea de que son "portadores" o "instrumentos" de contagio.
Podríamos hablar de una especie de fiebre tifoidea psíquica. Así que había decidido que, de ser este el caso, y puesto que no podía ver quién era el "portador", sencillamente tendría que cortar relaciones con todo el grupo de Reiki hasta que estuviera lo suficientemente fuerte como para poder experimentar individualmente y lograr precisar QUIÉN era el canal del ataque.
Esta fue una difícil decisión ya que realmente me agradaba esta gente y siempre pasábamos juntos un rato formidable. Por supuesto, el incidente con Trudy me inclinaba a pensar que quizás ella era de hecho el canal de ataque, pero eso significaba que cualquier persona que tuviera relación con ella y luego conmigo, podía a su vez "transmitir" la "infección".
Candy y Tim estaban de acuerdo con esta evaluación y todos decidimos dejar de estar asociados con el grupo hasta que pudiéramos realizar algunas pruebas. Los tres habíamos experimentado problemas de uno u otro tipo como resultado de la relación con gente que a fin de cuentas no "era lo que parecía", pero en mi mente todavía persistía la cuestión de si esto había sido un proceso deliberado o no. En apariencia, según se podía inferir por la evidencia, el proceso ni siquiera tenía que ser consciente.
Y esa fue otra de las decisiones que iba en contra de los dictados de la filosofía del "amor y luz" de aceptar las cosas con "amor incondicional". También iba en contra de la programación social y de los preceptos culturales asiduamente inculcados de "cooperar con el prójimo" y esforzarse por "hacer las paces" y cosas por el estilo.
Pero yo debía hacer algo si quería tener tiempo de
descubrir la verdad detrás de todo este embrollo, y esa parecía ser la más
segura estrategia de acción por el momento. Así entonces, la decisión fue
tomada. Bloqueé de mi mente la existencia de todas aquellas personas, resuelta a
ni siquiera hablar con ellas hasta que pudiera tener mayor seguridad de lo que
estaba sucediendo.
Esa noche tuve un sueño.
En el sueño había una piscina. Un automóvil había caído dentro de la piscina con
todo y su dueño y yo estaba angustiada por no saber cómo me las iba a agenciar
para sacarlos de allí. Apareció una mujer que parecía tener algún tipo de
parentesco conmigo, si bien no se exactamente cual.
Ella hizo que una grúa viniera y sacara el vehículo y luego me ayudó a drenar la piscina, cepillar todo el fango, aceite y gasolina, hasta dejarla limpia y, enseguida, una ola de agua llegó desde el océano que se encontraba próximo y llenó por completo la piscina con agua cristalina.
Me desperté y me pregunté por el significado de tan extraño sueño. Me había dejado con un sabor inconfundiblemente positivo, así que salté fuera de la cama sintiéndome mejor. La presión había desaparecido, y mi respiración ya no era tan trabajosa. Me fui a la cocina, y cuando miré fuera de la ventana, vi que la piscina se había limpiado. Me quedé parada mirando con absoluto estupor. Habíamos invertido tal fortuna en químicos que ya había desistido de pensar que íbamos a poder limpiarla, pero allí estaba, con el agua tan clara y transparente como la piscina de mi sueño.
En ese momento Tim tocó a la puerta y yo lo dejé entrar mientras le contaba que la piscina estaba completamente limpia. Él se puso eufórico y corrió a echar un vistazo. Meneaba la cabeza de un lado a otro mientras contemplaba el estado del agua y repetía "no puedo creerlo".
Él había estado asistiendo con la aplicación
de los químicos, la limpieza del filtro y todo lo demás, a la vez que realizaba
una y otra vez sus actividades de "limpieza espiritual", así que sabía muy bien
todos los esfuerzos que se habían realizado y cómo habíamos llegado al punto de
tirar la toalla. Estaba tan sorprendido como yo del súbito giro en los
acontecimientos. Le conté de mi sueño y de lo intrigada que estaba con su
significado exacto, así como de la identidad de esta "pariente" que había
acudido a mi ayuda.
En ese justo momento Candy llamó con noticias propias. Acababa de recibir una
llamada de uno de los miembros de la iglesia Metafísica, quien le había
informado que la asistente de la reverenda Ruth y el Gran Brujo habían tenido un
accidente de tránsito la noche anterior. Ambos estaban en el hospital y la
reverenda Ruth solicitaba que "eleváramos nuestras plegarias" por el bien de
ellos.
Le dije a Candy que esta noticia del accidente me resultaba sumamente extraña a la luz de mi sueño, en el que un automóvil caía dentro de la piscina, misma que ahora se encontraba completamente limpia. Aún más, el elefante finalmente se había retirado de mi pecho. ¿Había alguna relación entre el sueño y la solución del problema de la piscina, y el alivio final de los síntomas del "ataque" y mi decisión de romper contacto con el grupo o algún miembro en particular del mismo?
Era posible. Pero esto me forzaba a considerar ciertas ideas que simplemente resultaban extravagantes. Parecía que el rodearse a uno mismo con amor y luz a final de cuentas no resultaba ser tan eficaz como se pretendía, especialmente en medio de ciertas circunstancias particulares.
¿Podría ser que la "burbuja de amor y luz" resultara más bien ser una especie de "inhibidor" que impedía el acceso al conocimiento así como al crecimiento espiritual? Ahora me resultaba suficientemente claro que las personas que estaban viviendo dentro del capullo de sus creencias tenían tantas probabilidades como cualquiera otra de sufrir una fijación etérea, de ser utilizados por fuerzas oscuras, o de caer víctimas de las maquinaciones de algún ente desencarnado.
Quizás había en estos casos, inclusive, una mayor propensión. La razón podía ser su renuencia a CREER en tal posibilidad, con lo cual perdían todo el ímpetu por aprender los detalles de la dinámica, además de que se predisponían a rechazar la idea de que bien podían ser víctimas ellos mismos. Como reza el viejo adagio: "Lo único que se requiere para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada por evitarlo".
Aquí teníamos un perfecto ejemplo de la validez de tal afirmación. Cuando una
persona se encuentra encerrada dentro de un sistema de creencias pierde la
capacidad de ver las cosas de una manera objetiva. No cuestiona sus
observaciones o la naturaleza de sus experiencias de una forma "abierta", y más
bien interpreta ambas de acuerdo a su sistema de creencias sin admitir siquiera
la opción de otras explicaciones. Aquellas clavijas cuadradas que no calzan
dentro de los agujeros redondos simplemente son descartadas y barridas debajo de
la alfombra.
También era evidente que muchas personas se presentaban a sí mismas como
"trabajadores de la luz", cuando de hecho no eran tal cosa. Quizás esa es la
imagen que tienen de sí mismos dentro de su mente consciente, pero a un nivel
más profundo, algo está sucediendo que amerita una astuta observación con vistas
a discernir la verdad de los hechos, y, en honor a la verdad, yo no sabía como
interpretar todo el asunto.
Más aun, me parecía que con cada paso que daba, las circunstancias me conminaban a elegir cuidadosamente las cosas que debía o no hacer con base en un nivel de entendimiento sumamente sutil. Pero eso parecía guardar una relación con el hecho de que yo estaba constantemente cuestionándome todas las cosas. No me permitía atascarme a mí misma en un creencia particular.
Todavía había un asunto preocupante, y tenía que ver con Candy misma. ¿Cómo
podía ser que ella misma estuviera sentada sobre la cerca de la ambigüedad?
¿Cómo era que ella podía tener fácil acceso y contacto con todas estas personas?
Traté de apartar semejantes preocupaciones, pero sabía que eventualmente
requerirían de una explicación satisfactoria. En cierto sentido, en ese punto de
mi vida erigí un escudo mental en contra de ella y me abstuve en lo sucesivo de
confiarle tan abiertamente todas mis cosas.
Mantuve mi relación con Candy por algunos meses más, hasta el comienzo mismo del
contacto con los Casiopeos, mientras ella me aseguraba que "tenía todo bajo
control". Los Casiopeos me decían otra cosa, pero en ese punto de mi vida no
sabía qué cosa creer.
Ella pasaba mucho tiempo con un supuesto investigador del fenómeno OVNI que iba
a "escribir un libro sobre su caso particular" y, por añadidura, la iba a hacer
famosa.
Hice algunas indagaciones acerca de este tipo por intermedio de mi amigo el investigador privado y encontré no solo que sus credenciales eran dudosas, sino que además los legítimos investigadores dentro del campo no querían tener nada que ver con él.
Cuando le dije esto a Candy, ella parece haber corrido de inmediato a contárselo todo a él, y éste a su vez la convenció ipso facto de que yo era más bien la persona de la que había que cuidarse porque resultaba obvio que yo era quien quería utilizar su caso para hacerme famosa como "investigadora del fenómeno OVNI". Él, por el contrario, solamente "quería ayudar". Claro está que también quería tener una relación íntima con Candy.
Azuzada por este individuo, Candy se confinó a un círculo de personas que
profesaban una devoción tan fanática hacia los "Pleyadianos" de Billy Meier que
se había convertido en una especie de culto. Adicionalmente, a estas alturas su
comportamiento se había vuelto tan extraño que me sentí en la obligación moral
de advertirle acerca de este grupo. Ella se puso furiosa de que yo cuestionara
sus intenciones. Estaba claro que había un constante esfuerzo de parte del grupo
para convencerla de que yo era el enemigo, y nada podía haber estado más lejos
de la verdad.
En determinado momento, Candy había descubierto que el vestido que había llevado
mientras tuvo lugar su "principal episodio de plagio" había estado tirado en una
esquina de su guardarropa sin que nadie siquiera lo tocara. Ella dijo no haberse
sentido capaz de lidiar con el asunto a causa del desasosiego emocional que le
había producido el evento. Le sugerí que lo metiera dentro de una bolsa plástica
y lo guardara hasta que yo encontrara la manera de que alguien lo examinara en
busca de cualquier rastro que pudiera arrojar algo de luz sobre el asunto.
Llamé a mi amigo el investigador privado y le conté los detalles del episodio. Él se mostró sumamente interesado en esta "evidencia física", ya que era susceptible de ser examinada científicamente. Decidió utilizar sus contactos en el Departamento de Policía para arreglar que se enviara a un laboratorio adecuado, pero iba a hacer esto sin dejarles saber que podría estar conectado con un caso OVNI. Concordamos en que esta era la mejor manera de prevenir una posible "desaparición" de la evidencia.
Llamé a Candy y le dije que me las había agenciado para hacer todos estos arreglos, y ella se mostró entusiasmada y anuente a traer el vestido para que yo se lo entregara al investigador. Unas cuantas horas después de haber dejado el vestido en mi custodia, ella me llamó para preguntar si ya lo había entregado, a lo cual yo respondí que aún no, pero que justamente me aprestaba a hacerlo.
Ella entonces insistió en que NO lo hiciera, ya que su amigo el investigador de OVNIs le había dicho que él tenía a mano todos los "recursos adecuados" para examinar el vestido, ya que un amigo suyo era un químico que contaba con su propio laboratorio. Yo ya tenía conocimiento de que este tipo era un completo fraude, y le advertí que estaba cometiendo un terrible error, que su evidencia quedaría seriamente comprometida si permitía que él se la llevara.
Pero ella estaba resuelta a hacerlo así. Parecía que de cara a los hechos
objetivos ella había escogido tener sus ojos completamente cerrados. Vino de
inmediato y se llevó el vestido.
Mi primo tenía contactos con muchos de los miembros del grupo MUFON y me llamó
un día para contarme que había una buena cantidad de rumores circulando acerca
de este incidente. Parecía ser que luego de que Candy entregara el vestido a su
nuevo "gurú" el "ufólogo" él a su vez se lo había entregado a otro individuo que
declaraba ser un "científico" y que mi primo conocía bastante bien.
Según era de su conocimiento, este individuo a lo sumo había tomado algunos cursos en la universidad, pero definitivamente no era ningún científico; de hecho, se desempeñaba como un mero técnico en una planta de procesamiento de aguas negras, ¡y esa parecía ser su mentado laboratorio!
Efectivamente, Candy había escogido al técnico de la planta de tratamiento de aguas del condado para realizar un "riguroso análisis científico" consistente en dar unas buenas sacudidas a la evidencia sobre una cortina de baño extendida para ver qué salía, antes que someterla a una legítima evaluación científica en el marco de una laboratorio forense de alta tecnología. Difícilmente me lo podía explicar, pero esa era su decisión.
Yo estaba bastante disgustada con los del grupo, sus juegos de
OVNIS y sus
constante maniobras para descalificar a todos los demás.
Por esa misma época se suponía que yo debía ser el centro de una charla bastante
anunciada acerca de los Casiopeos en una librería de Indian Rocks Beach, y un
par de días antes de que el evento tuviera lugar recibí una llamada de la
propietaria de la librería.
Estaba bastante alterada y decía haber recibido una llamada anónima de una persona que evidentemente había utilizado algún tipo de aparato electrónico para disfrazar su voz. Esta voz le había dicho que si no cancelaba mi charla sería mejor que se preparara para una ola de "mala publicidad", porque yo estaba en una lista de individuos que debían ser "eliminados", y ella de seguro no iba a querer que eso pasara justo en su establecimiento.
Afortunadamente ella estaba más molesta por haber sido amenazada que otra cosa, y estaba dispuesta a correrse el riesgo, pero yo por mi parte no estaba dispuesta a correr ningún riesgo, así que llamé a mi amigo investigador y le conté la situación. Su socio se ofreció como voluntario para fungir como guardaespaldas mío, y el día del acontecimiento me condujo en su auto hasta el lugar, inspeccionó a cada una de las personas que entraron en la habitación, y quedó todo el tiempo atento y armado para cualquier eventualidad.
Yo debí reconocer el hecho de que las cosas se habían salido fuera de control cuando me veía obligada a salir con un guardaespaldas para poder siquiera hablar del material Casiopeo.
No solo eso, me preguntaba qué era realmente lo que estaba pasando. ¿Porqué era que todo el experimento de canalización, una vez pasado cierto punto clave, había incitado una verdadera ola de ataques? Uno podría decir que semejantes acciones de seguro no se originaban en el "bando de los buenos", así que por eliminación debían originarse en el "bando de los malos".
Y si este era el caso, ¿cuál era la motivación? La única respuesta lógica era que debía haber una razón por la cual no deseaban que procediéramos con el experimento. Y una vez que se había establecido el contacto, definitivamente no querían que compartiéramos con nadie la información que estábamos recibiendo. Nuevamente me veía forzada a preguntarme: ¿porqué? Y aquí la única respuesta lógica para explicar porqué resultaba tan imperativo callarnos, era que estábamos recibiendo una información VERDADERA, o al menos una que estaba preocupantemente cerca de la verdad.
También cabía preguntarse porqué tantas otras fuentes de información canalizada
no estaban siendo sometidas a ataques similares. La lógica dictaba que nada de
lo que estaban diciendo era significativo o siquiera lo suficientemente
aproximado a la verdad como para ameritar llegar a semejantes límites de
represión.
Un día, durante una visita de Candy, le hice mención de todas estas cosas y ella
admitió que había continuado participando en el grupo de la iglesia metafísica
así como en el grupo de Reiki. Le dije que en mi opinión esa no era una buena
idea. ¿Acaso no habíamos aprendido nada de las pasadas experiencias? Entonces
ella salió con algo que me sorprendió. Comenzó a decirme lo tonto que le parecía
que uno decidiera terminar relaciones con la gente basado en nimiedades tales
como los "juegos" que obviamente estaban teniendo lugar aquí.
Le recordé que ella no era la que estaba recibiendo serias amenazas en contra de
su integridad física. Tuvo que reconocer que esto era así, pero agregó que ella
de alguna manera se sentía "protegida" y libre de navegar en aguas traicioneras
y coquetear con el "otro lado". Traté de persuadirla de que bien podría estar
siendo guiada hacia una trampa, pero insistió en que este no era el caso, así
que tuve que desistir de hacerle entender mi punto, al menos por el momento.
Al día siguiente una de mis hijas cayó víctima de una fiebre y una alergia
bastante severas. Yo la llevé inmediatamente donde el médico, y el diagnóstico
fue: Candidiasis sistémica severa.
No requerí de más claves. Cuando Candy llamó más tarde durante el transcurso del día, lamenté tener que decirle que mientras se empeñara en frecuentar "el grupo", yo no tendría otra opción más que cortar relaciones con ella. No podía correr más riesgos, especialmente cuando estaban involucrados mis hijos.
No hace falta decir que ella creyó que yo actuaba como una loca dándole cabida a
semejantes pensamientos, pero esta era una decisión que yo debía tomar, y más
tarde probaría ser la correcta, pero esa es otra historia.
Recuérdese lo que dije al principio:
"En apariencia había alcanzado un estado de amor y aceptación de todas las
personas, de respeto por todas las sendas individuales y compasión por todos los
que se afanan dentro de sus propios estados de ignorancia. Estaba trabajando tan
denodadamente como podía (y aun en mi estado de deterioro físico, el esfuerzo
era considerable) para "arreglarle" las cosas a todos aquellos que lo
solicitaban.
Ciertamente no lo hacía por dinero. En cierto sentido, estaba en una situación tan mala como cuando aquella "voz" me había indicado que debía "aprender" acerca del mal. A no dudarlo, estaba tratando. Estaba tratando de aprender cómo identificarlo. Lo que no sabía y estaba a punto de aprender, era que a menudo aquello que se presenta como proviniendo de la luz y de la verdad NO lo es, siendo más bien una impostura y un engaño.
Esta era aun la parte "no
aprendida" de la "lección del amor". Ya había aprendido la lección de que las
grandes organizaciones religiosas pueden ser un camino hacia la destrucción
personal, lo que aun no sabía es qué tan sutil y tortuoso podía llegar a ser ese
engaño y como podían manifestarse estos extremos a niveles individuales".
Entonces, ¿qué conclusiones podemos derivar de todo lo anterior?
Recientemente le he pedido a algunos amigos que echaran un vistazo a esta narrativa para determinar si su particular análisis de los acontecimientos coincide con el mío. He debido manifestar mi agradecimiento por sus respuestas, que además resultaron tan ingeniosas que no puedo menos que citar algunas aquí.
"C" escribe:
"Lo que puedo determinar es:
La jerarquía del sistema de ataque puede o no resultar
evidente para aquellos individuos que fingen como canales de ataque,
especialmente en el caso de los que se encuentran en los niveles inferiores de
esta jerarquía.
El nivel de compromiso puede ser parcial o total: los
ataques vienen por un quebrantamiento en la integridad del vehículo
seleccionado, y se propagan por contagio o artificio a través de alguna
debilidad de la persona atacada.
Uno puede observar hilos, pequeñas series de hechos
molestos o "diminutas faltas" que se pueden justificar de alguna manera, o
bien ignorar, ante la evidencia de otros atributos más positivos dentro de la
persona en cuestión.
Por otro lado, lo "estrambótico", o las varias
"inconsistencias de la personalidad" no deben necesariamente ser tomados como
indicadores de contaminación.
La obvia falacia de la filosofía del "amor y la luz" trae a colación un punto que me resulta personalmente interesante y que se relaciona con el punto 3 (es decir, la tendencia a disculpar). En lo concerniente a la insistencia en el perdón, esto podría convertirse en una reacción automática que podría llegar al extremo de volverlo a uno ciego a la presencia de estos hilos."
"Cuando uno se ve enfrentado cara a cara con un ataque, uno debe tener bien claro cuál es la dinámica de la situación, y cuando uno ha concedido el perdón, ya sea de manera consciente o inconsciente, o ha optado por ignorar alguna falta o mal cometido, uno está creando una debilidad dentro de la propia integridad.
Y al decir integridad no solamente me refiero a la integridad moral, sino en el sentido genérico de la integridad como un todo. Una vez que se transita por el camino del perdón, también se abre la posibilidad del no-perdón. Creo que el tema amerita una reconsideración y unas re-evaluación de la ideas previas. Creo que el perdón que se manifiesta como un proceso automático es un programa instaurado por el Cristianismo. Está también la cuestión de cómo pueden los estudiantes realmente perdonarse unos a otros cuando toda acción y su correspondiente reacción no son más que parte de una lección.
No promuevo la actitud de guardar rencores. El verdadero perdón debiera implicar la cancelación de la debilidad que originó la falta en la otra persona, es decir, el reconocimiento por parte del perdonador de que ha sido eliminada la posibilidad de subsecuente daño.
Desde un punto de vista mundano, el perdón puede ser visto como un juicio (de la misma manera que se emite un juicio con la negativa a conceder el perdón). No garantiza que ha sido debidamente encarada y resuelta la debilidad subyacente en la persona perdonada. Además implica el envío de una señal para el perdonado de parte del perdonador indicando que este último ha resuelto su propia lección, ante lo que solo cabe preguntar si en verdad estamos los seres humanos calificados para hacer esto.
De manera similar, me parece a mi que cuando se es tolerante con las debilidades de las otras personas sobre la base de que las otras cualidades positivas "contrarrestan estas debilidades", estamos tácitamente accediendo a entrar en un estado de ignorancia, además de que cerramos la puerta a la posibilidad de recibir información adicional de parte de nuestros verdaderos amigos acerca de nuestros propios aspectos más inconscientes.
Dentro de este escenario hay otro aspecto integral: la habilidad y los medios a través de los que se pueden realizar correcciones y mejoras efectivas. Y por supuesto, cada miembro tendría el derecho y la responsabilidad de mantener su propia integridad. Cualquier organización está propensa a la contaminación, y solo puede ser considerada tan fuerte como lo sea el eslabón más débil de la cadena.
Por lo tanto, los individuos dentro del grupo tendrían que ser realmente responsables como individuos por su participación dentro del grupo. Cada uno de nosotros tiene puntos flacos a través de los que podemos ser manipulados y utilizados, de la misma manera que los puntos flacos en otras personas pueden ser utilizados para causarnos daño. La cuestión es hasta qué punto estoy dispuesto a tomar medidas para apuntalar mis propios puntos flacos y asistir a otros en hacer lo mismo con los suyos.
¿Cuáles son nuestras debilidades y nuestras fortalezas? ¿Qué partes de nosotros estamos nutriendo? ¿Cuáles son los flancos de nuestra organización que deberíamos vigilar con mayor asiduidad? ¿Qué debemos hacer para asistirnos en el fortalecimiento mutuo y el fortalecimiento de la unidad? Pareciera que debe existir un sistema inmunológico a nivel astral, paralelo al sistema inmunológico físico. Si es así, yo esperaría que la integridad fuera un reflejo directo de la salud de ese sistema. Es el conocimiento el que protege, no la capacidad de perdonar.
No existen garantías de que uno no vaya a ser atacado, pero uno puede minimizar la duración y la severidad del ataque, así como los efectos adversos, conforme uno avanza en la vida. El "Perdón" podría resultar ser un aislante que nos separa del acceso al conocimiento... Se que yo mismo he barrido certeras impresiones originales bajo la alfombra del perdón solo para tener que lamentarlo más tarde.
(En términos de la filosofía del "Perdón, el Amor y la Luz") la parte perdonada siente ahora que ya no es responsable, y si la cosa termina allí, sin mayor inspección posterior, cabe la posibilidad de que utilice la tolerancia para seguir alimentándose en el futuro.
En la medida en que la víctima del ataque recurra a la simple fórmula de "voltear la otra mejilla", será identificada para posteriores ataques que se podrían prolongar mientras su reserva de energía pueda ser exprimida.
Por otro lado, si tanto el atacante como el atacado pueden de una manera honesta y abierta examinar la mecánica del ataque, y se muestran dispuestos a reparar las brechas en la integridad de la relación, hay aquí una posibilidad de incrementar la fortaleza, es decir, de revertir las consecuencias de lidiar con un "pequeño tirano".
En cualquier relación en la que tengan lugar ataques de algún tipo) cuando la persona que es utilizada es capaz de observar y caer en la cuenta de lo que sucede, sin recurrir a los juicios morales o al reproche de culpas, existe una esperanza. Pero no hay garantías... uno también debe ser capaz de comprometerse a llegar a conocer las propias limitaciones, a estar siempre listo para sobrellevar nuevas y más recias modalidades de ataque y traición provenientes de la contraparte más débil, además de asumir parte de la responsabilidad por la evolución y el crecimiento de la otra persona, aún si la siguiente acción más recomendable es la de romper el contacto por el bien de la propia cordura y con vistas a no entorpecer la lección de la otra persona".
Una buena analogía de lo que se describe arriba me fue suministrada por otro
amigo, "L", quien escribió:
"Todos tenemos nuestra "armadura" espiritual, nuestro escudo y nuestra espada.
Me veo a mí mismo como parte de una línea de defensa. El guerrero que se
encuentra junto a mi debe estar igualmente pertrechado; yo no puedo quitarme
la coraza y dársela al guerrero de al lado solo porque él o ella olvidaron
traer la propia; eso incrementaría mis probabilidades de ser atravesado por
una lanza.
Tampoco puede uno entrar en batalla teniendo al lado a un guerrero que no se preocupó por prepararse de manera adecuada y que nada más se levantó un día y decidió ponerse una armadura.
En otras palabras, uno debe estar en iguales condiciones (con respecto a aquellos con los cuales uno se encuentra estrechamente relacionado).
Pero, al igual que un guerrero, uno no deja a los heridos atrás, y si observa que los compañeros están siendo atacados por varios costados, uno arremete en su ayuda blandiendo fuertemente la espada. Son los camaradas de uno, y en época de batalla están más cerca que los mismos familiares.
Esto me recuerda algo que leí en alguno de los libros de Carlos Castañeda. Don
Juan dijo: 'Un guerrero pierde compasión porque ya no siente más lástima de sí
mismo'. Esto es cierto en muchas maneras. Yo considero el perdón más bien como
una forma de 'dejar que las cosas fluyan', sabiendo que algunas cosas deben
suceder para que pueda tener lugar una lección; cada quien tiene su papel que
desempeñar dentro del drama."
Y ese es el punto: cada quien tiene su papel que desempeñar dentro del marco
de las lecciones que todos estamos aprendiendo. Y podemos utilizar estas
lecciones para ser cada vez mejores en lo que hacemos y somos, o bien podemos
retirarnos dentro del capullo de nuestras propias creencias, cerrando los ojos
a la maravilla del universo y su gran Drama Cósmico.
Sí, en un sentido muy real todos somos uno, pero parece que estamos bajo el mandato de descubrir nuestras verdaderas opciones, de ELEGIR nuestro papel, interpretarlo hasta la última letra, y hacer el mejor esfuerzo para que el teatro se caiga en aplausos y se lancen cascadas de flores cuando finalmente descienda el telón.
Cuando se acabe la obra y todos nos encontremos tras bambalinas, podremos estrecharnos las manos y felicitarnos mutuamente por una actuación encomiable, pero eso tendrá lugar en un nivel diferente. Parece que aun deben tener lugar más actos en esta obra, antes de que podamos llegar a la sétima densidad.
Y si
no desempeñamos bien nuestra parte, bien puede ser que se nos "saquen de la
obra" y se nos recicle como un extra más. Estamos a mitad de la obra y no
podemos convertirnos en dramaturgos o directores hasta que no probemos que
podemos actuar. Y esta "actuación" parece involucrar elecciones y
comportamientos muy particulares si queremos que la obra sea un "éxito".
Así que, retornando a los conceptos prácticos dentro del drama cósmico: bien
podemos haber "sobrevivido" a una situación particularmente difícil y haber
aprendido una lección particularmente importante, pero es iluso creer que ese
es el fin de las cosas.
Cualquiera que haya sido la persona o cosa que me quería muerta, es seguro que no había desistido de cumplir su cometido. Yo estaba a punto de aprender que cuando uno bloquea un embate proveniente de una dirección, la resolución del atacante le hace buscar un nuevo flanco de ataque. Y en algunas ocasiones, ¡la vía más certera de ataque es la propia mente!
Traducción del inglés original por Roderiko Mendieta.