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La verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices, en los serviles y menos aún en los idiotas. |
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¿Un Gobierno Oculto... Intraterrestre? |
Hay algo que pocos conocen, entre 1938-1939, fue enviada una expedición nazi al Tíbet al mando de Ernst Shaeffer, que es acompañado por cinco sabios alemanes y veinte miembros del la SS. Hilscher, jefe del Departamento de Esoterismo de la Anhererbe, es el propulsor.
Misión: entablar lazos con los misteriosos habitantes de la
cavernas, pertenecientes al pueblo de Agartha. Será una de varias exploraciones
dirigidas hacia esa región mítica. ¿Ciencia ficción o inquietante realidad? ¿Qué
buscaban los nazis en el Tíbet? ¿Existe un Gobierno oculto escondido en las
entrañas de Asia?
Hasta ahora, en el hilo de esta narración se han seguido ideas un tanto
descabelladas, pero con grandes perspectivas de sustento histórico aunque a
regañadientes. Sin embargo, resistimos el pensamiento de que el ocultismo gris
de los nazis obedezca a los designios de unas Jerarquías Espirituales
Desconocidas que, afincadas en el interior de la Tierra, digitalizarían
políticas e intervendrían en el curso de la historia del mundo, aunque sus
directrices no siempre sean claras si se toma el ejemplo de los nazis como los
últimos propagadores.
Aunque los nazis armaron gran revuelo con la famosa
expedición en busca de Agartha, no fueron ellos los únicos interesados.
Aventureros, místicos y exploradores legaron a la posteridad increíbles relatos
que avalan la posible existencia de este reino subterráneo. De toda la
información que circula por el mundo sobre Agartha, elegimos tres expositores,
que creemos valen la pena ser citados para este capítulo.
Sucedió en el último cuarto del siglo antepasado. Se supone que fue en 1885
cuando el marqués Alejandro Saint-Yves Alveydre recibió la visita del príncipe
afgano Hardij Schripf, acompañado de dos misteriosos personajes, enviados
-decían- por el Gobierno Universal Oculto de la presente Humanidad, los cuales
le revelaron la existencia del Agartha y su organización espiritual y
política...
Este ocultista francés escribió un libro, Misión de la India en Europa, donde
revelaba la naturaleza de Agartha, y mandó a imprimir doscientos ejemplares para
ser publicados. Pero ante amenazas provenientes de la India, el autor decidió
destruir cualquier rastro del manuscrito. Un solo ejemplar sobrevivió y fue
conservado por el hijo de Saint-Yves, que más tarde regaló al místico Papus.
Saint-Yves dijo además que Agharta, que en idioma sáncristo significa Comunidad
o Comarca Suprema, se encontraba ubicada en el Desierto del Gobi, o sea en pleno
corazón del Asia.
En la superficie de la Tierra y en sus entrañas, la existencia real de Agartha
se sustrae a la vigilancia y al apremio de la violencia de la profanación. Sin
hablar del continente americano, cuyos subsuelos ignotos le pertenecieron en
tiempos de una muy lejana antigüedad, en Asia, sólo, cerca de mil millones de
hombres conocen más o menos de sus existencia y su grandeza.
¿Por qué caminos, a través de qué pueblos hay que pasar para
llegar hasta allí? A esta pregunta, que seguramente me harán los diplomáticos y
los militares, no conviene responder de manera más explícita, hasta que el
entendimiento sinárquico sea un hecho. No obstante, como me consta que ciertas
potencias, en sus mutuas rivalidades a través de Asia, rozan sin saberlo el
territorio sagrado, comprendiendo que, sus tropas deberían hollarla o bordear
sus límites, divulgo estas informaciones por amistad hacia estos pueblos
europeos y por Agartha, naturalmente... Entendemos el por qué del nerviosismo.
Como último exponente acerca de Agartha, tenemos a Nikolai Roerich, explorador,
pacifista y genial pintor ruso que por el año 1923 llevó a cabo una famosa
travesía hacia las regiones desconocidas de Asia, donde obtuvo informes por boca
de los maestros lamas acerca de Shambhala (Agharta?). En Shambhala, la
resplandeciente, Roerich entrega una visión mística de la escurridiza ciudad...
"... Lama, en Turfan y en Turkestán nos enseñaron cuevas con
extensas galerías sin explorar. ¿Podemos llegar a los Ashrams de Shambhala a
través de estas rutas? Nos dijeron que en algunas ocasiones, personas extrañas
salían de estas cuevas y se dirigían a las ciudades.
Deseaban pagar con monedas extrañas y antiguas que ya están fuera de uso. - «Es
verdad, es verdad; los habitantes de Shambhala a veces emergen a este mundo. Se
encuentran con los servidores terrenales de Shambhala. Por el bien de la
humanidad, envían regalos preciosos, notables reliquias.
Puedo contaros muchas historias de los maravillosos regalos que se recibieron a
través del espacio. Hasta el mismísimo Rigden Gyeppo aparece en ocasiones en
cuerpo humano. De repente, se muestra en sitios sagrados, en monasterios, y en
un momento predestinado pronuncia sus profecías.
De noche o por la mañana temprano, antes del alba, el Soberano del Mundo llega al Templo. Entra. Todas las luces se encienden solas al mismo tiempo. Algunos ya reconocen al Gran Forastero. Los lamas se reúnen con gran reverencia. Escuchan con la mayor atención las Profecías del futuro.
Hasta aquí los relatos. Cada uno de ellos ha brindado representaciones potentes e imágenes idealistas acerca de este Gobierno Oculto a las aspiraciones humanas. Reseñando: Agharta o Shambhala está ubicada en el corazón de Asia, en el Tíbet, y para más precisión en las entrañas del Desierto del Gobi.
La forma de gobierno es a base de un Consejo, con un líder santo al mando, llamado el Rey de Mundo. ¿De dónde proceden? Sólo leves indicios de que podría tratarse de supervivientes de alguna oscura civilización que la historia no registra.
Adelantados en lo tecnológico y espiritual, su misión suprema
sería ayudar a los hombres menos evolucionados y que intervienen en el mundo en
caso de ser necesario. Agartha sin embargo no fue la única razón de la
expedición nazi. Debemos comprender que Alemania experimentaba una conversión
budista muy importante, en especial en el ámbito partidario.
Un pensamiento que también alentó este viaje fue el recuperar la vieja tradición
espiritual emparentada con el paganismo y la práctica del ocultismo templario,
que se decía aún pervivía en aquellas regiones del Asia Septentrional.
Quizás esta afirmación explicaría porqué los nazis recibieron un documento del Consejo de Regencia que en ese entonces gobernaba al Tíbet -ya que aún no se había elegido el nuevo Dalai Lama viviente-, aceptando a Hitler como Jefe de todos los arios, y porqué en algunas Castas altas de la India, el Tercer Reich fue saludado, e inclinadas algunas cabezas ante la presencia de la svástika.
¿Qué llevó a culturas tan avanzadas en lo espiritual, a
dejarse seducir por el nazismo, cuando ya era evidente que la orientación iba
dirigida hacia la realización del mal? ¿Será que mucha de su tradición esotérica
y religiosa estaba en decadencia? ¿O era una manera de revancha contra el
Cristianismo, al que había que combatir, para recuperar antiguos privilegios.
Lo cierto es como resultado de este viaje, en Berlín se instaló una comuna de
monjes tibetanos, que hasta llegó a combatir por los gloriosos arios. También
debemos señalar que un lama de guantes verdes fue visto por las cercanías del
Führer, y que se decía proveniente de las cavernas subterráneas del Agartha.
Durante este largo viaje a las entrañas del Tercer Reich, la Historia fue
aliada, y la investigación se nutrió de nuevos elementos, muchos de los cuales
salen a la luz en los albores de los nuevos tiempos. La esvástica, ese símbolo
perteneciente a la Humanidad, fue usado como eje del mal, para favorecer a una
potencia de Mil Años. Y cuando se manipula lo sagrado, ya se sabe, que las
consecuencias pueden ser funestas.
¿Vida Intraterrestre?
La creencia en civilizaciones intraterrestres muy evolucionadas espiritualmente
forma parte de muchas tradiciones filosóficas-religiosas del mundo. Tampoco es
desdeñable el número de personas que dan testimonio de una "realidad fantástica"
con zonas cálidas, llenas de vida vegetal y valles perdidos e en lugares
inhóspitos de nuestro subsuelo. Incluso autores de la talla de Julio Verne,
James Hilton, C. W. Leadbeater, John G. Fuller, el polémico Raymond Barnard; y
aventureros como Ferdinand Ossendowski y Nicholas Roerich, han hablado de estos
reinos subterráneos a través de sus novelas. ¿Podría estar albergando nuestro
planeta culturas vivas en su interior?
Por excéntrico que pueda parecer el planteamiento anterior, no debemos
despreciar un argumento bastante significativo: en casi toda la tierra se tienen
noticias de cuevas subterráneas y sistemas de túneles -como el entramado que se
extiende bajo la superficie del Yucatán, montañas de Paucartambo en Perú, sierra
del Roncador en Brasil, cuevas de Afganistán, monte Kailós en el Tíbet...- que
conectan no sólo áreas diferentes dentro del mismo continente; sino que, en
opinión de algunos investigadores, bien pudieran "unir" diferentes partes del
globo.
En realidad, todas las tradiciones antiguas se basan en ésta
supuesta existencia de ciudades intraterrenas conectadas mediante una vasta red
de pasadizos, más que en la -no menos fantástica- creencia de una "tierra hueca"
que algunos autores como Raymond Barnard proponen.
Exploradores como Juan Moriaz, y sacerdotes como Carlos Crepi, habrían
encontrado en estos túneles perdidos del Yucatán (cueva de "los Tayos"), láminas
de piedra y oro con signos ideográficos grabados que describen los orígenes de
la historia humana, según recoge fielmente Erik Von Däniken en El oro de los
dioses.
A este enclave sudamericano, que aún hoy día constituye un
misterio por descifrar, se vincula una interesante leyenda sobre la mítica
Shambalah o Agharta, y las historias que de ella se desprenden. Historias sobre
una ciudad santa oculta en los Himalayas, que bien merecen punto y aparte dentro
de este artículo.
Se ha dicho que el origen de las sociedades subterráneas podría estar en los
continentes desaparecidos del Atlántico y del Pacífico: la Atlántida, Lemur o
Thule (esta última en la tradición helénica se corresponde con el reino de
hiperbórea: una tierra paradisíaca, perdida más allá de la barrera de los
hielos, donde existe una raza que irradia un poder espiritual capaz de influir
en los sentimientos colectivos del planeta).
Tanto en oriente como en occidente se suceden las descripciones sobre los integrantes de estas enigmáticas sociedades, y no faltan los testigos que dan crédito a la existencia de seres dorados de los que emana una intensa luz blanquecina.
OQUEDADES POLARES
La posibilidad de que la tierra sea hueca, y de que se pueda entrar en ella a
través de los polos norte y sur, ha alimentado la imaginación de la humanidad
desde hace mucho tiempo. Por si fuera poco, unas supuestas fotografías de una
abertura en el polo norte tomada por los satélites ESSA-3 el 6 de enero de 1967
y ESSA-7 el 23 de noviembre de 1968, parece facilitar esta teoría.
Para los partidarios de la tierra hueca, sus hipótesis no
únicamente estriban en estas controvertidas fotos (reproducidas en 1970 por la
revista Flying Saucers del editor Ray Palmer) sino que al parecer diferentes
exploradores dicen haber visto cenizas volcánicas donde no hay volcanes, calor
inexplicable donde deberían reinar temperaturas bajo cero, huellas de animales
en lugares nada accesibles, icebergs de agua dulce en el océano Ártico...
Leonard Euler, matemático del siglo XVIII,"dedujo" que la tierra era hueca y
contenía un Sol central. El doctor Edmond Halley (descubridor del cometa Halley
y astrónomo real de Inglaterra) también creía en esta teoría. Claves Symnes
(ex-capitán de infantería de Ohio) se mantenía convencido de que nuestro mundo
consistía en realidad en un sistema de esferas huecas concéntricas.
El escritor Raymond Barnard (antes mencionado), en su libro
La tierra hueca lanzó la complicada -y absurda para muchos- teoría de que el
centro de gravedad del planeta no estaría en el núcleo sino en la corteza
terrestre, y que las auroras polares estarían causadas por los rayos
provenientes de un "Sol interior, apareciendo por esos enormes agujeros
polares".
En 1926, Richard Evelyn Byrd, capitán de la marina americana, navegó en línea
recta hacia el polo norte y continuó viajando unos 2.730 km. en esa misma
dirección sin alcanzarlo, arribando, por el contrario, a una costa de aguas
templadas llenas de vegetación. ¿El Reino de Hiperbórea?
Entre 1946-47, Byrd revive una experiencia semejante, esta
vez volando en dirección al polo sur, en una expedición denominada "High Jump",
patrocinada por los EE. UU. Se cree que las expediciones del capitán fueron
objeto de desinformación, ya que existe gente que afirma haber visto imágenes en
"noticieros" narrados por el propio Byrd en el que describía y mostraba imágenes
"de esas tierras más allá del polo" con sus montañas, árboles, ríos y un gran
animal identificado como un mamut.
Estos documentales, de existir, parece que se han evaporado. Para los defensores
de la Tierra hueca, el capitán habría encontrado la apertura polar y se habría
introducido en ella. El que fuera operador de radio en las expediciones, Lloyd
K. Grenlie, reafirmó la existencia de una cinta grabada con todo lo mencionado
por Byrd.
Sus detractores insinúan que sus afirmaciones no son más que recuerdos falsos y sus comentarios como "una tierra más allá del polo" o "el gran enigma", eran formas de aludir a regiones aún inexploradas mas que a continentes escondidos en su interior.
La ciencia tiene la palabra
Según estudios realizados por geofísicos del Instituto de Tecnología de
California (USA) y través de mediciones indirectas en la frontera entre las
zonas líquidas y sólidas, se estima la temperatura interior del planeta en
6.300º C y en principio, en el "centro", alcanzaría los 6.600ºC, mayor que la
reinante en la superficie del Sol. Con estas cifras, admitir la idea sobre la
oquedad de la tierra parece bastante disparatado.
De todas formas, debemos reconocer que a la ciencia le queda mucho aún por
investigar sobre la estructura interna del planeta, porque a pesar de las
prospecciones (apenas un 0.2/ 0.5% del radio terrestre) y sondeos que los
geólogos han realizado, la composición de su núcleo no ha sido determinada con
total seguridad.
Una hipótesis -aparecida en la revista Science- del doctor
Ronald Cohen llevaría a examinar algunos planteamientos de ser cierta: "el
corazón terrestre es una inmensa bola de 2.400 km. de diámetro, pero no de
hierro sino de cristal, formada por átomos de hierro con su propio campo
magnético".
Lo que parece fuera de toda duda por la comunidad científica es que de existir
seres intraterrestres tendrían una estructura física y atómica diferente, y así
podría estar "habitado" el interior del planeta por criaturas basadas en la
química del silicio en lugar de la del carbono, tal y como propuso en su día el
astrónomo norteamericano Thomas Gold (profesor emérito de Astronomía de la
Universidad americana de Cornell).
Evidentemente se tratarían de organismos microscópicos
capaces de desarrollarse a enormes presiones y temperaturas en el interior de la
corteza terrestre, residiendo en los pequeños poros que se encuentran en las
rocas y obteniendo la energía necesaria para vivir de diversos minerales y gases
disueltos.
Esta posibilidad se ha considerado prácticamente inviable por la casi totalidad
de los biólogos. Pero según Thomas Gold, en el interior de algunos laboratorios
geológicos se han conseguido muestras de gran profundidad y se han observado
como diferentes rocas presentaban señales de la acción de estos organismos
basados en el silicio que habrían pasado inadvertidos hasta ahora.
Lejos de la especulación, las únicas "criaturas" que desde hace 40 años se sabe
llegan a tolerar condiciones y marcas de 3.500º C. son los llamados
hipertermófilos. Viven alrededor de chimeneas volcánicas, de fondos oceánicos, o
en el agua que fluye de los géiseres. La mayoría de estos organismos son
bacterias unicelulares que obtienen la energía al combinar oxígeno con sulfuro
de hidrógeno. Constituyen auténticos fósiles vivientes, pues han permanecido
casi sin cambios a lo largo de miles de millones de años.
Agartha y el mito del Rey del mundo ¿Realidad
espiritual o material?
Antiguas tradiciones religiosas asiáticas (budistas tibetanas, enseñanzas
hindúes, chamanes de Mongolia) desde tiempos remotos dan por cierta la
existencia de un reino inmortal "invisible" donde se escondería un reducido
colectivo de personas, excepcionalmente sabias y poderosas, procedentes de los
continentes hundidos del Atlántico y del Pacífico.
En Oriente este mundo idílico oculto es conocido como Agartha
o Sambalah y en América del Sur como la ciudad del Disco Solar. Muchos sitúan
este reino en valles perdidos de las cordilleras al norte del Himalaya, y otros
en cavernas inaccesibles de los desiertos próximos al Gobi. Este pueblo
subterráneo estaría regido por los designios de un misterioso personaje : el Rey
del Mundo.
Investigadores de culturas religiosas como Andrew Tomas han estudiado a fondo
este mito universal aceptando como real su existencia. Otros estudiosos, como
René Guénon, han visto en la figura del soberano de este mundo intraterrestre -a
caballo entre lo divino y lo humano- un principio, una dignidad y un estado
espiritual: "Es la inteligencia cósmica que refleja la luz espiritual pura" (R.
Guénon, El rey del mundo).
Para otros, este tipo de mito entronca con todas las
historias "fabulosas" que circulaban por occidente a propósito del reino del
Preste Juan -misterioso soberano de quien según Marco Polo hablaban todos en el
gran imperio y recibía tributos de la mayor parte de los gobernantes asiáticos-.
Al parecer, en los archivos del Vaticano se encontraría parte de la
correspondencia que mantuvo el mítico rey-sacerdote de Oriente con algunos
monarcas y prelados de la Iglesia.
Es posible que todas estas narraciones que hemos rescatado del pasado
funcionaran como un factor sugerente para sacar a las personas de Europa. Las
salidas del continente ya habían sido promovidas por el papado en las cruzadas,
y el Preste Juan (o el Rey del Mundo) sería la "idea" que movilizaría a los
hombres. Representaba la figura de un rey con un enorme imperio, situado tras
las líneas musulmanas en el que abundarían enormes riquezas.
Para Helena Petrovna Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosófica, este reino
no es ninguna utopía. H. Blavatsky declararía en más de una ocasión estar en
contacto con los Mahatmas (misteriosos personajes del Asia Central que
detentaban poderes sobrenaturales) que le transmitían a menudo mensajes de
fraternidad y misteriosas profecías destinadas a aviso y cuidado de un mundo en
eminente peligro de autodestrucción.
Según ella, Moisés, Platón, San Pablo... habrían sido
teósofos iniciados por miembros de este Gobierno oculto. No fue hasta 1933
cuando James Hilton popularizó en Occidente la leyenda de Sambalah en su novela
Horizontes perdidos, donde narra como una comunidad de grandes sabios, llamados
Rishis o Mahatmas (grandes almas) viven en un paraíso de ciencia mística, oculto
en algún lugar al norte del Tíbet, entre los macizos de Altin-Tag y Kum-Lum,
Altai en Mongolia, Tsaidan y China. Habitantes de estas regiones atestiguaron la
presencia de seres luminosos vestidos con simples túnicas.
El marqués Alejandro Saint-Yves d´Alvèdre mantuvo haber sido visitado en 1885
por dos misteriosos personajes, enviados por el gobierno universal oculto de la
presente humanidad, los cuales le revelaron la existencia de Agharta y su
organización espiritual y política.
Con estas revelaciones, Saint-Yves escribió un libro de 200 páginas que mandó editar; pero apenas había salido la obra de la imprenta, el marqués ordenó su destrucción, ya que al parecer "contenía terribles secretos". Un solo ejemplar se escapó a la destrucción del que se haría una reedición fotomecánica, y que según cuentan, los nazis, durante la ocupación alemana, acabarían por destruir.
Los aventureros Nicholas Roerich y Ferdinand
Ossendowski
Viajeros occidentales como el científico polaco Ossendowski y el pintor ruso
Roerich, escucharon contar a los lamas y nativos relatos sobre túneles que
convergían a un fabuloso país subterráneo donde habitaba una poderosa raza de
seres que se daría a conocer cuando la humanidad hubiera llegado a unas
condiciones en que pudiera recibir los conocimientos necesarios, y saldrían a la
superficie para crear una nueva civilización de paz (Nostradamus anunció en sus
Centurias que habría de llegar algún día el Gran Rey) ¿Quién sabe?
Ossendowski fue el primero en recoger el testigo de Agartha. Durante su huída
por Siberia y Mongolia, perseguido por el ejército rojo, alcanzó tierras casi
desconocidas en torno al desierto de Gobi, Manchuria y las inmediaciones del
Tíbet -supuesto enclave del reino perdido-.
Contactó en sus investigaciones con privilegiadas fuentes de
información: aristócratas y lamas mongoles y el bibliotecario del propio Buda
viviente. Dejó memoria de todo en el último capítulo del libro Bestias, hombres,
Dioses. El libro daría cierto cariz de credibilidad a la existencia de Agartha,
aunque muchos lo tacharían de sensacionalista y muy poco o nada riguroso.
Roerich también sintió la llamada del Himalaya y abandonó la fama para dedicarse
a luchar en pro de la paz, desde su refugio en el valle de Kulu, en las montañas
de Cachemira (1917). Recién muerto Lenin, en 1924, Roerich llegaría a Rusia como
portador de un mensaje que le había sido transmitido por los Mahatmas
(nuevamente) que habitaban en algún lugar ignorado dentro del paralelo 42.
Juan Parellada de Cardellac cuenta en su libro Reinos perdidos y claves secretas que el explorador ruso habría dejado constancia en sus escritos del avistamiento de un OVNI -lo definiría como un ingenio metálico- que vio elevarse de un valle del Gobi en dirección al Tíbet.
El Dorado y el coronel Fawcett.
Por muchos definida como "la ciudad subterránea post-Amazónica, ubicada en la
cordillera central y oriental del Perú que ha despertado innumerables sueños",
el mito de El Dorado tomó el nombre de Paititi en Perú, Omagua en Venezuela,
Manoa en la Guayana y Shangri-la de los Andes.
Ligado a la leyenda de El Dorado, aflora la historia del
coronel Fawcett, viajero inglés que descubrió en la Biblioteca Nacional de Río
de Janeiro una carta (enviada por el bandeirante Francisco Raposo al vicerrey,
1754) en la que se describía el hallazgo un año antes de una extraña ciudad de
piedra en el noroeste del estado de Bahía, mientras Raposo buscaba las minas de
plata de Muribeca.
Extraviado en el Matto Grosso, el aventurero portugués y sus compañeros
divisaron en la montaña una escalera monumental tallada en la roca que conducía
a un impresionante pórtico que se abría a una fantástica ciudad. Al manuscrito
(conocido como el nº 512), le acompañaba un mapa que situaba esta ciudad en los
alrededores del río Xingu -afluente del amazonas-. Fawcett, acompañado de su
hijo Jack, penetró en la selva amazónica en busca de la ciudad perdida. Nunca
volvieron.
Se da la circunstancia de que tanto en la región sudamericana, como en las áreas
que englobaría la leyenda de Agartha, han sido escenario de frecuentes
apariciones OVNI. Esto ha llevado a algunos ufólogos a creer que los OVNIs
podrían ser vehículos de una civilización pasada, altamente desarrollada, que
permanece oculta, y sus contactos con el exterior se establecen a través del
triángulo de las Bermudas, las islas Canarias, los polos o el Tíbet. Contados
como Eugenio Siragusa afirman que hoy día, en el subsuelo, existen bases de
"hermanos del cielo" construidas con inmensas placas de cristal, supuestamente
guiadas por maestros interplanetarios de la 4ª y 5ª dimensión.
La aventura nazi también tuvo este mito en consideración, pues como se ha
comentado ya hasta la saciedad, Hitler y su círculo íntimo llegaron a estar
persuadidos de la realidad de este mundo oculto tras la lectura de The Coming
Race (La raza que vendrá) de Bulwer Lytton. ¿Envió el führer expediciones
especiales en busca de la entrada a... con la intención de aliarse con
civilizaciones internas?
Rigurosamente hablando, por las investigaciones llevadas a cabo hasta el
momento, podríamos concretar que si alguien o algo se moviera allí abajo, lo
sabríamos. Puede que todos estos relatos -parafraseando a Serge Hutin- no sean
más que símbolos de la perpetua nostalgia humana de un paraíso terrestre que
sólo existe en el universo de la leyenda. Sin embargo, debemos admitir un
desconocimiento importante de los lugares donde se centran estas tradiciones,
pues en territorios tan vastos e inhóspitos, TODO parece ser posible.
La teoría de la Tierra hueca tuvo gran popularidad y difusión durante el Tercer
Reich. Algunos de los principales jerarcas nacionalsocialistas estaban
convencidos de que la Tierra estaba hueca y que se podía acceder a ella por
enormes aperturas en los polos. Al parecer, Adolf Hitler y Rudolf Hess estaban
entre ellos.
En la actualidad, el nazista chileno Miguel Serrano es uno de los más firmes
defensores de la teoría de la Tierra hueca. También los budistas tibetanos (por
cierto aliados del Tercer Reich) están convencidos de esta teoría, teniendo
hasta hoy creencias en ciudades subterráneas. Pero esta teoría no la inventaron
los NS ni surgió con ellos, como veremos más adelante.
La literatura está llena de fantasiosos relatos sobre la materia. Hasta Tarzán,
el famoso personaje de Edgard Rice Borroughs, incursionó por el interior del
planeta. Lo hace en "Tarzán en el centro de la Tierra", escrita en 1929. El
hombre-mono penetra por un agujero polar y vive aventuras tremendas en un mundo
llamado Pellucidar, donde habitan seres reptiles, hombres de las cavernas y
otras espeluznantes criaturas.
Asombrosa la coincidencia entre esta teoría y el libro de Julio Verne "Viaje al
centro de la Tierra". En muchas ocasiones se ha hablado que quizá Julio Verne
fue un vidente y no un simple visionario, pues en su novela "De la Tierra a la
Luna" describió datos que luego resultaron asombrosamente exactos cuando el
Apolo alunizó en la Luna, datos como distancias que ningún científico de la
época hubiera osado pronosticar.
¿Tenía Julio Verne algún tipo de visiones que le permitían conocer cosas ocultas y futuras? La mayoría de las predicciones de Julio Verne (el avión, el submarino, los viajes espaciales, etc.) se han cumplido... sólo resta la teoría de la Tierra hueca.
¿Tenía el genial Julio Verne también razón en este tema?
¿Quién sabe...? Por supuesto este libro es el más famoso de los de esta índole.
En la obra, escrita en 1864, el profesor von Lidenbrock, su sobrino y un guía
nativo logran penetrar en el mundo interior a través del cráter de Sneffels, un
volcán apagado situado en Islandia.
Otra obra que merece ser citada es "The Coming Race", escrita en 1871 por el
lord británico Edward Bulwer-Lytton. Ésta es una de las primeras novelas de
ciencia ficción de la literatura inglesa. Hay versiones en español con los
títulos "La Raza del porvenir" o "La Raza venidera". Aquí el camino de ingreso
al interior de la Tierra es una mina muy profunda, la que permite llegar a un
lugar donde viven seres avanzados que han logrado dominar formas de energía
desconocidas para el hombre. La idea de estos seres es salir a conquistar el
mundo de la superficie.
Es también interesante de esta novela que anticipa con extraordinaria precisión,
ya en el siglo XIX, conceptos como la tecnología láser y la energía nuclear.
El famoso escritor irlandés George Bernard Shaw se expresaba así sobre esta
novela: "En 'La Raza venidera', lord Lytton representa a un vulgar hombre de
nuestro tiempo atrapado por accidente en un país subterráneo habitado por una
raza varios cientos de años por delante de nosotros en la evolución. Y, esta
teoría de la evolución, introduce algo así como un método científico en la
novela moderna".
Y por su parte el poeta norteamericano Edgar Allan Poe opinaba: "Hace ya
bastante tiempo que hemos aprendido a reverenciar el fino intelecto de Bulwer.
Podemos coger una cualquiera de las producciones de su pluma con la seguridad de
que, al leerla, las más salvajes pasiones de nuestra naturaleza, nuestros más
profundos pensamientos, las más brillantes visiones de nuestra fantasía y las
más ennoblecedoras y elevadas de nuestras aspiraciones serán, a su debido turno,
encendidas en nuestro interior".
¿Por qué mencionamos a Bulwer-Lytton, cuando es un escritor tan poco conocido en
nuestro medio? Porque Adolfo Hitler, bajo la influencia de la novela de ciencia
ficción mencionada, llegó a creer también que la Tierra era hueca. Se afirma que
durante la II Guerra Mundial, Hitler envió a un equipo de expertos de radar para
que espiaran a la flota submarina británica, empleando cálculos basados en esa
teoría.
Los partidarios de la teoría de la Tierra hueca afirman que
Hitler, acompañado por un grupo de incondicionales tomó un submarino al
producirse la derrota alemana, para dirigirse a una base polar desde donde
penetró al interior del planeta buscando refugio allí... donde permaneció hasta
su muerte muchos años después.
La teoría de una Tierra hueca, que en siglos pasados contó con defensores tan
ilustres como Halley (descubridor del cometa que lleva su nombre) y Euler, no es
aceptada por la ciencia actual. A pesar de ello, en Noviembre de 1989 una
información de las noticias hablaba de la interrupción de unas faenas en Siberia.
¿En qué consistían? En perforar un hoyo de unas nueve millas de profundidad. Formaban parte de una investigación geológica. ¿Y por qué fueron suspendidas? Porque después de varias millas de avance dentro de la masa rocosa, el taladro comenzó de pronto a revolotear erráticamente. La única explicación posible era que el centro de la Tierra fuese hueco. En un esfuerzo por averiguar lo que ocurría, y también con el propósito de escuchar el movimiento de los diferentes niveles tectónicos, el doctor Viktor Azzakov hizo descender por la profunda abertura un micrófono de alta sensibilidad. ¿Y qué escuchó? Transcribamos el relato del doctor Azzakov: "Se oía un ruido lejano que pensamos la posibilidad de que el centro de la Tierra sea hueco.
Por más extraño que esto resulte, se trata de una antigua creencia. Antigua, pero que ha llegado hasta nuestros días. Como que existe, aunque parezca risible, una Sociedad de la Tierra Hueca con miembros en más de treinta países. Su presidente es Albert McDonald y el objetivo número uno de la singular institución es descubrir la forma de ingresar al interior del planeta a través de agujeros que existirían en las regiones polares.
(A propósito, en Junio de 1967 varias publicaciones
difundieron una fotografía captada por el satélite ESSA donde se veía con toda
claridad una zona oscura en las regiones árticas. Lo que era ese punto negro
jamás fue aclarado. Otro misterio. Para los creyentes en una Tierra hueca, es la
prueba de que efectivamente existen tales agujeros).
Para los defensores de la Tierra hueca, como el chileno Miguel Serrano, todos
quienes dicen haber llegado a los polos se equivocan ya que no es un punto
geográfico en la tierra externa "no se encuentra afuera, sino adentro". La
Tierra estaría hendida en sus dos extremos y se curvaría al interior, de modo
que si alguien sobrepasa los 83 grados de latitud, al norte o al sur, sin
saberlo se hallará en el interior del planeta. La fuerza de gravedad se ubica en
el centro de la corteza terrestre, que tiene un espesor de 800 millas.
Más allá está el aire, el hueco interior de la tierra. La
corteza, en su reverso, constituiría continentes y mares, bosques, montañas,
ríos, habitados por una raza superior que entró allí en tiempos remotos y que
serán los hiperbóreos de la leyenda. Su civilización sería mucho más avanzada
que la de la superficie y algunos de sus guías mantendrían el contacto con muy
pocos de los de "aquí". Allí estarían Agharta y Shamballah sumergidas.
En palabras de Miguel Serrano, "el clima adentro sería equilibrado, como lo
fuera el de la Tierra exterior antes de la desviación de su eje y del
trastrueque de los polos. Es decir, aún existe allí la edad Aurea, Solar. En el
centro del hueco interior habría un sol, mucho más pequeño que el nuestro de
afuera". Es lo que se conoce como "el Sol negro", que tanta relevancia tiene en
el esoterismo hitleriano. Como la fuerza de gravedad es menor adentro, la
estatura será gigantesca y existe una enorme longevidad.
Hoy en día tenemos certeza que hace miles de años que convivimos con una
civilización que habita bajo la corteza terrestre. Esta información que nació
como mito en Asia, ha sido relacionado con la conocida Shamballa, capital matriz
de un gran reino llamado Agartha, y que asienta en sus bases en los sectores
sagrados de los Himalayas, desde el indo al brahmaputra, de el kichejunga al
Kailash, del majestuoso desierto del Gobi, a las zonas prohibidas de la
India...
La relación de 2 mundos que se unen por un legado que solo algunos elegidos podrán acceder... y como dice la leyenda solo siete seres humanos cada cien años podrán ingresar a las zonas prohibidas de estos macizos sagrados.
Es importante interpretar de manera racional las
informaciones que podemos absorber de oriente, sobretodo teniendo en cuenta la
diferencia de cultura, y por encima, la religiosidad que ha encausado bajo su
creencia la existencia de este mundo oculto, el cual se apega a las bases de
este conocimiento milenario, dando pie a la búsqueda constante de este Shangri-La,
un paraíso que permite a aquel que lo encuentre, el acceso a la inmortalidad, y
no solo en base a su presencia física, si no que a su evolución espiritual, la
que realmente interesa a los que abordan la religión budista e Hinduista.
En occidente no existe un misticismo que se haya mantenido a través del tiempo -
en diferencia a oriente -, no obstante la espiritualidad siempre llego por
canales poco ortodoxos, a veces sin dejarnos comprender los intereses detrás de
ellos, teniendo en cuenta la necesidad que existe en la gente de poder acercarse
más a Dios. Lo lamentable es que muchas veces ha sido con los ojos tapados,
dándoles la responsabilidad a diversos Maestros que creen poder decidir que es
lo que necesitan los demás...
Es el caso de ciertos maestros de este mundo espiritual del Tíbet y que hasta el
día de hoy han inspirado la creación de muchas organizaciones de índole
esotérico-metafisico, las cuales han sido la base en occidente de esta nueva era
que se alza a pasos agigantados. Dos ejemplos claros son la existencia del
Maestro Morya y de Koot Hoomi, introducidos por la fundadora de la sociedad
teosofica Helena Petrovna Blavatsky, que en el siglo XIX revoluciono las bases
ocultistas de la época.
Lo curioso en esta historia, es darnos cuenta que esta adelantada mujer
necesitaba tener ciertos pilares que soportaran la cantidad de nuevos
conocimientos que estaba impartiendo, sobre todo por la adaptación de la cultura
India en filas occidentales y de gran influencia, ya que hasta los propios
masones norteamericanos propiciaban el renacimiento de las tradiciones
milenarias en esta parte del mundo.
Para entonces la India estaba dominada por el gobierno británico, por lo que
Blavatsky y el Coronel en retiro Henry Stell Olcott debían desviar la atención
puesta en ellos, con la posibilidad (que luego se cumplió) de ser acusados de
espías rusos.
De esa manera inventaron la existencia de estos dos maestros que cada cierto tiempo se manifestaban desde las zonas mas ocultas del Tíbet, enviando cartas proféticas y de una profunda espiritualidad, a la vez que según la necesidad, podían establecer un contacto físico con estos elegidos.
El Maestro Morya era en realidad el entonces maharajá de
Cachemira Rambir Singh, mientras que Koot Hoomi (que se representaba como mentor
principal), era Sirdar Thakar Singh Sandhanwalla, funcionario y religioso del
Templo de Oro de Amristar, sede del Amrita Saras, más conocida como "la fuente
de la inmortalidad", para algunos investigadores, el domino de la piedra
filosofal.
Para acceder a estos maestros necesitaban un emisario intermediario el cual
cumplía como discípulo de estos gurúes, de esta manera se le daba cierta
objetividad a la existencia de seres omnipresentes en lugares inhóspitos de los
Himalayas, y está demás decir que eran sectores sin jurisdicción inglesa.
Este seudo discípulo era conocido como D. K. Djwal Khool, el famoso Tibetano, al
cuál incluso se le atribuye la inspiración de la "Gran Invocación", la verdadera
identidad de este señor era la de Sardar Dayal Singh Majithia, quién
curiosamente jamás estuvo en el Tíbet, coincidiendo con Blavatsky, a la cual en
dos ocasiones se le impidió el acceso.
Obviamente la teosofía ha logrado perdurar en el tiempo,
apoyada por una inspirada obra como "La doctrina secreta", la cual sin duda ha
dado base a la cultura esotérica que poseemos hoy en día.
Una antigua tradición del Indostán brahamánico habla de una gran isla de belleza
incomparable que en tiempos antiquísimos se alzaba en un mar del Asia central.
Habitaba en ella una civilización de Nefilin aquellos de la edad de oro, pero la
comunicación estaba cortada con los que vivían en el continente, a no ser por
unas cavidades de cientos de kilómetros que se sumergían bajo la Tierra. En las
ya antiguas ciudades en ruinas de la India existían algunas entradas ocultas,
como los restos de Elefanta, Ellora y las cavernas de Ajanta en el Chandore.
En algunas tribus mongoles se dice que bajo sus tierras existe un mundo
subterráneo de origen antediluviano y que se encuentra en una cueva en la zona
del Hindú kush, sector de Afganistán; ahí se encontraría el acceso a un lugar
llamado Agharti.
Incluso los Lamas Tibetanos hablan de muchos túneles que se
encuentran en Centro y Sudamérica y que cobijan dentro de sí a un pueblo antiguo
que emigró de un gran cataclismo hace miles de años. Este mundo estaría
gobernado por reyes Arcones y estaría iluminado por una extraña luminiscencia
que hace perdurar la vida y hace crecer los cultivos, aparte de mejorar la
salud, sería de un color verde brillante.
"Oh Egipto, tiempo vendrá en que no quedará nada de tus religiones, sino vagos
relatos en los que la posteridad ya no creerá... En la tierra y el mar, reina
Zeus subterráneo... Los tiempos serán mejores, bajo la dominación de aquellos
que ahora están establecidos en un gran ciudad bajo la montaña de Libia".
Estas frases de la existencia de un mundo oculto bajo la
Tierra, se le atribuyen a Hermes Trimegistro, arquetipo de la ciencia oculta que
en algún momento de la historia tuvo la oportunidad de plasmar sus
conocimientos...
Hoy en día tenemos pruebas de que la Tierra es como un queso, que sin ser hueco,
posee muchas cavidades que a través de galerías conectan todos los continentes.
Obviamente somos testigos de que muchos de estos túneles no han sido creados por
la erosión, si no por una tecnología inteligente y hace miles de años...
Lo que nos debe llamar la atención, es la insuficiente
información que actualmente pulula en la sociedad, puesto que existen organismos
de inteligencia que a nivel gubernamental esconden parte de este conocimiento,
sobretodo el que se refiere a los tesoros que hoy en día están ocultos
justamente en estos lugares sagrados y está de sobra decir, de muy difícil
acceso.
Si nos damos el trabajo de recolectar los mitos del mundo subterráneo,
lograremos abarcar todo el planeta, ya que no existe cultura ancestral que no
haya escrito dentro de sus legados la existencia de un gobierno interno que
trasciende a la civilización que ha colonizado la superficie terrestre, quizá
estamos a pasos de ser testigos de la oficialización de su existencia, teniendo
en cuenta las profecías que hablan del final de los tiempos y la salida de los
Maestros que habitan y coordinan los destinos de la Humanidad desde un gran
lugar del fondo de la Tierra...